Skip to content

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD 2007

Imprimir Correo electrónico

3 de abril del 2007
Palabras deL Dr. Manuel Peña Representante de la OPS/OMS en el Perú

Es un alto honor para la OPS/OMS organizar esta ceremonia conjuntamente con la Academia Peruana de Salud, el Organismo Andino de Salud / Convenio Hipólito Unánue y agencias hermanas del Sistema de Naciones Unidas. Es una gran satisfacción notar que el “Día Mundial de la Salud” ya constituye una Fiesta Mundial para todos los Países, para los organismos, instituciones, Asociaciones y Foros que reconocen a la salud como un Bien Público y un Derecho Primordial.

El tema escogido este año para celebrar el Día Mundial de la Salud es “La seguridad sanitaria internacional: Invertir en salud para forjar un futuro más seguro”. El objetivo central de haber seleccionado este tema es atraer la atención de los políticos, entidades y público en general para que reconozcan la estrecha relación entre salud y la seguridad nacional e internacional. Los asuntos de la salud están sobrepasando las fronteras nacionales para tener un efecto real sobre la seguridad colectiva, haciendo más relevante que nunca el fortalecimiento de la cooperación internacional encaminada a reducir las amenazas y la mitigación de sus posibles consecuencias.

Generalmente se ha percibido la seguridad nacional como una estrategia de defensa centrada en el estado, pero en los últimos años se ha transformado el criterio de seguridad, ampliándolo e incluyendo las amenazas naturales y socioeconómicas producidas por el hombre. Ya desde 1994, en el “Informe sobre el Desarrollo Humano: nuevas dimensiones de la Seguridad Humana” elaborado por el PNUD se hizo alusión a estas amenazas. De esta forma se redefinió la seguridad sanitaria como garantía de una protección mínima contra las enfermedades, los estilos y condiciones de vida malsana, y la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria y nutricional, ambiental, económica política y de la comunidad.

Estamos viviendo en un mundo globalizado, con profundas inequidades, cargado de injusticia social y en el que cada día surgen nuevos problemas de salud, que van mucho más allá de las fronteras nacionales y que repercuten en la seguridad de todas las personas del planeta.

El principal foco de interés de la OPS en materia de Seguridad son 4 temas:
Enfermedades infecciosas emergentes y re-emergentes, el Reglamento Sanitario Internacional, la Infraestructura de Salud Pública y la Promoción de la seguridad Sanitaria mediante el desarrollo sostenible en entornos sanos.

Las epidemias de enfermedades trasmisibles tales como el cólera, la fiebre amarilla, la peste, la tuberculosis y la malaria, por solo mencionar algunas, han cobrado y siguen cobrando –injustificadamente- muchísimas vidas a lo largo de la historia, que además de su efecto deletéreo sobre el organismo humano han traído consigo graves efectos sobre la economía, inestabilidad política, violencia e incertidumbre social. Pero en las tres últimas décadas han surgido 39 nuevos agentes patógenos capaces de generar enfermedad. El nombre de algunas de estas enfermedades es bien conocido para todos: el SIDA (1980s), un variante nueva del dengue hemorrágico (1981), el síndrome pulmonar por Hantavirus (1993), la encefalitis por el virus del Nilo Occidental (1999) y más recientemente el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (2003) y la influenza aviar.

Todas estas enfermedades pueden ser atribuidas en gran medida al comportamiento humano irresponsable y a los desplazamientos de personas que agravan los riesgos para la seguridad mundial.

Reconociendo el vínculo existente entre la globalización del comercio, por un lado, y los viajes y la propagación de las enfermedades infecciosas por otro, la OMS propuso identificar y promover un marco jurídico que tratara de prevenir la propagación internacional de enfermedades y promover la protección el control y dar una respuesta efectiva de salud pública a estos riesgos y a la vez evitando las potenciales interferencias al tráfico y comercio internacionales. Este marco jurídico, el Reglamento Sanitario Internacional, programado para entrar en vigor en junio del presente año, representa un salto cualitativo en la cooperación y acción internacionales en la lucha contra las epidemias. La aplicación de este Reglamento en las Américas, requiere de un fuerte compromiso político por parte de los gobiernos, los Organismos Internacionales, la sociedad civil en pleno y requiere también una profundización en el intercambio de información y los sistemas de vigilancia de Salud Pública. La inversión requerida para forjar un futuro más seguro
es responsabilidad de todos los gobiernos y de la comunidad en general.

El tercer tema de prioridad se asocia con la suficiencia y la efectividad de los Servicios e Infraestructura de Salud, y éstos deben ser de forma tal que protejan y preserven la salud de toda la población. Éstos no sólo relacionan con la ampliación de la cobertura y el desarrollo de formas apropiadas de llegar a la población excluida, sino también con su capacidad para detectar oportunamente las necesidades de acción y movilizar los recursos que se requieran, de manera proactiva. No es posible pensar que se puede avanzar en actividades de prevención sin que las redes de servicios mejoren su efectividad y se expandan. Acá se trata de modificar el paradigma de los servicios efectivos para la atención por el de los servicios efectivos que incorporen la prevención.

Por último, la promoción de la seguridad sanitaria mediante el desarrollo sostenible en entornos sanos, está recibiendo una creciente atención en la salud pública internacional. Los desastres a gran escala, tanto los resultantes de eventos físicos naturales como los creados por el hombre, no sólo generan grandes pérdidas de vidas sino también conducen a un sentimiento de frustración y desesperanza, que son terreno fértil de la violencia e inseguridad social. En el mundo globalizado donde está creciendo la contaminación de nuestro ambiente de manera exponencial, por la proliferación de estilos de consumo incompatibles con el desarrollo de la especie humana, es imprescindible adoptar cambios sustantivos de inmediato, antes que sea demasiado tarde. El mundo será cada vez más inseguro e ingobernable, si permitimos que progrese el deterioro del ambiente.

Permítanme hacer mención a la inversión requerida para forjar un porvenir más seguro. Mientras para el año 2004 el Gasto Total en Salud en el mundo fue 8.7% del Producto Bruto Interno (PBI), en la Región de las Américas fue 12.7%, en Latinoamérica 6.8%, en Africa Sub-Sahariana 6.1%, y en el Perú –también en el año 2004- fue 3.8% del PIB, siendo uno de los más bajos del hemisferio occidental. Sin embargo, no solamente se trata de los recursos que destina el país a la salud, sino también deberán incrementarse para la inversión social que incluya la educación de calidad, la vivienda, el ambiente, la infraestructura social, los espacios de recreación, entre otros.

Bajo este nuevo enfoque, se busca proteger a la población de las enfermedades, de los modo de vida no saludables, de la incapacidad para acceder, seleccionar o adquirir los alimentos necesarios, de la contaminación del ambiente dentro u fuera de la vivienda, de los efectos de la incapacidad económica para llevar una vida digna y decorosa, y de tener que enfrentar barreras para ejercer con plenitud los derechos humanos.
No es posible pensar en un mundo más seguro para las personas, y sostenible hacia el futuro, sin la inversión social en general y en salud en particular, por esta
razón el lema de la celebración que aquí nos ha congregado es “Invertir en salud para forjar un futuro más seguro”.
Muchas Gracias

Última actualización el Viernes 28 de Agosto de 2009 13:31

Representación OPS/OMS en Perú
Los Pinos 251 Urb. Camacho La Molina - Lima 12 - Perú
Tel: (511) 319-5700 - Fax: 437-8289 - Correo electrónico: per@paho.org