

La fiebre amarilla cierra el cerco alrededor de las ciudades de las Américas
Washington, DC, 3 de julio de 2002--Hace más de seis décadas los países de las Américas unieron sus esfuerzos para expulsar la fiebre amarilla urbana, hoy la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hace un nuevo llamado para mantener esta epidemia alejada de las áreas urbanas.
Según la OPS, todos los casos de fiebre amarilla notificados en la región desde los años cuarenta han sido de la forma selvática de esta enfermedad, transmitida por los mosquitos del género Haemagogus. Sin embargo, con la abrumadora propagación del mosquito Aedes aegypti en la región, resurge el peligro de que se reinicie la transmisión de la fiebre amarilla urbana.
La gravedad de la situación actual de la fiebre amarilla en las Américas exige un compromiso firme de los países, con una estrategia fuerte y eficaz para controlar la enfermedad. Las recomendaciones de la OPS se centran en la prevención de su reurbanización, a través de la vigilancia, la vacunación y el control de vectores.
"La erradicación del vector urbano, Aedes aegypti, y una buena vacuna fueron los principales factores que incidieron en la desaparición de la fiebre amarilla de las ciudades de las Américas", dijo el Dr. Jorge R. Arias, asesor regional de la OPS en Enfermedades Transmisibles. "Sin embargo, creo que la enfermedad puede regresar a las ciudades. Aunque tengo la esperanza de estar equivocado".
El establecimiento de un sistema sensible de vigilancia es indispensable para el control y la prevención de la fiebre amarilla. Los casos actualmente notificados tienden a ser de la forma clínica grave de la enfermedad y, por consiguiente, corresponden a sólo una fracción del número total de infecciones víricas por fiebre amarilla, ya que casi el 50% de los casos pueden ser asintomáticos.
Para proporcionar protección inmediata a los residentes de las zonas enzoóticas (zonas de donde es originaria la enfermedad y, por tanto, propensas a su reaparición) y prevenir la introducción de la fiebre amarilla en las zonas urbanas vecinas infestadas con Aedes aegypti, deben mantenerse altos niveles de vacunación entre los individuos que viven en ambas áreas.
"Definitivamente, la mejor forma de garantizar que la fiebre amarilla urbana no regrese a las ciudades es reducir la densidad del Aedes aegypti e incrementar los índices de población vacunada en las áreas de alto riesgo. A su vez, hay que poner en función un buen programa o proyecto de vacunación para los turistas y viajeros, que se trasladan de un país a otro o de una zona de riesgo a una que no lo es y viceversa", dijo el Dr. Arias.
El 42º Consejo Directivo de la OPS exhortó a sus Estados Miembros a que incluyeran una vacuna contra la fiebre amarilla en sus programas de inmunización nacionales en todas las áreas en riesgo de transmisión de la enfermedad.
Los países y los territorios que han incluido inmunización universal de niños contra la fiebre amarilla son Trinidad y Tobago, Guyana y Guayana Francesa. Brasil, Ecuador y Perú han dado la prioridad a la inmunización de los niños en las zonas enzoóticas. Trinidad y Tobago y Guyana han ejecutado campañas de actualización en todos los grupos etarios en el país y Brasil y Ecuador han usado la misma estrategia para las zonas enzoóticas y las regiones con alto riesgo de transmisión de la enfermedad. Perú, Bolivia, Surinam y Venezuela han elaborado planes para introducir la vacuna contra la fiebre amarilla en su calendario de vacunación de niños, así como, la vacunación de todos los grupos etarios en las zonas enzoóticas.
Las estrategias actuales de control del vector urbano Aedes aegypti se basan principalmente en la reducción de los sitios de reproducción (criaderos) mediante su eliminación. La comunicación social, la participación comunitaria y la educación sanitaria son elementos fundamentales en estas estrategias. Los insecticidas se usan ampliamente donde hay altas densidades de población de vectores.
El Dr. Arias explicó que la OPS está apoyando a los países en los programas de reducción del vector y de incremento de la vacunación de las personas en las áreas de alto riesgo. A su vez, está ayudando a los países a adquirir la vacuna de forma menos costosa; mientras coopera con algunos laboratorios para que utilicen las nuevas tecnologías en la producción de vacunas para proveerlas a los países de la región.
"Hay un gran interés en mantener la fiebre amarilla urbana fuera de la región, por lo que los países están cooperando ostensiblemente, están mejorando sus sistemas de vigilancia y reportando los casos con prontitud. El principal reto de nuestro programa para los próximos años es lograr poner en ejecución las estrategias que hemos propuesto con la rapidez necesaria para mantener la región libre de la fiebre amarilla urbana", concluyó el Dr. Arias.
La OPS, que funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo, trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida.
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