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"DIEZ PAÍSES LATINOAMERICANOS Y UN PROPÓSITO COMÚN PARA LAS PERSONAS QUE VIVEN CON VIH/SIDA"

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8 de setiembre de 2004
Palabras del Dr. Manuel Peña, Representante OPS/OMS en el Perú

Resulta muy grato tener la oportunidad de comentar sobre la publicación “Diez Países Latinoamericanos y un Propósito Común por las Personas que Viven con VIH/SIDA”, pues permite revivir una de las experiencias más aleccionadoras para quienes estamos comprometidos con el mejoramiento de la salud pública de los países de la región.

 

La epidemia del VIH constituye un reto para la salud pública mundial, debido a las graves repercusiones que tiene sobre la vida, la salud y la estabilidad de las poblaciones del planeta. Se espera que para el año 2020, se produzcan alrededor de 68 millones de fallecimientos en los 45 países más afectados por la epidemia. De igual modo, esta epidemia afecta la supervivencia de las familias con algún miembro afectado, ya que reduce sus ingresos, incrementa los gastos y reduce sus posibilidades de educación y empleo debido al injusto estigma y a la discriminación a la que están sometidos.

Si bien la situación en el Área Andina no es tan crítica como la que existe en África sub-sahariana, la prevalencia de la infección es ya alrededor del 0.5% de la población adulta. En el Caribe esta tasa se encuentra entre el 2-3% -la segunda más alta del mundo-, y en algunos países de Centro América ha alcanzado el 1%, de ahí la necesidad de emprender grandes esfuerzos para reducir la incidencia de la infección y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

 

La Organización Panamericana de la Salud está comprometida a brindar cooperación a los países miembros en un amplio rango de acciones que incluye la promoción de la salud sexual y reproductiva, la prevención en los grupos de riesgo y al tratamiento integral con ARVs, así como de las complicaciones de esta enfermedad, sin descuidar los efectos sobre la salud mental de las personas afectadas y de sus familias. Una expresión de este esfuerzo, es la iniciativa denominada 3 X 5, con la que a nivel mundial se espera lograr, para el año 2005, el acceso de 3 millones de personas al tratamiento ARV.

 

Asimismo, debemos recordar que en enero de este año, se firmó la “Declaración de Nueva León”, por 34 Jefes de Estado de las Américas en la que se expresa el firme compromiso de asegurar, para el 2005, el 100% de acceso a la terapia antirretroviral para las personas que la requieran. Ello garantizará el tratamiento de, al menos, 600,000 personas incluyendo a las personas afectadas de Canadá y los Estados Unidos. En la actualidad, de las 380,000 que necesitan tratamiento, en América Latina y el Caribe, sólo 210,000 personas tienen acceso a este tratamiento.

 

Retomando mi comentario sobre la publicación antes mencionada, debo, en primer lugar, mencionar que este valioso documento presenta -en forma clara y concisa- todo el arduo proceso de la negociación conjunta iniciado formalmente en la ciudad de Lima, en julio de 2002. Tomando como base la propuesta de la OPS/OMS y el ONUSIDA sobre la Iniciativa de Acceso Acelerado a la Terapia Antiretroviral, que había sido implementado previamente en el Caribe y en Centro América, los países de la Subregión Andina decidieron solicitar al Organismo Andino de Salud, que asumiera la responsabilidad de coordinar un proceso para negociar, en forma conjunta, los precios de adquisición de ARVs, con el apoyo técnico de la OPS/OMS y el ONUSIDA.

 

Con el esfuerzo mancomunado de los seis países andinos a los que se sumaron otros cuatro países hermanos, se fue cumpliendo cada una de las etapas del cronograma acordado.

 

Cabe mencionar, entre las tareas cumplidas, la elaboración de un documento marco conteniendo toda la información respecto a la situación del VIH y SIDA en los países participantes, incluyendo la cobertura con tratamientos antiretrovirales, las dificultades para el acceso a la terapia así como las características de las empresas farmacéuticas y de sus productos a nivel nacional o regional.

Se debe resaltar que gracias a los aportes de los representantes técnicos de los Ministerios de Salud se perfeccionó la iniciativa previa, al decidirse la inclusión de los reactivos de diagnóstico y la participación tanto de compañías farmacéuticas de productos innovadores de marca como las empresas proveedoras de genéricos. Se contó con la aprobación y el sólido respaldo de los Ministros de Salud del Área Andina y de los Ministros de Salud de Sudamérica y el proceso culminó, satisfactoriamente, con las sesiones de negociación en junio de 2003.

 

Hay algunos aspectos muy importantes de las reuniones que vale la pena destacar, como fue el espíritu corporativo y solidario de los diez Ministros o Representantes de Ministros y la firmeza de sus decisiones. Recordemos, por ejemplo, que cuando las empresas farmacéuticas demandaron excluir a uno de los países participantes debido a la magnitud de su mercado (la respuesta fue categórica: “todos o nadie”) o cuando, en más de una ocasión, los Ministros enfatizaron que, respetando los puntos de vista de las empresas, ellos tenían el supremo deber de defender el derecho de las personas a acceder, en forma equitativa, a los tratamientos necesarios. Si bien el proceso de preparación y de la negociación misma tuvo algunas dificultades, esta estrategia, para mejorar el acceso a medicamentos tan esenciales como los ARVs, constituyó una importante experiencia no sólo a nivel regional sino también mundial. Una vez más se demostró que el espíritu de mutua cooperación y entendimiento en pro de la salud pública trasciende cualquier frontera. Este esfuerzo integrador debe servir de inspiración a otras iniciativas futuras que busquen mejorar la salud y la calidad de vida de los pueblos del continente.

 

Ahora es necesario evaluar objetivamente el impacto real, luego de quince meses de efectuada la ronda de negociación. Esta evaluación deberá orientarse, principalmente, a cuantificar el número de personas beneficiadas en cada uno de los países y a definir si se debe continuar con nuevas negociaciones. Por último, es importante que se generen intercambios fluidos de experiencias positivas y negativas y es grato informar que por su calidad este documento será traducido por la OMS para su divulgación a otros continentes y regiones del mundo, y así contribuir en la consecución de dos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

 

Muchas gracias

Última actualización el Miércoles 09 de Septiembre de 2009 11:14

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