—tomado del Boletín Epidemiológico, Vol. 25 No. 3, septiembre 2004

Perfiles de País: Perú

Situación general y tendencias
Al año 2000 la población estimada fue 25.661.690 habitantes (densidad promedio 20,0 hab/km2). El país está conformado por 25 departamentos, 193 provincias y 1.828 distritos. La reducción de la violencia y la austeridad fiscal con gasto público reestructurado, mercado desregulado e inversión privada incentivada estimularon la economía nacional hasta 1997. A partir de 1998, la postergación de reformas de la gestión pública, modernización del Estado y fortalecimiento democrático, la salida de capital asociada a la crisis financiera internacional, el fenómeno El Niño y sus consecuencias en la caída de precios de productos de exportación condujeron a una fuerte contracción de la actividad económica, agravada por la crisis política que llevó a la remoción del Presidente reelegido en el 2000 y la instalación de un Gobierno Constitucional de Transición hasta julio 2001.

La tasa media anual de crecimiento poblacional cayó de 2,8% en 1961-1972 a 1,7% en 2000. La tasa global de fecundidad bajó de 3,4 hijos/mujer en 1993 a 2,9 en 2000 (2,3 urbana y 4,6 rural; 5,1 en mujeres sin instrucción). En 2000, 72% de la población era urbana; 33,4% menor de 15 años y 7,2% de 60 y más años (Figura 1).


Figura 1. Estructura de la población por edad y sexo Perú, 2000.

El PIB real per cápita fue US$ 2.180 en 2000 (Fig ura 2). Ese año, 10,2% de la población económicamente activa (11,9 millones) estaba desempleada y 50,8% subempleado. Entre 1993 y 2000 el gasto social per cápita creció de US$ 91,3 (3,9 % del PIB) a 180,2 (7,9%) y la pobreza extrema bajó de 26,8% en 1991 a 14,8% en 2000. Entre 1991 y 1997 la población pobre bajó de 57,4% a 50,7%, subiendo a 54,1% en 2000. La desigualdad distributiva del ingreso, expresada por la razón entre quintiles superior e inferior, subió de 4,9 a 7,8 entre 1997 y 2000.


Figura 2. Producto interno bruto per capita, Perú, 1990-2000.

El alfabetismo de la población de 15 años y más aumentó de 90,9% a 92,8% entre 1994 y 2000 (de 69% a 77% en la mujer rural). En 2000, 96,7% de varones y 89,2% de mujeres eran alfabetos y la población de 15 años y más tuvo 8,5 años de escolaridad.

La tasa bruta de mortalidad bajó de 21,6 a 6,5 por mil entre 1950 y 2000; la esperanza de vida al nacer subió de 43,9 a 68,3 años. No obstante, las condiciones de vida reflejan la persistencia de desigualdades: el riesgo de morir fue casi tres veces mayor en habitantes de Huancavelica (13,0 por mil) que del Callao (3,6 por mil); aquellos vivían, en promedio, 21 años menos que estos (56,8 y 78,0 años). El subregistro es casi 50%. Entre 1987 y 1997 la mortalidad por enfermedades transmisibles bajó de 247,5 a 146,4 por 100 mil hab; la mortalidad cardiovascular y perinatal descendió en menor medida; por causas externas y neoplasias, en contraste, se incrementó (Figura 3).


Figura 3. Mortalidad Estimada por grandes grupos de causas y sexo, Perú, 1987 y 1997

Problemas específicos de salud
Por grupo de población
La salud de los niños (0-4 años): La tasa de mortalidad infantil bajó de 88,2 por mil en 1987 a 42,1 en 1995-2000. En 1998, las enfermedades inmunoprevenibles, infecciones respiratorias e intestinales agudas, meningitis, septicemia, malaria y deficiencias de la nutrición, objeto de la estrategia AIEPI, dieron cuenta de 42% de las defunciones de menores de 5 años (2,9 millones). El riesgo de morir por enfermedad diarreica aguda, septicemia y desnutrición fue 8 a 10 veces más alto en niños del estrato de mayor pobreza.

La salud de los adolescentes (10-14 años y 15 a 19 años): Entre mujeres de 15 a 19 años de edad la fecundidad se redujo 16% en 1986-2000; en 2000, 15% ya era madre o gestaba por primera vez.

La salud de los adultos (20-59 años): Las causas externas en varones y el cáncer de útero y mama en mujeres son primeras causas de muerte entre 20 y 59 años de edad. Entre 1996 y 2000, el empleo de métodos de anticoncepción modernos en mujeres en edad fértil unidas se incrementó de 41,3% a 50,3%. La cobertura de atención profesional del parto fue 59,3% en 2000 (28,7% rural). La tasa de mortalidad materna se estimó en 185 por 100 mil.

Por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades prevenibles por vacunación: En 2000, se reportaron 102 casos de parálisis flácida aguda (1,2 por 100 mil menores de 15 años). Desde la última epidemia en 1992, no se reportaron muertes por sarampión; de los 5.256 casos sospechosos de sarampión-rubéola del sistema de vigilancia integrada en 2000, un caso de sarampión se confirmó. Ese año se reportaron 10 casos de tétanos neonatal, frente a 94 casos en 1995. Se reportaron 41 casos sospechosos (7 confirmados; 4 muertes) de fiebre amarilla y 1.148 casos confirmados de hepatitis B en 2000. Desde 1990 las coberturas de inmunización del PAI se han mantenido por encima de 90%.

Enfermedades infecciosas intestinales: En 2000 la prevalencia de diarrea en menores de 5 años fue 15,4%, frente a 17,9% en 1992 y 31,9% en 1986; 68% recibieron terapia de rehidratación oral. El cólera continuó su tendencia descendente desde que en 1998 se reportaron 42.000 casos sospechosos durante el fenómeno El Niño (letalidad 0,09%), llegando a 934 casos en 2000.

VIH /SIDA: Hasta 2000 se habían acumulado 11.310 casos de SIDA (1.189 en 1996); la razón hombre:mujer pasó de 11:1 en 1990 a 3:1 en 2000. En la serie histórica, 96% fue por transmisión sexual; 70% fue en adultos jóvenes (20-39 años). En 1999 se estimó en 76.000 el número de personas con infección por VIH (18.000 mujeres). La seroprevalencia de VIH en trabajadoras sexuales subió de 1% en 1994 a 2% en 2000; en hombres que tienen sexo con otros hombres fue 11% en 2000; en gestantes 0,3% en 1999.

Infecciones de transmisión sexual: En 2000 se reportaron 629 casos de sífilis congénita en todo el país; 266 en 1999. La prevalencia de sífilis en bancos de sangre del Ministerio de Salud fue 1,0% en 2000.

Enfermedades transmitidas por vectores: La población de áreas de riesgo de transmisión de malaria se estima en 2,5 millones; el índice parasitario anual fue 2,7 por mil en 2000 (10,0 en 1998). La proporción de malaria por P. falciparum creció de 19,7% en 1995 a 30,2% en 2000 (40,6 % en 1999). La población de áreas de riesgo de transmisión de dengue se estima en 3,4 millones; la incidencia acumulada fue 21,7 casos por 100 mil en 2000, confirmándose circulación de los 4 serotipos. 2001 fue año epidémico con 23.454 casos en las primeras 26 semanas, incluyendo los primeros casos de dengue hemorrágico en el país (206 casos; 3 defunciones). Se estima en 600 mil la población de áreas de riesgo de transmisión de enfermedad de Chagas; la prevalencia en bancos de sangre fue 0,8 % en 1999. En 2000 fueron notificados 9.588 casos cutáneos y 863 mucocutáneos de leishmaniasis.

Enfermedades crónicas transmisibles: Desde 1992 la incidencia de tuberculosis ha mostrado descenso, llegando a 155 por 100 mil en 2000 (133 pulmonar; 88 con baciloscopía positiva). La proporción de coinfección VIH/TBC fue 1,3% y la tasa de coinfección 2,2 por 100 mil. El riesgo anual de infección tuberculosa en niños de 5-6 años descendió de 2,0-2,5% a 0,9% entre inicio de los noventa y 1997-1998. La resistencia primaria a medicamentos antituberculosos fue 17,8% y la multidrogoresistencia primaria 3,0% (adquirida: 13,5 y 12,3%, respectivamente) en 1999. Ese año, hubo 180 casos prevalentes de lepra bajo tratamiento y 7 casos incidentes, todos de 15 años y más, con grado 2 de discapacidad y provenientes de la selva del país.

Zoonosis: En 1997 se reportaron 8 casos de rabia humana transmitida por perro y 302 casos de rabia canina; en 2000 las respectivas frecuencias fueron 2 y 54, que se atribuyeron al aumento de cobertura de vacunación canina, de 51,4% en 1996 a 73,9% en 2000. El número de casos de peste confirmados por laboratorio disminuyó de 55 en 1997 a 17 en 2000, impacto atribuido al uso de silos metálicos en las zonas endémicas. La incidencia de brucelosis humana descendió de 2.525 casos en 1996 a 1.085 en 2000.

Enfermedades nutricionales y del metabolismo: En 2000 la prevalencia de anemia en menores de 5 años fue 50% (57% en 1996); 30% en mujeres de 15 a 49 años (34% en 1996). La prevalencia de deficiencia de vitamina A en menores de 5 años fue 50% en 1996-1997 y la de retinol sérico bajo 20%. La deficiencia de yodo ha sido controlada: la excreción urinaria de yodo se mantuvo sobre 100ug/L entre 1997 y 2000.

Enfermedades del sistema circulatorio: La mortalidad por enfermedades cardiovasculares bajó de 132,7 a 104,9 por 100 mil entre 1986 y 1997. En 1998-1999 la prevalencia de hipercolesterolemia fue 30,2% en varones y 24,2% en mujeres; la de hipertensión arterial fue 17,5% en varones y 9,2 % en mujeres.

Neoplasias malignas: La tasa de mortalidad por cáncer no varió significativamente entre 1987 y 1997; no obstante, la proporción de muertes debidas a esta causa aumentó de 9,0% a 14,2% entre esos años y el número de años potenciales de vida perdidos por tumores aumentó 33,4%, sugiriendo mayor prematuridad de la muerte. Tumores de útero, órganos digestivos y estómago destacan en el perfil de mortalidad en mujeres; los de estómago, pulmón y próstata en varones.

Violencia y accidentes: De 2.779 acciones de violencia subversiva en 1990 se bajó a 144 en 1999 y de 1.477 a 55 víctimas. El número de accidentes de transporte por vehículo de motor se incrementó de 52.633 a 79.695 en esos años. En 1999 la prevalencia de agresión física fue 2,5%; luego de la disputa por pensión alimentaria, la violencia familiar y maltrato fue el motivo principal de atención en las Defensorías Municipales del Niño y el Adolescente en Lima.

Salud oral: La prevalencia de caries fue 84% y el índice CPO-D 5,6 a los 12 años en 2000; la prevalencia de enfermedad periodontal fue 85% y la de maloclusión 70%.

Desastres naturales: Entre 1993 y 1997 se produjeron 1.478 desastres naturales, con 1.667 muertos, 872,750 damnificados, 38.360 viviendas destruidas y 131.855 afectadas, 254.000 hectáreas de producción agrícola dañadas y US$ 100,4 millones en pérdidas económicas directas.

Respuesta del sistema de salud
Políticas y planes nacionales
Los Lineamientos de Política de Salud 1995-2000 orientaron el accionar sectorial y definieron las bases del proceso de reforma sectorial. Los cinco principios rectores fueron: acceso universal a servicios de salud pública y atención individual; modernización del sector; reestructuración de las funciones de financiamiento, prestación y fiscalización; prevención y control de problemas prioritarios de salud; y promoción de condiciones y estilos de vida saludables.

Reforma sectorial
El Programa Salud Básica para Todos promovió la oferta de paquetes de atención básica para niños, adolescentes, mujeres en edad fértil y población adulta, definidos por el Ministerio de Salud (MINSA) desde 1994. El Proyecto de Fortalecimiento de Servicios de Salud reforzó infraestructura y sistemas operativos ligados a la prestación de servicios del MINSA. Desde 1997 el Seguro de Salud Escolar cubrió en forma integral a alumnos de escuelas públicas y, desde 1998, el Seguro de Salud Materno-Infantil a gestantes y niños hasta dos años. La separación de funciones mediante acuerdos de gestión participativa se restringió al modelo del Comité Local de Administración de Salud, extendido a 20% de establecimientos de salud. Se puso énfasis en la descentralización de la atención básica y la recuperación de la capacidad resolutiva del primer nivel, en especial en ámbitos geográficos de mayor pobreza. En 1997, 62% del subsidio público en salud se destinó a centros/puestos de salud y su distribución por quintiles de ingreso tuvo patrón progresivo. La cobertura institucional de atención a personas con síntomas de enfermedad o accidente aumentó de 32,2% en 1994 a 43,5% en 1997 y 49,3% en 2000.

Organización institucional
El subsector público comprende: MINSA, seguridad social (EsSalud) y sanidad de fuerzas armadas y policía nacional; concentra 51% de hospitales, 69% de centros y 99% de puestos de salud. Existen varios subsistemas con escasa coordinación funcional. La cobertura del seguro social se redujo de 40,7% de la PEA en 1987 a 23,4 % en 1995. En 2000, 32,2% de la población con enfermedad o accidente no tuvo acceso a servicios de salud. En 1997 se flexibilizó el monopolio público en la provisión de atención médica a asegurados de EsSalud, permitiendo libertad de afiliación a proveedores privados (Entidades Prestadoras de Servicios de Salud) para atenciones de "capa simple" o baja complejidad.

Regulación sanitaria
MINSA es la entidad rectora del sector; el Ministerio de la Presidencia regula los servicios de saneamiento.

Atención a las poblaciones
El país desarrolla las siguientes estrategias prioritarias: erradicación de la poliomielitis y el sarampión, eliminación del tétanos neonatal, la lepra y la rabia canina urbana, Detener la TB, TAES/DOTS y proyecto para control de TB/MDR (DOTS Plus), Hacer retroceder la malaria, atención integrada a las enfermedades prevalentes de la infancia, eliminación domiciliaria del Triatoma infestans e interrupción de la transmisión transfusional de la enfermedad de Chagas, vigilancia de la resistencia a los antimicrobianos, sangre segura y vigilancia, prevención y control de otras enfermedades emergentes y re-emergentes. El sistema nacional de vigilancia epidemiológica comprende 3.500 unidades notificantes. La red de laboratorios de salud pública consta de 16 laboratorios regionales con capacidad diagnóstica para enfermedades prioritarias; el Instituto Nacional de Salud es centro de referencia nacional. La información sobre morbilidad atendida en consulta ambulatoria y hospitalización se procesa en cada establecimiento y se centraliza periódicamente. El MINSA procesa información sobre mortalidad. Existe escaso desarrollo de la función de análisis de situación de salud en el nivel local. En 2000, la cobertura de abastecimiento de agua fue 88,6% (78,1% rural) y saneamiento 80,8% (53,0% rural). En 1999, los programas de asistencia alimentaria beneficiaron a 11 millones de personas (inversión: US$ 260 millones; 90% Tesoro Público). En 2000, 2,33 millones de hogares (46,6%; 72,7% del decil más pobre) recibieron asistencia alimentaria.

Atención a las personas
Las instituciones del subsector público organizan sus servicios según niveles de complejidad. Los mecanismos de referencia no son adecuados, los servicios no comparten recursos ni se articulan en red, existe desequilibrio en la asignación de recursos entre diferentes niveles de complejidad. En 2000 existían 144 centros recolectores y 100 centros procesadores de sangre registrados que extrajeron 332.800 unidades de sangre (1,7% por donantes remunerados); el tamizaje fue 100%. En 2000 existían 1,2 camas hospitalarias por 1.000 hab.

Medicamentos
En 1999 el mercado farmacéutico contaba con 11.241 medicamentos registrados (65% importados; 5,6% genéricos) y se estimó en US$ 386 millones.

Recursos humanos
Entre 1992 y 1996 la disponibilidad de profesionales aumentó en todas las categorías: la razón de médicos por 10.000 habitantes pasó de 7,6 a 10,3; enfermeros de 5,2 a 6,7; odontólogos de 0,7 a 1,1 y obstetrices de 1,1 a 2,1, persistiendo su distribución centralista e inequitativa. En 1996, MINSA empleaba a 11.157 médicos (7.557 en 1992) y EsSalud a 5.237 (3.476 en 1992). El número de escuelas de medicina era 27 en 2000 (14 en 1990); 43 de enfermería; existían 21 programas de maestría en salud pública con mención en 11 áreas.

Gasto en salud
En 1998 el país destinó a salud 4,3% del PIB (US$ 100 per cápita).

Financiamiento sectorial
Las principales fuentes de financiamiento fueron hogares, empleadores y tesoro público. En 1998-1999 se desarrollaron 102 proyectos en salud financiados por la cooperación técnica internacional, por un monto total de US$ 452 millones.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud (OPS). La salud en las Américas, Edición de 2002. v2. Washington, DC; 2002.

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