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La atención de las y los adolescentes debe encararse desde una perspectiva preventiva, transformando la consulta clásica del modelo “curativo” de atención a una que incluya medidas para la detección temprana de riesgos y/o vulnerabilidad y que facilite su participación en el cuidado de su salud.(IMAN/OPS, 2007)


La atención en salud debe considerar a el/la adolescente como un ser integral, promoviendo su desarrollo en todos los aspectos; debe facilitar el conocimiento y apropiación de su cuerpo y de su sexualidad, y la construcción de su autonomía y autoestima, para que aprendan a comunicarse y a tomar decisiones libres -responsables e informadas- que les permitan construir un proyecto de vida saludable y asumir los diferentes roles que tendrán que enfrentar en la vida adulta, como el rol de ciudadano/a, trabajador/a, rol de pareja, de padre y madre, rol de cuidador/a o mantenedor/a de la casa.

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Los enfoques tradicionales hacia los servicios de salud para adolescentes demuestran que no solo son necesarios la acción y el apoyo políticos (leyes y políticas), sino que también se debe entender las necesidades, las esperanzas y las experiencias con el sistema del adolescente, su familia y su comunidad. Muchos países de América Latina y el Caribe han establecido servicios integrales de salud de adolescentes en diversos entornos, entre ellos hospitales, centros de salud comunitarios, escuelas, centros comunitarios, ONG y otras organizaciones.

En general, la participación juvenil y la atención en los servicios de salud para adolescentes existen en todos los países, pero se debe mejorar la adecuación de los servicios a las necesidades y expectativas de los adolescentes, la evaluación de los sistemas de servicios existentes, y prestar más atención a la gestión y el monitoreo de esos servicios.

El comité sobre Programación en Salud de Adolescentes, formado entre las agencias internacionales de cooperación técnica OPS/OMS, UNICEF y FNUAP, recomienda la organización de servicios de salud de calidad para los jóvenes, con énfasis en la atención de la salud sexual y reproductiva. Para abordar estas necesidades, los servicios deberán tener en cuenta las diferencias entre los países de la Región y al interior de ellos mismos (edad, género, costumbres, religiones, raza, nivel de desarrollo), así como los problemas comunes. Un aspecto relevante será el requerimiento de responder a las necesidades de las distintas etapas de desarrollo en el ciclo de vida de los adolescentes de ambos sexos.

Los servicios deberán estar organizados de manera a atender las necesidades y demandas de salud de adolescentes y jóvenes, así como sus expectativas individuales y colectivas en la materia. Debe cerrarse la brecha que existe entre la oferta de los servicios y la demanda de las y los adolescentes y jóvenes.

La experiencia ha demostrado que para dar una atención de buena calidad a las y los adolescentes es necesario tener un espacio definido y con personas capacitadas, que incluya también adolescentes educadores de sus pares. Puede ser un local o centro específico que ofrezca atención a sus diversas necesidades, incluyendo talleres y acciones educativas. También puede ser organizado en un servicio de atención a personas adultas, pero destinando uno o dos días de la semana para atender exclusivamente a adolescentes y jóvenes.

El documento IMAN Servicios: Normas de atención de salud sexual y reproductiva de adolescentes (FCH/CA, OPS/OMS,2006) indica los elementos y características básicas que deben tener los sistemas de salud de atención, las que se enumeran a continuación:


Servicios de salud de calidad: Características


  • Geográficamente accesibles.
  • En el primer nivel de atención o en lugares no convencionales como clubes, escuelas u organizaciones juveniles y religiosas, cerca de los lugares frecuentados por las y los adolescentes.

  • Accesibles en horarios. Horarios flexibles y amplios, que además presten servicio fuera de los horarios escolares y/o de trabajo.

  • Precio accesible. Servicios preferentemente gratuitos.

  • Accesibles culturalmente para la diversidad de adolescentes y que atiendan de manera equitativa
  • . Adaptados a la edad, desarrollo, preferencias y contexto cultural y con la participación de las y los adolescentes. Adaptados, además, a la cultura y etnias locales en el lenguaje y preferencias, sin discriminación.

  • Confidenciales
  • . Que establezcan normas claras de confidencialidad, visibles en el servicio para los y las adolescentes y sus padres/madres. Que ofrezcan, asimismo, anticoncepción en estos espacios confidenciales para evitar la concurrencia de adolescentes a servicios de planificación familiar para adultos, donde puedan ser identificados/as.

  • Integrales
  • . Que ofrezcan atención preventiva primaria, secundaria y/o terciaria de los aspectos biopsicosociales, y que sean articulados a una red de servicios e instituciones de la comunidad.

  • Con enfoque de género .
  • Que sean servicios para hombres y mujeres, con oferta de orientación y talleres que permitan analizar y disminuir la inequidad de género y empoderar y desarrollar la capacidad de decisión de adolescentes mujeres y hombres sobre su salud y sexualidad; y que además faciliten la construcción de un proyecto de vida con más salud. Debe existir reflexión permanente en los equipos de salud sobre los estereotipos de género que ellos manejan y que pueden sostener la inequidad entre hombres y mujeres, a través de sus prácticas.

  • Con intervenciones sustentables.
  • . Deben ser articulados con proyectos preventivos ya conocidos por la comunidad, con propuestas autogestionadas por la la propia comunidad; y con apoyo de recursos incluidos en el presupuesto del Estado.

  • Con capacitación permanente
  • . Esta debe ser sobre la base de casos concretos, interdisciplinaria y con propuestas de mejoramiento de la calidad de atención, que incluya el análisis de la perspectiva socio-emocional de los y las adolescentes y los trabajadores de la salud.

  • Evaluables periódicamente .
  • Con la participación de adolescentes, sus padres/madres y otras personas que trabajen en la red de instituciones y organizaciones de la comunidad, y estableciendo indicadores de proceso y de resultados.


    Leer más en IMAN Servicios: Normas de atención sexual y reproductiva para adolescentes (2006)