I ENCUENTRO NACIONAL DE PROMOCIÓN DE LA SALUD

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2 de noviembre de 2004
Palabras del Dr. Manuel Peña, Representante OPS/OMS en el Perú

Es un grato placer participar en este evento, sin dudas, el más importante de los que se han realizado en el proceso de fundación y fortalecimiento de la promoción de la salud en el Perú en los últimos años. Su importancia y la amplia participación nos hablan de la expectativa que ha producido en los trabajadores de la salud.

Debo aclarar que estoy diciendo “trabajadores de la salud” en sentido amplio, entendiendo como tal a todo aquel que aporta con su esfuerzo en la construcción cotidiana de la salud del pueblo peruano, sin tomar en cuenta su profesión, ni el sector desde el cuál está aportando a esa construcción colectiva. Como muy bien lo dice la Dra. Mirta Roses, Directora de nuestra Organización, la salud es un producto social que resulta del aporte solidario de todos y cada uno de los miembros de la comunidad.

En este evento, estamos viendo no sólo representantes de las diferentes disciplinas del sector salud, vemos también trabajadores de otros sectores que asisten con el convencimiento de ser verdaderos promotores de la salud desde sus puestos de trabajo. Principalmente notamos la presencia de autoridades y funcionarios municipales, cuyo rol y aporte en la construcción de la salud se ha venido incrementando significativamente en los últimos años. Sabemos que ellos tendrán una jornada completa para abordar su problemática y compartir experiencias inherentes al nivel municipal. También sabemos que existe una buena presencia de trabajadores de la educación, quienes tendrán otra jornada completa para ver y discutir las experiencias que a nivel de las escuelas se están desarrollando para cuidar y educar a las niñas y niños, con valores, conocimiento de sus derechos y una cultura de salud sólidamente concebida. En fin, están funcionarios y trabajadores de un buen número de ONGs y proyectos multisectoriales, que en forma paulatina se han ido involucrando y desarrollando, con su pujante iniciativa, proyectos con contenido de promoción de la salud.

 

La emergencia de la promoción de la salud en nuestra América Latina no tiene más de 15 años, y me precio de ser un testigo vivencial de cada uno de sus avatares en este paulatino proceso de maduración. No es mucho tiempo real, pero es un tiempo de grandes y gratas experiencias. De dudas y necesidad de aclaración permanente de los conceptos y las formas de abordar sus intervenciones. Se puede decir que hace 15 años, lo único que teníamos claro era la necesidad de desarrollar nuevos paradigmas capaces de enterrar aquellos que el biologismo y la medicalización excesivas habían alimentado hasta desvirtuar los propósitos de la salud pública. Se intuía la necesidad de cultivar la salud pública como una rama, con autonomía de la medicina, de permanente búsqueda de bienestar humano y un nivel de vida saludable. Con el fortalecimiento de la promoción de la salud, se ha visto cada vez más claro que la salud pública no era una parte de la medicina, sino todo, lo contrario, la medicina era parte de la salud pública.

 

Recordamos a pensadores pioneros como Sigerist, quien fue el primero en darle el nombre; redescubrimos a Milton Terris, quien en 1991, hizo un aporte fundamental en el esclarecimiento de los límites sutiles, pero precisos, entre la promoción, la prevención y la curación.

 

En este tiempo hemos ido comprendiendo cada vez más claramente que la promoción de la salud, como decía Winslow, es el desarrollo de esa maquinaria social que asegura a cada persona de la comunidad un nivel de vida adecuado para el mantenimiento de su salud. La promoción de la salud crea la infraestructura y las condiciones propicias para que la población desarrolle su vida en forma digna y saludable. Le otorga, no solamente las condiciones físicas, sino también las condiciones superestructurales, el conocimiento y el desarrollo de aptitudes para desenvolverse protegiendo su propia salud.

 

Uno hace promoción cuando genera un nivel de vida decente para la gente; buenas condiciones de trabajo, educación, vivienda, ambiente limpio, posibilidades de descanso y recreación, alimentación adecuada, ejercicio físico y todas las facilidades que hacen la vida más llevadera y sostenible para la gente. En definitiva, uno hace promoción de la salud cuando trabaja sobre aquellos componentes que determinan la salud y bienestar de la población. Esto le da su carácter amplio, inespecífico, pero a la vez contundente y definitorio.

 

Si en un país como el Perú logramos satisfacer y colmar las condiciones básicas que determinan la salud, la calidad de vida y el bienestar de la población estarían en otro nivel, cualitativamente superior.

 

La prevención, por su parte, identifica el riesgo capaz de afectar al individuo y busca protegerlo contra ese factor. Muchas de las acciones de prevención se confunden como acciones de promoción de la salud, desvirtuando el campo de ésta y haciendo borrosos los límites entre ambas estrategias. Detectar y bajar la presión arterial en los servicios, normalizar la concentración de lípidos en sangre, reducir el sobrepeso o el tabaquismo mediante consejería, se clasifican todavía como actividades de promoción, siendo claramente acciones preventivas de enfermedades, y que se ejecutan desde los servicios de salud.

 

Siendo aún más exquisitos en el análisis, muchos de estos eventos, señalados como factores de riesgo, son enfermedades o daños en sí mismos, tal es el caso de la obesidad, cuyo enfrentamiento requiere de intervenciones complejas.

 

La clarificación de los conceptos en la historia de la promoción de la salud, ha sido una de sus características dominantes en estos años de su corta historia. Un otro proceso clarificador se vive en relación a diferenciarla de algunos de sus instrumentos o medios de acción, principalmente de la educación y la comunicación social, que sin ser exclusivas de la promoción de la salud, contribuyen con técnicas y metodologías en la transferencia del conocimiento de quien lo tiene a quien carece de él. Estas técnicas pueden aplicarse para la curación, la prevención o la promoción, sin ser exclusivas de ninguna de ellas. Sin embargo, en promoción suelen encontrar mayor utilización por su carácter masivo y poblacional; la promoción es una estrategia poblacional, que utiliza la educación y la comunicación para empoderar y lograr que la gente asuma el control de su propia salud, tal como lo afirma la definición de la carta de Ottawa. La promoción no es sinónimo de educación sanitaria, ni tampoco es el manejo de las nuevas técnicas de mercadeo, que vienen en auxilio de la viejas técnicas comunicacionales para producir cambios en las conductas de las personas.

 

Espero que este magno evento peruano, que tiene la presencia de importantes especialistas de nuestra Región, sirva para profundizar en el carácter profundamente integral y colectivo de la promoción de la salud. Espero que se haga cada vez más clara la diferencia entre la salud individual y la salud colectiva, que tienen causas y determinantes diferentes, y, por lo tanto, acciones e intervenciones también diferentes. La salud de las comunidades y de los grupos poblacionales es el interés de la promoción de la salud.

 

El carácter colectivo de las conductas se expresa en la cultura de la salud de nuestros pueblos, por eso más allá de pensar en el estilo de vida individual, de cargar la culpa al individuo, porque fuma, bebe exageradamente o no se lava, debemos pensar en su carácter colectivo y en las fuerzas y posibilidades que tenemos para mejorar y darles un sentido positivo y favorable para la salud.

 

En estos años hemos aprendido que uno de los instrumentos más importantes de promoción de la salud es el desarrollo de políticas públicas saludables, en todos los niveles: nacional, regional, local, institucional, y hasta familiar. Podemos convencer, normar y legislar en cualquiera de esos niveles, y la generación y utilización adecuada de las políticas públicas se está convirtiendo en la estrategia más importante y contundente de la promoción de la salud, capaz de mover al resto de las estrategias, al tiempo de transmitirles su potencial constructivo y movilizador. En este Encuentro Nacional vamos a ser testigos de algunos ejemplos importantes de manejo de políticas novedosas.

 

Señoras y señores, permítanme decirles unas últimas palabras sobre lo que considero el resultado final más importante del trabajo promocional: la gente y su participación en los aspectos que competen a su vida y bienestar. Estamos viviendo un proceso de gran interés, hay muchos países con índice creciente de niños matriculados en las escuelas, donde el conocimiento y las letras se hacen paulatinamente más accesibles, donde la tecnología de la comunicación se expande, y no podemos permitir un retroceso en cuanto a las demandas por mayor calidad de vida de la población.

 

Existe cada vez más conciencia de lo que se quiere y lo que se necesita. Es un proceso lento y sostenido de empoderamiento, que nosotros alimentamos y podemos acelerar como promotores de la salud. Nuestras comunidades se organizan y arman redes sociales con la voluntad de avanzar y mejorar, de interactuar con el Estado, para el logro de sus aspiraciones. El proceso puede tener pequeños desvíos para las comunidades, pero éstas nunca perderán la ruta que se hayan fijado. Este es el hecho más importante, que debemos conocer profundamente y alimentar con buenas razones y con respuestas viables y transparentes. La sostenibilidad y la gobernabilidad radican en la gente, en su confianza para con sus líderes y sus gobiernos, este es el capital social que se requiere para avanzar en armonía y paz. La promoción de la salud trabaja empoderando a la gente, transmitiéndoles el convencimiento de su poder como sujetos con derechos, y como sujetos con responsabilidades y deberes.

 

Por eso, vimos con mucho beneplácito y apoyamos la campaña por los derechos en salud, que la Ministra de Salud, Dra. Pilar Mazzeti, lanzó hace pocas semanas. Trabajaremos apoyándola y esperando que después de la campaña permanezca como política permanente del sector salud.

 

Deseo a todos ustedes, tres días de intenso debate y aprendizaje. Que después de este Encuentro, la promoción de la salud salga revitalizada y multiplique sus logros en el Perú y en nuestra América.

 

Muchas gracias.

Última actualización el Miércoles 09 de Septiembre de 2009 10:07