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Texto completo (en inglés, 16 pp, PDF, 305 Kb; índice traducido abajo por la orientación del usuario)
1. Resumen de los logros del Proyecto de Control de los Vectores de Chagas
1.1. Introducción
2. Resultados de las actividades de control de vectores
2.1. Encuesta sobre vectores
2.2. Actividades de control de vectores
2.3. Impacto del control de vectores
2.4. Fortalecimiento de capacidades del personal del proyecto
2.5. Implementación de la promoción social
2.6. Collaboración con otras instituciones
2.7. Publicidad sobre el Proyecto
3. Inversión financiera y anásis de costo-beneficio del Proyecto
3.1. Inversión en el Proyecto
3.2. Análisis de costo-beneficio
4. Avances en la cooperación regional
5. Avances en otras áreas
6. Recomendaciones
6.1. Eliminación de R. prolixus
6.2. Control de T. dimidiata
6.3. Fortalecimiento de capacidades para personal de control de vectores
6.4. Educación en salud

- Página Chagas Guatemala
- Iniciativa subregional IPCA
- Página Chagas OPS
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La enfermedad de Chagas es una de las enfermedades de transmisión vectorial más graves en Guatemala. Se calcula que en Guatemala 4.000.000 personas corren el riesgo de infección, que 730.000 personas están actualmente infectadas, y que 30.000 personas se infectan anualmente. La enfermedad de Chagas es una infección parasitaria que, en su forma crónica, produce daño irreversible a los órganos del cuerpo humano. Es causada por un flagelado protozoo Trypanosoma cruzi, que se transmite a los seres humanos a través de las heces de los insectos triatominos chupasangre. Hay dos principales especies de triatominos domiciliados en Guatemala: Rhodnius prolixus y Triatoma dimidiata. A través de una encuesta nacional realizada en colaboración con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) en un proyecto de cooperación técnica entre 1995 y 1998, se mostró que las poblaciones de los departamentos en la parte oriental del país corrieron el riesgo más alto de transmisión de la enfermedad de Chagas.
La Iniciativa de los Países de Centro América para la Interrupción de la Transmisión Vectorial y Transfusional de la Enfermedad de Chagas (IPCA) se lanzó en 1997 con la Reunión para el Sector de la Salud de Centroamérica (RESSCA). La iniciativa estableció una meta para la interrupción de la transmisión de enfermedad de Chagas para fines de 2010, mediante la eliminación de R. prolixus, la reducción del índice de infestación doméstico por T. dimidiata y la eliminación de la transmisión de T. cruzi a través de la transfusión de sangre.
Bajo esta iniciativa, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) de Guatemala e JICA en enero de 2000 iniciaron un proyecto de control de vectores dirigido a la eliminación de la transmisión de la enfermedad de Chagas en cinco departamentos (Zacapa, Chiquimula, Jutiapa, Santa Rosa y Jalapa) en la región oriental de Guatemala, en colaboración con la OPS, la Unidad de Investigaciones Entomológicas Médicas de Guatemala, los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), el Centro de Estudios en Salud de la Universidad del Valle de Guatemala (UVG/CDC-MERTUG), y la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC).
Para cumplir con estos objetivos, se llevaron a cabo tales actividades como encuestas sobre vectores, rociamiento residual con insecticidas, formación de capacidades del personal de control de vectores y educación sanitaria. En 2002, el proyecto se extendió por tres años más a cuatro departamentos adicionales: Alta Verapaz, Baja Verapaz, El Progreso y El Quiche. El proyecto se administra con un sistema de salud descentralizado (SIAS: Sistema de Integración de Área de Salud) donde cada Área de Salud es responsable por la ejecución. El equipo de ETV (Enfermedades Transmitidas por Vectores) de cada Área de ejecuta las actividades del proyecto.
Al nivel central, el Programa Nacional de Control de Vectores es responsable por la coordinación y la supervisión del proyecto. La JICA proporciona a expertos al nivel central y voluntarios al nivel del Área de Salud, quienes proporcionan asistencia técnica en la ejecución del proyecto.
Recomendaciones
Para liberar Guatemala de la transmisión vectorial de la enfermedad de Chagas, se hacen las siguientes recomendaciones para las metas continuas y futuras:
- Eliminación de R. prolixus
- El MSPAS debe esforzarse por ser certificado para la interrupción de la transmisión vectorial de T. cruzi por R. prolixus para año 2005 (Zacapa, Jutiapa, Jalapa, Santa Rosa) y 2006 (Chiquimula, El Progreso, Baja Verapaz y El Quiche).
- El 100% de las casas de todos los pueblos infestados deben ser rociado cuanto antes. Especialmente en Chiquimula, el MSPAS debe aumentar los insumos para asegurar la cobertura.
- El 100% de los pueblos anteriormente infestados deben ser evaluado anualmente para asegurar la eliminación.
- Todos los pueblos en Zacapa, Chiquimula y Jalapa deben ser encuestados para asegurar la ausencia del vector.
- Un sistema de vigilancia de vectores, con participación comunitaria, se debe establecer en las áreas anteriormente infestadas por R. prolixus.
- Control of T. dimidiata
- Se debe rociar el 100% de los pueblos con índices de infestación doméstica mayores que 5–10% y todas las casas con ninfas (signos de colonización).
- Se debe llevar a cabo una evaluación posterior al rociado por enfermedades de transmisión vectorial (ETV) entre 6 y 12 meses después del procedimiento, y se debe repetir para vigilar la infestación y la colonización doméstica.
- Las actividades de control de vectores se deben extender a otros departamentos infestados como Huehuetenango y Guatemala, donde la JICA no participa en el programa de control.
- Se debe ejecutar en las áreas con tasas de infestación altas un sistema de vigilancia vectorial, incluyendo a voluntarios de la malaria, promotores de salud, el Grupo de Acción Social (GAS) y maestros.
- Capacity-Building of Vector-Control Personnel
- Se debe desarrollar y distribuir un manual de ETV que incluya métodos para encuestas, técnica de pulverización, métodos de evaluación y educación sanitaria.
- Un sistema de información geográfica (SIG/GIS) se debe iniciar en algunas áreas de salud para identificar precisamente la ubicación del vector.
- Es importante brindar una oportunidad cuanto antes para el adiestramiento al Coordinador del Programa de Enfermedad de Chagas sobre el diagnóstico y los aspectos clínicos de la enfermedad, para fortalecer el programa nacionales de prevención y control.
- Educación en salud
- Se debe prioritizar el establecimiento de un sistema de vigilancia de vectores sostenible, con participación comunitaria.
- Se debe distribuir el manual desarrollado por un voluntario japonés (Takero Nonami) a los promotores de salud, profesores y los líderes comunitarios, para establecer un sistema de vigilancia.
- Se deben desarrollar materiales didácticos que sólo usan ilustraciones para diseminar la información acerca de la enfermedad a la población autóctona que no habla español.
- Cooperación regional
- La JICA debe hacer un esfuerzo para proporcionar ayuda técnica para el control de vectores en el estado de Chiapas (México), en Nicaragua y en Panamá.
- La JICA debe buscar a recursos humanos tales como los voluntarios japoneses (Japan Overseas Volunteers / JOCV) y expertos de la JICA en el área de sistemas de información geográfica (SIG), para introducir los SIG a los programas de vigilancia y control en America Central y del Sur.
- Cooperación interinstitucional
- Se debe seguir y fortalecer la colaboración con la OPS/OMS a través de cooperación técnica a los países (CTP), la IPCA, la organización de reuniones regionales conjuntas y la participación en las misiones de evaluación internacionales del control de la enfermedad de Chagas. El asignar a un ex-voluntario japonés del Proyecto de Control de la Enfermedad de Chagas de la JICA (Ken Hashimoto) a la Representación de la OPS/OMS en Guatemala como un asesor técnico para Chagas ayudaría al fortalecer la relación entre la OPS y la JICA.
- El MSPAS, la JICA, la USAC y la UVG deben colaborar para proporcionar ayuda técnica al control de los vectores de la enfermedad de Chagas en El Salvador y en Honduras.
- Diagnóstico
- El MSPAS debe llevar a cabo una encuesta serológica entre los niños en las zonas de salud de alto riesgo, tales como Alta Verapaz, Baja Verapaz, El Progreso, El Quiche y Huehuetenango, para diagnosticar la situación. El Programa Nacional de Control de Vectores debe coordinar con el Laboratorio Nacional, la USAC y la UVG para ejecutar esta actividad.
- Se debe celebrar una serie de reuniones para ayudar a mantener, mejorar y fortalecter el diagnóstico y el tamizaje de sangre, con la participación del Programa Nacional de Control de Vectores, el Programa del Banco de Sangre Nacional, el Laboratorio Nacional, la OPS, Médicos sin fronteras (MSF) y la JICA.
- La UVG y la USAC deben ser invitados a estas reuniones para realizar el esfuerzo por toda la nación.
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