En la base misma de la creación de la Oficina Sanitaria Panamericana en 1902 se encuentra la determinación de erradicar las epidemias y enfermedades infecciosas en las Américas. Durante decenios, la prevención, el control y, en algunos casos, la erradicación de enfermedades han constituido un importante componente del programa de cooperación técnica de la Organización con los países de la Región. Las metas del programa han comprendido la fiebre amarilla, la malaria, la enfermedad de Chagas, la tuberculosis y la lepra, las enfermedades prevenibles por vacunación, el vih/sida y las enfermedades no transmisibles.
Entre los primeros intereses de la Oficina Sanitaria Panamericana figura la protección de los alimentos. Por ejemplo, las recomendaciones del órgano directivo destinadas a promover el abastecimiento de leche inocua se remontan a los años 1927, 1934 y 1938.
La salud pública veterinaria se convirtió en un componente cada vez más importante de la labor de la Organización. En 1947, la Conferencia Sanitaria Panamericana adoptó una resolución en favor de la creación de una comisión interamericana para el estudio de la brucelosis y llamó la atención sobre la necesidad de controlar la rabia transmitida por perros callejeros. En 1949, la salud pública veterinaria se convirtió en parte oficial de la estructura institucional de la ops, con la contratación del primer consultor en medicina veterinaria. En 1983, los países se fijaron la meta de eliminar la rabia de 414 ciudades en 20 países de América Latina; hacia 1989, 364 de esas ciudades estaban libres de rabia. En 1950, la necesidad de la cooperación internacional de limitar la propagación de la fiebre aftosa impulsó a la Organización de los Estados Americanos a solicitar a la ops la elaboración de un programa para combatir la enfermedad; al año siguiente, se estableció cerca de Río de Janeiro el Centro Panamericano de Fiebre Aftosa.
En 1975 se creó en Puerto España, Trinidad, el Centro de Epidemiología del Caribe. Dos años después, la ops lanzó el Programa Ampliado de Inmunización en las Américas; en ese entonces, solamente de 25% a 30% de los niños del continente americano estaban cubiertos por vacunas contra el sarampión, la difteria, la tos ferina, el tétanos, la tuberculosis y la poliomielitis.
Hoy en día, los éxitos logrados en la eliminación de la viruela y la poliomielitis son bien conocidos. Pronto enfermedades como el sarampión, la rubéola, el tétanos neonatal, la rabia humana, la oncocercosis y la lepra se encontrarán entre las amenazas a la salud pública regional que han sido derrotadas como resultado de las alianzas eficaces entre la ops y los países de las Américas.