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Introducción

La República de Cuba es un archipiélago de 1.600 islas, islotes y cayos con una superficie total de 109.886 km2. Está dividida en 15 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud (1); la capital es La Habana, que tiene 2.135.498 habitantes (1). Es un Estado socialista organizado como república unitaria y democrática; su idioma oficial es el español. Todos los ciudadanos tienen acceso universal y gratuito a todos los servicios de salud y educación, así como pleno derecho al empleo y a un sólido sistema de seguridad y asistencia social (2).

En Cuba continúa en marcha el permanente proceso de actualización económica iniciado hace dos décadas y dirigido a preservar las conquistas sociales y a mantener el desarrollo económico con eficiencia y empleo racional de los recursos. Su producto interno bruto (PIB) per cápita a precios constantes (1997) subió 583 pesos entre 2006 y 2010, a pesar de la crisis económica mundial, las dificultades financieras, el aumento de los precios de las materias primas, los alimentos y los combustibles, el efecto adverso de factores naturales y el bloqueo sobre la isla que mantiene el gobierno de Estados Unidos (1, 3). Los servicios especializados (salud y educación), los productos farmacéuticos, el níquel, el turismo y otras exportaciones agroindustriales y derivadas de la pesca constituyen las principales fuentes de ingreso. Entre 2006 y 2009, la tasa de desocupación descendió de 1,9% a 1,7% (mujeres 2% y hombres 1,5%) (1).

La esperanza de vida al nacer es elevada (77,97 años), la incidencia y la mortalidad por enfermedades transmisibles es baja y la tasa de mortalidad infantil (4,5 por 1.000 nacidos vivos), muy baja. Se han eliminado 15 enfermedades infecciosas y otras ocho no constituyen problemas de salud porque sus tasas de incidencia son inferiores a 0,1 por 100.000 habitantes.

El Sistema Nacional de Salud cuenta con una completa red integrada de servicios basada en la atención primaria y en el modelo del médico y el enfermero de la familia, orientada a la promoción de la salud y a la prevención y curación de enfermedades y a la recuperación de la salud en todos los niveles de atención. Dispone de elevada capacidad académica para satisfacer las necesidades de formación de recursos humanos (4).

Al 31 de diciembre de 2010, Cuba contaba con 11.241.161 habitantes, con una razón de masculinidad de 1.003 hombres por cada 1.000 mujeres. El envejecimiento y el estancamiento del crecimiento poblacional son los dos principales desafíos demográficos. La pirámide de población refleja el veloz ritmo de envejecimiento: 17,6% de la población tiene 60 y más años, las tasas de fecundidad son bajas y la esperanza de vida al nacer elevada, con una sobrevida en las mujeres de 4,02 años (figura 1) La media anual de nacimientos en el quinquenio 2006–2010 fue de 120.829, la tasa de natalidad de 10,8 nacimientos por 1.000 habitantes, la de fecundidad general de 43,4 nacidos vivos por 1.000 mujeres en edad fértil y la tasa global de fecundidad, de 1,70, sin remplazo poblacional (1).

Figure 1

La tasa bruta de mortalidad general en 2010 fue de 8,1 defunciones por 1.000 habitantes, 11% superior a la tasa de 2006, mientras que la ajustada por edad se mantuvo estable, lo que corrobora el peso del envejecimiento poblacional en las tasas brutas de mortalidad. Las mayores tasas se registraron en el occidente y en el centro del país, La Habana y Villa Clara (10,1 y 9,2 por 1.000 habitantes, respectivamente), que son también las regiones en que vive la población más envejecida. Existe sobremortalidad masculina, en especial en los menores de 75 años, en contraste con las mujeres de igual edad, según se expresa en la tasa de años de vida potencial perdidos que fue de 75,6 y 48,9, respectivamente. Las principales causas de muerte son las enfermedades crónicas no transmisibles, los accidentes y las lesiones autoinfligidas intencionalmente (cuadro 1) (5, 6). La tasa de años de vida potencial perdidos por todas las causas fue de 63 por 1.000 habitantes en el período 2006–2010. Los tumores malignos, las enfermedades del corazón y los accidentes fueron las causas de mortalidad que más contribuyeron (figura 2).

Figure 2

Table 1

Determinantes Y Desigualdades En Salud

El Estado orienta sus esfuerzos a reducir las desigualdades y a asegurar el acceso pleno y universal a los programas y acciones de salud para elevar la calidad de vida y el bienestar de los cubanos. Los grupos vulnerables, enfermos, discapacitados o en desventaja socioeconómica, son especialmente protegidos y beneficiados. Los alimentos a muy bajo precio, subsidiados por el Estado, cubren la mitad de las necesidades nutricionales de la población. Se garantiza la educación hasta el noveno grado y el acceso a estudios superiores en todas las provincias. El 92% de la población tiene fuentes mejoradas de agua y el porcentaje de agua tratada aumentó de 96,8% a 98,8% entre los años 2006 y 2010. El 96% de la población vive en hogares con instalaciones de saneamiento (7). La población accede masivamente a los medios de comunicación social y posee altos índices de electrificación (95,9% en 2006 y 97,3% en 2009).

En las provincias, municipios, consejos populares y circunscripciones (estructura del Estado y del Gobierno) las desigualdades están identificadas e incluso personalizadas, y se aplican estrategias diferenciadas para cada zona, comunidad, familia y persona.

Medio Ambiente Y Seguridad Humana

La Constitución de la República de Cuba establece el deber de todas las personas, naturales y jurídicas, de proteger la naturaleza. Existen leyes por las cuales se creó el Sistema Nacional de Protección del Medio Ambiente y del Uso Racional de los Recursos, la Comisión Nacional y el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, con todas las atribuciones en este campo.

Cuba ha promovido y firmado los acuerdos y documentos derivados de las cumbres y reuniones relacionadas con el tema y exige la protección del agua, la atmósfera, el suelo, la flora, la fauna y todo potencial natural (7). El país enfrenta los efectos del cambio climático con programas integrales y proyectos de investigación y servicio tecnológico en los que participan 17 instituciones. La mitigación y adaptación al cambio climático se aborda desde la perspectiva de estado insular y, aunque la situación ambiental es favorable, se identifican problemas tales como la degradación del suelo, la disminución de la cobertura forestal, la contaminación, la pérdida de la diversidad biológica y la carencia de agua (1).

En la protección y mejora del medio ambiente participan todos los sectores del Estado y de la sociedad, entre ellos el sector salud, mediante programas integrales que abarcan el agua, la protección y el cuidado de mares, suelos y superficies boscosas, el aire, el ruido, los desechos líquidos y sólidos (en especial biológicos), y la vigilancia sanitaria. En Cuba, la seguridad humana se expresa en la igualdad de oportunidades para cada uno de sus ciudadanos, al pleno disfrute de sus derechos y al desarrollo de sus potencialidades, con respeto a la soberanía e integridad territorial.

El país dispone de un Código de Seguridad Vial (Ley 109) y un programa para el control y la prevención de accidentes cuyo propósito es disminuir los riesgos y los accidentes, y sus efectos sobre la salud, la sociedad y la economía. El número de accidentes aumentó de 9.710 en 2006 a 10.371 en 2009; el número de lesionados no se modificó (7.475 en 2006 y 7.477 en 2009), pero las defunciones disminuyeron de 1.103 en 2006 a 981 en 2010, por lo que el riesgo de morir bajó de 9,8 a 8,7 por 100.000 habitantes (5).

La mortalidad por lesiones autoinfligidas intencionalmente ascendió en el periodo, de 12,2 por 100.000 habitantes en 2006 a 13,7 por 100.000 habitantes en 2010; en el caso de las agresiones, en el mismo período disminuyó de 5,1 a 4,5 por 100.000 habitantes (5). Ambas son más frecuentes en los hombres, la primera en edades avanzadas y en las áreas rurales, y la segunda en los adultos jóvenes.

Existe un programa para el control sanitario internacional que ejerce una estricta vigilancia epidemiológica de las enfermedades que puedan ser introducidas en el país, y lleva a cabo actividades de control de focos ante la presencia de todo evento que signifique un riesgo para la salud.

Condiciones De Salud Y Sus Tendencias

PROBLEMAS DE SALUD DE GRUPOS ESPECÍFICOS DE POBLACIÓN

Salud materna y reproductiva

Las mujeres constituyen la mitad de la población cubana. Son objeto de atención especial y diferenciada para cada etapa de la vida, y se les provee de servicios especializados para preservar y mejorar su salud. La edad media de la mujer cubana es 38,8 años (8) (1,4 años más que la de los hombres). Entre los años 2006 y 2010 se redujo 2% la población femenina en edad reproductiva y aumentó 9% la población de mujeres mayores de 60 años. La esperanza de vida al nacer de la mujer es de 80,02 años.

Entre 2006 y 2010 la tasa de fecundidad general aumentó de 36,9 a 43,4 nacidos vivos por 1.000 mujeres en edad fértil y se incrementó en todos los grupos de edad, en especial en las mujeres menores de 20 años y en las de 30 y más. La fecundidad es mayor en el grupo de 20 a 24 años, seguida por la del grupo de 25 a 29 años; hay un discreto desplazamiento de la fecundidad a edades más avanzadas del período fértil, aunque persiste elevada fecundidad en las adolescentes (55,4 por 1.000 mujeres de 15 a 19 años). Las parejas regulan la fecundidad mediante la anticoncepción (78% de cobertura) y la interrupción del embarazo no deseado. La tasa de mortalidad de la mujer en edad reproductiva es de 9 por 10.000 mujeres de 15 a 49 años y solo aporta 7% a la mortalidad femenina total. La tasa de mortalidad materna total promedio para el período 2006–2010 fue de 42,9 por 100.000 nacidos vivos, la directa de 29,4 por 100.000 y la indirecta de 13,5 por 100.000.

Niños (menores de 5 años de edad)

La mortalidad infantil, con una sostenida tendencia descendente, bajó 18% durante el período 2006–2010, a expensas del componente neonatal y sin diferencias importantes entre territorios. El 82% de la mortalidad en este grupo de edad se produjo por afecciones perinatales, malformaciones congénitas, influenza y neumonía, accidentes y sepsis (cuadro 2). El porcentaje de bajo peso al nacer fue de 5,4. La tasa de mortalidad de los menores de 5 años descendió de 7,1 por 1.000 nacidos vivos a 5,7 por 1.000, con una sobrevivencia de 99,4%.

Table 2

Escolares (5 a 9 años de edad) y adolescentes (10 a 19 años de edad)

El país cuenta con un programa de salud escolar con 18 objetivos, 77% orientado a la promoción de la salud y a la prevención de enfermedades. El 61% de las actividades lo lleva a cabo personal de los sectores de salud y de educación. Se ofrecen servicios de salud con médicos, enfermeros y, en muchos casos, estomatólogos, a menores de 5 años en círculos infantiles, escuelas primarias de matrícula superior a 600 alumnos, centros con régimen de internado y escuelas de enseñanza especial.

Se han reducido los factores de riesgo, morbilidad y mortalidad en la población escolar y se trabaja desde la comunidad en forma integrada, intersectorial e interdisciplinaria, en el fomento de hábitos y conductas saludables. La mortalidad en el grupo de edad de 5 a 9 años es de 0,2 defunciones por 1.000 habitantes de esa edad. Las tres primeras causas de muerte fueron los accidentes, los tumores malignos y las malformaciones congénitas.

La atención de los adolescentes (10–19 años) es una prioridad en los programas de salud. La tasa de mortalidad en este grupo de edad disminuyó de 0,4 a 0,2 defunciones por 1.000 habitantes de esa edad y representa 0,5% de la mortalidad total. Las primeras causas de muerte disminuyeron en el período 2006–2010: accidentes (de 11,9 a 7,7 por 100.000 habitantes de esa edad) y tumores malignos (de 5,2 a 4,6), pero aumentaron las lesiones autoinfligidas intencionalmente (de 1,8 a 2,9 por 100.000 habitantes de esa edad) (cuadro 3). La encuesta nacional de accidentalidad en menores de 20 años exploró la morbilidad y las secuelas resultantes (9). El 63,2% de los accidentados eran menores de 10 años, con predominio del sexo masculino (66,1%). Las caídas, las heridas por objetos cortantes y los accidentes de tránsito fueron los accidentes más frecuentes; 57,3% del total ocurrió en el hogar y 41,7% entre las 16 y las 20 horas. El sitio anatómico de la lesión accidental más frecuente fue la cabeza (41,5%); casi la mitad del total de las lesiones fueron heridas y traumatismos superficiales, seguidos de fracturas (9).

Table 3

Adultos (20 a 59 años de edad)

La población adulta es de 6.553.377 habitantes; 50% son mujeres. Existen programas de salud diferenciados por sexo, grupo de edad, actividad laboral y función reproductiva. Las primeras causas de muerte del adulto son los tumores malignos, las enfermedades del corazón y los accidentes. Los adultos reciben en promedio un control médico anual, que aumenta si son portadores de riesgos, discapacidades o enfermedades. La población de este grupo de edad que trabaja o estudia recibe beneficios de servicios de salud en los lugares de trabajo y estudio.

Adultos mayores (60 y más años de edad)

El 17,6% de la población tiene 60 y más años de edad. Se llevan a cabo actividades diferenciadas para protegerlos y beneficiarlos; en ellas participan instituciones sociales, deportivas, culturales, de educación y de salud que generan y divulgan los nuevos conocimientos y prácticas que este grupo de población requiere. El desplazamiento de la mortalidad hacia edades más avanzadas hace que 80% se concentre en este grupo de edad. Las tres primeras causas de muerte son las enfermedades del corazón, los tumores malignos y las enfermedades cerebrovasculares. La influenza y neumonía, la demencia, la enfermedad de Alzheimer y los accidentes son también importantes en estas edades. Hay sobremortalidad masculina por todas las causas, excepto por demencia.

El sistema de atención de salud de esta población parte del movimiento asociativo voluntario, de base comunitaria, denominado Círculo de Abuelos, que en 2008 contaba con 830.486 afiliados y un programa de atención integral a 132.936 adultos mayores solos y de atención social domiciliaria a 15.174 ancianos. Los médicos de familia brindan atención integral domiciliaria e institucional con el apoyo de los equipos multidisciplinarios de atención geriátrica, uno por policlínico (488). En 2010 había 234 casas de abuelo, de base comunitaria, y 155 hogares de ancianos. De los hospitales generales, 34 tienen servicios especializados de geriatría (10). En 2010 se contaba con 281 especialistas en geriatría y más de 900 médicos con diploma en la especialidad.

La familia

La Constitución de la República de Cuba y el Código de la Familia estipulan los derechos y los deberes de la familia que inciden en la salud, la protección de la maternidad, la paternidad y el matrimonio, y las responsabilidades mutuas entre padres e hijos (2, 11). El programa del médico y enfermero de la familia está a cargo del equipo de salud del consultorio, en conjunto con especialistas del grupo básico de trabajo y del policlínico. El equipo de salud cumple funciones de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación a nivel de la familia mediante acciones integrales y específicas en el hogar, en la consulta médica y en los grupos comunitarios de orientación, con la participación de instituciones sociales.

El enfoque familiar en salud se inicia con la historia de salud familiar y estudia a sus integrantes, su estructura, las condiciones de vida, el funcionamiento, los riesgos y los problemas que enfrenta la familia para luego establecer el diagnóstico y elaborar un plan de acción integral, interdisciplinario e intersectorial con participación familiar (12).

En 2006 el desarrollo del Programa de Genética permitió el diagnóstico prenatal de 42 hemoglobinopatías, 1.117 malformaciones fetales y 127 anomalías cromosómicas de las que 54 correspondieron a síndrome de Down (13).

Trabajadores

Los centros de trabajo del país se clasifican de acuerdo con el número de trabajadores y riesgos laborales. Los organismos rectores en materia de salud y seguridad en el trabajo, designados por Ley, inspeccionan todos los centros con el objetivo de evaluar el cumplimiento de las normas y los procedimientos para la prevención y el control de riesgos, accidentes y enfermedades en los trabajadores.

Se cuenta con 43 consultas especializadas en el diagnóstico de enfermedades ocupacionales, reglamentadas por el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. Las enfermedades ocupacionales más notificadas son: laringitis nodular crónica en profesionales de la voz, hipoacusia en la industria sideromecánica, dermatosis en trabajadores de la industria petroquímica e intoxicaciones por sustancias químicas en el sector agrícola. Los accidentes de trabajo han disminuido, la mayor incidencia se registra en la agroindustria azucarera y en la construcción. Se exigen exámenes médicos preventivos, anteriores al empleo y periódicos. Existen reglamentos para proteger los casos de accidentes y enfermedad ocupacional (14).

Otros grupos

Personas con discapacidad

En sus políticas y programas socioeconómicos, el Estado ha incluido regulaciones y acciones con participación intersectorial en materia de salud, educación, deporte, cultura, empleo y seguridad social para promover la protección y las oportunidades de las personas con capacidades diferentes. Las personas con discapacidad tienen derecho de adscribirse voluntariamente a asociaciones con liderazgo social y reconocimiento estatal (15). Existen organizaciones y redes de servicios sociales que contribuyen a mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas con discapacidad (16).

El sistema de salud ha puesto en funcionamiento una red de servicios de rehabilitación integral de base comunitaria con alta tecnología y recursos humanos especializados, y el sector de educación, un subsistema de enseñanza especial que tiene más de 400 centros para niños y adolescentes con algún tipo de discapacidad. El programa de empleo les facilita su inserción en entornos laborales normales y solo en los casos graves se recurre al empleo protegido.

En 2003 en Cuba fueron estudiadas 366.864 personas con discapacidad, obteniéndose una tasa de prevalencia de 3,26 por 100 habitantes. La provincia Guantánamo presentó la tasa más elevada (4,13) y La Habana, la más baja (2,13). Las mayores tasas correspondieron al grupo de 60 y más años, a los hombres y a la discapacidad intelectual, seguida de la discapacidad físico–motora. El estudio se utilizó en otros países de la Región (5, 17).

MORTALIDAD

Las cinco primeras causas de muerte son las enfermedades del corazón, los tumores malignos, las enfermedades cerebrovasculares, la influenza y neumonía y los accidentes, que concentran 72% del total de las defunciones.

Entre los años 2006 y 2010 se produjo un aumento de las tasas brutas de mortalidad, excepto para la influenza y neumonía y para las enfermedades de las arterias, arteriolas y vasos capilares (figuras 3, 4 y 5). Los mayores incrementos correspondieron a la diabetes sacarina y a las enfermedades cerebrovasculares. Se observó sobremortalidad masculina en todas las causas excepto en estas dos últimas enfermedades (18).

Figure 3
Figure 4
Figure 5

Las enfermedades crónicas no transmisibles ocasionaron 84% de las defunciones; las transmisibles, las causas maternas, las afecciones originadas en el período perinatal y las enfermedades nutricionales 8%, y los accidentes, las lesiones autoinfligidas y las agresiones el 8% restante (cuadros 4 y 5. En 2008, la mortalidad proporcional en los menores de 60 años fue de 21,8% en los hombres y 16,7% en las mujeres (1).

Table 4


Table 5

MORBILIDAD

Enfermedades transmisibles

Enfermedades transmitidas por vectores

La Estrategia Nacional de Gestión Integrada del dengue, con sus actividades multisectoriales, el fortalecimiento de la vigilancia, el control vectorial y el aumento de la capacidad y de la calidad diagnóstica de los laboratorios han sido factores determinantes para la reducción de los niveles de infestación de Aedes aegypti. El 86% de los municipios del país se clasifican como negativos o con bajo riesgo entomológico. El año 2010 fue el de mayor incidencia de dengue en las Américas y el de mayor notificación de casos en el país, con 116 enfermos de dengue importado. El control efectivo de otros vectores, tales como los del género Anopheles, ha favorecido la interrupción de la transmisión del paludismo (malaria) importado.

Enfermedades prevenibles por vacunación

El Programa Nacional de Inmunizaciones protege contra 13 enfermedades. Se han eliminado cinco enfermedades (poliomielitis, difteria, sarampión, tos ferina y rubéola), dos formas clínicas severas (tétanos neonatal y meningitis tuberculosa en el menor de 1 año) y dos complicaciones graves (síndrome de rubéola congénita y meningoencefalitis posterior a parotiditis). El tétanos, de muy baja incidencia, se redujo de tres casos notificados en 2006 a solo un caso en 2010. También se redujo la hepatitis B (34 casos en 2006 y 11 en 2010) y la meningoencefalitis meningocócica (20 casos en 2006 y 7 en 2010). En 2006 se introdujo en el esquema oficial la vacuna pentavalente, de producción nacional, para los menores de 2 años.

Zoonosis

Desde el año 2009 no se notifican casos de rabia humana, el índice de animales agresores controlados es elevado, se garantiza buena atención médica a las personas lesionadas y los índices de tratamiento son satisfactorios. La rabia animal afecta fundamentalmente a perros, gatos y mangostas. El número de casos de leptospirosis humana se ha reducido gracias al programa de control aplicado (se notificaron 557 casos en 2006 y 167 en 2010), y predomina en los hombres (5).

Enfermedades desatendidas y otras infecciones relacionadas con la pobreza

La incidencia de lepra continúa estable, con un promedio de 240 casos anuales y una tasa de 2,2 casos nuevos por 100.000 habitantes, ligeramente superior en los hombres. La notificación de lepra infantil es baja y la tasa de prevalencia para el quinquenio 2006–2010 se mantuvo entre 0,2 y 0,3 por 10.000 habitantes. Se han intensificado la vigilancia, el seguimiento de los contactos y la capacidad para diagnosticar la enfermedad.

VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual

A fines de 2010 el total acumulado histórico de casos de infección por VIH era de 12.217, y 83,2% estaban vivos. El grupo de mayor riesgo es el de hombres que tienen sexo con hombres, que constituyen 72% de todos los casos diagnosticados y 89% entre los del sexo masculino. Durante el período 2006–2010, la prevalencia estimada de VIH en la población de 15 a 49 años fue de 0,1%, se mantuvo muy baja y estable en las mujeres embarazadas (0,02%), los donantes de sangre (0,02%) y las personas atendidas en los servicios de tratamiento de las infecciones de transmisión sexual (0,1%). La incidencia anual aumentó de 359 casos en 2006 a 617 en 2009, para luego descender a 563 en 2010. Se incrementó el número de pruebas de VIH realizadas en la población y se prolongó la vida de las personas que reciben tratamiento antirretroviral. En el cuadro 6 se presentan algunos indicadores del progreso realizado entre 2006 y 2009 para el VIH/sida y otras enfermedades de transmisión sexual.

Table 6

Las tasas de incidencia de sífilis y gonorrea descendieron en el período 2006–2010, la primera de 18,7 por 100.000 habitantes a 12,9 por 100.000 y la segunda de 53,1 por 100.000 habitantes a 37,5 por 100.000.

Tuberculosis

La tasa de incidencia de tuberculosis fue de 6,4 por 100.000 habitantes en 2006, disminuyó a 5,9 en 2009 y luego subió a 7,0 por 100.000 habitantes en 2010. No se han notificado casos de meningoencefalitis tuberculosa en menores de 5 años desde 1997. Se mantuvo la vigilancia en los grupos vulnerables y disminuyó la asociación entre tuberculosis y VIH/sida, ya que se notificaron 36 casos en 2009 (6,2% de los casos de tuberculosis) contra 60 en 2006 (8,1% de los casos de tuberculosis). El número de casos de tuberculosis multirresistente al tratamiento es bajo y el porcentaje de curación de los casos es superior a 85%.

Enfermedades emergentes

La vigilancia de las infecciones respiratorias agudas se intensificó en 2009 con motivo de la pandemia de influenza A (H1N1). Se estableció la vigilancia de las infecciones respiratorias agudas graves y de las enfermedades tipo influenza, así como la detección de brotes; se mantuvo el diagnóstico del virus de la influenza y de otros virus respiratorios. En el primer trimestre de 2010 predominó la influenza A (H1N1) pandémica, pero a partir de octubre de ese año circuló con mayor intensidad el virus de la influenza A (H3N2) estacional. Se administra la vacuna antigripal a grupos vulnerables (14% de la población). Durante la epidemia se aplicaron 300.100 dosis de vacuna contra la influenza estacional y 1.222.460 dosis de vacuna contra la influenza pandémica.

Enfermedades crónicas no transmisibles

Enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades del corazón (cuadro 1) constituyen la primera causa de muerte, con una tasa de mortalidad de 211,8 por 100.000 habitantes en 2010, lo que significa un aumento de 10% en relación con 2006. Se observó una discreta sobremortalidad masculina y en las áreas urbana. La tasa de años de vida potencial perdidos fue de 11,5 por 1.000 habitantes en 2010 (figura 2). El 59% de las defunciones por enfermedades cardiovasculares correspondió a la población de 75 y más años. La enfermedad isquémica y la enfermedad hipertensiva explicaron 80% de las defunciones por afecciones cardíacas. El 43% de las muertes por cardiopatía isquémica correspondió a infarto agudo del miocardio, con una letalidad hospitalaria de 16%.

Neoplasias malignas

Los tumores malignos (cuadro 1) son la segunda causa de muerte y la primera de años de vida potencial perdidos (figura 2). Entre los años 2006 y 2010, la tasa se incrementó 11% (de 175,9 a 197,5 por 100.000 habitantes) y concentró 24% del total de las defunciones. Los tumores malignos fueron la primera causa de muerte en el grupo de 35 a 64 años de edad, con sobremortalidad masculina y en las áreas urbanas. En los menores de 20 años, la muerte por cáncer representó el 0,6% del total de las defunciones. Las tres primeras localizaciones del cáncer son tráquea, bronquios y pulmón para ambos sexos, seguido de próstata en los hombres, mama en las mujeres e intestino, excepto recto, en ambos sexos. La tasa de mortalidad por cáncer de pulmón en los hombres es el doble que en las mujeres. La tasa de mujeres examinadas a través del Programa Nacional de Detección Precoz del Cáncer Cervicouterino fue de 196,8 por 1.000 mujeres de 25 y más años. Entre 2006 y 2010 se diagnosticaron 6.615 casos en mujeres, 82% en etapa clínica 0. La tasa de mortalidad por cáncer cervicouterino disminuyó 9% entre 2006 y 2010.

Las mayores tasas de incidencia de cáncer en Cuba se presentaron en las provincias de Villa Clara, Camagüey, Matanzas y Sancti Spíritus (5).

Diabetes

La prevalencia de diabetes sacarina se estimó en 40,4 por 1.000 habitantes en 2010 y se incrementó 18% en relación con 2006; el riesgo es mayor en las mujeres y en las áreas urbanas. La tasa bruta de mortalidad aumentó 21% entre 2006 y 2010 (de 18,6 por 100.000 habitantes a 23,5 por 100.000) con sobremortalidad femenina y urbana.

Enfermedades crónicas de las vías respiratorias

Entre 2006 y 2010, la tasa de mortalidad por enfermedades de las vías respiratorias inferiores aumentó 13%, con mayor participación de los adultos mayores, del sexo masculino y urbanos. La tasa de mortalidad por asma bronquial descendió de 2,5 por 100.000 habitantes en 2009 a 2,2 por 100.000 en 2010, aunque su prevalencia se mantuvo en 92,2 por 1.000 habitantes.

Enfermedades cerebrovasculares

Las enfermedades cerebrovasculares constituyen la tercera causa de muerte (cuadro 1) y ocasionan 11% del total de las defunciones. Se encuentran entre las primeras causas de muerte para todos los grupos de edad, a excepción del de 1 a 4 años. La tasa aumentó de 74,2 por 100.000 habitantes a 86,9 por 100.000 durante 2006–2010. La frecuencia de la enfermedad y el riesgo de morir son ligeramente superiores en las mujeres y en las áreas urbanas. La letalidad hospitalaria fue de 20%. Hay unidades especializadas en cada provincia y se han preparado guías de prácticas clínicas para el manejo de la enfermedad. La hipertensión arterial, con una prevalencia de 30,9% en la población mayor de 15 años, es el principal factor de riesgo modificable de las enfermedades cardiovasculares (5).

Enfermedades nutricionales

De acuerdo con los resultados de la tercera encuesta nacional sobre factores de riesgo y afecciones no transmisibles del año 2010, 48% de las personas presentaban un índice de masa corporal de 18,5 a 24,9. La prevalencia de sobrepeso fue de 30% sin diferencias por sexo, y 14% de la población se clasificó como obesa, con mayor prevalencia en las mujeres. El hierro es el micronutriente más deficitario. Esta deficiencia afecta fundamentalmente a los niños menores de 2 años, a las mujeres en edad fértil y a las embarazadas de las provincias orientales. Alrededor de 50% de los lactantes de 6 a 11 meses de edad, 30% de los niños y las niñas de 6 a 23 meses, 30% de las mujeres en edad fértil y 24% de las embarazadas en su tercer trimestre de gestación padecen de anemia. En estos grupos se aplican estrategias de diversificación y fortificación alimentaria, suplementación medicamentosa y protección social nutricional (19).

Accidentes y violencia

La tasa de mortalidad por accidentes aumentó 12% entre los años 2006 y 2010, aunque descendió al final del período. Las caídas accidentales son responsables de 42% de las defunciones por esta causa y, junto a las producidas por accidentes de transporte, concentran 64% del total; le siguen el ahogamiento y la sumersión accidentales.

Desastres

Entre 2006 y 2010 Cuba sufrió cuatro huracanes y sequías. Los mayores daños fueron ocasionados por huracanes, acción combinada de vientos, lluvias e inundaciones, que afectaron prácticamente a todo el país y ocasionaron pérdidas superiores a US$ 10.000 millones. Se protegió a más de 4.400.000 personas, así como a animales e instalaciones. La sequía de los años 2009 y 2010 afectó los recursos hídricos y sus reservas, con repercusiones negativas para la producción agropecuaria y la conservación de los suelos. El país dispone de un sistema de defensa civil que integra a todos los sectores, a la sociedad y a la población, y lleva a cabo acciones coordinadas que reducen al mínimo los riesgos, accidentes y epidemias, y en especial la pérdida de vidas humanas. La capacidad de Cuba para brindar ayuda médica solidaria en situaciones de desastres se ha puesto de manifiesto en numerosos eventos que tuvieron lugar en la Región y en otras partes del mundo (20).

Trastornos mentales

La mortalidad por demencia y enfermedad de Alzheimer aumentó durante el período 2006–2010 de 22,3 defunciones por 100.000 habitantes a 33 por 100.000, con una mayor participación femenina (5). Entre los trastornos mentales que generan más demanda de atención se encuentran la depresión, la ansiedad, los trastornos del sueño, los trastornos delirantes y los problemas de la conducta (21).

El acceso a servicios especializados de salud mental comienza en los consultorios de médicos de familia y pasa de manera continua y escalonada a una red de 55 centros comunitarios de salud mental, 31 servicios de psiquiatría ubicados en los hospitales, nueve centros de atención a enfermos mentales crónicos y 23 hospitales psiquiátricos.

Otros problemas de salud

Salud oral

La salud oral es objeto de un programa preventivo de enfermedades bucales, que incluye la aplicación de laca flúor y enjuagatorios en instituciones y hogares integrados al sistema de educación. La efectividad del programa se expresa en la existencia de un porcentaje superior a 70% de niños de 5 a 6 años sanos, un índice CPO–D de 1,38 a los 12 años y 91,2% de personas que a los 18 años conservan todos sus dientes (5). Se hacen como promedio dos consultas estomatológicas por habitante al año. Existe un programa de atención del cáncer bucal que comienza en el primer nivel de atención. La mortalidad por cáncer de labio, cavidad bucal y faringe se incrementó discretamente de 5,6 defunciones por 100.000 habitantes en 2006 a 5,9 por 100.000 en 2010, con predominio en la población masculina (5).

Salud ocular

Cuba cuenta con servicios de atención oftalmológica, de moderna tecnología y cobertura nacional, que atienden todas las enfermedades oculares incluso en otros países necesitados (Operación Milagro). Existen 1.750 médicos especializados en oftalmología (22). El promedio anual de operaciones oftalmológicas realizadas en el país en el período 2006–2010 fue de 98.008. Funciona un programa de atención a la baja visión en el que participan más de 38.000 personas con algún tipo de discapacidad visual (18% ciegos totales). El programa garantiza atención especializada, rehabilitación, inserción social y educación especial y diferenciada para los afectados.

Factores de riesgo y protección

Tabaquismo

La legislación cubana controla la venta de cigarrillos a menores y establece la prohibición de fumar en los lugares públicos cerrados y en las instituciones de salud y educación (23). Se aumentó el precio de los cigarrillos, se prohibió su propaganda y se divulgaron los graves riesgos que conlleva este hábito. La prevalencia de fumadores es de 24%, mayor en los hombres (31%) que en las mujeres (16%). Los fumadores diarios representan 21% y los ocasionales, 3% (19).

Alcoholismo

La prevalencia de ingestión de bebidas alcohólicas medida al finalizar 2001 fue de 50,2% y descendió a 41,7% a fin de 2010. El patrón de consumo es considerado bajo, según la clasificación de la OMS, y mayor en hombres y en las zonas rurales (19). Existen estrategias gubernamentales, sociales e intersectoriales orientadas a disminuir el consumo; también se cuenta con servicios especializados de atención y disuación del hábito de beber en todos los niveles del sistema de salud.

Actividad física

El cuestionario mundial de actividad física (GPAQ, por sus siglas en inglés) (24) aplicado en 2010 mostró que 59,5% de la población realizaba actividad física. Según encuestas nacionales hechas durante los años noventa y la primera década del siglo XXI, el porcentaje de población que realiza actividad física periódica no ha aumentado (25).

Políticas, Sistema De Salud Y Protección Social

La política social se orienta a elevar el nivel de desarrollo y bienestar social, a eliminar inequidades entre regiones, áreas y poblaciones del país, y a hacer cumplir la igualdad de derecho de todos los ciudadanos a alimentación básica, salud, educación e ingresos. Incluye también la atención a jubilados y personas que requieren de apoyo económico o social, la protección de las fuentes de empleo y del trabajador, el acceso a una vivienda confortable, preferiblemente propia, y la evolución hacia una sociedad progresivamente más justa y solidaria (26).

El 60% del aporte calórico de la dieta se distribuye por vías sociales: racionamiento a bajos precios, red de alimentación popular para personas de bajos ingresos y alimentación gratuita o a muy bajo precio en los centros de salud, educación y otros. Se garantiza el acceso universal y gratuito a los servicios de salud, que incluyen los tratamientos médicos más complejos y costosos, así como a la educación, incluida la enseñanza universitaria y de posgrado, y a la cobertura universal de seguridad social y asistencia social.

La política social se concibe en el sentido más amplio y abarca cultura, deporte, recreación y descanso, con igualdad de oportunidades para los segmentos de población con menos posibilidades o considerados vulnerables. Con la participación de los Ministerios, el Gobierno instrumenta la política nacional de protección y promoción de la salud, bienestar y calidad de vida de sus ciudadanos, sustentada en los acuerdos, cartas y convenios internacionales suscritos. Dicha política fortalece el marco legal y las actividades de promoción, publicidad y comercialización, así como la producción alimentaria y su acceso físico y económico, la educación y la comunicación social, la preservación del medio ambiente y la seguridad ciudadana, entre otros aspectos.

DESEMPEÑO DE LOS SISTEMAS DE SALUD

El Ministerio de Salud Pública tiene a su cargo la aplicación de las políticas y regulaciones y la gestión de programas y servicios de salud. El sistema de salud se estructura en tres niveles territoriales: nación, provincia y municipio, y en tres niveles de atención, a partir de una red de servicios especializados, descentralizados y regionalizados desde el primer nivel de atención que cubre al total de la población. Se aplica un modelo de atención primaria de salud basado en la medicina familiar y el médico general, capaz de promover la salud, ejecutar acciones de prevención y protección, diagnosticar, tratar, recuperar y rehabilitar a la población a su cargo mediante una atención integral, continua, sectorizada, dispensarizada, en equipo y con participación comunitaria (27).

La atención de salud se otorga de manera diferenciada, de acuerdo con las necesidades de cada territorio, comunidad, grupo de población, familia e individuo para garantizar la equidad y eficiencia a partir del diagnóstico de la situación de salud en cada ámbito.

El Buró Regulatorio para la Protección de la Salud Pública establece y garantiza el cumplimiento de la regulación en materia de productos y equipos médicos, controla las prácticas y acredita y certifica las unidades de salud (28).

En 2010 se inició un nuevo proceso de transformación, reorganización, compactación y regionalización, para fortalecer el sector e intensificar la efectividad, eficiencia y calidad de los servicios, así como su sostenibilidad. Este proceso se orienta a seis objetivos: mejorar el estado de salud de la población y su satisfacción con los servicios, consolidar las acciones en los campos de higiene, epidemiología, microbiología y vigilancia en salud, afianzar las estrategias de formación, capacitación e investigación de profesionales y técnicos de la salud, cumplir con la cooperación internacional, fortalecer las funciones de regulación sanitaria y continuar el proceso de institucionalización en el sector (29).

LEGISLACIÓN EN SALUD

La Constitución de la República de Cuba consagra como deber del Estado y derecho de todos los ciudadanos la atención y protección de la salud. La Ley de Salud Pública y su reglamento establecen disposiciones legales del accionar del sector en correspondencia y armonía con el desarrollo del sistema de salud. Otras disposiciones jurídicas contribuyen a la protección de la salud: la Ley del Medio Ambiente, de Seguridad Vial, de Seguridad Social y de Protección e Higiene del Trabajo, el Decreto–Ley sobre Disposiciones Sanitarias Básicas y el Decreto de las Disposiciones e Infracciones sobre el Control Sanitario Internacional. Existen disposiciones que regulan el registro y control de medicamentos, alimentos, cosméticos, juguetes, equipos médicos y otros productos.

GASTO Y FINANCIAMIENTO EN SALUD

El gasto total en salud, como porcentaje del PIB, aumentó de 7,7% en 2006 a 11,9% en 2010. El gasto público en salud, como porcentaje del gasto total en salud, pasó de 92,2% en 2006 a 96,2% en 2010 (30).

El presupuesto de salud pública creció a un promedio anual de 9,5% en los últimos años anteriores a 2010. Entre 2006 y 2010 se incrementó su ejecución en 26% y el gasto en salud por habitante ascendió de 321,79 pesos a 439,47 pesos (5). Los salarios representaron 192 millones de pesos y 45,2% del gasto total. Las instituciones hospitalarias ejecutan 42,3% del presupuesto, los policlínicos 31,6%, las clínicas estomatológicas 2,4% y los hogares maternos 1,5%, lo que expresa la política de privilegiar el desarrollo de los servicios de atención ambulatoria y comunitaria.

ACCIÓN INTERSECTORIAL Y SALUD

La intersectorialidad y la participación social son componentes esenciales en la sociedad cubana y su sistema de salud, reforzadas por la voluntad política y un diseño que logra completa participación en la producción de salud. La intersectorialidad es la forma natural de gestionar la salud desde las estructuras de base hasta los más altos niveles de dirección del Gobierno y del Estado (31).

Conocimiento, Tecnología, Información Y Gestión De Recursos

INVESTIGACIÓN Y GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO

El sistema de ciencia y tecnología en salud está integrado por 47 unidades de ciencia e innovación tecnológica, 19 categorizadas como institutos y centros de investigación, 16 como centros de servicios científico–tecnológicos y 12 como unidades de desarrollo. La investigación en el sector se organiza en programas y proyectos científico–técnicos. El sistema cuenta con 2.095 investigadores categorizados, 40.539 profesores de ciencias médicas, 10 centros colaboradores de la Organización Mundial de la Salud, 799 doctores en ciencias y 1.006 aspirantes al grado científico (5). En estrecho vínculo con el sector salud se encuentran las instituciones de investigación, producción y desarrollo del llamado Polo Científico, con fabricación de variadas tecnologías médicas incorporadas a los programas y servicios de atención de salud (28).

El uso de información científico–técnica trasciende las fronteras del territorio nacional a través de la Biblioteca Virtual de Salud, iniciativa de referencia (32), y su red de información "Infomed", que contiene más de 19.000 títulos de revistas científicas y más de 280 libros docentes y de consulta. La producción científica del país se visualiza en 30 revistas indexadas en LILACS, SciELO y Medline. El sector cuenta con 50 portales médicos y con el Centro Virtual de Convenciones de Salud para la promoción y gestión de eventos y actividades científicas y académicas.

INFORMÁTICA EN SALUD

El Sistema Nacional de Salud se informatiza al aplicar, gradual e integralmente, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, al fortalecer la conectividad entre instituciones, con un enfoque centrado en el paciente, y al facilitar el acceso a la información para la toma de decisiones clínicas y de gestión. Los resultados del programa de informatización de la salud están disponibles en el portal de aplicaciones. El sistema de salud dispone de más de 40.000 computadoras, 47% destinado a docencia, y 1.044 instituciones se mantienen conectadas las 24 horas.

RECURSOS HUMANOS

El sistema de salud cuenta con 535.305 trabajadores (69,5% mujeres). Hay 76.506 médicos (59% mujeres); de ellos, 36.478 son médicos de familia, con un indicador total de 68,1 médicos por 10.000 habitantes. Además, dispone de 12.144 estomatólogos, 10,8 por 10.000 habitantes (75% mujeres). Todos los médicos y estomatólogos son especialistas o se encuentran en régimen de residencia. Los técnicos superiores suman 163.296, de los que 47.776 son licenciados en enfermería (88% mujeres).

Entre 2006 y 2010 se graduaron 91.225 profesionales de salud. De ellos, 21.097 son médicos, 2.888 estomatólogos, 27.721 licenciados en enfermería y 39.115 licenciados en tecnología de la salud. Entre 2005 y 2010 se graduaron 8.594 médicos de países en desarrollo y Estados Unidos (5). En el proceso de formación participan las instituciones del Sistema Nacional de Salud. Existen 13 universidades de ciencias médicas, 25 facultades de medicina, 4 de estomatología, 4 de enfermería y 4 de tecnología de la salud, además de la Escuela Nacional de Salud Pública, la Escuela Latinoamericana de Medicina, el Centro Nacional de Perfeccionamiento Técnico Profesional, 27 filiales de ciencias médicas y 118 filiales universitarias municipales. Se contribuye a la formación de recursos humanos en diversos países y se mantiene la formación de posgrado en especialidades, incluso de egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Salud Y Cooperación Internacional

Cuba tiene un amplio programa de colaboración y ayuda internacional en materia de salud en condiciones normales y de desastres, y contribuye a la formación de recursos humanos y a la organización de programas y servicios de salud en varias regiones, en especial en la de las Américas. A fines de 2010 prestaban servicios de salud 40.337 colaboradores y 16.196 médicos en 68 países, mediante 132 proyectos entre los que se destacan las situaciones de desastre, el Programa Integral de Salud y la atención oftalmológica (Operación Milagro). En Haití, la colaboración médica de Cuba comenzó en 1998 y se intensificó con la presencia de 1.081 colaboradores a partir del sismo de enero de 2010.

Síntesis Y Perspectivas

Durante el período 2006–2010 se han producido mejoras en la situación de salud de la población cubana. Los rasgos fundamentales consisten en el ritmo acelerado del envejecimiento de la población, los bajos niveles de fecundidad y reemplazo poblacional, la presencia de bajas tasas de mortalidad en edades tempranas y su desplazamiento hacia las edades más avanzadas, y una elevada esperanza de vida.

Se han eliminado o controlado enfermedades transmisibles que ya no constituyen problemas de salud, aunque persisten condiciones ambientales y estilos de vida riesgosos para su introducción y extensión. Las infecciones respiratorias y las enfermedades diarreicas agudas constituyen las primeras causas de consulta médica.

Las enfermedades crónicas no transmisibles y otros daños a la salud son las principales causas de morbilidad, discapacidad y muerte, asociadas a la estructura poblacional, los estilos y condiciones de vida, en especial el consumo de tabaco y alcohol, la dieta, los accidentes y las relaciones sexuales sin protección El embarazo en edad temprana y los no deseados, la mortalidad materna y la morbilidad y mortalidad por cáncer son las mayores dificultades que enfrenta el sector salud.

El sistema de salud cuenta con programas integrales de avanzada tecnología, una armónica e integrada red de servicios de calidad con recursos humanos suficientes y especializados, acceso a información científica y técnica, y equipos y productos médicos, diagnósticos y terapéuticos de producción nacional. El desafío se encuentra en asegurar la sostenibilidad y eficiencia del sistema a partir de la consolidación de las acciones de promoción, prevención y vigilancia, el fortalecimiento de la red de servicios descentralizados, compactados y regionalizados, y el aumento de la eficiencia económica del sector.

Referencias

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  2. Constitución de la República de Cuba [Internet]. Acceso: 20 de septiembre de 2011.
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Última actualización el Jueves 11 de Abril de 2013 15:38