Objetivo. Dar a conocer datos recientes acerca de la distribución de la leishmaniasis visceral (LV) humana y canina en Venezuela y resaltar los problemas que se asocian con la aplicación de buenas medidas de control.
Material y métodos. Damos a conocer el número de casos, la tasa de incidencia, la distribución por edad y sexo y las tasas de mortalidad de la LV humana (LVH) durante el período de 1995 a 2000, según datos obtenidos del Registro Nacional de Leishmaniasis. Llevamos a cabo pruebas serológicas en un total de 3 025 perros domésticos de los 12 estados de Venezuela que notificaron casos de LV en este período, y también de Yaracuy, donde se notificaron casos en los primeros años del decenio de los noventa del siglo pasado.
Resultados. De 1995 a 2000 se notificaron 242 casos de LVH en los 12 estados en distintas partes de Venezuela. Hubo una tasa de incidencia nacional relativamente estable de 0,2 casos por 100 000 habitantes al año. De los 242 casos, 26,0% eran de Isla Margarita, una de las tres islas que integran el estado de Nueva Esparta (Isla Margarita fue la única de las islas de Nueva Esparta que tuvo casos de LVH). Durante el período de 1995–2000, la incidencia anual en Nueva Esparta osciló de 1,7 a 3,8 casos por 100 000 habitantes. Los hombres en Venezuela se vieron afectados con mayor frecuencia (59,5%) que las mujeres (40,5%). En cuanto a la edad, 67,7% de los pacientes con LV tenían 4 años de edad y 80,6% tenían menos de 15 años. La tasa de mortalidad entre las personas con LV fue de 7,85% durante el período de 1995–2000. El tamizaje serológico con antígeno rK39 en 1 217 perros de Isla Margarita detectó una tasa de positividad de 28,5% (no se les efectuaron pruebas a los perros de las otras dos islas de Nueva Esparta). En cambio, la tasa fue de 2,8% en las 1 808 muestras tomadas de perros en los 12 estados en tierra firme.
Conclusiones. . La LV humana y canina no están uniformemente distribuidas en Venezuela. La distribución podría reflejar factores tales como diferencias entre los estados en términos de densidad poblacional humana, densidad vectorial y la presencia o ausencia de otros tipos de tripanosomas. Se observan tasas especialmente elevadas de infección en niños muy pequeños, así como en perros domésticos, en comunidades semiurbanas de Nueva Esparta, donde no se ha notificado la presencia de otros tripanosomas capaces de infectar al ser humano. Las medidas de control destinadas a limitar la infección canina podrían contribuir al control de la enfermedad en sitios con una alta frecuencia de LV. Para reducir la mortalidad por LV es preciso lograr que los profesionales de la medicina cobren mayor conciencia de la posibilidad de que la LV sea uno de los diagnósticos diferenciales en casos que cursen con síndromes hepatoesplénicos, especialmente en niños.