INCORPORACIÓN COMO MIEMBRO HONORARIO DE LA ACADEMIA PERUANA DE SALUD

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14 de diciembre de 2006
Palabras del Dr. Manuel Peña, Representante de la OPS/OMS en el Perú

Saludos:
Permítanme comenzar expresando mi profundo agradecimiento por incorporarme como Miembro Honorario a la Academia Peruana de Salud. Es un honor y un privilegio formar parte de una institución que reúne un grupo tan destacado de militantes de la salud pública del Perú y de Nuestra América.

Esta Academia en sus doce años de existencia, se ha caracterizado por levantar los ideales de Salud para Todos, de la estrategia de Atención Primaria y de la Promoción de la Salud como pilares fundamentales para reducir las inequidades, la exclusión y la injusticia social.

La Academia Peruana de Salud desempeña un rol crucial al propiciar un espacio científico técnico de permanente reflexión y promover la incorporación de estos conocimientos e iniciativas en los procesos de transferencia científica, tecnológica y cultural que crecen a ritmo exponencial en este Siglo XXI.

Hemos visto que el enfoque de derechos, tantas veces mencionado, pero pocas veces aplicado, ha sido un área en la que esta Academia ha hecho contribuciones sustantivas y a la que dirige gran parte de su energía creativa.

Permítaseme compartir con Ustedes, algunas reflexiones sobre este tema de derechos en Salud… Desde 1948, cuando se aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos, ha habido importantes avances en esta materia, aunque no con pocos retrocesos. Se ha avanzado en el reconocimiento de que los derechos no solo son políticos y civiles, sino también culturales, económicos y sociales.

Dentro de éstos últimos se inscriben los derechos a la salud y a la educación, esenciales para el pleno desarrollo de los individuos y de los pueblos en su conjunto.

La Declaración y Programa de Acción de Viena, aprobados por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, reconoce: -inicio de la cita- “que todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes y están relacionados entre sí. La comunidad internacional debe tratar los derechos humanos en forma integral y de manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dándoles a todos el mismo peso”. –Fin de la cita-.

Debe tenerse en cuenta las particularidades nacionales y regionales, así como los diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos, pero los estados tienen el deber, sean cuales fueran sus sistemas políticos, de promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales. De esta manera, y a partir del principio de integralidad, los derechos a la salud, a la equidad y a la cultura son una parte de los derechos globales de las personas, a los que deben tener acceso y que los gobiernos deben respetar, proteger y cumplir.

La salud y los derechos humanos tienen una íntima relación y pueden afectarse mutuamente de tres maneras: 1) La desatención de los derechos humanos puede tener consecuencias graves para la salud; 2) las políticas y los programas sanitarios pueden servir para promover los derechos humanos o para violarlos; y 3) la vulnerabilidad a la mala salud puede reducirse con la adopción de medidas en pro de los derechos humanos.

En este sentido, la normativa y los enunciados referidos a la protección social, a la seguridad social, a la educación, a la alimentación sana, al respeto a la vida, la intimidad, al beneficio del progreso científico, a la participación, a la información, a la eliminación de prácticas nocivas, la eliminación de la tortura en todas sus formas, la violencia doméstica, son algunos aspectos que debieran estar claramente configurados en las legislaciones nacionales.

La OMS consagra en su constitución “el derecho al grado máximo de salud que se pueda lograr “, declaración del derecho a la salud que se reiteró en Alma Ata (1978) y en la Declaración Mundial de la Salud adoptada por la Asamblea Mundial en 1998.

En la práctica, el derecho a la salud significa que se deben poner en su servicio una serie de normas, instituciones, leyes y un entorno propicio, de manera que se garantice de la mejor manera su disfrute por parte de cada individuo y su comunidad.

El derecho a la salud es además un derecho inclusivo, lo que significa que no solo abarca la atención de salud oportuna y apropiada, sino también los principales determinantes sociales de la salud, como el acceso al agua limpia y potable, a condiciones sanitarias adecuadas, a alimentos sanos, a una buena nutrición, una vivienda adecuada, condiciones sanas en el centro de trabajo y en el medio ambiente, acceso a la educación e información sobre cuestiones de salud, incluyendo la salud sexual y reproductiva.

El tema de los “determinantes” de la salud es un tema que se relaciona con la promoción de la salud y su reconocimiento va adquiriendo cada día más fuerza y pujanza en la salud pública.

La última Conferencia de Promoción de la Salud , que se llevó a cabo en agosto pasado en Bangkok, no sólo reiteró el derecho a la salud, sino que reafirmó en forma más explícita su relación con los determinantes de la Salud. La carta de Bangkok para la Promoción de la Salud, comienza diciendo “que el goce del más alto nivel alcanzable de salud, es uno de los fundamentales derecho de cada ser humano sin distinción de raza, género, edad, religión, creencia política, condición social o económica”.

La promoción de la salud, consiguientemente se basa en los valores y principios de la justicia social y la equidad; el respeto a la diversidad, a la dignidad y a los derechos humanos; y en la reducción de las inequidades en salud, dentro de los países y entre ellos.

La Carta de Bangkok reafirma los valores proclamados por las cinco primeras conferencias, principalmente la de Ottawa remarcando que “la promoción de la salud es un proceso que otorga a la gente un control en aumento sobre los determinantes de la salud, y por este medio, un mejoramiento de su salud y de la calidad de vida.”

La Promoción de la Salud es un proceso cultural, social, ambiental, económico y político, en el que los individuos, los grupos, las comunidades y los tomadores de decisión cambian positivamente las condiciones que afectan la salud, actuando colectivamente para ejercer un mayor control sobre los determinantes de la salud.

Como puede verse, las declaraciones más importantes de defensa del derecho a la salud son principalmente llamadas a la no discriminación de ningún motivo implícito o explícito. En salud está ampliamente reconocida la prohibición de toda forma de discriminación en lo referente al acceso a la atención en salud, al acceso a los determinantes y a los medios de conseguirlo.

Por esencia, los derechos humanos tienen que ver con la búsqueda de equidad, que es la eliminación de las disparidades injustas en salud y en sus determinantes básicos. El enfoque de equidad complementa al de los derechos humanos, dándole un marco de medición de la justicia y la imparcialidad de las políticas.

La OPS ha tenido a la búsqueda de equidad como eje de sus políticas rectoras y por ésto trabaja para lograr que los Países Miembros participen activamente en la formulación de Políticas que tengan esta base. Si pretendemos Salud para Todos, únicamente podríamos lograrlo mediante una mayor equidad.

Distinguidos Académicos, Señoras y Señores, los Objetivos de Desarrollo del Milenio reflejan un consenso sin precedentes sobre el estado del mundo y su necesidad de transformación, son una gran oportunidad para conseguir logros tangibles en el campo de la salud y de las políticas. Es tal vez, la primera vez que las Naciones Unidas amarran con tanta fuerza los conceptos de desarrollo con indicadores de salud, por lo que estamos en un momento oportuno para que la Academia siga alzando su voz reconocida y enérgica en alcanzar un Perú mas sano y con menos inequidades!

Queridas Amigas y amigos, utilizando un término acuñado por el filósofo catalán, Josep Ferrater Mora, con “docta ignorancia” recibo este inmerecido honor. Vienen a mi mente la formación profesional recibida en mi querido país, que con tanta dignidad y navegando en mares turbulentos ha logrado indicadores extraordinarios de salud, viene a mi mente mi pueblo humilde y solidario que me enseñó a “revolucionar” siempre y encontrar renovadas capacidades, viene también mi queridísima familia: mi Padre quien fue un ejemplo de hombre y profesional abnegado de la salud, mi esposa Yamila y mis cuatro hijos, quienes aportan la comprensión, el cariño y la compañía permanente.

Para finalizar quiero expresarles que soy un convencido que cada paso de avance personal es el producto de la participación de todos, del aporte personal de muchos, del compromiso colectivo, del respeto a la dignidad y diversidad de las gentes, de la sabiduría de las instituciones, y especialmente de la solidaridad como esencia del comportamiento humano.

Espero que con la renovada energía que da esta distinción, seguir apoyando el camino hacia el bienestar que transita éste, tan querido país. Gracias nuevamente por el privilegio de pertenecer a la Academia Peruana de de Salud.

Última actualización el Miércoles 09 de Septiembre de 2009 09:40