Vigilancia Sanitaria y Atención de las Enfermedades / Enfermedades Transmisibles / Resistencia Antimicrobiana
Protocolo para calcular el costo de las infecciones hospitalarias(Washington, DC, 2000) | ||
Texto completo (en inglés, 21 pp, PDF, 248 Kb; nombres de los capítulos traducidos abajo para la orientación del usuario) Página Resistencia antimicrobiana OPS - Página Farmacorresistencia OMS |
Objetivos
Algunas observaciones en los estudios del costo de las infecciones nosocomiales La determinación del costo de las infecciones hospitalarias (o nosocomiales) es un proceso complejo y depende de los objetivos establecidos para el estudio. Generalmente, se determina el costo promedio de un caso; luego es multiplicada esa cifra por el número total de casos en la institución o país. Por lo tanto, se debe conocer el costo promedio de un caso de infección nosocomial y el número total de casos de infecciones nosocomiales. Estos datos se pueden obtener para el número total de infecciones intra hospitalarias o se pueden desglosar por cada tipo de infección nosocomial. Se han propuesto dos tipos generales de diseños para determinar el costo promedio de un caso. En uno, se asigna un cierto costo a la base de los dictámenes periciales; en el segundo, se calcula el costo por medio de una comparación de diferentes grupos de pacientes, generalmente los que tienen infecciones y los que no. El objetivo principal es calcular el costo en exceso atribuible a la infección nosocomial—o sea, cuánto del costo de atender a un paciente con este tipo de infección se puede atribuir a la infección nosocomial por sí. Los estudios que calculan el costo consisten en un análisis de los casos de infección nosocomial y toda la atención y los recursos gastados en el tratamiento de cada paciente, y luego en una decisión sobre cuánto se utilizó en cada categoría de atención (días hospitalizados, medicamentos antimicrobianos, otros suministros) como consecuencia de la infección nosocomial. Estos estudios son fáciles de hacer pero no son buenos para finalidades de comparación, ya que diferentes grupos de expertos obtienen diferentes resultados para las mismas infecciones nosocomiales. Es más, cuando se analiza conjuntamente con los estudios comparativos, se ha observado que los estudios que calculan el costo subestiman el costo real de la atención. Éstos se deben considerarse el tipo peor de estudio para calcular costos y sólo deben usarse en el caso de las infecciones muy raras. Los estudios comparativos, por contraste, consisten en la determinación del costo de los recursos usados para los pacientes con infecciones nosocomiales y comparándolo con el costo para otros grupos de pacientes. Para esta comparación, se usan tres grupos de pacientes:
Los costos directos son aquellos incurridos durante la estadía hospitalaria y son relativamente fáciles de cuantificar. El costo más común consiste en los días de hospitalización, el uso de antimicrobianos, reintervenciones quirúrgicas, tratamientos, visitas por profesionales y la necesidad del aislamiento. Los costos indirectos son los costos sociales secundarios al haber desarrollado una infección nosocomial, tales como el trabajo perdido, la pérdida de la función, la transferencia de los costos familiares (dinero que la familia había programado para alguna actividad que se usó en vez para la infección nosocomial—por ejemplo, para visitar al paciente), el sufrimiento y la muerte. Los costos indirectos son muy difíciles de cuantificar, y la mayoría de los estudios se limitan al cálculo de los costos directos. Todos los estudios de costos deben producir un indicador económico estandarizado en moneda local o internacional para permitir comparaciones entre los establecimientos y la clase de medicamento (por ejemplo: entre los días de hospitalización y los antimicrobianos usados). Sin embargo, el costo en moneda nacional de una clase puede variar con el transcurso del tiempo, entre instituciones, entre tipos de instituciones (por ejemplo, público o privado) o entre países; por lo tanto, se recomienda que, además del costo económico, esté incluida el volumen de la clase—o sea, no sólo el costo de la estadía hospitalaria en exceso sino también el número de días de estadía hospitalaria en exceso. Los pacientes que tienen infecciones nosocomiales mueren con mayor frecuencia que los que no. Algunas infecciones nosocomiales, como la bacteriemia y la neumonía, están asociadas con una tasa mayor de muerte prematura. Las infecciones nosocomiales son más comunes en los pacientes gravemente enfermos que en primer lugar están confrontados con un riesgo mayor de morir y cuyas estadías hospitalarias son más costosas como resultado de su enfermedad. La muerte prematura en realidad puede reducir los costos directos al acortar la duración de hospitalización. Se debe considerar este efecto; por lo tanto, la mayoría de los estudios de costo se limita a los pacientes que sobreviven, al menos hasta su egreso del hospital. | |
