DÍA MUNDIAL DE LA SALUD 2006: TRABAJANDO POR LA SALUD

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6 de abril de 2006
Palabras del Dr. Manuel Peña, Representante de la OPS/OMS en el Perú

Saludos:
Como parte de una tradición que surgió en el año 1950, el 7 de abril se celebra “El Día Mundial de la Salud”. Cada año se selecciona un nuevo tema que resalta un aspecto de la salud pública de interés mundial. Este año se ha dedicado a los hombres y a las mujeres que trabajan en el campo de la salud.
Nos referimos a los millones de personas, remunerados y voluntarios, que cada día salvan vidas, cuidan de enfermos, promueven salud y generan felicidad y bienestar.

Muchas veces cuando se habla de los trabajadores de la salud, se piensa de manera limitada, en la figura del médico, del odontólogo, de la enfermera; pero queremos reconocer también a los tecnólogos de la salud, psicólogos, nutricionistas, obstetrices, ingenieros sanitarios, parteras, farmacéuticos, investigadores, veterinarios, administradores, comunicadores sociales, periodistas, trabajadores de servicio, a grupos religiosos y laicos y a todos aquellos que se dedican de manera directa o indirecta al noble cuidado de la salud.

Hoy queremos rendir tributo a todos los trabajadores sin excepción, destacando su invaluable contribución ya sea en situaciones de salud o de enfermedad, - ayudando al nacimiento de una nueva vida o acompañando a otra que se extingue, - sea en contextos de alta tecnología o en aquellos en que sólo cuenta con su conocimiento, experiencia y creatividad, - sea trabajando en una gran urbe o en los lugares más inhóspitos y alejados, - sea en atención directa o en acciones administrativas, - sea que tenga una alta calificación científico técnica o
cuente con el único grado, pero igualmente valioso, de su vocación de servicio.

Con gran honor y sumo placer hemos premiado hoy a cinco trabajadores que en un acto heroico, lograron salvar la vida de una adolescente gestante, y no dudaron en ponerse en marcha en busca de la ayuda que necesitaba. No los detuvo ni la distancia, ni las inclemencias del clima, ni lo accidentado del terreno, ni la falta de equipos, ni si era de día o de noche en este punto del Perú profundo. El ejemplo de Julio, Edwin, Orlando, Mauro y Margot ha sido reconocido hoy no sólo en el Perú sino en todas las Américas, a través del mensaje Central de la Dra. Mirta Roses, Directora de nuestra Organización… A Ustedes, queridos colegas, mi profunda admiración y respeto

Existen muchos trabajadores como ellos a lo largo y ancho del país, poco visibles, muchos anónimos, pero sin duda, verdaderos ejemplos de altruismo y abnegación para nuestra generación y las generaciones futuras.

Es importante reconocer que ha habido avances monumentales en la ciencia y tecnología de la salud, en la eliminación y erradicación de enfermedades, en el campo de la prevención y la promoción de la salud, pero es incuestionable que lo fundamental de estos logros se debe a los Recursos Humanos de la salud.

Querida Ministra, queridos colegas, a pesar de los avances logrados aún existen serios retos y obstáculos que impiden un progreso más ostensible y sostenible en materia de salud, sobre todo en los países América Latina y el Caribe. La salud aún no es vista como una inversión social, los porcentajes del PBI destinados a la salud son escasos e insuficientes y agrava la gran brecha existente entre los países de la región.

Otro serio problema es la migración de profesionales, que si bien se inició con la llamada “fuga de cerebros” en la década de los cincuenta, hoy se ha expandido por la amplia migración de profesionales y técnicos de la salud hacia los países más ricos. Los países más desarrollados están actuando como grandes aspiradoras de fuerza de trabajo calificado en salud. Este fenómeno, asociado al desempleo y a pobres remuneraciones ha incrementado la migración profesional, apareciendo tendencias que a mediano plazo puede generar serios desfases en las coberturas de los países.

El recurso humano con que cuenta nuestros países, es el resultado de una inversión de mucho tiempo, sacrificio y dinero. Estas inversiones que provienen tanto de aportaciones individuales como de subvenciones institucionales, constituyen un bien público de los países, que se esfuma fácilmente sin que medie algún criterio de registro, menos aún de control.

Desarrollar los RRHH es decisivo para mejorar la salud y ésto se ha demostrado con indicadores concretos. Sin recursos humanos la maquinaria de salud no puede funcionar.

Es importante considerar a la salud como una prioridad, pero que se refleje en un verdadero compromiso político, en desarrollar actuaciones públicas, en destinar los recursos financieros necesarios para mejorar los procesos de formación profesional, en alcanzar niveles adecuados de compensación, estimulación e incentivos, pero sin olvidar que las actuales condiciones de pobreza de las poblaciones también le exigen al recurso humano de la salud, desplegar toda la solidaridad, altruismo y sacrificio de que se es capaz.

Durante la década de los noventa, las reformas olvidaron la inversión en capacidades humanas. No consideraron que los denominados “mecanismos de mercado” no resolverían problemas como la migración incontrolada, la falta de profesionales en áreas rurales o pobres y las necesidades de información científica actualizada, factores éstos que profundizan las amplias brechas ya existentes.

La inversión en recursos humanos en salud vale la pena, pues se ha demostrado que la disponibilidad de trabajadores de la salud disminuye la morbilidad general, mejora la salud infantil y materna, expande y garantiza la correcta atención del parto, la cobertura de vacunaciones, la prevención y control de enfermedades emergentes, y epidemias y disminuye el efecto de los desastres.

En octubre del pasado año, en Toronto, Canadá, se realizó una reunión donde 29 países acordaron proponer a la región de las Américas el “Llamado a la Acción de Toronto”. Este llamado a la acción, busca movilizar a los actores nacionales e internacionales del sector, a otros sectores relevantes y a la sociedad civil para construir colectivamente políticas e intervenciones para el desarrollo de los recursos humanos en salud. Así facilitaremos nuestra contribución al logro de las Metas del Milenio, y a mejorar el acceso a servicios de salud de calidad para todos en el 2015.

Cinco son los desafíos seleccionados por los países como base del trabajo para la década:

  • Contar con Políticas y planes de largo plazo en un marco de creación
    continua de capacidades nacionales
  • Lograr equidad en la distribución de recursos humanos en salud
  • Establecer mecanismos para la regulación de los desplazamientos y
    migraciones de los trabajadores de salud.
  • Mejorar las relaciones laborales entre los trabajadores y las organizaciones de salud.
  • Establecer formas efectivas de interacción entre las instituciones de formación y servicios de salud para el desarrollo de un modelo de atención universal, equitativo y de calidad que sirva a las necesidades de salud de la población.

Todos estos procesos implican cambios profundos y bien articulados: no será posible contar con equipos de trabajo interprofesionales sin modificar sistemas de educación; no será posible implantar nuevas carreras y ofrecer empleo de buena calidad sin modificar los presupuestos y el espacio fiscal del sector salud; no será posible redistribuir el personal a las regiones desprotegidas sin adaptar los sistemas de formación, carreras e incentivos.
La tarea no es fácil, pues requiere por un lado, un compromiso nacional para la movilización de voluntades políticas, y sobre todo, lograr una visión nacional a la que se subordinen los intereses de grupos y por otro una valorización real del recurso humanas en salud como un bien público nacional a ser cuidado y fortalecido.

Queridos colegas, una vida salvada, un niño protegido, una mirada de agradecimiento, son expresiones propias de la verdadera condición humana… lo que alimenta la motivación del trabajador de la salud, y lo que nos hace mantenernos, por largos años de nuestra vida, al servicio de los demás.

Quiero en esta oportunidad reconocer el trabajo que día a día desarrollan los trabajadores de la salud, felicitar a Usted, querida Ministra, a las trabajadoras y trabajadores del MINSA, a los equipos de trabajo de todos los subsectores, a los héroes de todos los días, a las personas que cuidan la salud de sus seres queridos, y a los que trabajamos diariamente por la salud y renovar nuestro compromiso para incrementar el nivel de salud del Perú y de nuestra América.
Gracias

Última actualización el Lunes 31 de Agosto de 2009 15:58