Reducción
de la carga de las enfermedades prevenibles entre los pobres: Onchocercosis y filariasis
La Organización participa activamente en la iniciativa
regional para eliminar la oncocercosis o ceguera de los
ríos de las Américas, donde los seis países
en que esta enfermedad es endémica (Brasil, Colombia,
Ecuador, Guatemala, México y Venezuela) han logrado
disminuir en forma notable la población en riesgo.
La OPS copatrocinó conferencias regionales sobre
la eliminación de la enfermedad, proporcionó
apoyo técnico a los programas nacionales y organizó
evaluaciones epidemiológicas normalizadas. Esas evaluaciones
indican que la población en riesgo se redujo de 4.700.000
en 1995 a 660.000 en 1999.
Aunque la Organización Mundial de la Salud ha hecho
un llamamiento para la eliminación mundial de la
filariasis linfática en 2020, la Región de
las Américas prevé alcanzar esa meta mucho
antes. En los siete países donde esta enfermedad
es endémica (Brasil, Costa Rica, Guyana, Haití,
República Dominicana, Suriname y Trinidad y Tabago),
la infección está localizada y el número
de casos es pequeño. Para eliminarla, se necesita
aplicar la poliquimioterapia masiva a la población
en riesgo; Glaxo-SmithKline donará uno de los medicamentos,
el albendazol, mientras persista la enfermedad. A fin de
que el programa regional tenga éxito, la Organización
está forjando alianzas con los ministerios de salud
de los países donde esta enfermedad es endémica,
el sector privado —incluida la Fundación Bill
y Melinda Gates—, los cdc, otros organismos internacionales
y bilaterales y organizaciones no gubernamentales. La OPS
aboga por la designación de administradores de programas
nacionales en los siete países, cuatro de los cuales
también han establecido grupos nacionales de trabajo.
Con el apoyo de la OPS, los países están usando
nuevos instrumentos de diagnóstico, tales como tarjetas
de detección de antígenos, a fin de mapear
el problema y determinar su magnitud. Estos instrumentos
permitieron detectar grupos objetivo en Guyana, Haití
y la República Dominicana, y tal vez demostrarán
que el Brasil, Costa Rica, Suriname y Trinidad y Tabago
no necesitan un programa de eliminación y solo deberán
abordar la morbilidad residual.
Este artículo apareció originalmente
en el Capítulo
Prevención y control
de enfermedades de
"Nuevos rumbos para la salud en las Américas:
Informe Cuadrienal del Director - Edición del Centenario"
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