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EQUIDAD EN LA INFORMACIÓN

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28 de mayo de 2004
Palabras del Dr. Manuel Peña, Representante OPS/OMS en el Perú

La era actual es conocida como la era de la información. Si hubiera que señalar un solo rasgo distintivo de la globalización, tal vez el elemento más definitorio sería el de la cobertura de la información. El hecho que en pocos instantes podamos enterarnos en cualquier parte del planeta de lo que sucede en la antípoda, o el hecho de que esta misma charla pueda ser empaquetada electrónicamente y ser difundida en pocos segundos a cualquier parte del mundo, son ejemplos de ello.

Aunque el énfasis de esta charla se pondrá en la información al servicio del personal de salud, no puede uno menos que mencionar los millones de seres humanos que en el mundo entero se ven privados del enorme caudal de la información que se genera y que circula a velocidades casi luminarias por la red, por la simple razón de que ni siquiera han logrado superar las barreras del analfabetismo y por que, si el hambre y la miseria no los devora antes, legarán a su descendencia ese lastre y esa carencia transgeneracional.

 

Con mayor propiedad habría que referirse a comunicación en lugar de información. Este último término transmite la idea de mero acto de recepción, en tanto que el primero tiene una connotación bidireccional. La comunicación es un proceso social fundamental, que debe ser considerado como una necesidad humana básica, como un derecho inalienable y como un fundamento de toda organización social. Todos deben tener la oportunidad de participar y nadie debe ser excluido en principio de los beneficios de la información.

 

La educación, el conocimiento y la información son necesidades básicas del progreso y el desarrollo humano y condiciones indispensables para alcanzar el bienestar y tienen una influencia y un impacto, ya sea de manera directa o indirecta en todos los aspectos de nuestras vidas.

 

Es importante acotar que la información es asimilación de datos organizados (hechos, experiencias, estadísticas) y que el conocimiento es información transformada en base para la acción o la toma de decisiones. La educación sería entonces el conocimiento orientado hacia el desarrollo social y personal sobre la base de la dignidad y de la ética.

 

Las tecnologías de la información deben ser consideradas como un medio y no como un fin en sí mismas. Ese enorme valor instrumental puede utilizarse para incrementar la productividad y promover el desarrollo, para generar crecimiento económico, para generar empleos y para mejorar la calidad de vida. También pueden y deben servir para tender un puente de diálogo entre todos los pueblos, naciones y civilizaciones.

 

Es necesario reconocer que, a pesar del enorme impacto de las tecnologías de la información sobre la civilización moderna y sus incalculables potencialidades, también se han constituido en una nueva fuente de desigualdad entre naciones y entre sectores y clases dentro de las naciones.

 

Millones y millones de personas no tienen ni tendrán acceso a la información, por el simple hecho de que ni siquiera tienen acceso a la educación básica y mucho menos a los recursos indispensables para obtener dicha información.

 

Esto puede convertir a las naciones en desarrollo en “relojes atrasados” avanzan –penosamente- pero la brecha que los separa de los otros es cada vez mayor, lo cual sirve para aumentar su dependencia y su vulnerabilidad.

 

Para fortalecer y compartir el conocimiento orientado hacia el desarrollo es necesario remover las barreras que impiden el acceso a información para la actividad económica, social, política, cultural, científica y de salud.

 

La escolarización elemental y la educación son prerrequisitos indispensables para construir una sociedad inclusiva, sin marginalizaciones ni exclusiones. Al promover el acceso a todos los canales de comunicación para recibir y transmitir información y conocimiento hay que crear los mecanismos que garanticen un uso constructivo y no un uso distorsionado de dichos canales.

 

La libertad, la disponibilidad y el acceso generan también el peligro de aquel uso distorsionado contra el cual la sociedad debe crear sus propios antídotos y los recursos para su autodefensa y para la protección de los más vulnerables a los mensajes distorsionadotes.

 

La naturaleza de la información debe ser accesible a todos, adaptada a las necesidades locales y contextualizadas en términos de la cultura, el lenguaje y las costumbres. La información que se transmite no debe convertirse en un instrumento para imponer filosofías, ideologías y visiones del mundo totalizadoras y enajenantes.

 

Con referencia al ámbito de la salud, en la recién efectuada, 57 Asamblea Mundial de Salud, en la sede de la OMS, en Ginebra, Suiza, se destacó que sólo un quinto de la población mundial tiene una esperanza de vida aceptable –que es alrededor de los 75 años.

 

En el mundo hay 2,800 millones de personas que viven con menos de $2.00 USD al día, 1,200 millones no tienen agua segura, medio millón de mujeres mueren durante el parto y 40,000 niños mueren diariamente de infección y desnutrición. Esta nefasta realidad, además del profundo dolor que causa, es un impedimento crítico para la estabilidad económica y social así como para la paz mundial.

 

Para reducir esta enorme brecha en salud y desarrollo entre naciones pobres y ricas y entre sectores pobres y ricos dentro de las naciones es imprescindible mejorar la investigación en salud, e incorporar de manera sistemática el conocimiento basado en evidencias. Hay urgencia en identificar las formas de traducir el conocimiento nuevo en intervenciones eficaces! Y la información en salud es una herramienta fundamental.

 

Las iniquidades en el acceso a la información también pueden exacerbar esta brecha en salud y desarrollo. Proporcionar acceso a información confiable para los trabajadores de la salud y los tomadores de decisión es probablemente la estrategia más costoefectiva para un incremento sostenible en la atención de salud.

 

En el ámbito de la salud, las personas deben tener la oportunidad de comunicar sus necesidades y sentimientos en lugar de ser simplemente receptores de información.

Conseguir que la información disponible sea accesible a todos no es suficiente. Es necesario superar las barreras para que se pueda hacer uso adecuado de dicha información.

 

Es necesario ampliar el uso y la aplicación de la medicina y la salud basadas en la evidencia que es ya hoy uno de los medios más comunes para incrementar el conocimiento en salud. También es necesario no exaltar el valor de este recurso en menoscabo de una buena práctica clínica. También es necesario evitar que se convierta en un instrumento del poder económico para imponer sus ofertas de mercado.

 

Tan importante es cubrir las necesidades de información como proteger contra la inundación de información irrelevante y distorsionadora, que causa confusión, frustración, falsas interpretaciones y malas prácticas.

 

Se necesita establecer prioridades globales. Qué grupos deben ser identificados como prioritarios para las actividades de conectividad y qué tipo de información debe colocarse en la red.

 

Esta identificación de prioridades debe hacerse sobre la base de consultas plenamente inclusivas, democráticas y no discriminatorias.

 

En un excelente documento sobre posición de la OMS, en preparación, elaborado por y cuatro autores mas entre los que figura nuestro amigo Abel Packer, titulado “Mejorando el acceso a la información en salud en países en desarrollo” se enuncian algunas de las barreras más frecuentes para acceder a la información por parte de los trabajadores de la salud y éstas son: falta de acceso, falta de conocimiento de que están disponibles, irrelevancia de la información disponible, falta de tiempo o de incentivos para acceder a la información y no tener las habilidades para interpretarla.

 

Sin embargo, ellos reconocen que ha habido progresos en ese campo como una mayor disponibilidad de tecnología, un incremento del numero de programas para apoyar la información en salud, mayor acceso a fuentes gratuitas en el Internet, un aumento en el compromiso de la comunidad internacional de mejorar al acceso a la información en salud y un mayor interés por parte de los políticos de que éste es un asunto clave para el desarrollo.

 

Distinguidos colegas, quiero referirme a la situación en la Región de las Américas. En el año 2000 América Latina tenía 15 millones de usuarios de Internet contra 160 millones en Norteamérica, 105 millones en Europa y 90 millones en Asia-

Pacifico. 3% de personas con acceso a Internet en LA, contra 70% en NA y 50% en Europa. Estadísticas similares se aplican a las capacidades instaladas, el número de servidores etc.

 

En América Latina hay dos grupos de naciones: en un grupo Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay que están a la cabeza de la tecnología de la información y en el otro el resto de los países.

 

Además de razones financieras y de infraestructura un elemento clave está relacionado con los recursos humanos, o mejor al desarrollo y la desigualdad de desarrollo del talento humano en los distintos países como otra fuente de desigualdad e iniquidad. El robo de cerebros, por otra parte está devastando nuestro presente y futuro.

 

Por último, deseo referirme al papel de la OPS y la OMS en Información en Salud. En el pasado el trabajo ha jugado, principalmente, un papel de facilitador y promotor. Tenemos que cambiar a un rol mucho más activo para coordinar, diseñar e implementar proyectos.

 

La OPS/OMS puede desempeñar un papel esencial para promover actividades, formar alianzas, allegar intereses y coordinar acciones interagenciales e intersectoriales en los países.

 

Además de proporcionar y difundir información OPS/OMS puede ayudar en el empeño de generar información relevante para ayudar a los países a identificar sus necesidades y prioridades. Su acción para reducir las barreras de la iniquidad tiene que incorporar con más profundidad también la esfera de la información.

 

Hay que garantizar que las publicaciones de OPS/OMS sean orientadas por las demandas y las necesidades reales y que lleguen a sus destinatarios naturales y a los que pueden y deben recibir los mayores beneficios. Áreas temáticas como VIH/SIDA, nutrición, actividad física, prevención de la violencia, salud mental, por solo mencionar algunas, son cruciales y se debe generar información de calidad por todos los canales para que llegue a los trabajadores de la salud, promotores y a los más vulnerables y necesitados.

 

De la misma forma que los Jefes de Estados en el año 2000, aprobaron los objetivos y metas del milenio para el 2015, donde se destaca la importancia de la salud para el desarrollo humano, debemos sugerir que se suscriba una declaración  para comprometer a los países al acceso universal a información relevante, actualizada y confiable que permita reducir esta brecha antes que sea demasiado tarde.

 

Muchas Gracias.

Última actualización el Miércoles 09 de Septiembre de 2009 12:04

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