1. COMPONENTE NEONATAL:
Anualmente
nacen 140 millones de niños en el mundo; 19 millones en los países
desarrollados, 14 millones en países con un desarrollo mínimo. De estos, 7,6
millones mueren en el período perinatal, lo que
significa que 4,3 millones de fetos mueren después de las 22 semanas de
gestación y 3,3 millones de recién nacidos lo hacen en la primera semana de
vida. El 98% de los óbitos perinatales ocurren en
países con un desarrollo mínimo o subdesarrollados.
De un total aproximado de 400,000
muertes infantiles en la región de las Américas, más
de la mitad son neonatales. Aunque la mortalidad infantil ha disminuido
progresivamente en toda la Región, los cambios en la mortalidad neonatal han
sido mínimos. Aproximadamente dos terceras partes de los recién nacidos
fallecen en la primera semana de vida debido a causas perinatales,
manejo inadecuado de los problemas durante el parto y manejo no oportuno de la
asfixia.
En América Latina, la media de mortalidad infantil está por arriba de 30 por
1000 nacidos vivos, y alrededor del 50% de estas muertes suceden en el período
neonatal. De las muertes neonatales, el 60% ocurren en la primera semana de
vida.
Por esta
razón, la mortalidad neonatal se ha configurado como una preocupación creciente
para la salud pública de los países de la región, al pasar a ser el principal
componente de la mortalidad infantil debido a la reducción más acentuada de la
mortalidad post-neonatal.
La
implantación de un modelo integrado de atención al menor de 2 meses es, en
cierta manera, una revolución en la forma de brindar los servicios de salud, en
su funcionamiento y organización, en las funciones del personal, en la
infraestructura y distribución física de los espacios, en el equipamiento
necesario y en los recursos financieros.
Las
infecciones y la asfixia son las causas más importantes por las cuales un menor
de dos meses muere. A ello se une el gran porcentaje de bebés prematuros y de
bajo peso al nacer. Estos factores constituyen, sin duda, la amenaza más grande a la sobrevivencia
y salud de los niños en la Región de las Américas.
Estas
amenazas pueden disminuirse con otras intervenciones claves, por ejemplo, la
atención adecuada inmediata al parto y la prevención y tratamiento de la
dificultad respiratoria y los trastornos metabólicos e infecciones, que no solo
representan un alto riesgo de morir, sino que tienen repercusiones a largo
plazo en el neurodesarrollo integral.
Además
del enfoque de los problemas agudos, con este modelo se dan pautas de promoción
y atención en salud, tales como lactancia materna, cuidados en el hogar y
nutrición, así como crecimiento y desarrollo.
Esto
constituye la esencia del enfoque
integrado, cubriéndose la gran mayoría de las razones de enfermedad y
muerte después del nacimiento hasta los dos meses de edad.