LANZAMIENTO DEL LIBRO “DESARROLLO Y SALUD, HISTORIA DE LA MEDICINA SOCIAL Y DE LA ATENCIÓN PRIMARIA

Imprimir Correo electrónico

25 de noviembre de 2008
Palabras del Dr. Manuel Peña,  Representante de l OPS/OMS en el Perú

Quiero darles la más cordial bienvenida a esta reunión en la que reconocemos la labor de un destacado militante de la salud pública de nuestro continente y lo hacemos mediante la presentación de su más reciente publicación. Permítanme felicitar a la excelente iniciativa del ORAS CONHU de haber editado esta necesaria obra.

El motivo que hoy nos reúne tiene un especial significado personal e institucional. En lo personal me llena de orgullo tenerles a todos ustedes aquí, en la casa de la salud, porque nos hemos congregado para homenajear a un gran médico, un devoto pediatra, un destacado salubrista, un connotado humanista y, un apreciado amigo.

Pero también tiene un profundo significado institucional, porque se trata de presentar, a la comunidad de la Salud Pública del Perú, el libro “Desarrollo y Salud: Historia de la medicina social y de la atención primaria de salud” escrito por el Doctor Javier Torres-Goitia Torres, con quien la OPS y la OMS tienen una fructífera relación de larga data, ligada estrechamente a los principios, valores y objetivos de la Organización.

En el texto de su libro el Doctor Torres-Goitia incursiona con igual maestría en lo descriptivo y lo anecdótico, en lo conceptual, en lo puramente histórico y en lo ideológico.

El libro será comentado a continuación por dos distinguidos profesionales, el Dr. Juan Arroyo Laguna y quien fuera uno de los autores intelectuales de la visión de APS y organizador central del histórico Alma Ata el Dr. David Tejada de Rivero. Este libro al tiempo que describe con sencillez y precisión el devenir de la medicina social y hace una remembranza de la evolución de la atención primaria de salud, aborda complejos problemas como la relación dialéctica entre la salud y el desarrollo humano.

Quiero hacer breves comentarios en relación a dos o tres temas particulares: En primer lugar, el concepto del “desarrollo”, que cobra especial vigencia en medio de la catástrofe financiera generada en los países desarrollados, pero cuyas adversas resonancias ya llegan y seguirán llegando al resto de los países, y dentro de éstos a los más pobre y excluidos. Hoy es más urgente preguntarse qué y para qué es el desarrollo y sólo hay una respuesta: desarrollo es el bienestar de las personas. No podría ser de otra forma.

No es posible concebir el desarrollo restringido sólo a la producción y acumulación de riquezas, como no es posible aceptar que su medición se reduzca al “producto interno bruto”, las reservas internacionales o la balanza de pagos. Esto sería asimilar el desarrollo solamente al desempeño de la economía. El Indice de Desarrollo Humano, elaborado en 1990 por el economista pakistaní Mahbub ul Haq, en base a las ideas desarrolladas por Amartya Sen, se acerca mucho más a esta concepción integradora del concepto de “desarrollo” al integrar tres aspectos cruciales: una vida larga y saludable, el acceso a la educación, y un nivel de ingresos digno. Este indicador, sin duda, representa un gran avance, aunque aún no sea suficiente, porque se debe aspirar a reflejar la idea más holística del bienestar de las personas.

En tal sentido el texto hace énfasis en el vínculo indisoluble entre salud y desarrollo, disipando así el mito del desarrollo a ultranza y concebido como un fin en si mismo. Otro argumento clave es la promoción de la salud.

Me permito citar literalmente la Carta de Ottawa para sustentarlo. Dice la Carta: “La promoción de la salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma. Para alcanzar un estado adecuado de bienestar físico, mental y social un individuo o grupo debe ser capaz de identificar y realizar sus aspiraciones, de satisfacer sus necesidades y de cambiar o adaptarse al medio ambiente. La salud se percibe pues, no como el objetivo, sino como la fuente de riqueza de la vida cotidiana.” A continuación expresa: “Las condiciones y requisitos para la salud son: la paz, la educación, la vivienda, la alimentación, el ingreso, un ecosistema estable, la justicia social y la equidad. Cualquier mejora de la salud ha de basarse necesariamente en estos prerrequisitos.” Como lo expresé anteriormente, esto significa que el concepto del desarrollo es ineludiblemente integral y la salud es uno de sus componentes, que a su vez requiere de otros factores para su realización. Esta relación entre la salud, el bienestar, la promoción de la salud y su contribución al desarrollo, nos ha conducido a la senda de la acción sobre los determinantes de la salud.

Otro de los temas que el doctor Torres-Goitia menciona en su libro, es el de los Sistemas de Salud, es decir el conjunto de instituciones, de diverso origen, que se dedican a promover, proteger y recuperar la salud de la gente.
La OMS puntualiza que los objetivos fundamentales de los sistemas de salud son tres: mejorar la salud de la población; responder a las expectativas legítimas de la gente; y garantizar la protección financiera a la población, contra los costos de la enfermedad.

Las NN.UU. reconocen que el disfrute del mayor grado de salud es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano, sin discriminación alguna. Los Sistemas de Salud pueden responder adecuadamente a este derecho, otorgándole protección a toda la población, o por el contrario, ser inequitativos y proteger a unos ciudadanos más que a otros. Pueden ser eficaces y ofrecer toda la gama de oportunidades que el conocimiento y la tecnología actuales permiten, o pueden ser fraccionados, segmentados e ineficientes.

Los Sistemas de Salud son una parte importante de los mecanismos de que disponen las sociedades para dar cumplimiento a este derecho fundamental. Hay países que han sido exitosos en universalizar el acceso a los beneficios de la salud. Todos ellos se distinguen por tener un Sistema definido sin ambigüedades, haber asignado un mínimo de 6% del Producto Bruto Interno como inversión pública en salud de forma sostenida, y tener cobertura territorial total.

Esto debe comenzar por definir el tipo de Sistema que se desea tener, es decir, “se construyen a la medida de los países”; no se implantan, ni se imponen. Esta es una decisión impostergable por la que hay que pasar si se quiere ser exitoso en salud; sin embargo esta construcción es solo la etapa inicial. Luego viene el proceso racional de organización, consolidación y perfeccionamiento que toma tiempo de esfuerzo continuo y sostenido.

Este perfeccionamiento y ajuste constantes sólo es posible si se reconoce el aspecto central que hay que vigilar en los Sistemas de Salud: su efectividad. La capacidad de producir resultados sanitarios e impactar favorablemente la vida de las personas. Si los Sistemas de Salud no logran contribuir a trasformar la calidad de la vida de la gente, simplemente no son eficaces y todas estas lecciones las aprendemos del libro del Dr. Torres Goitia.

Para concluir y dar paso al autor y a los comentaristas del libro, voy ahora a referirme a la Atención Primaria de Salud.

La Atención Primaria de Salud: se gestó antes de la década de los 70, floreció en la década de los 80, se expandió y originó fantásticas propuestas operacionales y luego fue olvidada o ignorada por los reformistas neoliberales que querían minimizar el papel del Estado y favorecer la primacía del mercado, aún en la salud. Ahora renace con gran vigor y vigencia.

Algunos de los efectos tangibles de la APS son las diversas y eficaces modalidades de participación social en los sistemas de salud; la organización territorial y tecnológica que conformó propuestas como los Sistemas Locales de Salud: la puesta en práctica de proyectos y programas multisectoriales; el debate, en casi todos los países del mundo, sobre la salud como un derecho fundamental; la descentralización de las decisiones en salud, que en algunos países precedió a la descentralización del Estado.

Han transcurrido 30 años desde la Conferencia Internacional de Alma-Ata. Los argumentos que se esgrimieron para adoptar la Atención Primaria de Salud como la estrategia para dar cumplimiento a la meta de “Salud para Todos” fueron sintetizados en el párrafo siguiente que el Dr Torres-Goitia cita en su libro y que reproduzco a continuación: “La grave desigualdad existente en el estado de salud de la población, especialmente entre los países en desarrollo y los desarrollados, así como dentro de cada país, es política, social y económicamente inaceptable y, por tanto, motivo de preocupación común para todos los países.” Si recapitulamos la situación mundial, la situación para miles de millones de personas no ha cambiado, y en algunos casos ha empeorado.

Por ello, parafraseando a la Directora General de la OMS, “… los valores centrales de la Constitución de la OMS y los que dieron forma a la Declaración de Alma-Ata han superado la prueba de la realidad y siguen siendo válidos. Sin embargo, pese a los enormes progresos de la salud en el plano mundial, nuestros fracasos colectivos a la hora de materializar esos valores son demasiado obvios y merecen nuestra máxima atención”. Fin de la cita. De estas reflexiones surge la propuesta de la OMS de renovar la Atención Primaria de Salud y convertirla en el eje primordial de los sistemas de Salud.

Reformar los sistemas de salud en base a la Atención Primaria de Salud significa proponerse la cobertura universal, modificar la prestación de los servicios, reformar las políticas públicas, uso de tecnología apropiada y recuperar la capacidad rectora de los Ministerios de Salud.

Un Sistema de Salud Basado en la Atención Primaria de Salud está conformado por un conjunto de elementos estructurales y funcionales que garantizan la cobertura universal y el acceso a servicios aceptables para la población y que promueven la equidad. Presta atención integral, integrada y apropiada a lo largo del tiempo, hace énfasis en la prevención y en la promoción y garantiza el primer contacto del usuario con el sistema. Las familias y las comunidades son la base para la planificación y la acción.

Un Sistema de Salud Basado en la APS requiere de un marco legal, institucional y organizacional, así como de recursos humanos, financieros y tecnológicos adecuados y sostenibles. Emplea prácticas óptimas de organización y gestión en todos los niveles para alcanzar la calidad, la eficiencia y la efectividad, y desarrolla mecanismos activos para maximizar la participación individual y colectiva en salud. Un sistema de salud de esta naturaleza promueve acciones intersectoriales para abordar otros determinantes de la salud y de la equidad en salud.

Señoras y señores, este enfoque, como lo plasmó Dasso Saldívar en el nombre de su biografía sobre Gabriel García Márquez, significa un “retorno a la semilla”. Es un regreso a las aspiraciones maravillosas de la justicia, el derecho ciudadano, la paz, y el desarrollo centrado en las personas.
Muchas gracias

Última actualización el Jueves 27 de Agosto de 2009 16:05