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—tomado del Boletín Epidemiológico, Vol. 23 No. 4, diciembre 2002

De Datos Básicos a Índices Compuestos:
Una Revisión del Análisis de Mortalidad

La importancia de los datos de mortalidad fue reconocida mucho tiempo antes de que se hubiera desarrollado un concepto mucho más amplio de la salud pública. El primer ejemplo de recuento sistemático de las muertes se remonta a la peste bubónica en Inglaterra en el siglo XVI y a mediados del siglo XVII, John Graunt había institucionalizado la recolección sistemática de las muertes y sus causas, y aplicado la primera metodología de tabla de vida a estos datos.(1) Durante los siguientes siglos, la caracterización de la salud de las poblaciones se ha basado en la mortalidad y sobrevivencia. Aunque la descripción de la salud haya evolucionado con el tiempo para incluir dimensiones adicionales, las defunciones permanecen entre los eventos de salud pública más importantes para medir y analizar.

La fuente principal de datos sobre las defunciones es el registro civil. Aunque en la mayoría de los países del mundo existen entornos institucionales, legales y técnicos para realizar el registro de los hechos vitales, el subregistro y la variable calidad de la información sobre estos casos son generalizados. En la Región de las Américas, se calculó que alrededor de 1997 el subregistro variaba entre un 0,5% en los Estados Unidos a un 92,1% en Haití.(2) El porcentaje de causas de muerte mal definidas, un indicador de la calidad de los datos de mortalidad, también varió de un 0,5% en Cuba a un 44,7% en Haití.(2) Otras fuentes de datos de mortalidad disponibles, según las características del país, incluyen los servicios de salud, los cementerios, y aún los registros de policía y la prensa.

Los datos de mortalidad son la base para una amplia gama de indicadores de diversa complejidad. No solo representan las herramientas para evaluar el riesgo de muerte en una población y la repercusión de las enfermedades en la salud, sino también la gravedad de las enfermedades y la sobrevivencia experimentada por la población. Como tales, son insumos esenciales en el análisis de la situación de salud, la vigilancia en salud pública, la programación y la evaluación de programas y políticas de salud.

Debido a la importancia de comprender y utilizar los indicadores de mortalidad en la salud pública, durante los 23 últimos años el Boletín Epidemiológico ha presentado varios artículos sobre las características de los datos de mortalidad, las técnicas y las herramientas usadas en el análisis de mortalidad, y los cambios en los perfiles de mortalidad de los países de la Región. El interés en este tema ha sido renovado, en particular en el contexto del monitoreo de las Metas de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.(3)

En los próximos números del Boletín Epidemiológico, se revisará este tema de manera sistemática y se presentarán artículos tanto sobre las medidas tradicionales de la mortalidad, así como los últimos desarrollos en este campo. Estos artículos estarán diseñados no solo para aclarar los aspectos técnicos y prácticos de las medidas de mortalidad, sino también para preparar a los lectores en su aplicación a los retos de la salud pública, promoviendo la aplicación de dos funciones esenciales de la salud pública – el análisis de situación de salud y la vigilancia en salud pública. A continuación se presentan los siete temas generales que se abordarán en los futuros números del Boletín Epidemiológico.

(1) Clasificación Internacional de Enfermedades
Existen dificultades importantes con respecto al nivel de subregistro y la calidad del registro de las defunciones. En futuros números se presentarán temas relacionados, como el registro de eventos vitales y métodos para ajustar el subregistro, la certificación y codificación de las muertes, y la tabulación de los datos de mortalidad. Este número del Boletín Epidemiológico incluye el primer artículo en la serie, que trata de la creación de listas cortas para la tabulación de datos de mortalidad y morbilidad.

(2) Tasas, razones y proporciones de mortalidad
Uno de los usos principales de las tasas de mortalidad es ilustrar la magnitud general y absoluta de la mortalidad en una población. Las tasas generales de mortalidad presentan una gran variedad de opciones de análisis comparativo. Estas opciones incluyen las tasas específicas por población como las tasas por sexo o edad, o bien la mortalidad materna o infantil, y las tasas de mortalidad por causas. Los datos de mortalidad también pueden usarse para medir la gravedad de las enfermedades y la repercusión de causas específicas de muerte sobre la población. En resumen, dan sustancia al perfil de mortalidad de una población. Una presentación detallada de las tasas de mortalidad y letalidad, así como de la mortalidad proporcional se incluirá en la próxima serie de artículos.

(3) Sobrevivencia y esperanza de vida
El estudio de la mortalidad implica considerar de qué causas mueren las personas, asi como cuándo y dónde mueren. Uno de los principales objetivos de la salud pública es posponer la muerte prevenible, reduciendo la carga de la mortalidad evitable y prematura. Los datos de mortalidad se usan para analizar la sobrevivencia de una población y calcular las tablas de vida que permiten estimar la esperanza de vida de individuos y grupos de población. El análisis de sobrevivencia y las tablas de vida se basan en una visión probabilística del tiempo de ocurrencia de la muerte, y puede ser usado para comparar a las poblaciones con diferente exposición a factores de riesgo de mortalidad. El concepto de sobrevivencia también se usa en los estudios epidemiológicos longitudinales y los ensayos clínicos, como manera para expresar el pronóstico de vida. Otro uso de los indicadores de mortalidad prematura y evitable es evaluar y mejorar los servicios de salud.

(4) Efectos de período, cohorte y edad
El estudio de los patrones de la mortalidad incluye examinar la evolución de los indicadores en el transcurso del tiempo en una población. Esto requiere comprender el impacto que los factores de riesgo asociados con diferentes variables pueden tener en la mortalidad. Un próximo artículo tratará del impacto sobre la mortalidad de los eventos o procesos que ocurren durante fechas o períodos calendarios particulares, llamado efecto de período, el de las características de una cohorte de nacimiento en el transcurso del tiempo, llamado efecto de cohorte y la repercusión del envejecimiento de una población en la mortalidad, llamado efecto de edad.

(5) Años Potenciales de Vida Perdidos
Los años potenciales de vida perdidos (APVP) es otra medida derivada de los datos de mortalidad, que proporciona una estimación de los años perdidos debido a la muerte prematura basado en una esperanza de vida predeterminada. Las defunciones en edades más tempranas tienen una mayor repercusión sobre esta medida porque se pierden más años de vida potenciales. Contrario a la mortalidad específica por edad o por causa específica, proporciona una medida de la prematuridad de la muerte.

(6) Descomposición del cambio en la esperanza de vida y Años de Esperanza de Vida Perdidos
Basado en una métodología desarrollada por Arriaga utilizando la esperanza de vida al nacer y datos de mortalidad, es posible también medir la contribución de cada causa de muerte a los cambios en la esperanza de vida.(4) Esta reciente innovación en el análisis de mortalidad por causa se detallará, junto con el concepto de los Años de Esperanza de Vida Perdidos (AEVP). Los AEVP son un indicador diferente de los APVP que usa la esperanza de vida para calcular los años perdidos en una población debida a las experiencias de mortalidad en dicha población.

(7) Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVAD), Años de Vida Ajustados por Calidad (AVAC)
El número de defunciones puede usarse para constituir indicadores en si o puede usarse conjuntamente con otras medidas de salud para construir nuevos índices de salud. Por ejemplo, pueden combinarse con variables que reflejan el impacto de la muerte prematura y de la discapacidad para obtener los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD)(5) o con calidad de vida para obtener los años de vida ajustados por calidad (AVAC).
El análisis de los datos de mortalidad no da una imagen completa de la situación de salud pero proporciona información esencial acerca de la salud de una población. Las medidas de mortalidad han evolucionado y llegado a ser cada vez más complejas y abarcando diferentes dimensiones de la salud. Tanto en sus formas más sencillas como en sus formas más complejas, siguen siendo una de las herramientas más importantes para el análisis situacional y la toma de decisiones en salud pública.

Referencias:
(1) Rice University, Catalog of the Scientific Community [Sitio internet]. Disponible en: http://es.rice.edu/ES/humsoc/Galileo/Catalog/Files/graunt.html. Accedido el 3 de diciembre de 2002.
(2) Organización Panamericana de la Salud,Programa Especial de Análisis de Salud. Estadísticas de Salud de las Américas, 2003 [Sitio internet]. Disponible pronto en: http://www.paho.org.
(3) United Nations. The Millenium Assembly of the United Nations. New York, NY:UN; 12 February 1999. Document A/RES/53/202.
(4) Arriaga EE. Los Años de Vida Perdidos: su utilización para medir el nivel y cambio de la mortalidad. Notas de Población CELADE 1996; 24(63):7-38.
(5) Mathers CD, Vos T, Lopez AD, Salomon J, Ezzatti M (ed.) 2001. National Burden of Disease Studies: A Practical Guide. Edition 2.0. Global Program on Evidence for Health Policy. Geneva: World Health Organization.

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