Vigilancia Sanitaria y Atención de las Enfermedades / Enfermedades Transmisibles /
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Marco de referencia de un programa regional para el control de las geohelmintosis y esquistosomosis en América(Santo Domingo, República Dominicana, 2–6 junio 2003) | ||
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Texto completo Introducción 1. Antecedentes. Geohelmintosis y esquistosomosis, un problema trascendente 2. Aspectos biomédicos del problema 3. Bases epidemiológicas del programa para el control de las geohelmintosis y esquistosomosis 4. Programa para el control de las geohelmintosis y esquistosomosis en América 5. Sostenibilidad del programa 6. Metas 7. Operacionalización e integración 8. Referencias bibliográficas Vínculos OPS Vínculos OMS (en inglés) |
El problema en AméricaSe estima que alrededor del 30 por ciento de la población de América Latina está infestada por geohelmintos (OPS, 1998). Sin embargo, esta endemicidad no es homogénea. Los estudios realizados, relativamente escasos, evidencian cifras de prevalencia muy diferentes entre países e, incluso, entre zonas de un mismo país. Ello está en relación con factores climáticos (menor prevalencia en países y zonas más alejadas del trópico) y, sobre todo, con factores socioeconómicos (mayor prevalencia en países y zonas de mayor pobreza). Una encuesta parasitológica realizada a 2015 niños que asistían a escuelas del nivel de educación básica pública del Distrito Nacional de República Dominicana, en 1995, reveló una prevalencia de infestación por helmintos de 44,7 por ciento. Es interesante el hecho que casi dos años después, tras dos rondas de tratamiento con albendazol, la prevalencia descendió al 19,1 por ciento. En 1996, las autoridades sanitarias de Guatemala, Nicaragua y El Salvador realizaron estudios de prevalencia de geohelmintosis en sus respectivos países. En Guatemala se reportó una prevalencia superior 90 por ciento en seis departamentos. En Nicaragua, donde la pesquisa se realizó en 5 SILAI (Sistema Local de Atención Integrada de Salud), las tasas variaron entre 40,7 por ciento en el SILAI de Managua y 59,4 por ciento en el de Granada. En El Salvador la prevalencia encontrada fue del 43 por ciento. Un año después, en 1997, se llevaron a cabo evaluaciones en seis regiones sanitarias de Honduras. Estas evaluaciones demostraron tasas que variaron entre 27,3 y 88,6 por ciento. Los estudios realizados en Brasil y México, dos de las naciones latinoamericanas de mayor extensión geográfica, demostraron las mayores diferencias de prevalencia de infestaciones por geohelmintos entre zonas con diferente desarrollo socioeconómico en un mismo país. Por ejemplo, en Tabasco, en el empobrecido sudeste mexicano, se reportó una tasa de 94,7 por ciento, mientras que en Jalisco, en el más solvente centro del país, se notificó un prevalencia de 2,5 por ciento. El análisis de conjunto de los trabajos realizados en la Región revela diferencias y deficiencias en las metodologías empleadas para evaluar la prevalencia e intensidad de las infestaciones por geohelmintos. Una rectificación cuidadosa de esta heterogeneidad, lo que es una de las intenciones del nuevo programa que ahora se estructura, debe conducir a la definición de protocolos estandarizados de acuerdo con las necesidades de una iniciativa regional para el control de estas parasitosis. En varios países de América se han implementado diversas estrategias de control de las geohelmintosis, y las más de las veces se han descontinuado. Tales estrategias, con mayor o menor éxito, han logrado disminuir ligeramente las cifras de prevalencia e intensidad de estas parasitosis en la Región. Más allá de las diferencias en las metodologías empleadas en los estudios de prevalencia e intensidad para establecer una línea de base, y para monitorear posibles intervenciones, se han opuesto otros dos obstáculos a las tentativas locales de controlar las geohelmintosis en América:
En relación con las esquistosomosis uno de los principales problemas de la Región es la falta de información confiable. Por los datos hoy disponibles, ocho países son endémicos de infestación por esquistosomas: Brasil, Venezuela, Surinam y Guyana, en la parte continental; República Dominicana, Puerto Rico, Martinica y Santa Lucía, en el Caribe. Aparentemente, las cifras de prevalencia e intensidad de estas parasitosis se han reducido a tal grado en la mayoría de estos países que las técnicas actuales no llegan a ser lo suficientemente sensibles para detectar todos los casos. De aquí la necesidad de trabajar en el desarrollo de herramientas diagnósticas que sean más sensibles que las disponibles en la actualidad. La reunión de expertos y coordinadores de programas de control de las geohelmintosis y esquistosomosis en América celebrada en Santo Domingo, a la que se hacía referencia anteriormente, consideró que en tanto ocurren los cambios en las condiciones socioeconómicas que determinan la endemicidad de estas parasitosis en la Región, lo que no ocurrirá a corto plazo, un programa para el control de las mismas es una iniciativa, además de necesaria, ahora viable. Entre otros argumentos a favor de ello, se expusieron los siguientes:
La sostenibilidad será uno de los principales retos que enfrentará la aplicación del programa para el control de las geohelmintosis y esquistosomosis en la Región. Este tema, a cuyos aspectos más relevantes se refiere este documento más adelante, fue ampliamente abordado en la reunión de Santo Domingo. De allí emergió la convicción de que el diseño e implementación de este programa en cada uno de los países del área debe contener, además de las tareas relacionadas con cada uno de sus componentes, las herramientas de convocatoria social y de movilización de recursos que aseguren el cumplimiento de sus metas. | |




