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Introducción

La gestión del conocimiento y las tecnologías de la información son herramientas poderosas que contribuyen a la toma de decisiones y al fortalecimiento de los sistemas de salud. Durante el período 2006–2010, en las Américas se han producido importantes avances tanto en el desarrollo y la aplicación de nueva tecnología sanitaria como en el manejo de información y la gestión de recursos. Un buen ejemplo es la Biblioteca Virtual en Salud (BVS), una iniciativa con presencia en más de 30 países de la Región que promueve y facilita la generación, intermediación e intercambio de información técnico–científica en sus sistemas de investigación, enseñanza, promoción y atención en salud. También se ha avanzado en el desarrollo de políticas nacionales de investigación y, además, la colaboración virtual se ha consolidado como una herramienta eficaz en la reducción de costos de tiempo y ejecución.

No obstante los logros alcanzados en los últimos años, todavía no se han podido dejar atrás debilidades que enlentecen los procesos tecnológicos y del conocimiento, como la falta de estrategias globales de formación y la escasa inversión en investigación –menos de 2% del producto interno bruto (PBI). La aspiración de invertir al menos 2% del presupuesto de salud en investigación fue destacada en 1990 por la Comisión de Investigación en Salud para el Desarrollo y reafirmada en el Foro Mundial Ministerial sobre Investigación en Salud de Bamako, la Cumbre Ministerial sobre Investigación para la Salud (México 2004) y, más recientemente, en la Política de Investigación para la Salud de la OPS aprobada en 2009 por los Estados Miembros.

Los retos más importantes para los próximos años en las Américas pasan por encarar y dar soluciones a los problemas mencionados, además de trabajar en el uso adecuado de la ciencia en el desarrollo de políticas y la prestación de servicios sanitarios, el incremento de la producción científica relevante y de calidad, la mayor participación en redes de información y la consolidación de todo lo relacionado con el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en salud, incluidas las redes sociales, la telemedicina, mSalud y eAprendizaje.

Gobernanza1Se Definen Como Gobernanza "los Procesos De Acción Colectiva Que Organizan La Interacción Entre Los Actores, La Dinámica De Los Procesos Y Las Reglas De Juego (informales Y Formales), Con Los Cuales Una Sociedad Determina Sus Conductas, Toma Y Ejecuta Sus Decisiones" (1).

El acceso equitativo a la información, el conocimiento y la evidencia científica es un eje transversal que contribuye a fortalecer el liderazgo, la gobernanza y la base científica de los sistemas de salud de los países de ALC.

SISTEMAS NACIONALES DE INFORMACIÓN

Los sistemas nacionales de información en ciencias de la salud son representados por las bibliotecas, centros de documentación e información, instituciones de enseñanza, centros de investigación y organismos gubernamentales y no gubernamentales involucrados con el sector sanitario.

Ante el reconocimiento de que las políticas sanitarias se deben fundamentar en evidencias científicas, los países de la Región, en mayor o menor medida, han desarrollado condiciones de infraestructura, procesos y capacidades que les permiten estar al corriente de dichas evidencias, e integrarlas en los procesos de toma de decisiones y en el establecimiento de líneas de acción en salud (2).

De naturaleza compleja, los sistemas de salud conjugan la interacción de sus subsistemas y también las relaciones de estos con sistemas externos. El acceso a la información y a evidencias científicas es un componente crítico de los sistemas de investigación para la salud. No es posible entonces pensar en mejorar los sistemas de salud y de investigación para la salud, sin sistemas de información que puedan capturar, procesar, diseminar y poner al servicio de la salud los nuevos conocimientos que se generan y las técnicas y los procedimientos derivados. La BVS es una de las expresiones más visibles de esta dinámica de la información y el conocimiento (3).

Compuesta por una red de instituciones, la BVS ha crecido sostenidamente durante los últimos 5 años, pasando de tener 70 portales en 2006 a 128 portales certificados distribuidos en 30 países de la Región. Se trata de 128 sitios web de alcance nacional o regional que reúnen, organizan, ofrecen acceso y diseminan información científica y técnica en salud a los sistemas nacionales de investigación, enseñanza, promoción y atención sanitaria sobre temas o grupos de temas específicos. Este modelo ha sido adoptado en otras regiones del mundo, como España en Europa o países de lengua portuguesa en África, en este caso alineados con la Red ePORTUGUESe que coordina la Organización Mundial de la Salud. También lo utilizan ministerios de salud de la Región (por ejemplo en Brasil y Perú) para divulgar su producción bibliográfica institucional. El desafío es vincular más directamente los resultados de la investigación con la acción como parte de la lucha por reducir la denominada brecha conocimiento–acción y lograr una relación más efectiva para traducir esos conocimientos en soluciones a los problemas de salud (4, 5, 6).

FORTALECIMIENTO DE LA GOBERNANZA DE LA INVESTIGACIÓN EN SALUD

Durante el período 2006–2010 la Región consolidó y mejoró los sistemas nacionales de investigación en salud. La mayoría de los países elaboraron exitosamente programas de acción y políticas de investigación en salud, y también empezaron a alinear sus prioridades, políticas y estrategias de investigación en salud con la Política Regional de Investigación para la Salud de 20092Los Estados Miembros de la Organización Panamericana de la Salud adoptaron la "Política de Investigación para la Salud" durante la 49a Reunión del Consejo Directivo, celebrada en septiembre de 2009. http://www.paho.org/hq/index.php?option = com_content&task = view&id = 1414&Itemid = 1658&lang = es(7). La figura 6.1 muestra los principales hitos en el camino hacia la consolidación de las políticas de investigación para la salud en los países de las Américas.

Figure 1

Como parte de sus actividades para consolidar la investigación en salud, los países participaron en diversas iniciativas y escenarios. Por ejemplo, participaron en la Cumbre Ministerial del 2004 sobre Investigación en Salud, celebrada en México, y en una reunión organizada conjuntamente por el Consejo de Investigación Sanitaria para el Desarrollo (COHRED) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Antigua (Guatemala) en 2006. Fue en esta última reunión donde se propuso por primera vez la posibilidad de contar con una Conferencia Latinoamericana sobre Investigación e Innovación para la Salud. En 2008 los países acudieron a la primera de esas conferencias, celebrada en Rio de Janeiro, Brasil. Algunos países de la Región también formaron parte del Foro Ministerial Mundial sobre Investigaciones para la Salud, celebrado en Bamako (Malí) ese mismo año. Por último, los países participaron en las consultas que condujeron a la Estrategia de Investigación para la Salud de la OMS 2010. Su participación en estos hitos ha permitido que los países de la Región puedan mejorar la selección de oportunidades para fortalecer sus sistemas nacionales de investigación en salud, y les ha proporcionado una mayor comprensión acerca de cómo elaborar sus políticas, prioridades y capacidades en investigación en salud.

Para que los países de la Región puedan beneficiarse plenamente de su capacidad para producir y utilizar la investigación, deben establecer políticas sólidas de gobernanza de la investigación. Por ejemplo, deben contar con mecanismos que les permitan salvar la brecha existente entre la investigación para la salud y la traducción de sus resultados en las políticas sanitarias. Con ese fin, varios países ya han establecido plataformas de política basadas en datos probatorios. Al fortalecer la capacidad de un determinado país para traducir los resultados de la investigación en políticas, tales plataformas enriquecen el sistema de investigación y, a su vez, mejoran el propio sistema nacional de salud. Los procesos de traducción de los conocimientos estimulan la extensión y la ejecución adecuadas de las intervenciones de atención de salud de manera que aborden, entre otros asuntos, la equidad, la seguridad y la eficacia. La investigación es pertinente para todos los componentes del sistema de salud, al cual brinda aportaciones estratégicas y presta apoyo mediante herramientas que abordan las lagunas en el conocimiento y se basan en los resultados para mejorar la vida de las personas. La traducción de los conocimientos no solo conecta la atención de salud (políticas y prestaciones) con la investigación, sino que además se convierte en un catalizador para el fortalecimiento de los sistemas de investigación en salud, que influye en sus elementos fundamentales. Por consiguiente, las políticas mundiales y regionales han hecho hincapié en la traducción de los conocimientos para fortalecer el propio sistema de salud y su repercusión en la salud y sus determinantes.

Producción De Conocimientos

SISTEMAS NACIONALES DE INVESTIGACIÓN EN SALUD

A lo largo del período 2006–2010 los países de la Región, en estrecha colaboración con diversos interesados directos tales como las universidades, comités consultivos y organizaciones no gubernamentales, han fortalecido sus sistemas nacionales de investigación en salud (SNIS) (7, 8, 9). Por ejemplo, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Suriname, Uruguay y Venezuela ya han establecido instituciones, mecanismos o políticas claves que se ocupan de la investigación en salud a nivel de país. Algunos países también han implantado mecanismos de financiamiento para apoyar las investigaciones que aborden sus prioridades de salud pública, o han establecido incentivos para promover la traducción de los resultados de la investigación en las políticas y las prácticas. No obstante, han surgido nuevos retos. En algunos países, las prioridades de investigación son meras listas de enfermedades, y es preciso vincularlas a la investigación y a determinadas cuestiones que se deben tener en cuenta al abordarlas.

Gran parte del progreso de los países en lo relativo a los SNIS está documentado en la página web de investigación para la salud correspondiente a la Región de las Américas (HRWeb Américas). Creado en 2010, este sitio es el primero de su clase donde los países pueden incorporar e intercambiar información tal como documentos de políticas, agendas de investigación, descriptores de comités de examen de ética de investigación, y redes; tal cúmulo de conocimientos proporciona una base para el seguimiento y la evaluación de los SNIS.

Los datos cargados en la HRWeb Américas muestran que la mayor parte de los países latinoamericanos (entre ellos Brasil, Ecuador, Perú y Paraguay) ya han elaborado extensas políticas nacionales y han establecido programas nacionales de investigación en salud (p. ej. Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela), aunque tal vez aún necesiten mejorar la definición de las líneas de investigación. Los países de la CARICOM, mediante un proceso participativo de colaboración, establecieron un programa compartido y una lista de prioridades conjuntas en materia de investigación en salud; también han establecido una entidad formal –el Consejo del Caribe de Investigación en Salud– con objeto de regir la relación entre los agentes de los ministerios de salud y los de los ministerios u oficinas de ciencia y tecnología. Por otro lado, al menos 18 de países de la Región han promulgado leyes y han establecido reglamentos que protegen a las personas que participan como sujetos de las investigaciones, o han constituido comisiones nacionales encargadas específicamente de supervisar la ética de la investigación en salud (10). Es especialmente relevante el número de países que han fijado prioridades de investigación en salud; en 2010, notificaron que lo habían hecho Argentina, Brasil, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela, mientras que los países de la CARICOM lo hicieron en 2011 (8).

A pesar de las diferencias funcionales y estructurales, y los distintos niveles de desarrollo de los países, en el período 2006–2010 la Región en su totalidad avanzó significativamente en cuanto a la formulación de políticas, programas, plataformas de traducción de los conocimientos y mejores herramientas de gobernanza (p. ej. registros, sistemas de mapeo y comités de ética) a escala nacional. También se produjo una mayor cooperación regional que, si se mantuviera, reforzaría la repercusión de la investigación y la uniformidad de las normas y los procesos en los próximos años.

INVERSIÓN EN INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO

La inversión sólida y sostenible en investigación y desarrollo promueve la innovación, la cual a su vez activa el crecimiento económico y ayuda a resolver los problemas de salud de la Región (10, 11, 12). Aun cuando desde 2006 algunos países de América Latina y el Caribe han aumentado su gasto en investigación y desarrollo (p. ej. Brasil, Costa Rica, Ecuador y Uruguay), ninguno ha alcanzado la meta de destinar el 2% de su presupuesto sanitario a ciencia y tecnología e investigación para la salud y desarrollo (gráficos en movimiento) (7, 13, 14, 15, 16). El número de patentes expedido es un indicador útil de la productividad innovadora. Entre 2006 y 2009 se concedieron un promedio de 18.408 patentes cada año en América Latina y el Caribe (17). No obstante, mientras en algunos países de esta región se concedieron más patentes entre 2003 y 2005, en la mayoría la cifra no aumentó entre 2006 y 2008; el número de patentes concedidas sí aumentó en Canadá y Estados Unidos.

Con el transcurso del tiempo, los países de la Región han tanteado diferentes modalidades para financiar la investigación en salud, desde la imposición de gravámenes y la introducción de reformas para proporcionar mayor autonomía organizativa y financiera a las instituciones de investigación públicas, hasta la creación de fondos públicos de investigación (9, 10, 18, 19, 20, 22). A falta de un financiamiento público suficiente y fiable de la investigación en salud, los donantes privados y las organizaciones internacionales acaban financiando una parte sustancial de la investigación –como es el caso de gran parte de la Región de las Américas. Cuando esto ocurre, se ven favorecidas las iniciativas a corto plazo en detrimento de las iniciativas a largo plazo, y los proyectos de investigación en salud pública salen perdiendo ante la investigación biomédica y disciplinas tales como la física, la química y la biología (las denominadas "ciencias exactas"), que llegan a absorber hasta un tercio de los recursos totales destinados a la investigación en salud (23). Resulta evidente que es preciso garantizar mecanismos de financiamiento públicos para que los países de América Latina y el Caribe dejen de depender de los fondos de donantes privados y organizaciones internacionales; los países de la Región deben contar con extensas agendas nacionales de investigación en salud que les permitan planificar las investigaciones necesarias y captar a los interesados directos que puedan proporcionar financiamiento (20).

Buenas prácticas y mejores estándares para la investigación

Los países de las Américas han promovido, desarrollado y ejecutado importantes iniciativas relacionadas con normas, guías, estándares y buenas prácticas en el campo de la investigación para la salud. Hay muchos ejemplos. Uno de ellos es la creación y adopción en varios países de mecanismos para promover el registro de ensayos clínicos que cumplen con los estándares de la plataforma de registro de ensayos clínicos de la OMS (ICTRP) (7, 15, 24, 25). Este esfuerzo ha permitido aumentar sustancialmente el número de ensayos clínicos registrados: en América Latina y el Caribe se pasó de 51 ensayos nuevos registrados en 2005 a 732 en 2010 –es decir un crecimiento de 1.400%. Hay además tres registros en las Américas (Brasil, Cuba y Estados Unidos) que proveen datos a la ICTRP, y se ha construido una plataforma de registro en código abierto (OpenTrials) que puede ser implementada por los países (26, 27, 28, 29, 30). Asimismo, algunas agencias regulatorias e institutos de investigación cuentan con dichos registros para planificar sus programas y proyectos.

El fortalecimiento de las herramientas de gobernanza para la investigación en salud incluyó la identificación de comités y de comisiones nacionales de ética. Conociendo estos comités y redes se puede fortalecer la gobernanza de la investigación y colaborar buscando mejores estándares y usos de la investigación, por ejemplo procurando que los comités velen por el cumplimiento del registro de las investigaciones, los adecuados estándares éticos (incluyendo los metodológicos) y la integración del uso de los resultados de la investigación en los protocolos que revisan.3Entre los países que ya cuentan con comités de ética figuran Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

Otro desarrollo notable en diversos países –p. ej. Argentina, Colombia y México– ha sido el que se hayan establecido estándares para elaborar y adaptar guías y recomendaciones técnicas, repositorios y resúmenes de evidencia. Asimismo se han definido y organizado los estándares internacionales para informar sobre investigaciones sanitarias en forma sistemática con iniciativas tales como la Red EQUATOR, que recopila sistemáticamente –y los ofrece en español e inglés– guías y estándares internacionales para escritura y publicación de estudios de investigación en salud, con la participación de editores y expertos regionales que contribuyen al avance de la iniciativa (30, 31).

Capacidades y recursos humanos

Aun cuando en la Región se ha discutido y se reconoce la necesidad de concretar medidas para el desarrollo sostenible del recurso humano en investigación, los países en general no han invertido recursos en promoción, educación, capacitación, reclutamiento y retención de investigadores (7, 32). Esto ilustra la dificultad que entraña enlazar la inversión en investigación para la salud con sus valiosos aportes a otros sectores sociales y económicos: los beneficios de la inversión en investigación para la salud suelen llegar a través de otros sectores del desarrollo social y económico. Y viceversa, al no invertir en investigación para la salud se desaprovecha un motor clave para el desarrollo social y económico. Pocos países cuentan con una estrategia global de formación, capacitación y absorción de los recursos humanos, orientada a cultivar el talento local y abordar las prioridades definidas como parte de su política nacional de ciencia, tecnología e innovación para la salud (32). Más todavía, tal formación se debe articular con el sector productivo, y los equipos de investigación tienen que ser multidisciplinarios y estables (9, 31).

En este marco, la formación como "alumnos investigadores" desde la enseñanza media podría ser un agente de transformación social y un pilar para el capital científico (33). La tendencia en aumento cuantitativo de recursos en ciencia y tecnología (financieros y humanos) en la Región es resultado de las políticas públicas aplicadas en forma desigual por los países, de los cuales unos pocos –p. ej. Argentina, Brasil y Cuba– concentran la mayor cantidad de investigadores según la población económicamente activa.

El número de egresados de maestrías y doctorados durante el quinquenio 2006–2010 en ALC muestra un incremento considerable pero que, otra vez, es alimentado por unos pocos países –particularmente Brasil y México– y se concentra sobre todo en las ciencias sociales (50%) para el caso de las maestrías, y en las ciencias exactas, naturales y humanidades (46%), para los doctorados. Si bien la cooperación sur–sur ha registrado progresos, todavía debe fortalecer el diálogo para promover estrategias que impulsen conjuntamente las capacidades científicas (34).

Métricas de producción de investigación, promoción de la diseminación y traducción del conocimiento

MEDLINE/PubMed es el más importante índice internacional de la literatura científica en salud. Indexa artículos de cerca de 5.500 revistas editadas en 70 países, 85 de ellas en ALC. Entre 2006 y 2010 MEDLINE/PubMed indexó unos 37.000 artículos de revistas latinoamericanas, lo que corresponde a 1% del total mundial indizado en el mismo período. Analizando la porción de los registros de MEDLINE/PubMed con la información de afiliación del primer autor de los artículos en el período (cerca de 3,68 millones), se encuentran cerca de 88.000 artículos (2,45%) con el primer autor afiliado en países de ALC. De los países de ALC que figuran registros y afiliación en MEDLINE/PubMed, Brasil – con 1,6% de los artículos– es el mejor ubicado y ocupa la 13a posición en la clasificación mundial, donde los tres primeros países son Estados Unidos, Japón y Reino Unido, que juntos generan 36% del total de artículos con país de afiliación identificado. A Brasil le siguen Argentina con 0,3% y México con 0,2% de los trabajos registrados con país de afiliación.

En el plano regional, la base de datos LILACS4Siglas de Literatura Latinoamericana y del Caribe en Ciencias de la Salud. complementa los índices internacionales con el registro de la literatura científica y técnica en salud publicada en los países de ALC. LILACS indexa artículos de 836 revistas de 18 países de la Región, además de otros materiales como monografías, tesis, documentos gubernamentales y documentos no convencionales (también denominados literatura gris). LILACS cuenta con enlaces a textos completos de 76% de los 133.904 trabajos publicados del 2006 a 2010.

En la base de acceso abierto SCImago Journal and Country Rank5http://www.scimagojr.com/, Brasil representa 54% de los artículos científicos de ALC, seguido de México con 12% y Argentina con 9% (figura 6.2).

Figure 2

Un indicador del impacto de la investigación regional en el área de la salud son los 1.076 artículos de MEDLINE/PubMed publicados entre 2006 y 2010 que mencionan a LILACS, principalmente en las revisiones sistemáticas (46%) registradas en la base de datos de Cochrane (Cochrane Database Systematic Reviews [CDSR]). En ese período, un total de 244 revistas de ALC publicaron resultados de investigación derivados de consultas a LILACS. El uso constante en los últimos años de hallazgos de investigaciones realizadas en ALC aumenta las probabilidades de que las decisiones sanitarias se fundamenten cada vez más en evidencias halladas dentro de sus propios países.

Los resúmenes de revisiones sistemáticas y las propias revisiones sistemáticas son algunos de los tipos de literatura que se asocian a la estrategia de traducción del conocimiento. En este sentido, como resultado de la iniciativa EVIPNet en las Américas, los países están empezando a preparar síntesis de evidencia (policy brief), diálogos deliberativos y guías prácticas que son herramientas esenciales para informar decisiones, desarrollarlas e implementarlas con objeto de fortalecer los sistemas nacionales de salud. En 2010, Brasil, México y Paraguay finalizaron sus síntesis de evidencias para EVIPNet. Sin embargo, en la literatura indexada en los principales índices todavía no se encuentran síntesis de evidencias de los países de ALC.

En cambio, una evaluación metodológica de las revisiones en LILACS6Literatura Latinoamericana y del Caribe en Ciencias de la Salud (LILACS). realizada en 2008 resultó en la identificación de 240 revisiones sistemáticas correspondientes a ALC. Hay además una evaluación complementaria en marcha, lo que indica un número preliminar de más de 174 revisiones sistemáticas publicadas en 2009 y 2010. En la figura 6.3 se muestra la distribución por país de 313 revisiones sistemáticas publicadas entre 2006 y 2010. Como se puede ver, 279 –la inmensa mayoría– fueron publicadas en revistas de Brasil y 34 revisiones en otros seis países (México, Argentina, Colombia, Chile, Venezuela y Perú).

Figure 3

El número de estudios primarios generados en ALC e incluidos en revisiones sistemáticas es otro indicador de la producción científica. En la base de datos de la Cochrane se encuentran 837 revisiones que han incluido en sus análisis estudios registrados en LILACS, cantidad que representa 18% del total de 4.640 revisiones publicadas en 2011 por la Cochrane. En relación con la producción científica publicada en la SciELO7Siglas en inglés de Scientific Electronic Library Online (Biblioteca Científica Electrónica en Línea)., considerando solamente las revistas de la colección SciELO Salud Pública, otra vez la producción de Brasil fue más prolífera frente a sus pares de ALC con 83,4% de los artículos publicados en el período 2006–2010, seguido por Colombia (6,1%), Cuba (4,3%), Argentina (2,6%), Chile (1,2%) y México (1,2%).

Gestión Del Conocimiento En Salud

INTERCAMBIO DE CONOCIMIENTOS, COMUNIDADES DE PRÁCTICA Y FORMACIÓN DE REDES

El acceso a información en salud de calidad es fundamental para el funcionamiento de los sistemas y la prestación de servicios de salud. Actualmente, un gran volumen de este tipo de información se puede publicar y consultar en la web, una práctica que sin duda se incrementará en el futuro.

En el 2006, 72% de los países de la Región tenían portales oficiales en la web dedicados a la salud; en 2009, todos disponían de un portal oficial en la web. Brasil, Chile y México, por ejemplo, tienen portales en la web que ofrecen información acerca de sus ministerios y redes de salud, y proporcionan servicios en línea (35).

A medida que evolucione la Internet, las tecnologías basadas en la web y su aplicación a los sistemas y servicios de salud harán que la atención de salud sea más equitativa. Al proporcionar información de atención de salud a las diferentes audiencias (administradores y profesionales de la salud, pacientes y público en general) en una variedad de contextos, estas tecnologías pueden ayudar a superar barreras tales como las insuficiencias en recursos humanos e infraestructuras, las carencias de material y medicamentos, la separación tanto física como cultural entre los servicios y la población que los necesita, y los ingresos escasos (36).

Además, los cada vez más frecuentes espacios de colaboración en línea y las redes sociales apoyadas mediante las aplicaciones de la web, tales como grupos de usuarios y comunidades virtuales, blogs, cadenas de mensajes, aplicaciones de "segunda vida" (second–life), wikis, transmisiones en directo, en tiempo real con posibilidad de recibir comentarios, salud móvil (mSalud) y telemedicina, y las oportunidades de ciberaprendizaje (eLearning) están contribuyendo a empoderar a los individuos y a los grupos. Los movimientos basados en la web, así como los servicios de información mundiales y regionales, también tratan de democratizar el acceso a información sanitaria de calidad. El acceso abierto a la información científica es un buen ejemplo; en 2010, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México y Venezuela encabezaron esta iniciativa en la Región (37). "Creative commons"8Creative Commons es una organización –sin fines de lucro– que proporciona licencias alternativas a las que están sujetas a derechos de autor, que son más restrictivas, con objeto de mejorar las posibilidades de copiar y distribuir material, y potenciar al máximo la creatividad digital, la participación y la innovación. también está desempeñando una función importante. A escala mundial, los proyectos que utilizan este tipo de licencias de intercambio de conocimientos aumentaron vertiginosamente de 50 millones en 2006 a 407 millones en 2010. En América Latina, Argentina, Brasil, Chile y México fueron los países que utilizaron más esta modalidad durante el período 2006–2010. Asimismo, para fomentar el intercambio de información y de conocimiento, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba y Venezuela participan en iniciativas de redes de información sanitaria que incluyen Biblioteca Virtual en Salud, Red ePORTUGUESe, Portal de Evidencias Médicas, Localizador de Información en Salud, Red SciELO y Red ScienTI.

La conectividad en la Región es, en general, bastante buena. Persisten sin embargo algunos retos, incluidas las dificultades para obtener información sanitaria exacta y actualizada, sacar el máximo provecho de las herramientas tecnológicas adecuadas, garantizar el financiamiento de las infraestructuras y elaborar modelos sostenibles de difusión que sean culturalmente pertinentes y que puedan adaptarse a los diversos entornos geográficos y de atención de salud.

Colaboración virtual

La rápida evolución tecnológica que tuvo lugar entre 2006 y 2010, sumada a la gran apertura de la información y de la comunicación generada por las nuevas tecnologías, han llevado a las instituciones públicas y privadas a utilizar nuevas metodologías de trabajo, basadas en la tecnología web, y desarrolladas conforme los dogmas de crecimiento e intercambio de información, que suponen una ventaja comparativa basada en la producción y la transferencia del conocimiento y su aplicación práctica. En el caso de las Américas, se dieron grandes pasos en la colaboración virtual dentro de la Región con la creación de un total de 748 salas virtuales –33 iniciales había en 2006– que albergaron cerca de 20.000 reuniones virtuales. Esta actividad, aparte de agilizar las funciones de una organización, supone obtener mayores beneficios vinculados a la transferencia de datos de manera remota, creándose así una sinergia en el trabajo y en la gestión del conocimiento. Las herramientas y metodologías de colaboración virtual no solo facilitan ese intercambio sino también la interacción y el aprendizaje entre los participantes. Adicionalmente, promueven la adquisición de capacidades estratégicas y competitivas y ayudan a reducir costos y tiempos de planificación y ejecución, aumentando la productividad de manera exponencial cuando se aplica de manera sistemática y normalizada.

Web 2.0 y redes sociales

El uso del correo electrónico y la búsqueda de información son por excelencia las principales actividades que se realizan a través de Internet. Desde 2006, se mantiene que el 80% de las personas usuarias de internet en Estados Unidos busca información sobre salud en la red (38). A esto hay que añadir el cambio formidable que –facilitado por el incremento de la banda ancha de Internet y de nuevos desarrollos tecnológicos– ha tenido lugar en la denominada Web 2.09Entre las herramientas de la Web 2.0 figuran blogs, wikis, entornos web para compartir cualquier tipo de recurso (con independencia de su formato) y redes sociales. (web social) cuya filosofía incluye la de empoderar a la gente, creando facilidades para que los usuarios tengan mayores probabilidades de compartir experiencias y expresar opiniones mediante espacios colaborativos en línea.

En las Américas, el interés por los ámbitos de la Web 2.0 se ve reflejado en las estadísticas de los sitios web más visitados en 2011, entre los cuales –según datos de web.alexa– se hallan Blogger, Facebook, hi5, Orkut, Wikipedia, WordPress y YouTube.

En el ámbito de la salud, estas herramientas juegan un papel importante puesto que la información que comparten sirve para fortalecer la promoción y la prevención en salud, además de ser decisivas en la modificación de puntos de vista de otros consumidores de información. Un estudio realizado por la OPS en 2011 reveló que hay más de nueve millones de conexiones (personas usuarias de las redes Facebook y Twitter) interesadas en los temas de enfermedades crónicas no transmisibles. Por otro lado también sitios como Facebook, Twitter, LinkedIn o YouTube, al facilitar flujos de información de una manera rápida y prácticamente en tiempo real entre sus usuarios, se han transformado en instrumentos eficientes y efectivos para la gestión de emergencias de salud pública y desastres, como lo demostraron durante la pandemia del virus A (H1N1) (2009), el terremoto y el brote de cólera en Haití (2010) y el terremoto en Chile (2010).

Las redes sociales cumplieron roles significativos tanto en el terremoto de Chile como en el de Haití, sobre todo contando de forma instantánea lo que ocurría (p. ej. Facebook y Twitter) y localizando personas que habían desaparecido durante la catástrofe (p. ej. Google). Herramientas como Flickr, Twitpic y YouTube, por su parte, se convirtieron en espacios donde se podían compartir vídeos y otras imágenes de lo que estaba sucediendo durante la emergencia, funcionando así como fuentes de información para las principales agencias y medios de prensa internacionales. En este sentido, las entidades de salud pública han comenzado a desarrollar estrategias dentro de sus planes de comunicación para tener éxito en sus esfuerzos de comunicación social en la Web 2.0 teniendo presencia institucional en las redes sociales.

ESALUD

Brecha digital, eGobierno y eSalud

Según Internet World Stats, el acceso a Internet en las Américas pasó de 329.574.000 usuarios en 2006 a 488.005.000 en 2011 (37, 38). Tal crecimiento tuvo una distribución desigual según las subregiones, con tasas de 140% para América del Sur, 99% para el Caribe, 82% para América Central y 17% para América del Norte. Además, en relación con la penetración de las TIC, según la CEPAL entre 2005 y 2009 se registró un incremento importante (40%) en el acceso a la telefonía móvil y a Internet, mientras que otros servicios como la telefonía fija o el acceso a banda ancha permanecieron casi sin cambios (39).

Sin embargo, aun con estas expansiones en el acceso a TIC, la brecha digital sigue siendo un problema persistente entre los países de las Américas, debido principalmente a factores socioeconómicos, al constante desarrollo de nuevas tecnologías, a la escasa infraestructura disponible y a la falta de alfabetización digital. Estas barreras limitan significativamente el desarrollo de políticas de eGobierno y eSalud en la Región de las Américas. El acceso a la telefonía móvil en los hogares más ricos duplica al de los hogares más pobres, en tanto que el acceso a Internet en los hogares más ricos supera en 37 veces al de los hogares más pobres (39).

La aplicación de TIC en la producción y prestación de servicios gubernamentales les imprime mayor agilidad y eficacia. En las Américas, la evolución del eGobierno puede sintetizarse en cuatro momentos:

En el campo sanitario, el abaratamiento de la tecnología y la apuesta por la innovación y la calidad en la salud han permitido que en los últimos 5 años las TIC progresaran significativamente en hacer realidad la promesa de que los servicios relacionados con la salud pueden avanzar extraordinariamente en la era de la sociedad del conocimiento. La aprobación en septiembre de 2011 de una estrategia y plan de acción en eSalud a nivel regional abre un importante espacio de colaboración para trabajar en aspectos clave como la telemedicina, la mSalud y el eAprendizaje, además de encarar retos críticos como son la ficha médica electrónica y la interoperabilidad tanto doméstica como internacional de los sistemas de gestión de salud.

Telemedicina

Otras innovaciones en TIC acreditadas en los últimos años han permitido introducir el concepto de "servicios virtuales de salud". Un ejemplo se da en Panamá, donde en 2011 se creó el primer hospital virtual de la Región de las Américas, que facilita servicios de telerradiología, telemedicina y educación continua y es dirigido por radiólogos y médicos generales de manera virtual. Este modelo de servicio hace posible obtener diagnósticos más rápidos y oportunos, facilitando así que el paciente sea tratado casi de inmediato, contribuyendo a cerrar brechas en los servicios de atención médica y reduciendo los tiempos de espera. En este sentido, cabe decir que los servicios de telemedicina puestos en marcha entre 2006 y 2010 no tuvieron alcances heterogéneos dentro de la Región: iniciativas en telerradiología, teledermatología y telepsiquiatría se han establecido en 33%, mientras que los servicios de telepatología no alcanzan a 8% (40). Brasil, México, Panamá y Perú cuentan desde hace ya unos 5 años con políticas de telemedicina, mientras que Argentina, Brasil, Canadá, Colombia y Panamá poseen legislación que asegura la confidencialidad de los datos de carácter personal, y disponen además de un conjunto de normas específicas para proteger la identificación personal en la historia clínica electrónica.10Un referente sobre estas prácticas son los seminarios regionales sobre eSalud y telemedicina en la Región organizados anualmente por el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA).

MSALUD

Salud móvil (o mSalud, como se denomina a menudo) ha sido objeto de considerable atención desde aproximadamente el año 2005. A medida que ha aumentado el tratamiento de este tema en los medios de comunicación, también ha aumentado la inversión en este campo. Algunas aplicaciones mSalud incluyen el seguimiento del cumplimiento del tratamiento, el diagnóstico y la toma de decisiones de manera asíncrona (utilizando un servicio de mensajes cortos o SMS) y sincrónica (mediante la voz); la recopilación de datos y las encuestas de salud; la cartografía de los servicios de salud; la formación profesional continuada del personal sanitario; la promoción de la salud y la movilización comunitaria; el seguimiento del paciente, y los servicios telefónicos gratuitos para emergencias. En la Región, los servicios mSalud que más se han utilizado durante 2006–2010 han sido los centros de llamadas, la utilización gratuita del teléfono en emergencias, la telemedecina mediante dispositivos móviles, los recordatorios de citas médicas, la movilización comunitaria y las transferencias de información.

Entre 2006 y 2010 Argentina, Belice, Brasil, Canadá, Colombia, Estados Unidos, México, Panamá, Paraguay y Perú han llevado a cabo iniciativas mSalud. El proyecto Text4Baby en Estados Unidos constituye un buen ejemplo. Este primer servicio gratuito en el país de envío de mensajes de texto sobre salud ayuda a las mujeres a prepararse para dar a luz y a cuidar la salud de sus bebés. Una vez que las madres y las futuras madres se han inscrito en el programa (en línea o directamente desde sus teléfonos celulares) empiezan a recibir mensajes gratuitos con consejos para tener un embarazo sin riesgos y cuidar a sus bebés. Los mensajes se programan de acuerdo con la fecha prevista del parto o la fecha de nacimiento del niño. El programa, fácil de usar, también está disponible en español. Dado que 85% de los estadounidenses poseen un teléfono celular y una gran proporción de ellos envían mensajes de texto, el alcance de este programa es bien extendido.

En toda América Latina, el uso de dispositivos móviles ha mejorado la oportunidad y exactitud de la recopilación de datos (41). El proyecto mVac de Nicaragua, por ejemplo, usa un dispositivo móvil con un software de código abierto para registrar información sobre vacunaciones y enviarla a un registro central (42). Este recurso de extremo a extremo (end–to–end) mediante teléfono celular puede ejecutarse en casi cualquier país (42). La Secretaría de Salud de México también está trabajando para automatizar el envío de SMS recordatorios de las vacunaciones, y otros países (Argentina, Belice, Brasil, Canadá, Colombia, Panamá, Paraguay y Perú) están considerando llevar a cabo proyectos para evaluar la eficacia y el costo de sistemas de recordatorio mediante SMS y mensajes de voz. En los países en desarrollo, estos tipos de sistemas de recordatorio dirigidos a los pacientes en entornos de atención primaria han demostrado su eficacia para mejorar las tasas de vacunación (43).

Según informa la OMS (44), las principales barreras para implementar la mSalud en las Américas son [en 75% de los casos] la falta de prioridad en el sistema de salud sobre este tipo de iniciativas y [en 50% de los casos] la ausencia de normativa legal sobre privacidad y confidencialidad de la información. Asigna también una influencia de 30% a la falta de conocimiento en este campo y a la falta de evidencia sobre su costo–efectividad.

eAprendizaje

La Agenda de Salud para las Américas 2008-2017 afirma que la formación de los recursos humanos sigue utilizando modalidades tradicionales que incentivan escasamente el desarrollo de condiciones de liderazgo y creatividad. Ante esto, el eLearning está dirigido al desarrollo de competencias de los Recursos Humanos de Salud en la región de las Américas, siendo una de las principales herramientas para la transformación de las prácticas de salud vigentes y del comportamiento institucional. En la región de las Américas las principales barreras para el acceso al eAprendizaje son: la falta de infraestructura, la falta de un marco político de actuación, la falta de conocimiento sobre las aplicaciones utilizadas y la falta de demanda sobre esta modalidad de educación.

La Red del Campus Virtual de Salud Pública (CVSP), constituida por 12 nodos de países, tiene dos direcciones principales en temas priorizados de Salud Pública y Atención Primaria de Salud (APS): Red Moodle para los procesos educativos y Red REA para los recursos educacionales. Durante 2008–2010, se realizaron 30 cursos regionales con 1.636 participantes que culminaron satisfactoriamente procedentes de 25 países y se publicaron 2.538 recursos educativos. Esta red facilita el desarrollo de procesos educativos en diferentes modalidades y formatos, además de la interacción entre grupos y personas de distintos contextos, con independencia de las distancias.

Perspectivas

Dado que en el actual escenario regional uno de los principales desafíos es lograr la interoperabilidad, la prioridad en los países de las Américas será convenir un formato electrónico nacional de identificación y registro único y unívoco de todos los actores del sistema de salud. También hará falta formular marcos normativos para validar médica y legalmente el registro médico electrónico, haciendo equivalentes la certificación en papel y la digital. Igualmente, se deberá otorgar validez médica y legal a los actos médicos ejecutados mediante telemedicina. Por otra parte, aprovechar las prácticas exitosas y las lecciones aprendidas en materia de salud, tanto a nivel nacional como regional, requerirá que los países se esfuercen por mantener un diálogo permanente, además de incentivar la participación y el intercambio de conocimiento. Si se han de reducir las persistentes inequidades en salud, y se han de enfrentar eficaz y eficientemente las transiciones demográficas y epidemiológicas, los países de las Américas deberán formular o reformular sus estrategias de integración de los resultados de investigación en las políticas y estrategias para la salud, la gestión del conocimiento y del uso de las TIC alineadas con las políticas de salud. Esto requiere de un abordaje de sistemas y un fortalecimiento de los sistemas nacionales de investigación para la salud, de forma que refuercen el sistema de salud y contribuyan en forma efectiva y eficiente, a mejorar el bienestar de las poblaciones.

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Última actualización el Viernes 12 de Abril de 2013 10:06