Organización Panamericana de la Salud
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—tomado del Boletín Epidemiológico, Vol. 25 No. 3, septiembre 2004

Perfiles de País: Venezuela

Situación general y tendencias
La República Bolivariana de Venezuela, ubicada en el norte de América del Sur, tiene 23 estados, un distrito capital y dependencias federales. La extensión territorial es de 916.446 km2.

La población estimada es de 24.896.379 habitantes para el 2000; 33,2% de la población es menor de 15 años y 6,5% mayor de 60 (Figura 1). La tasa de crecimiento demográfico fue de 2% anual en el período 1996-1999. En 1999 la tasa de mortalidad general fue de 4,7 por 1.000 habitantes. La tasa de natalidad disminuyó progresivamente de 25,6 por 1.000 habitantes en 1996 a 24,3. La tasa global de fecundidad se redujo de 3 hijos por mujer en 1996 a 2,8 en 1999. Según el último censo indígena de 1992 y las proyecciones para el año 2000, la población indígena constaba de 371.815 personas (1,5% de la población total del país).



Figura 1. Estructura de la población por edad y sexo, Venezuela, 2000.

El desempeño económico del país en la última década fue de bajo crecimiento, con episodios inflacionarios y recesivos. El producto interno bruto (PIB) per cápita en 1998 se estimó en US$ 2.647 PPA (con paridad de poder adquisitivo). En la Figura 2, se puede observar el crecimiento del PIB. El 30% del presupuesto nacional se destinó al pago de la deuda externa. La población que vive en condiciones de pobreza, según el índice de necesidades básicas insatisfechas, se mantuvo en 49% entre 1996 y 2000, y el porcentaje de población en extrema pobreza, en 21,7%. La tasa global de desempleo bajó de 14,5% en el segundo semestre de 1999 a 13,2% en el mismo período de 2000; el desempleo masculino se redujo de 16,1% a 14,4%, mientras que el femenino de 13,6% a 12,5%. La inseguridad ciudadana y la delincuencia común son problemas prioritarios del Gobierno y de la sociedad. De acuerdo con el índice de desarrollo humano, el país ocupó el lugar 48 en el mundo en 1997 y el 61 en 1999. La esperanza de vida fue de 74,7 años para las mujeres y 68,9 años para los hombres en el quinquenio 1990-1995, y en el quinquenio 1995-2000 fue de 75,7 y 69,9, respectivamente. En 1998 se observó una brecha de casi 10 años entre los estados más desarrollados y los menos desarrollados (73,6 en el Distrito Federal y 63,9 en Amazonas). En 1999 se inició un proceso de transición política, jurídica, económica y social, orientado a poner en marcha un nuevo modelo de desarrollo que busca fortalecer el sistema democrático. El analfabetismo entre los mayores de 10 años en 1998 fue de 6,2% (5,5% en hombres y 7,0% en mujeres).


Figura 2. Crecimiento anual del producto interno bruto, Venezuela, 1990-2000.

En el quinquenio 1995-1999, la mortalidad por grandes grupos de causas fue de 162,3 por 100.000 habitantes para las enfermedades del sistema circulatorio, 63,8 por 100.000 para las neoplasias malignas, 55,3 por 100.000 para las causas externas, 53,6 por 100.000 para las enfermedades transmisibles y 22,4 por 100.000 para ciertas afecciones originadas en el período perinatal. En la Figura 3 se puede observar la mortalidad estimada por grandes grupos y sexo.


Figura 3. Mortalidad estimada por grandes grupos de causas y sexo, Venezuela, 1995-2000.

Problemas específicos de salud
Por grupo de población
La salud de los niños (0-4 años): La mortalidad infantil muestra tendencia general descendente: de 121,7 por 1.000 nacidos vivos en 1940 pasó a 17,3 por 1.000 en el año 2000, con un descenso menor en el decenio de 1990. Se observan diferencias que van desde 7,0 hasta 29,9 por 1.000 nacidos vivos. Las causas más importantes de mortalidad registradas en 1999 fueron: 57% por afecciones en el período perinatal, 15% por anomalías congénitas y 12% por afecciones intestinales. En 1999, 12% de los niños presentaron bajo peso al nacer. En los menores de 3 años se registra una alta prevalencia de anemia (alrededor de 50%).

La salud de los adultos (20-59 años): La mortalidad materna entre 1940 y 2000 presenta una tendencia general descendente, con una tasa de 172,4 por 100.000 nacidos vivos en 1940 y de 59,0 por 100.000 en 2000. Sin embargo, en las dos últimas décadas la velocidad de la pendiente disminuyó. Las causas de defunción más importantes fueron las complicaciones relacionadas con el embarazo, el parto y el puerperio (50%); el edema, proteinuria y trastornos hipertensivos (35%), y el embarazo terminado en aborto (14%). La mayoría de estas causas son evitables, considerando que más de 90% de los partos reciben atención institucional en Venezuela.

La salud de los adultos mayores (60 años y más): La población de 60 años y más representaba 6,5% de la población total en 2000 y 46% eran hombres. En 1998 sus principales causas de mortalidad fueron las enfermedades del corazón (32%), las neoplasias malignas (18%), las enfermedades cerebrovasculares (12%) y la diabetes (8%). El riesgo de defunción por estas causas es mayor para los hombres, excepto en el caso de la diabetes.

La salud de los trabajadores: Los riesgos ocupacionales en el decenio de 1990 tendieron a incrementarse como consecuencia directa del empleo informal. Las enfermedades ocupacionales más frecuentes son la hipoacusia laboral, intoxicaciones por sustancias químicas y trastornos musculoesqueléticos. Se estima que 10% de población tiene algún tipo de discapacidad, disfunción o minusvalía.

La salud de los indígenas: Los pueblos indígenas viven en condiciones de vulnerabilidad, exclusión social y pobreza extrema. En efecto, en 1992, más de 50% de estas comunidades no tenían agua potable ni servicios de disposición adecuada de excretas; 65% carecían de escuelas accesibles y 72,8% de los servicios ambulatorios rurales ubicados en las poblaciones indígenas no tenían médico. Sus principales problemas de salud son la tuberculosis, malaria, parasitosis, desnutrición y trastornos diarreicos y respiratorios.

Por tipo de enfermedad o daño
Desastres naturales: Los desastres de mayor impacto (terremotos, inundaciones, deslaves) se han producido sobre todo en la región costera norte, que es la más densamente poblada. También han ocurrido desastres tecnológicos, de origen químico principalmente, en el sector de petróleo y petroquímica. En 1999 las lluvias y deslaves provocaron una tragedia nacional, que puso de relieve el planeamiento urbano inadecuado del país y la limitada capacidad de respuesta institucional.

Enfermedades transmitidas por vector: La zona de transmisión de la malaria abarca 23% de la superficie del país y en ella viven alrededor de 720.000 personas. En 2000 se notificaron 30.234 casos autóctonos, 38,3% más que en 1996 (21.852), concentrados fundamentalmente en los estados Sucre, Bolívar y Amazonas, que presentaron 91,5% de los casos. El dengue clásico y el dengue hemorrágico se comportan de manera endemoepidémica en todo el país. En los últimos años han circulado simultáneamente los serotipos 1, 2 y 4, a los que se sumó el serotipo 3 a partir de 2000. El año 1998 fue el de mayor incidencia, con 37.586 casos notificados y en 2000 ocurrieron 21.101 casos en 2000 (18.915 clásicos y 2.186 hemorrágicos). Los índices de infestación de Aedes aegypti en casas y depósitos se mantenían altos (20,7% y 10,3%, respectivamente). No se notificaron casos de fiebre amarilla entre 1980 y 1997; en 1998 se presentó un brote en un pueblo indígena Yanomami, con 15 casos y cuatro defunciones. La enfermedad de Chagas es considerada de riesgo para unos 6 millones de personas que viven en 198 municipios de 14 entidades federales, en un territorio de 101.488 km2. La aplicación de insecticida y el mejoramiento de las viviendas disminuyó la prevalencia de enfermedad de Chagas, que era de alrededor de 45 % en los años cincuenta, a menos de 10% en la década del noventa. De la población en riesgo de oncocercosis en la Región, 18,3% habitan en Venezuela, que es el tercer país en incidencia de esta afección. La leishmaniasis cutánea es endémica en todo el país y más frecuente en hombres de 15 a 44 años dedicados a labores agrícolas. En 2000, 92% de los 2.528 casos registrados presentaba la forma cutánea localizada.

Enfermedades prevenibles por vacunación: El último caso de poliomielitis ocurrió en 1989 y la inmunización antipoliomielítica presenta una cobertura de 86% en 2000 (Figura 4). Con respecto al Sarampión, después de no haberse registrado casos de esta enfermedad desde 1997, en 2000 se notificó un brote en el estado Zulia con 22 casos confirmados. En 2000 se notificaron 12.609 casos de rubéola y 6.044 de parotiditis. La cobertura con la vacuna triple viral (contra sarampión, paperas y rubéola) en 2000 alcanzó más del 84%.


Figura 4. Cobertura de la inmunización en la población menor de 1 año y en mujeres en edad fértil según vacuna, Venezuela, 2000.

Enfermedades infecciosas intestinales: En 1997 hubo una epidemia de Cólera con 2.551 casos, equivalente a una tasa de incidencia de 11,2 por 100.000 habitantes; en 1988 bajó a 1,3 por 100.000 habitantes y en 1999 fue de 1,6.

Enfermedades crónicas transmisibles: La tuberculosis pulmonar bacilífera y las demás formas de esta afección han variado poco en los últimos años, pues las tasas registradas fueron de 15,6 y 26,1 por 100.000 habitantes en 1991 y de 15,0 y 25,2, por 100.000 respectivamente, en 2000. La Lepra dejó de constituir un problema de salud pública en 1997. La prevalencia en 2000 fue de 0,6 por 10.000 habitantes. El problema persiste en los estados Cojedes, Portuguesa, Barinas, Apure y Trujillo.

Zoonosis: Entre 1991 y 2000 el promedio anual de casos de rabia humana disminuyó de tres casos a uno. Los casos registrados en esos años ocurrieron en el área metropolitana de Maracaibo.

VIH/SIDA: En el período 1983-1999 se registraron 8.047 casos y 4.726 defunciones por SIDA, y se estima un subregistro de alrededor de 80%. Según información del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), 62.000 personas eran portadoras del VIH en todo el país en 1999. Al analizar la incidencia acumulada se comprueba que la vía de transmisión más frecuente es la sexual, con 90,3% de los casos, seguida por la sanguínea, con 4,3%. Hay un marcado predominio de casos en el sexo masculino, aunque la tendencia en mujeres es ascendente.

Enfermedades nutricionales y metabólicas: Los grupos más afectados por desnutrición general en 2000 fueron los menores de 2 años (11,7%), 2 a 6 años (22,4%) y 7 a 14 años (24,4%). El 24% de los preescolares que asisten a las escuelas públicas presentan déficit nutricional. La prevalencia de exceso de peso en menores de 15 años aumentó de 8,5% en 1990 a 11,3% en 2000. La prevalencia de anemia por deficiencia de hierro en mujeres embarazadas es de 41% y en niños menores de 3 años, de 51%. La mortalidad por deficiencias nutricionales afectó más al grupo de menores de 1 año, con una tasa de 60,3 por 100.000 nacidos vivos. La diabetes mellitus ocupó en 1999 el quinto lugar entre las principales causas de defunción en el ámbito nacional (5,5%), pero el cuarto lugar (7,4%) en las mujeres. La tasa de mortalidad ese año fue de 23,8 por 100.000 habitantes, 22,9 en los hombres y 26,9 en las mujeres.

Enfermedades del sistema circulatorio: Las enfermedades del sistema circulatorio ocuparon el primer lugar entre las causas de muerte en 1999 (21%); más de la mitad ocurrieron por infarto agudo del miocardio. Las enfermedades hipertensivas explicaron 1 de cada 10 defunciones. La tendencia para las enfermedades isquémicas ha sido ascendente. El grupo de edad de mayor riesgo es el de 40 a 60 años de edad.

Neoplasias malignas: Las neoplasias malignas ocuparon el segundo lugar entre las principales causas de muerte en 1999 (14,3%), con predominio de los órganos digestivos, principalmente el estómago, en ambos sexos. En las mujeres, el cáncer de cuello del útero constituye la segunda causa (tasa de 13,1 por 100.000 mujeres), y el mayor riesgo se presenta entre los 25 y 64 años (202,6 por 100.000 mujeres); le sigue el cáncer de mama (8,8 por 100.000 mujeres). En los hombres, el cáncer de bronquios y pulmón ocupó el segundo lugar (11,4 por 100.000 hombres), seguido del de próstata (11,0 por 100.000 hombres).

Accidentes y violencia: En 1999 las causas externas contribuyeron con 12,5% al total de las defunciones. Los accidentes de todo tipo ocuparon, en el mismo año, el cuarto lugar entre las principales causas de muerte (7,5%), con una tasa de 32,8 por 100.000 habitantes, 51,0 en hombres y 16,1 en mujeres, siendo que los accidentes de transporte representan 60%. En 1999, 5% de las muertes se debieron a suicidios y homicidios, lo que representa el séptimo lugar de la mortalidad general y el cuarto lugar para los hombres. La tendencia de la mortalidad por estas causas es ascendente, y la mayor parte se debe a los homicidios, con una tasa de 16,9 en 2000.

Enfermedades transmitidas por alimentos: Entre 1996 y 2000 se evidenció un aumento de 63% en el número de brotes y se cuadruplicaron los casos de enfermedades transmitidas por alimentos. En 56,4% de las veces se logró identificar el agente contaminante (Staphylococcus aureus en 72,8% de los casos y niveles elevados de histamina en los alimentos en 14,7%). En 2000, la mitad de los casos ocurrieron en los hogares y 22,8% en las escuelas.

Respuesta del sistema de salud
Políticas y planes nacionales de salud
El marco legal establecido por la Carta Magna ha posibilitado la elaboración de una propuesta de ley orgánica de salud, pendiente de aprobación por la Asamblea Nacional, que recoge las orientaciones de política y establece las normas para su institucionalización. La política de Gobierno, y en particular la de salud, la ejecutan los organismos gubernamentales específicos y el Consejo Federal de Gobierno, entidad encargada de la planificación y coordinación de políticas y acciones orientadas a la descentralización y transferencia de competencias del Poder Nacional a los estados y municipios. En 1990 se inició la descentralización de los servicios de salud del entonces Ministerio de Sanidad y Asistencia Social a los estados; a fines de 2001 se habían descentralizado 17 entidades federales. En 1999 se fusionó el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social con el Ministerio de la Familia, creándose el Ministerio de Salud y Desarrollo Social, que es el órgano rector del sector salud y cuyas funciones son la regulación, formulación, diseño, evaluación, control y seguimiento de las políticas, programas y planes de salud y desarrollo social; la integración de las fuentes de financiamiento y asignación de los recursos del Sistema Público Nacional de Salud; la atención integral de salud a todos los sectores de la población y en especial la de bajos recursos, y la promoción de la participación ciudadana.La reforma del sector salud: Con el propósito de promover el desarrollo social, la salud integral y el poder ciudadano de la población, en particular de los grupos excluidos, se definió para 2001 una asignación y distribución de los recursos financieros a diferentes áreas. Las prioridades son la asistencia maternoinfantil, el combate y erradicación de enfermedades, la accesibilidad a los servicios hospitalarios, la infraestructura social y la atención a la emergencia social. La propuesta de ley orgánica de salud tiene por objeto desarrollar y hacer efectivo el derecho constitucional a la salud. La misma normativa establecía que para el logro del derecho constitucional a la salud, el Sistema Público Nacional de Salud se rija por los principios siguientes: Universalidad; Equidad; Solidaridad; Unicidad e integración social; Gratuidad; Participación; Integralidad; Pertinencia cultural y lingüística; Calidad, eficacia y eficiencia.

El sistema de salud
El sector público está formado por el Ministerio de Salud y Desarrollo Social (MSyDS), el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), el Instituto de Previsión de Asistencia Social del Ministerio de Educación, el Instituto de Previsión Social de las Fuerzas Armadas y la Alcaldía Mayor (antes Gobernación del Distrito Federal). La red de establecimientos públicos de salud contempla diferentes niveles de atención y se encuentra distribuida a lo largo de todo el país. En Venezuela, más de 2.400 instituciones trabajan en el campo de la salud. Pertenecen tanto al sector público como privado, incluidas las organizaciones no gubernamentales. El sector público lleva el peso de la prestación de los servicios de salud a la población. Existen notorias insuficiencias en la cobertura de los servicios de salud; mientras amplios grupos de población carecen de acceso a estos servicios, o tienen un acceso muy restringido, algunos cuentan con múltiple cobertura de varios servicios y la capacidad de resolución de la red es insuficiente, con extensas listas de espera para cirugías y atención ambulatoria especializada. La Constitución establece las bases para perfeccionar la naturaleza jurídica y el modelo organizativo del sector salud. Así, el artículo 83 establece que la salud es un derecho social fundamental, obligación del Estado, que lo ha de garantizar. Con este propósito, en el artículo 84 se ordena la creación de un Sistema Público Nacional de Salud, bajo la rectoría del Ministerio de Salud y Desarrollo Social, que tendrá carácter intersectorial, descentralizado y participativo, y estará integrado al sistema de seguridad social, regido por los principios de gratuidad, universalidad, integralidad, equidad, integración social y solidaridad. En 1997, 65% de la población tenía algún tipo de aseguramiento. El IVSS es la institución con mayor cobertura, pues alcanza a 57% del total de la población asegurada, entre titulares y beneficiarios. El MSyDS y las entidades federales tienen la obligación de proteger a los grupos de población que no disponen de otro tipo de aseguramiento público (35%); no obstante, en la práctica, la red ambulatoria del Ministerio atiende a cerca de 80 % de la población.

Organización de las acciones de regulación sanitaria
La importación, fabricación, elaboración, transporte, almacenamiento, comercialización y suministro de los bienes regulados, están bajo el control del MSyDS en todo lo concerniente a la protección de la salud colectiva, siendo responsable de los análisis y evaluaciones de la calidad y seguridad de los alimentos, medicamentos, cosméticos, reactivos y materiales para diagnóstico y tratamiento, y de cualquier otro producto de consumo y uso humano o con potencial efecto sobre la salud.

Organización de los servicios de salud pública
La vigilancia sanitaria ambiental es incipiente y debe fortalecerse, ya que carece de la suficiente capacidad en materia de laboratorios, recursos humanos capacitados e investigación. El sistema nacional de información en salud recolecta y analiza la información sobre epidemiología, programas y servicios de salud, costos y gastos. La cobertura de distribución de agua potable pasó de 77% en 1996 a 84% en 2000; las zonas no cubiertas son principalmente las rurales, indígenas y urbanas no consolidadas pero la calidad del agua distribuida es dudosa. En cuanto a las aguas servidas, en 2000, 73% de la población poseía servicios con disposición adecuada, concentrándose el déficit en las zonas rurales, indígenas y urbanas no consolidadas. De un total estimado de 76 m3 de aguas servidas que se vierten por segundo, solo 10% recibe tratamiento. La inversión pública anual en el sector no supera a 0,2% del PIB en los últimos cinco años. Para 2001, con recursos adicionales del orden de US$ 88,9 millones que significaron un aumento presupuestario de 26,7% para el sector, se consolidó un Plan Nacional de Saneamiento. En materia de residuos sólidos, 72% de los municipios carece de infraestructura para su disposición sanitaria y el país no cuenta con rellenos de seguridad para los materiales peligrosos, incluidos los residuos hospitalarios.

Organización y funcionamiento de los servicios de atención individual
Todos los establecimientos públicos de salud deben formar parte de una red. Los establecimientos ambulatorios y hospitalarios pertenecientes al Sistema Público Nacional de Salud están organizados con arreglo a su nivel de complejidad y capacidad resolutiva. En el nivel primario existen 4.804 establecimientos ambulatorios públicos, de los cuales 96% pertenecen al MSyDS. Los hospitales de la red de establecimientos públicos suman 296 y el sector privado cuenta con 344 hospitales (315 instituciones lucrativas y 29 fundaciones benéficas). En el año 2000 fueron censadas 40.675 camas en el ámbito público gubernamental (17,6 camas por 10.000 habitantes). La producción nacional de medicamentos decreció de 95% del consumo en 1995 a 45% en 2000. El gasto total en medicamentos se incrementó en los últimos años, pasando de US$ 1.200 millones en 1998 a US$ 1.600 millones en 2000.

Recursos humanos
En 1999 la razón de médicos por 10.000 habitantes era de 19,7, mientras que para el personal de enfermería era de 7,9.

Investigación y tecnología en salud
El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICYT) coordina en el ámbito nacional la promoción y gestión de la ciencia y la tecnología. Dependientes del CONICYT, pero con autonomía de gestión, existen fundaciones de ciencia y tecnología que funcionan en 10 estados del país.

Gasto y financiamiento sectorial
El financiamiento del Sistema Público Nacional de Salud está constituido por los presupuestos fiscales nacionales, estatales y municipales en salud, los ingresos de los estados y municipios destinados a la salud, las transferencias provenientes de otros subsistemas de la seguridad social, los aranceles específicos, los recursos obtenidos de la recuperación del costo por los servicios de registro, y la Contraloría de Salud Colectiva. La participación del gasto público en salud en el presupuesto nacional aumentó de 8,6 % en 1995 a 11,6% en 2000. El gasto total en salud como porcentaje del PIB fue de 3% en 2000 y el gasto público per cápita, que fue de US$ 62,2 en 2000. El 6,6% del Presupuesto Fiscal de la Nación del año 2001 le fue asignado al MSyDS (US$ 2.108.150.100).

Cooperación técnica y financiera externa en salud
Del aporte total de US$ 82,6 millones de la cooperación externa en 2001, US$ 72,3 millones (88%) llegaron al país a través de préstamos y US$ 10,3 millones (12%) vía donaciones o cooperación multilateral, específicamente del Sistema de Naciones Unidas y del Sistema Interamericano. Los préstamos (US$ 72,3 millones) fueron para los campos de modernización y fortalecimiento del sector salud, apoyo a la iniciativa de gestión social (Banco Interamericano de Desarrollo), reforma de los servicios de salud, fortalecimiento y modernización del sector salud en Caracas (Banco Mundial), inversión y desarrollo social (Corporación Andina de Fomento), manejo de desechos hospitalarios (Plan Hispano-Venezolano), e inversión social y desarrollo urbano (Bonos de la Deuda Externa). El aporte de la cooperación multilateral en 2001 fue de US$ 10,3 millones, de los cuales el Sistema de Naciones Unidas contribuyó con US$ 9,3 millones.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud (OPS). La salud en las Américas, Edición de 2002. v2. Washington, DC; 2002.

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Boletín Epidemiológico, Vol. 25 No. 3, septiembre 2004