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La violencia, un creciente problema de salud pública


Washington, DC, 12 de septiembre de 2002--Asume mil formas distintas, está asociada a patrones culturales, se disfraza a menudo con el velo de lo privado y hasta es enseñada como un valor. Cada año más de dos millones de personas mueren violentamente y muchas más quedan incapacitados para el resto de sus vidas. La violencia interpersonal es la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 44 años, el suicidio es la cuarta y la guerra, la sexta.

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El panorama en las Américas no es nada halagüeño: "Los altos niveles de crimen y violencia en la región dañan a la población y tienen un impacto negativo en el potencial desarrollo de las sociedades de las Américas, las cuales tienen la mayor tasa de homicidio y victimización criminal en el mundo, varias veces más alta que las de Asia, Europa y Oceanía", expresa un documento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Alrededor de 300.000 personas, la mayoría hombres jóvenes, mueren cada año en las Américas por homicidios, suicidios y accidentes de tráfico. Estudios muestran que cada año entre el 30 y el 75 por ciento de las mujeres en la región son sometidas a violencia física por parte de su pareja. La violencia contra los niños prevalece, mientras que las pandillas juveniles han devenido un problema social de máxima envergadura en muchos países de la región, según la OPS.

Por el número de víctimas y las secuelas que produce, la violencia ha adquirido un carácter endémico y además se ha convertido en un serio problema de salud en varios países, dice la OPS. Además de heridas y muerte, la violencia trae consigo un sinnúmero de problemas sanitarios: profundos problemas de salud mental, enfermedades sexualmente transmisibles, embarazos no deseados, problemas de comportamiento como desórdenes del sueño o del apetito.

Aunque las estadísticas corten la respiración y dejen poco lugar a la esperanza, la OPS ha apostado a la prevención como mecanismo para detener la violencia en las Américas, con una visión inclusiva que abarca a todos los sectores de la sociedad, y los gobiernos del área han seguido el llamado. En junio del 2000 se dio un paso trascendental con la creación de la Coalición Interamericana para la Prevención de la Violencia, integrada por la OPS, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la UNESCO, la Organización de Estados Americanos (OEA), los Centros de Prevención y Control de Enfermedades y el Banco Mundial.

El Dr. George Alleyne, director de la OPS, dijo que la Organización ha demostrado que las mujeres y los niños soportan la brutalidad de la violencia doméstica y muchos hombres jóvenes mueren en disputas violentas. "La violencia es una conducta aprendida, pero puede ser desaprendida" a través de enfoques sanitarios y educacionales, dijo.

Las acciones de la Coalición se concentran en la sensibilización y la movilización de todos los sectores sociales, los líderes nacionales y comunitarios, los medios de comunicación; reúne información confiable sobre la violencia; está creando una base de datos con las estrategias más exitosas en la prevención de la violencia; está desarrollando una cadena de prevención de la violencia y aplica las lecciones aprendidas.

En su declaración la Coalición expresa: "Estamos convencidos de que la violencia puede prevenirse. Esto ha sido demostrado por muchos ejemplos y experiencias. Sabemos que la prevención requiere un enfoque multisectorial que responda a las múltiples causas que generan la violencia".

El trabajo de la Coalición, y de la OPS en particular, se centra en un cambio de perspectiva: es necesario modificar los conceptos tradicionales de lucha contra el crimen, basados únicamente en el control y la represión y promover aquellos que enfatizan la prevención.

El trabajo conjunto de la Coalición permite apoyar en forma más efectiva las iniciativas de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado para la prevención de la violencia y la reconstrucción del capital social en los ámbitos nacional, local y comunitario. Al movilizar recursos y crear alianzas de manera conjunta, la efectividad de la Coalición aumenta y se facilita la promoción de políticas para obtener una mejoría en la seguridad y el bienestar de la ciudadanía.

La OPS, que funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo, trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida.

Información relacionada:
LIBROS DE LA OPS:
La ruta crítica de las mujeres afectadas por la violencia intrafamiliar en América Latina
Colección de libros sobre la Violencia
Revista Panamericana de Salud Pública. Número especial sobre la violencia


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