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Estas normas fueron preparadas por las divisiones técnicas de la Organización Panamericana de la Salud. |
Manejo de Cadáveres en Casos de Desastres Naturales |
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A pesar de que el número de muertos provocados por algunos desastres naturales tales como huracanes, inundaciones estacionales y erupciones volcánicas tiende a disminuir gracias a sistemas de alerta e información más eficientes, y un mejor grado de preparación de la comunidad, todavía existen ocasiones como en los grandes huracanes de 1998 y los terremotos donde el número de víctimas mortales es aún muy alto. La existencia de gran cantidad de cadáveres luego de un desastre natural, crea incertidumbre y temor en la población en general, este temor es exacerbado por las inexactas informaciones que transmiten los medios de comunicación social sobre el peligro de epidemias que representan los cadáveres. Frente a este problema que tiene que ver con factores sociales, culturales y de salud, se deben adoptar medidas nacionales con respecto a las costumbres de la población. El problema es político y social y no de salud. Principio básico: Los cadáveres de víctimas que murieron a causa de traumatismos causados por el desastre no representan un riesgo de epidemias. El riesgo mayor es transmisión de enfermedades gastrointestinales no específicas cuando cadáveres, animales o huesos contaminan de manera masiva las fuentes de agua.
- Informar que el riesgo de brotes epidémicos como cólera, tifoidea, etc. por cadáveres que murieron por efecto del desastre son mínimos. Este riegso es inexistente cuando los cadáveres son enterrados en un deslizamiento de terreno o en derrumbes.
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