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TALLER DE CAPACITACIÓN PARA FACILITADORES "FAMILIAS FUERTES: AMOR Y LÍMITES"

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19 de julio de 2005
Discurso del Dr. Manuel Peña, Representante OPS/OMS en el Perú

Dra. Pilar Mazzetti, Ministra de Salud; Dr. Luis Podestá Gavilano, Director General de Salud de las Personas; Lic. Francisca Infante funcionaria del Programa Regional de Salud del Adolescente, distinguidos participantes, Señoras y Señores:

Quiero dar la bienvenida a los asistentes a este taller. Son representantes de países hermanos: Bolivia, Ecuador, El Salvador, y de nuestra Oficina Central, representada por la Lic Francisca Infante, del programa Regional de Salud del Adolescente.

Cuando nos propusieron hacer este taller internacional en el Perú, aceptamos de inmediato la propuesta, conocedores de la importancia y actualidad del tema, puesto que en todos nuestros países comienza a hablarse y a proponerse programas de salud orientados a la familia.

Últimamente se habla mucho sobre programas e intervenciones dirigidas a la familia, pero todavía es poca la experiencia que tenemos al respecto. La razón fundamental es que nuestros sistemas y servicios de salud están orientados al individuo. En otras palabras, el foco de atención de todos nuestros sistemas es el individuo y no la familia.

 

Las atenciones, intervenciones, los registros, el seguimiento y la información están basados en el seguimiento individual de los individuos, -“pacientes” o usuarios-. Por lo que no resulta nada fácil volcar el foco de atención del individuo a la familia, como grupo constituido socialmente.

 

Otro problema que se debe considerar es que la definición de familia no siempre es homogénea. Tenemos tendencia a partir de la definición dominante de la familia biparental, conformada por padre, madre e hijos. Olvidándonos que en nuestras sociedades, un porcentaje muy elevado de hogares no tienen esta estructura, son monoparentales, donde el jefe de familia suele ser una mujer soltera o divorciada. O, por otro lado, muchos de los niños y adolescentes, son huérfanos o viven en la calle.

 

Estos grupos de población no son despreciables cuantitativamente y constituyen, precisamente, los grupos de las familias más vulnerables.

Un tercer tema que merece mencionarse es el de las necesidades de la familia, como estructura social, frente a las necesidades de sus componentes en forma individual, necesidades ambas, no siempre coincidentes. Cada individuo, dentro de una familia, tiene intereses y necesidades particulares, que no siempre pueden ser abordadas en forma grupal o abierta. Concretamente en el caso de los adolescentes, todo lo que respecta a su vida sexual no siempre es coincidente con la visión o expectativas de los padres de familia. Un ejemplo de ello es ver cómo compatibilizar la necesidad que tienen los adolescentes de consultas personales sobre temas sexuales, que atañen a su vida íntima, donde se respete su individualidad y sus demandas, muchas veces en contraposición a las costumbres o exigencias de sus padres. ¿Qué pasa si un adolescente solicita la dotación de anticonceptivos? ¿se debe someter esa su decisión a la opinión familiar?

Finalmente, debemos meditar un poco sobre si nuestro acercamiento hacia las familias es en cuanto a usuarios o beneficiarios del sistema o, más bien, en cuanto a operadores del mismo. Existe una confusión respecto a este tema y gran parte de los planteamientos recurren a las familias más bien como operadores, solicitando el apoyo de ellas para los programas de salud pública. Creo que se debe hacer un esfuerzo para aclarar cuándo intervenimos sobre la familia en cuanto foco de la atención y cuándo lo hacemos en cuanto a operadores aliados en el trabajo de salud pública?

 

Este tipo de observaciones son las que motivaron nuestra inmediata aceptación para que este taller, denominado de Familias Fuertes, se lleve a cabo en el Perú. Su objetivo es la prevención de conductas de riesgo en adolescentes de 10 a 14 años a través de mejorar la relación con sus padres o tutores, promoviendo el diálogo claro y efectivo entre ellos. Se trata de establecer con claridad los sentimientos de amor, dentro de ciertos límites establecidos, donde padres o tutores de niños aprenden a relacionarse con su hijo adolescente demarcando una disciplina clara y consistente, al tiempo que lo ayudan a elaborar estrategias para su desarrollo personal. Se espera, que en el proceso, los hijos adolescentes aprendan a desarrollar empatía y respeto por sus padres o cuidadores.

 

Es todo un desafío y una novedad en nuestra Región. Es la adaptación Latino

Americana del taller “Strengthening Families” que ha sido implementado y evaluado en la Universidad del estado de IOWA y que esperamos llene las expectativas que se han despertado.

 

Hemos organizado este taller en el Perú, conjuntamente con el Ministerio de Salud, a través de su programa de adolescentes, dirigido por la Dra. Carmen Calle, que ha sido notablemente fortalecido en los últimos dos años. También, tenemos la participación de los colegas de la Dirección de Promoción de la Salud, Dirección en la que se están tomando relevantes iniciativas para el desarrollo del programa de Familias Saludables.

 

También se ha invitado a algunas ONG’s que tienen experiencia o interés en el trabajo con la familias. La idea es tener un buen grupo de capacitadores, de manera, que lo que aquí se aprenda, pueda ser difundido, previa adaptación crítica de las propuestas.

 

Confiamos que los resultados van a ser muy positivos y servirán además, para pensar con mayor detenimiento y profundidad en las implicaciones de las propuestas de salud familiar.

 

Les deseo el mayor de los éxitos. Estaremos atentos, junto con los responsables de nuestro programa regional, de los resultados y su seguimiento en el futuro inmediato.

 

Muchas gracias.

 

Última actualización el Viernes 04 de Septiembre de 2009 13:30

Representación OPS/OMS en Perú
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