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Para Salud ambiental se necesita agua potable y saneamiento
Washington, DC, 6 de junio de 2002--Cuando las cifras hablan de que 70 millones de latinoamericanos carecen de acceso a agua potable, no queda duda que el tema es una de las prioridades de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), sobre todo ante el disparo de alarma que representó el rebrote del cólera en 1991. "Sigue habiendo una situación crítica con respecto al agua y al saneamiento. Aunque se ha avanzado mucho en términos de cobertura, todavía hay áreas grandes de desigualdades, sobre todo en llegar con los servicios a las zonas urbano-marginales y a las rurales. Esto es un reflejo de la falta de inversiones adecuadas en el sector", dijo el Dr. Mauricio Pardón Ojeda, director de la División de Salud y Ambiente de la OPS. El Dr. Pardón habló durante el Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado cada año, de crear conciencia entre el público de la necesidad de preservar y mejorar el medio ambiente.

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Pero el tema no es sólo de cobertura sino de calidad de los servicios. Hay problemas de calidad del agua y el florecimiento de la industria del agua embotellada es reflejo de cómo percibe el público la calidad del agua que está saliendo de sus llaves, continuó el especialista.

El Programa de Saneamiento Básico de la OPS apoya los esfuerzos de los países para proporcionar a sus habitantes la infraestructura y servicios necesarios para satisfacer sus necesidades básicas en salud ambiental. Sus tareas se encaminan a la reducción de los riesgos ambientales asociados a las enfermedades diarreicas con el incremento del acceso a los servicios de agua y saneamiento, la mejora de la calidad del agua para beber y el fortalecimiento de las instituciones del sector.

La OPS está replanteando su cooperación técnica para los próximos diez años y esto incluye una nueva estrategia para agua y saneamiento. Una evaluación conjunta de la OPS y UNICEF, sobre la situación al final de la década de los 90, reveló que de los 459 millones de habitantes que América Latina tenía en 1998, 70 millones carecen de agua potable, 95 millones carecen de saneamiento y 194 millones están conectados a sistemas de alcantarillado cuyos afluentes no reciben tratamiento.

"Con esta información actualizada en la mano, estamos preparando la nueva estrategia de cooperación en agua y saneamiento, que se centrará donde están las mayores desigualdades, donde hay esos rezagos enormes en términos de calidad de agua y cobertura. Es muy probable que la estrategia enfatice en las zonas rurales, los municipios medianos y las zonas urbano-marginales, incluyendo amplia participación de las propias comunidades", dijo el Dr. Pardón.

Una de los mayores rompecabezas es el problema de las aguas residuales. "Veo con preocupación que este problema va a continuar. Las aguas residuales y las basuras continúan siendo volcadas a los cursos de agua y al ambiente, sin tratamiento", dijo el Dr. Pardón. "Y no vemos proyectos de inversión que hagan pensar que esto va a cambiar".

También es tarea del Programa de Saneamiento Básico fortalecer la capacidad de las instituciones nacionales para administrar los aspectos de salud relacionados con el abastecimiento de agua para el consumo humano, la eliminación de excretas y residuos sólidos, así como la vivienda y el saneamiento urbano.

Actualmente menos del 15 por ciento de las aguas residuales reciben algún tipo de tratamiento y esto puede empeorar. La situación tiene ya un fuerte impacto en los cursos de agua, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas de las zonas costeras en la región. Si algo no se hace en serio en la región en los próximos diez años, podrían confrontarse crisis más graves que la reaparición del cólera, según el especialista.

La OPS ha respondido a esta situación con el Plan Regional de Inversiones en Ambiente y Salud (PIAS). Este plan indica el tipo de inversiones que se requieren para que la región de las Américas tenga condiciones adecuadas de saneamiento. Una de sus estrategias es la elaboración de análisis sectoriales que identifican en cada caso, para los países y sus regiones, cuáles son sus prioridades. Las prioridades detectadas en estos múltiples análisis sectoriales destacan la necesidad de invertir significativamente en manejo, tratamiento y disposición sanitaria de aguas residuales. Es importante que se preparen proyectos concretos en los países, por parte de los gobiernos y de los municipios.

"Es alentador ver que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en sus proyectos de infraestructura urbana, y de alcantarillado específicamente, por definición, incluyen ya el tratamiento de las aguas residuales", dijo el Dr. Pardón.

El otro aspecto de las propuestas de la OPS es el trabajo, de 30 años ya, en promoción de tecnologías útiles y viables para el tratamiento de aguas residuales, como es el caso de las lagunas de oxidación.

La OPS calcula que se necesitan inversiones millonarias en saneamiento básico para superar el déficit en la estructura sanitaria de la región.

La OPS, que funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo, trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida.

Información relacionada:
LIBRO: Guías para la calidad del agua potable. EL JUEGO : Volumenes 1, 2 (1a. edición), y 3


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