4. MALTRATO INFANTIL Y ABUSO SEXUAL
EN LA NIÑEZ:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que
40 millones de niños sufren de violencia en el mundo. En América Latina y el
Caribe (ALC) se dan todas las formas de violencia contra los niños, en los
diversos escenarios en que se presenta. La mayoría de los menores sometidos a
castigos corporales tienen entre 2 y 7
años de edad y las edades más afectadas por el castigo corporal son entre los 3
y los 5 años. Un 85% de las muertes por maltrato son clasificadas como
accidentales o indeterminadas. Por cada muerte se estiman 9 incapacitados, 71
niños con lesiones graves, e innumerables víctimas con secuelas psicológicas.
La información disponible indica
que este es un problema que afecta la salud física y el desarrollo de miles de
niños y niñas en ALC, por lo cual es necesario avanzar en su detección,
prevención y tratamiento, así como en el conocimiento de su magnitud,
metodologías de información e investigación.
Por ser el maltrato infantil un
problema social y de salud, su enfoque implica la participación de otras
disciplinas y sectores. Sin embargo, el sector salud puede marcar una
diferencia al proponer metodologías que han sido exitosas para la resolución de
otros problemas de salud, tal como se ha trabajado con la estrategia AIEPI.
La detección del maltrato se debe
introducir sistemáticamente en la atención de todos los niños por las
siguientes razones:
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Porque está enmarcado dentro de la Convención de las Naciones Unidas
sobre los Derechos del niño; el artículo 19 protege a todos los niños contra
toda forma de violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato
negligente, malos tratos u otra explotación, incluido el abuso sexual.
ü
Es un problema universal.
ü
Sigue la política de la OMS en el marco del Informe Mundial de Violencia
y Salud.
ü
Las cifras epidemiológicas reales y el subregistro
justifican evaluar a todos los niños en busca de maltrato.
ü
Es un problema oculto; la madre pocas veces mencionará de manera
espontánea la existencia del problema y pocos niños tienen evidencia clara de
maltrato.
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Involucra formalmente a las entidades de salud pública y a todo el sector
salud en la detección, prevención y tratamiento del problema.
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Por el factor cultural, algunas prácticas de crianza que son maltrato,
son consideradas por los padres como un
beneficio y un bien para el niño.
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Prevenir las consecuencias y secuelas que el maltrato deja en los niños,
y consecuentemente disminuir los costos sociales y económicos asociados a
ellas.
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Si se evalúa sistemáticamente, no solo se detecta maltrato sino que se
introduce el tema y los factores protectores (promoción del buen trato), lo que
beneficia a todos los niños.
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Estimula estilos de vida saludable, ya que la prevención y detección del
maltrato del niño sirve como puerta de entrada para disminuir la violencia
intrafamiliar y enfrentarla.
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Este abordaje rescata el aspecto social y humano de la medicina.
Si existen vacunas atrasadas o si es desnutrido, detrás de todo esto
puede existir maltrato. Es necesario trabajar el maltrato para tratar en forma
adecuada otros problemas tales como desnutrición, vacunas atrasadas, etc.