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VIVIENDA SALUDABLE: RETO DEL MILENIO EN LOS ASENTAMIENTOS HUMANOS DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

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5 de setiembre de 2005
Palabras del Dr. Manuel Peña, Representante de la OPS/OMS en el Perú

La salud es un derecho humano fundamental e indispensable para el ejercicio de los demás derechos humanos. Todo ser humano tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de las condiciones que determinan su salud. Así, en el párrafo 1 del artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos se afirma que "toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.

Las condiciones de la vivienda han sido reconocidas desde hace tiempo como una de las principales determinantes de la salud humana. El estado precario de las viviendas afecta la salud de millones de personas en la América Latina y el Caribe.  Se considera que 160 millones de habitantes –el 40% de la población de A.L. y el Caribeno disponen de viviendas adecuadas. Por otra parte, 128 millones de los  abitantes viven en tugurios, lo que representa el 32% de la población urbana, sin que se aprecie una tendencia de reversión en el corto o mediano plazo. La contaminación del aire en interiores, la humedad, el plomo, el radón, los compuestos orgánicos volátiles, el ruido, los residuos sólidos, la falta de higiene, de condiciones sanitarias y el hacinamiento son algunos de los peligros a la salud a los que se está expuesto en la vivienda.

La OPS/OMS define como “vivienda” a la conjunción de: la casa, como el refugio físico donde reside un individuo, el “hogar”, que es el grupo de individuos que vive bajo un mismo techo, el “entorno”, el ambiente físico inmediatamente exterior a la casa y la “comunidad” como el grupo de individuos identificados como vecinos por los residentes.

La vivienda saludable es un espacio de residencia que promueve la salud cumpliendo con las siguientes condiciones fundamentales: Tenencia y ubicación seguras, estructura adecuada, espacios suficientes, acceso a los servicios básicos, muebles y utensilios domésticos y bienes de consumo seguros, entorno adecuado y uso adecuado de la vivienda.

La Iniciativa de Vivienda Saludable surge como un proceso para fortalecer la ejecución de las actividades encaminadas a proteger la salud de las poblaciones más vulnerables a los riesgos con relación a su vivienda. Esta iniciativa requiere de un fuerte compromiso político, así como un alto nivel de participación de la comunidad.

La salud es un derecho humano fundamental e indispensable para el ejercicio de los demás derechos humanos. Todo ser humano tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de las condiciones que determinan su salud. Así, en el párrafo 1 del artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos se afirma que "toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.

Las condiciones de la vivienda han sido reconocidas desde hace tiempo como una de las principales determinantes de la salud humana. El estado precario de las viviendas afecta la salud de millones de personas en la América Latina y el Caribe.

Se considera que 160 millones de habitantes –el 40% de la población de A.L. y el Caribeno disponen de viviendas adecuadas. Por otra parte, 128 millones de los habitantes viven en tugurios, lo que representa el 32% de la población urbana, sin que se aprecie una tendencia de reversión en el corto o mediano plazo. La contaminación del aire en interiores, la humedad, el plomo, el radón, los compuestos orgánicos volátiles, el ruido, los residuos sólidos, la falta de higiene, de condiciones sanitarias y el hacinamiento son algunos de los peligros a la salud a los que se está expuesto en la vivienda.

La OPS/OMS define como “vivienda” a la conjunción de: la casa, como el refugio físico donde reside un individuo, el “hogar”, que es el grupo de individuos que vive bajo un mismo techo, el “entorno”, el ambiente físico inmediatamente exterior a la casa y la “comunidad” como el grupo de individuos identificados como vecinos por los residentes.

La vivienda saludable es un espacio de residencia que promueve la salud cumpliendo con las siguientes condiciones fundamentales: Tenencia y ubicación seguras, estructura adecuada, espacios suficientes, acceso a los servicios básicos, muebles y utensilios domésticos y bienes de consumo seguros, entorno adecuado y uso adecuado de la vivienda.

La Iniciativa de Vivienda Saludable surge como un proceso para fortalecer la ejecución de las actividades encaminadas a proteger la salud de las poblaciones más vulnerables a los riesgos con relación a su vivienda. Esta iniciativa requiere de un fuerte compromiso político, así como un alto nivel de participación de la comunidad.

La Iniciativa apoyará a los estados miembros de la ONU a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio ya que tiene una influencia directa e indirecta, sobre la mayoría de estos objetivos.
El objetivo general de la Iniciativa de Vivienda Saludable es introducir el concepto de vivienda saludable como una estrategia para el desarrollo local integrado y sostenible de las comunidades a través de acciones para construir y mejorar las condiciones habitacionales y contribuir a:

· Fomentar el conocimiento y controlar los factores de riesgos en la vivienda y sus impactos sobre la salud.
· Formular y adecuar políticas de vivienda de interés social que promuevan la salud.
· Ejecutar intervenciones comunitarias sostenibles y que promuevan la salud.

Para que las acciones sean eficaces y consecuentes con la estrategia de cooperación de la OPS, se propone:

· La cooperación centrada en la comunidad: Enfocar la cooperación en la participación y empoderamiento de la ciudadanía y en particular, del núcleo familiar, para transformar su realidad y tomar su propias decisiones a través de estrategias como la Atención Primaria Ambiental.
· La cooperación centrada en las poblaciones más vulnerables: dando énfasis a la población infantil, mujeres y adulto mayor.
· La cooperación en las zonas más necesitadas: especialmente en los asentamientos urbanos precarios y en las áreas indígenas y rurales más necesitadas.
· Las intervenciones basadas en la evidencia:
· El compromiso y colaboración intersectorial e interinstitucional:
· La coordinación con estrategias, iniciativas y programas complementarios
· La participación de redes de instituciones de excelencia: Hacer partícipe permanentemente a la Red Interamericana de Vivienda Saludable y centros de excelencia en la ejecución de la cooperación.
· La colaboración con socios estratégicos: Establecer alianzas estratégicas con UN-Habitat, CEPAL, UNICEF, PNUMA, AIDIS y otras instituciones interesadas.

En el año 2000, los gobiernos se comprometieron en la Declaración del Milenio a un consenso de desarrollo global coherente, y en la Meta 11 del Objetivo No. 7 de los ODMs fue acordado “mejorar considerablemente la vida de por lo menos 100 millones de habitantes de asentamientos precarios para el año 2020”.

Dentro de pocos días, la Asamblea General de la ONU se reunirá para revisar el cumplimiento de las metas del Desarrollo del Milenio, y desafortunadamente, con excepción de algunos países que han mostrado resueltamente los compromisos para alcanzar este objetivo, la situación lejos de mejorar se ha ido agravando, los asentamientos precarios continúan expandiéndose y multiplicándose alrededor del mundo.

Es dentro de este contexto que consideramos de suma importancia este Simposio, el cual ha permitido la participación de más de 10 países de América Latina y de diferentes sectores tanto del Gobierno, de la sociedad civil, de la Academia, de organismos de cooperación bilateral y agencias del sistema de Naciones Unidas con la finalidad de promover la sinergia de acciones de los programas de vivienda en asentamientos precarios y la estrategia de “vivienda saludable”.

Esperamos que durante estos días se logren :
· Discutir el estado actual de las acciones orientadas al cumplimiento de los ODM
relacionados con vivienda, salud y calidad de vida.
· Analizar la viabilidad e implementación de la estrategia de “vivienda saludable” en los planes nacionales y locales, para sectores más vulnerables y su articulación con los planes de desarrollo local.
· Discutir el trabajo de la Red Interamericana de Vivienda Saludable y potenciar las alianzas estratégicas y su articulación con otras redes existentes como Municipios y Comunidades Saludables y Escuelas Promotoras de Salud.

Señoras y señores, antes de finalizar deseamos expresar nuestro profundo agradecimiento al Gobierno del Perú, en especial al Ministerio de Salud, al Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento y al Consejo Nacional del Ambiente (CONAM) por servir de anfitriones de esta reunión, así como a la Asociación Peruana de Toxicología, el Servicio Nacional de Capacitación para la Industria de la Construcción (SENCICO), y la Red Peruana de Vivienda Ambiente y Salud.

Además felicito a los co-organizadores internacionales de esta Simposio: UN-Habitat, CEPAL, la Federación Latinoamericana de Ciudades, Municipios y Asociaciones de Gobiernos Locales (FLACMA) y la Red Interamericana de Vivienda Saludable.

Les deseo muchos éxitos en sus deliberaciones para la preparación del Plan de Acción Regional sobre Vivienda Saludable y la revisión de la Guía para las Autoridades Nacionales y Locales, y espero que todos los que nos visitan tengan una grata estancia en este bello país.
Muchas Gracias.

Última actualización el Lunes 07 de Septiembre de 2009 13:30

Representación OPS/OMS en Perú
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Tel: (511) 319-5700 - Fax: 437-8289 - Correo electrónico: per@paho.org