El milenio terminó con buenas perspectivas con respecto a las enfermedades inmunoprevenibles: en 1979 se erradicó la viruela de todo el mundo, en 1991 se erradicó la poliomielitis de las Américas, y esta región ha hecho grandes avances hacia la erradicación de la transmisión autóctona del virus de sarampión. Los casos confirmados de sarampión en las Américas han bajado el 95%, pasando de 53.662 casos en 1997 a 3.102 casos confirmados en 1999. Para llegar a las últimas personas que quedan sin vacunar y romper las cadenas de transmisión se necesitará la máxima dedicación posible a la estrategia de erradicación, a fin de alcanzar este hito para fines del año 2000. La vacunación de personas susceptibles es la clave del éxito. A fin de erradicar el sarampión, todos los países de las Américas deberían utilizar los mismos métodos. Estos incluyen:
Alcanzar la meta de una cobertura de vacunación del 95% en todas las municipalidades
Garantizar la disponibilidad de las vacunas necesarias en los niveles central, regional y local en todo momento
No perder oportunidades de vacunación: cada vez que un niño tenga contacto con el personal de salud, hay que aprovechar la oportunidad para vacunarlo, si corresponde.
Identificar grupos difíciles de vacunar y realizar actividades de movilización social que los impulsen a cumplir los planes de vacunación
Alertar al personal de salud sobre la iniciativa de erradicación regional y subrayar la importancia de su cooperación para alcanzar esta meta
El personal de salud que esté en contacto con niños o con pacientes que tengan enfermedades infecciosas deben vacunarse contra el sarampión indepen-dientemente de sus antecedentes de vacunación.
Realizar una investigación epidemiológica completa de todos los casos sospechosos de sarampión. Por caso sospechoso de sarampión se entiende todo paciente que un proveedor de servicios de salud sospeche que tiene sarampión.
Cerciorarse de que en todas las actividades de vacunación se desechen e incineren todas las jeringas y agujas sin crear riesgos.
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