Día Mundial Sin Tabaco, 31 de mayo de 2000 Organización Panamericana de la Salud El año pasado, en ocasión del Día Mundial Sin Tabaco, la Organización Panamericana de la Salud alentó a los fumadores a que dejaran de fumar. Este año, la OPS sigue pidiéndole a los fumadores que "se liberen de la dependencia del tabaco", pero esta vez el mensaje es más amplio. El tabaquismo no daña solamente a los fumadores: cuesta en términos de salud y económicos a las personas, las familias y la sociedad. En consecuencia, estamos enviando el mensaje de que, de manera colectiva, necesitamos "liberarnos de la dependencia: el tabaquismo cuesta demasiado". El tema de este año ha sido inspirado por el nuevo y enérgico informe del Banco Mundial, La epidemia de tabaquismo: Los gobiernos y los aspectos económicos del control del tabaco. En la obra se llega a la conclusión de que el tabaquismo le cuesta a la sociedad, que las políticas encaminadas a reducir la demanda de productos de tabaco son eficaces en función de los costos y que estas políticas no dañan a la economía. ¿Cuáles son los costos del tabaquismo? En primerísimo lugar, el tabaquismo les cuesta la salud a los individuos. Los fumadores, a largo plazo, tienen 50% de probabilidades de morir de una enfermedad relacionada con el tabaco. La mitad de estas defunciones ocurrirán antes de los 70 años de edad. El tabaquismo priva a las familias de sus padres, hermanos e hijos. Cada año, en América, 625.000 personas pierden la vida debido al tabaquismo. El tabaquismo también les cuesta a quienes no fuman. La exposición al humo de tabaco en el ambiente (HTA) causa numerosos problemas de salud. Los niños y las mujeres embarazadas son particularmente vulnerables. Los niños expuestos al HTA tienen mayor riesgo de contraer asma, neumonía, bronquitis e infecciones del oído. La exposición de las mujeres embarazadas y recién nacidos al HTA puede causar nacimiento prematuro, síndrome de muerte súbita del lactante y un desarrollo más lento del bebé. El HTA también aumenta el riesgo de cáncer del pulmón y de enfermedades del corazón en los adultos. Finalmente, el consumo de tabaco le cuesta a la economía. Mientras los fumadores están vivos, sus costos de atención de salud son mayores que los de quienes no fuman. Muchos fumadores mueren en el período más productivo, lo cual priva a la economía de una fuerza laboral productiva, y a las familias de los ingresos correspondientes. Los fumadores enferman más a menudo que quienes no fuman, cosa que le cuesta a los empleadores. Es fácil comprender cuán importante es para los fumadores abandonar el hábito. Pero, ¿qué significa para la sociedad liberarse de la dependencia del tabaco? Para la OPS, significa que todos nosotros necesitamos asumir la responsabilidad del problema del tabaquismo; por esta razón, asigna prioridad a los esfuerzos para reducirlo. Por parte de los gobiernos, significa abordar el tabaquismo de manera seria aplicando medidas para reducir el consumo de tabaco e invirtiendo recursos suficientes en la prevención del tabaquismo y en los esfuerzos para dejar el hábito. Afortunadamente, se sabe mucho acerca de lo que da buen resultado, de suerte que los gobiernos pueden estar seguros de que sus inversiones darán fruto. El Banco Mundial, en el informe mencionado, llega a la conclusión que las medidas de política como los impuestos al tabaco, los mensajes sanitarios en los paquetes de los cigarrillos, las limitaciones a la promoción del tabaco, las restricciones del acto de fumar y el control del contrabando, son medidas eficaces. El efecto de las políticas se multiplica mediante el apoyo a los fumadores que desean abandonar el hábito, las campañas de información pública y el apoyo a la labor de organizaciones no gubernamentales y comunitarias para reducir el consumo de tabaco. Los gobiernos deben implantar sistemas de vigilancia y evaluación para medir los adelantos logrados, y apoyar medidas transitorias para ayudar a los productores de tabaco a encontrar otras formas de ganarse la vida. Los gobiernos no tienen por qué temer al efecto de estas medidas en la economía. El control del tabaquismo tiene efecto neutro o positivo en la economía, y además mejora la salud. Por parte de la sociedad civil, liberarse de la dependencia significa reconocer la importancia del tabaquismo como problema de salud pública, y en consecuencia invertir los recursos en la educación, la investigación y la promoción de la causa. Significa asimismo apoyar las medidas adoptadas por los gobiernos y otras entidades con miras a disminuir el consumo de tabaco. No es fácil para los fumadores dejar de fumar. Y no será fácil que las sociedades se liberen de la dependencia del tabaco, que se ha alentado por tanto tiempo. Pero es algo que tiene que hacerse. La OPS espera encabezar esta importante lucha en las Américas, con la ayuda de los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y las personas. Colaboremos a liberarnos de la dependencia del tabaco. |



