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Consultar
con los coordinadores de desastres en el sector salud de cada país, para
obtener información acerca de las necesidades sanitarias después del desastre.
En cada país de América
Latina y el Caribe
hay un coordinador designado para casos de desastre en el sector salud.
Después de un desastre, este coordinador hará una evaluación, en cooperación
con la OPM/OMS y las ONG interesadas, para determinar cuales son las necesidades
en materias de salud. No se debe empezar a juntar suministros de ayuda
mientras no se posea esta información.
Siempre
que sea posible, donar el dinero en efectivo o brindar crédito directamente
a las autoridades nacionales de salud o a las agencias internacionales,
o bien canalizarlo a través de agencias privadas bien establecidas. La
mayoría de los suministros que se necesitan después de un desastre pueden
adquirirse localmente o en los países vecinos. El dinero en efectivo también
puede emplearse para restablecer las condiciones de atención de salud
al nivel anterior al desastre, así como para reemplazar los recursos nacionales
que se desviaron de los programas esenciales y fueron utilizados para
la emergencia.
Ayudar
a los países durante las etapas de preparación, rehabilitación y reconstrucción.
Desafortunadamente, en raras ocasiones los desastres despiertan el interés
periodístico una vez que la fase de emergencia inmediata ha terminado.
No obstante, después de un desastre, el país afectado agota gran parte
de sus recursos financieros y materiales, por lo que, más tarde, necesitará
aún más ayuda internacional para llevar a cabo las reparaciones y la reconstrucción.
Coordinar
los esfuerzos de los equipos de evaluación independientes o de las
misiones de investigación con sus contrapartes del país afectado y con
otras agencias.
NO FOMENTAR EL ENVÍO DE...
Ropa
usada, zapatos, etc: en la mayoría de los casos, la comunidad local
proporciona más que suficiente como para satisfacer la demanda. Es más
económico, conveniente y sanitario adquirir estos artículos localmente
que enviar prendas usadas. Remitir las donaciones de esta clase de asistencia
a las casas de caridad o a las agencias voluntarias locales.
Alimentos
caseros: lo mismo para los productos alimenticios. Un desastre probablemente
no causará escasez alimenticia a nivel nacional en América Latina y el
Caribe, aunque los medios de comunicación internacionales destaquen ciertos
problemas locales de distribución.
Medicamentos
de todo tipo: estos artículos son, tanto desde el punto de vista médico,
como del legal, inapropiados. Los productos farmacéuticos ocupan espacio
necesario, desviando la atención del personal médico de otras tareas más
urgentes, para clasificarlos y etiquetarlos.
Sangre
y derivados sanguíneos: no se necesita tanta sangre como la gente
imagina. Usualmente, los donantes de sangre del país afectado cubren las
necesidades de las víctimas. Además, este tipo de donación no es apropiada
porque requiere controles de calidad y de seguridad, tales como la refrigeración
o el examen selectivo para la detección del VIH.
Médicos,
personal asistente o equipos: los servicios locales de salud pueden
prestar la atención médica de emergencia necesaria a las víctimas del
desastre, debido a que la mayoría de los países tienen una cantidad relativamente
alta de médicos.
En
caso de necesitarse ayuda internacional, los países vecinos se encuentran
en mejor posición para prestarla en las primeras 24 horas. Las excepciones
son los especialistas de alto nivel que han sido solicitados específicamente
por el Ministerio de Salud. A los médicos o al personal asistente extranjero
que que ni saben el idioma ni conocen las condiciones locales se les debe
exhortar a quedarse en sus países.
Hospitales
de campo, unidades médicas modulares: hay que tener en cuenta que
esta clase de equipos solo están justificados cuando satisfacen las necesidades
a medio plazo; no deberían aceptarse a menos que sean parte de una donación.
Las especificaciones de los equipos, tales como peso, volumen, y costos
de envío e instalación deben entregarse al Ministerio de Salud para que
puedan decidir si serán, o no, de utilidad.
OBTENER MAYOR INFORMACIÓN SOBRE DONACIONES DE...
Equipo
médico usado: deben proporcionarse especificaciones. Si el valor del
equipo lo justifica, un técnico del país donante o de una agencia internacional
como la OPS/OMS o la Cruz Roja puede organizar una inspección antes de
enviarlo.
Equipo
nuevo: cuando se consideran estas donaciones, hay que tener en cuenta
el costo de envío por avión y la disponibilidad de repuestos. La mayoría
de los fabricantes están dispuestos a esperar varios días para permitir
que los países consulten con el Ministerio correspondiente.
Tiendas
de campaña: muchos países poseen una gran cantidad de tiendas de campaña
de fabricación nacional. Los fondos que los donantes están dispuestos
a gastar para adquirir y enviar por avión estas tiendas de campaña podrían
aprovecharse mejor comprando materiales de reconstrucción en el país donde
ha ocurrido el desastre.
Vacunas:
por lo general, ni se necesitan ni se aprueban por el Ministerio de Salud.
Se debe controlar la presentación, las dosis, la fecha de expiración
e informar al Ministerio de Salud, o consultar con la OPS/OMS.
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