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Alimentos inocuos: prevenir enfermedades puede ser una tarea fácil


Washington, DC, 17 de octubre de 2002--Aunque la frecuencia con que se propagan y la cantidad de casos cada año aparenten lo contrario, las enfermedades transmisibles a través de los alimentos son fácilmente evitables y su control está, como ocurre con muchos de los problemas sanitarios, al alcance de la mano de cada miembro de la comunidad.

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Entre 1995 y 1998, 3.198 brotes de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA) ocasionaron 102.842 casos y 219 muertes en los países de América Latina y el Caribe. Estos son los brotes que fueron notificados al Sistema Regional de Vigilancia Epidemiológica de las ETA, que, en algunos países, no alcanza un alto nivel de registro.

La epidemia de cólera que comenzó en el Perú en 1991 afectó a 21 países, con excepción de Uruguay y los países del Caribe insular, y causó alrededor de 1,2 millones de casos. Esa epidemia costó a Perú US$700 millones por la interrupción de las exportaciones de mariscos y pescado, y otros 70 por el cierre de mercados alimentarios. En los Estados Unidos ocurren cada año 6.5 a 33 millones de casos de ETA, que causan unas 9.000 muertes. El costo económico por este concepto se calcula en U$S 6,5 a 34,9 mil millones.

Según Claudio Roberto Almeida, director del Instituto Panamericano de Protección de Alimentos y Zoonosis (INPPAZ), si bien todavía hay un subregistro de casos y la calidad de la información requiere ser mejorada, "la Región cuenta con una infraestructura de vigilancia que proporciona la información necesaria para orientar el proceso de decisión en los países y en la Región sobre las medidas fundamentales para la prevención y control de las enfermedades de origen alimentario".

Ante la magnitud del problema de las ETA, los países pidieron a la OPS cooperación técnica en forma integral y permanente, en problemas relacionados con la protección de alimentos y el control de las zoonosis. En 1991, se suscribió el acuerdo entre el Gobierno de la República Argentina y la OPS para el establecimiento del INPPAZ en Buenos Aires.

El INPPAZ recibe a diario la información sobre las poblaciones afectadas por brotes originados en alimentos contaminados por agentes microbiológicos o por agentes que surgen de la amplia comercialización de alimentos, en el ámbito de los países e internacionalmente. En su mayoría, los brotes son ocasionados por Salmonella y Staphilococus, pero son notorios también los generados por Escherichia coli 0157:H7, Listeria minocitogenes, Campylo- bacter jejuni, Cyclospora cayetanensis, Clos- tridium botulinum, Clostridium perfringes y la hepatitis A.

La frecuencia de estos brotes de ETA, la necesidad de garantizar la calidad e inocuidad de los alimentos que consume la población, y la obligación de cumplir con los compromisos derivados de las normas internacionales y para el comercio de alimentos forzaron a los países de la región a revisar su política, a diseñar estrategias y a fortalecer sus programas de protección de alimentos.

De todas formas, el papel de las comunidades, de cada persona, es insustituible. Las reglas de oro para la preparación higiénica de los alimentos guardan semejanza con los consejos de la abuelita: elegir los alimentos, como la leche pasteurizada, que han sido procesados para eliminar agentes contaminantes; cocinar bien los alimentos; consumir inmediatamente lo cocinado; guardar cuidadosamente los alimentos cocinados y evitar su contacto con otros crudos; recalentar bien los alimentos cocinados; lavarse las manos a menudo; mantener escrupulosamente limpias todas las áreas de la cocina; conservar los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales en general y utilizar agua pura.

Las ETA son un remolino donde confluyen las más diversas áreas de la salud pública, porque inciden en todos los aspectos del bienestar de las poblaciones. La contaminación bacteriana de los alimentos es una de las principales causas de diarreas y mortalidad infantil, por eso, la meta regional de disminuir las tasas de mortalidad infantil tiene que pasar por un desarrollo considerable en la manipulación correcta de los alimentos, expresa un informe de la OPS sobre los programas integrados de protección de alimentos.

También se remarca la necesidad de extender el acceso al agua potable y a los servicios adecuados de disposición de aguas servidas y residuales, y la eliminación de excretas en las zonas pobladas.

La salud pública veterinaria es y seguirá siendo un campo muy importante para el progreso de los países en términos de seguridad alimentaria e inocuidad de los alimentos. En el centro de la atención está la erradicación de enfermedades como fiebre aftosa, tuberculosis, brucelosis y equinococosis/hidatidosis, que afectan la producción primaria de alimentos y la transmisión de enfermedades a los humanos.

La OPS, a través del INPPAZ y de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, promovieron la Red Interamericana de Laboratorios de Análisis de Alimentos, un foro en apoyo a los programas nacionales de protección de alimentos cuyo propósito fundamental es el intercambio de información, la ejecución de programas de garantía de calidad analítica y la armonización de procedimientos en el uso de estándares e interpretación de resultados en protección de alimentos.

La OPS, que funciona como la Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, fue establecida oficialmente en 1902 y es la organización de salud más antigua del mundo, trabaja con todos los países de las Américas para mejorar la salud y elevar los estándares de vida.

Para mayor información por favor comunicarse con Paula Andaló, tel (202) 974-3699, fax (202) 974-3143, Oficina de Información Pública, e-mail: .

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