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VIII CURSO INTERNACIONAL DE TUBERCULOSIS

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13 al 24 de junio de 2005
Discurso del Dr. Manuel Peña, Representante OPS/OMS en el Perú

Dra Pilar Mazzetti, Ministra de Salud, Dr. Luis Podestá, Director General de la Dirección General de Salud de las Personas, Dr. César Bonilla, Coordinador de la Estrategia Sanitaria Nacional de Tuberculosis, Distinguidos participantes al VIII Concurso Internacional de Tuberculosis, Sras. y Sres.

Este es el octavo año en el que se realiza este curso internacional que ha nacido por recomendación de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud cuando en la década de los ’90 –el entonces Programa Nacional de Control de la Tuberculosis del Perú- fuera reconocido como modelo mundial por su capacidad de gestión. Sus resultados e impacto en la morbilidad, su logro de cobertura con la estrategia DOTS y su enorme potencial a partir de la constitución de equipos de salud altamente capacitados han sido considerados un ejemplo mundial.

Estos atributos han sido dignos de divulgación y por eso han constituido una verdadera escuela de capacitación para cientos de profesionales de la salud, no sólo del Perú, sino de toda Latinoamérica. Por ello, nuestra Organización agradece a las autoridades nacionales el esfuerzo que realizan para hacer realidad este curso que en este año reúne a más de 60 profesionales médicos, enfermeras y especialistas de laboratorio. Es particularmente importante destacar la participación de una veintena de profesionales de Brasil. El esfuerzo del Gobierno de ese país, de nuestra Organización y de USAID para lograr esta presencia es muy justificado teniendo en cuenta el gran desafío que tiene por delante ese país para ampliar la cobertura de la estrategia DOTS y reducir la carga de morbzlidad que representa casi el 40% de la carga latinoamericana. También saludamos la participación de los profesionales que forman parte de la residencia en Tuberculosis que la OPS administra en nuestra sede central en Washington, y que en esta oportunidad pertenecen a los programas nacionales de El Salvador y Paraguay.

 

El desafío está planteado para que el control de la Tuberculosis en el Perú siga siendo un modelo a tener en cuenta. Los países en vías de desarrollo necesita de experiencias de este tipo. En el Noveno Informe Mundial de la Tuberculosis1, la Organización Mundial de la Salud reafirma el horizonte de la lucha antituberculosa a partir de la estrategia DOTS y de sus metas: para el año 2005, figuran el detectar el 70% de los nuevos casos bacilíferos y tratar con éxito el 85% de éstos; para el 2015 haber detenido y comenzado a reducir la incidencia; y entre 1990 y 2015, reducir a la mitad las tasas de prevalencia y de mortalidad de la Tuberculosis. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio han incluido estas metas por la enorme trascendencia política, económica y sanitaria que el control de la tuberculosis representa para la lucha contra la pobreza.

 

Las cifras son contundentes y plantean a los tomadores de decision ingentes esfuerzos para revertir tendencias negativas que afectarán la consecución de las metas. Hemos calculado que en el año 2003, hubo 8,8 millones de casos nuevos de Tuberculosis en todo el mundo, de los cuales casi 4 millones eran

bacilíferos y 674.000 estaban infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Se estima que murieron 1,7 millones de personas.

 

Ciento ochenta y dos países aplicaron la estrategia DOTS en 2003 y el 77% de la población mundial vivía en países o regiones que disponen de cobertura de DOTS. La tasa promedio de éxito del tratamiento DOTS en 2002 fue 82%, significativamente que la tasa de curación que se obtiene en pacientes que no tienen cobertura DOTS.

 

Entre los obstáculos con que se enfrenta la expansión de la estrategia DOTS, hay cinco de importancia capital: la escasez de personal capacitado, la falta de compromiso político, la debilidad de los servicios de laboratorio y la gestión inadecuada de la tuberculosis multirresistente (MDR-TB) y de la TB asociada al VIH.

 

Las contribuciones cada vez más importantes de las organizaciones no gubernamentales y de los grupos comunitarios constituyen una clara manifestación del compromiso creciente de la sociedad civil en la lucha contra la TB. Este es otro indicativo de lo crucial que resulta la continuidad de la acción gubernamental para ejercer la rectoría de estos esfuerzos no gubernamentales y liderar la orientación de la inversión para hacerla eficiente.

 

En el 2005 el 62 % de los presupuestos de los Programas Nacionales de Tuberculosis será proporcionado por los gobiernos, el 15 % por el Fondo Mundial de Lucha Contra la Tuberculosis, el VIH y la Malaria y el 7% por subsidios de otras fuentes, con lo que queda un déficit del 16% con respecto a los presupuestos notificados. La Organización Mundial de la Salud tiene la sospecha de que esta brecha se debe en parte al desconocimiento de muchos gobiernos de lo que se requiere para el control de la Tuberculosis y a que sus presupuestos no discriminan estas necesidades en el marco de procesos de reforma que propugnan la integración presupuestaria sin establecer debidamente las prioridades de salud pública.

 

La conclusión es que las tendencias epidemiológicas mundiales indican que la tasa de incidencia de TB sigue aumentando lentamente en todo el mundo, pero que las tasas de prevalencia y de mortalidad están descendiendo. Que la carga de TB pueda disminuir lo suficiente como para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el 2015 dependerá de la rapidez con los que los diversos prestadores de atención de salud puedan poner en marcha los programas DOTS y de cuan eficazmente se puedan adaptar esos programas para hacer frente a los retos que suponen la pobreza, la multidrogoresistencia y la co-infección con el VIH.

 

La financiación de la lucha contra la Tuberculosis ha mejorado desde el 2002 y en algunos países lo ha hecho de una forma espectacular. Algunos países disponen ahora de fondos suficientes para alcanzar las metas pero deben demostrar que son capaces de utilizarlos de forma eficaz, otros no tienen déficit aparente, pero deben comprobar que disponen de suficiente presupuesto y otros presentan un déficit evidente y deben centrarse en conseguir el financiamiento necesario para mejorar el rendimiento del Programa.

 

Esos son los retos y los desafíos. Esperamos que este curso brinde las herramientas técnicas para que Uds. sepan organizar los servicios de salud acorde a la estrategia DOTS y que sean capaces de demostrar a sus gobiernos que aún en países y regiones pobres es posible controlar la Tuberculosis.

 

Finalmente quiero agradecer el esfuerzo de los funcionarios nacionales del Ministerio de Salud y de nuestra Organización para el desarrollo de este VIII Curso Internacional y deseo el mayor de los éxitos al mismo.

Última actualización el Viernes 04 de Septiembre de 2009 13:16

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