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Este artículo contiene información obtenida después del número de junio de 1997 del Boletín del PAI.
Durante 1997, hasta el 20 de enero de 1998 los países de las Américas habían notificado un total provisional de 26.722 casos confirmados de sarampión, de los cuales 25.599 (96%) correspondieron a Brasil. De los casos de Brasil, 20.459 (80%) se produjeron en el estado de São Paulo. El brote se inició a fines de 1996, con un total de 27 casos confirmados. En 1997 más de 250 de los 645 municipios del estado notificaron casos. De este total, 18.542 (91%) correspondieron a la zona metropolitana de São Paulo.
Los grupos más afectados por el brote de São Paulo fueron lactantes de menos de 1 año (440 casos/100.000 habitantes), seguidos de adultos jóvenes de 20 a 29 años (164 casos/100.000), niños de 1 a 4 años (47 casos/100.000) y niños de 5 a 9 años (32 casos/100.000).
Al 20 de enero se habían notificado 20 muertes por sarampión (1 por cada 1.022 casos notificados, con una tasa de letalidad del 0,10%); 17 (85%) eran residentes de la zona metropolitana de São Paulo.
La distribución según la edad de las personas que murieron de sarampión es la siguiente: 11 (55%) eran lactantes de menos de 1 año, 3 (15%) eran niños de 1 a 4 años, 2 (10%) eran niños de 5 a 9 años y 4 (20%) eran adultos jóvenes de 20 a 29 años. Se observaron las siguientes tasas de letalidad según la edad: en los lactantes de menos de 1 año, 0,38%; en los niños de 1 a 4 años, 0,25%; en los niños de 5 a 9 años, 0,20%; en los adultos jóvenes de 20 a 29 años, 0,04%.
Se aplicaron las siguientes estrategias con el fin de reducir la circulación del virus del sarampión:
- Disminución de la edad para la vacunación de rutina contra el sarampión de los 9 meses a los 6 meses.
- Vacunación selectiva, en junio de 1997, de los menores de 5 años que no estaban vacunados (se administraron 161.987 dosis).
- Vacunación del personal de salud (se administraron 182.562 dosis).
- Vacunación ampliada de contactos a fin de incluir aquellos que podrían estar expuestos a personas con sarampión (en la casa, el vecindario, el trabajo, la escuela y otros grupos de alto riesgo),menores
de 30 años (se administraron 856.534 dosis).
- Vacunación indiscriminada de niños de 6 meses a 4 años y 11 meses en agosto de 1997 (se administraron 3.085.221 dosis). Según los datos demográficos oficiales, se calcula que la cobertura llegó al 100%.
- Vacunación selectiva de escolares de 5 a 15 años entre septiembre y noviembre de 1997 (se administraron 298.039 dosis).
- Intensificación de la vacunación de rutina contra el sarampión de los niños de 9 a 15 meses.
Estas medidas parecen haber frenado la epidemia. A partir de la semana 36 (dos semanas después de la campaña de vacunación indiscriminada) se observó una disminución marcada del número de casos. Además, se notó una gran disminución del porcentaje de casos sospechosos de sarampión confirmados en laboratorio. Antes de la campaña (semanas 24 a 33), 67% de los casos sospechosos de sarampión fueron confirmados en laboratorio, y después de la campaña (semanas 36 a 45) se confirmaron solamente 43%.
El Centro de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud del Estado de São Paulo, en colaboración con la Fundación Nacional para la Salud, dependiente del Ministerio de Salud, y Fomento Estatal de la Inmunización en Masa y la Educación (FESIMA), está realizando junto con la OPS un estudio pormenorizado para determinar los factores que influyen en el riesgo de contraer sarampión durante este brote. El objetivo de este estudio es dar seguimiento a la dinámica de la transmisión del virus del sarampión y a otros factores que podrían explicar esta epidemia.
Fuente: Centro de Vigilancia Epidemiológica, Secretaría de Salud del Estado de São Paulo, Brasil.
Nota de la Redacción : Aunque la investigación del brote aún no ha terminado, la experiencia de São Paulo muestra claramente la infectividad y la letalidad del virus del sarampión. Tras un período prolongado de incidencia baja, el virus reapareció con saña en el estado de São Paulo, comprobándose que es capaz de encontrar personas susceptibles incluso en zonas con alta cobertura de vacunación.
Varios factores parecen haberse combinado para crear condiciones propicias para la transmisión del sarampión en São Paulo. En primer lugar, no se hizo la campaña de seguimiento que correspondía realizar en 1995, lo cual, combinado con la baja cobertura de vacunación de rutina de los lactantes permitió que se acumularan niños susceptibles en São Paulo. En segundo lugar, la presencia de una gran cantidad de adultos jóvenes susceptibles que, por diversas razones, no habían contraído la infección natural ni estaban vacunados contra el sarampión, aumentaba el riesgo de un brote. En tercer lugar, se importó el virus a São Paulo, probablemente de Europa. Por último, la gran densidad de población de la ciudad facilitó el contacto de las personas infectadas por el sarampión con personas susceptibles.
Los datos de vigilancia disponibles indican que las principales actividades de control del brote que se llevaron a cabo en São Paulo ayudaron a reducir la cantidad de personas susceptibles y frenaron la epidemia. Sin embargo, estas medidas de control fueron muy costosas en cuanto a recursos financieros y humanos, y ni hablar del costo de oportunidad de las intervenciones. Se vacunó a más de cuatro millones y medio de personas. Si se suma el costo directo de la atención médica y el costo indirecto de la disminución de la productividad, tanto aguda como crónica, se deduce que este brote fue muy costoso.
El objetivo primordial de la estrategia de la OPS para erradicar el sarampión consiste en la prevención de brotes. Es mucho mejor (y más económico) evitar un brote que verse obligado a tratar de controlarlo. Los brotes de sarampión se pueden evitar alcanzando y manteniendo un alto grado de inmunidad en los grupos susceptibles, combinado con la ausencia de virus de sarampión importados.
En São Paulo será necesario redoblar los esfuerzos para prevenir otros brotes de sarampión. Es necesario alcanzar y mantener una cobertura elevada de vacunación contra el sarampión de los lactantes que cumplan 1 año y realizar campañas de seguimiento cada cuatro años para lograr el máximo grado posible de inmunidad de la población contra el sarampión. Evidentemente, un plan de vacunación de dos dosis no es una estrategia apropiada para erradicar el sarampión a menos que se pueda alcanzar oportunamente una cobertura de prácticamente el 100% con ambas dosis de la vacuna. Asimismo, es necesario inmunizar a los adolescentes y adultos jóvenes que corren el mayor riesgo de exposición al virus del sarampión. Estas medidas, combinadas con la disminución de las importaciones del virus del sarampión de otras regiones del mundo, reducirán considerablemente el riesgo de otro brote importante de sarampión en São Paulo. |