MITO 2: El Cáncer es una enfermedad de los ricos, las personas mayores y los países desarrollados

Asunción, 31 de enero de 2013. La OPS/OMS también recalca que el cáncer es una epidemia mundial que afecta a personas de todas las edades y los grupos socioeconómicos, aunque la incidencia en los países en desarrollo es desproporcionada.

Para el 2030 el 60% o 70% casos de cáncer anuales estarán concentrados en los países en desarrollo. Hoy en día, el cáncer cobra más muertes en todo el mundo que el VIH/SIDA, la tuberculosis y el paludismo juntos. De los 7,6 millones de muertes mundiales por cáncer en 2008, más del 55% se produjeron en las regiones menos desarrolladas del mundo. Para 2030, se calcula que el 60% o el 70% de los nuevos casos de cáncer por año estarán concentrados en los países en desarrollo.

Existen desigualdades enormes en el acceso al alivio del dolor; más del 99% de las muertes con dolor y sin tratamiento se producen en los países en desarrollo. En 2009, más del 90% del consumo mundial de analgésicos opiáceos estuvo repartido entre Australia, Canadá, Nueva Zelandia, los Estados Unidos de América y algunos países europeos. Menos del 10% del total mundial restante de analgésicos opiáceos fue utilizado por el otro 80% de la población mundial.

Las enfermedades no transmisibles, como el cáncer, y las enfermedades infecciosas no deben ser consideradas prioridades contrapuestas, pues son problemas de salud mundial que afectan de manera desproporcionada a los países en desarrollo. Se hace necesaria una estrategia integrada que fortalezca la capacidad de los sistemas de salud nacionales para proteger a los individuos en todos los aspectos de la salud.

Aproximadamente el 50% de las personas diagnosticadas con cáncer en los países en desarrollo son menores de 65 años. Esto es una tragedia para las familias y las poblaciones, con probables repercusiones a largo plazo en el desarrollo económico.

Las diferencias demográficas se correlacionan en forma directa con los factores de riesgo comunes del cáncer, por ejemplo, la mala nutrición, el tabaquismo, el sedentarismo y el abuso del consumo de alcohol.