Base de Datos de Indicadores Básicos en Salud de la OPS Contiene una herramienta de consultas multidimensionales que ofrece una colección de 108 indicadores desde 1995 a 2005. El sistema presenta datos e indicadores sobre:
• demografía
• socioeconomía
• mortalidad por causa
• morbilidad y factores de riesgo
• acceso, recursos y cobertura de servicios de salud.
Los indicadores se presentan desagregados por grupos de edad, por sexo y/o por región urbana/rural. Las tablas generadas pueden imprimirse y exportarse.
Los datos son actualizdos anualmente con la información más reciente disponible del país.
Contexto
demográfico y socioeconómico: Según los resultados
del Censo Nacional de noviembre de 2001, la población del Ecuador fue
de 12.090.804 habitantes; 49,6% correspondió a hombres y 50,4% a mujeres;
61,0% de la población habitaba en zonas urbanas y 39,0% en las rurales.
De un total de 22, las provincias que concentraban más población
fueron: Guayas 27,2%, Pichincha 19,7% y Manabí 9,8%. Para 2004, el Instituto
Nacional de Estadísticas y Censos, estimó la población
en 13.026.891 habitantes. El país se divide en tres regiones: Costa,
Sierra y Oriente debido a su ubicación con relación a la cadena
de los Andes; también posee una región insular constituida por
las Islas Galápagos. Su extensión territorial es de 256.370 Kilómetros
cuadrados.
Datos del censo de 2001, indicaron que 830.418
personas se declararon indígenas;
sin embargo, las organizaciones indígenas estiman entre 25% y 30%
su población total, la que se concentra principalmente en la Amazonía
y en el área rural andina. En la Encuesta de Hogares del 2000 (EMEDINHO),
72 % de la población de mayores de 15 años consideró apropiada
la designación de “mestizo”; 15% se autodefinió como “blanco”;
6% como “indígena”; 4% “negro” y; 2% “mulato”.
El ritmo de crecimiento anual con respecto al
censo de 1990 fue 2,0%, siendo 2,92% el crecimiento urbano y 0,73% el rural;
la tasa nacional fue menor a la prevista en las estimaciones intercensales,
lo que hace necesario recalcular las estadísticas vitales de la
década pasada. Para el periodo
1994-1999, la tasa global de fecundidad fue de 3,3 (hijos/mujer) y en 2003
se estimó en 2,7. En el periodo inter-censal de 1990 a 2001 la esperanza
de vida al nacer pasó de 71,4 a 76,8 años en las mujeres y
de 67,6 a 70,9 años en los hombres. La participación de la
población de 15 a 64 años se incrementó de 56,9% a 60,1%;
la población de 65 años y más pasó de 4,3% a
6,7%; esta tendencia al envejecimiento se corrobora con el incremento del
promedio de edad de 24,1 años a 27,4 años.
La urbanización
ha sido un cambio social importante; en 1950 más
del 70% de la población vivía en el campo; al finalizar 2001,
esta proporción se había reducido a 39%. El número de
ciudades con más de 30.000 habitantes se quintuplicó desde
1960. Durante el decenio de 1990, la población urbana creció 3,1%
por año y la rural, 0,8%.
Niveles de pobreza: En 2004, la última
medición realizada
por el INEC (ENIGHU, febrero 2003 a enero 2004) reveló que 41,5% de
la población se agrupaba como pobre y 8,5 % como extremadamente pobre.
En ella se encontró que el 20% más rico de la población
tiene acceso al 43,6% de todo el consumo; por su parte, 20% de la población
más pobre tiene acceso a 6,5 veces menos (6,7%). Cuatro de cada diez
personas son pobres urbanos y ocho de cada diez son rurales.
Datos del censo
de 2001 sugierieron que, entre 1996 y 2001, 378.000 ecuatorianos y ecuatorianas
salieron al extranjero en busca de oportunidades de empleo. Esto representa
8,3% de la población
económicamente activa
y 3,1% del total de la población registrada en el censo. El volumen
de emigración incidió sobre le flujo de remesas que ingresaron
al país, las cuales se convirtieron en las segunda fuente de divisas
luego del petróleo. Entre los años 2000 y 2002, el ingreso
por remesas a Ecuador fue de USD $1.400 millones, lo que representó 7%
del PIB. Estos ingresos contribuyeron a elevar el nivel de consumo de los
hogares, lo que fue un factor importante para que los niveles de pobreza
se redujeran después de 2001.
Para 2001, la pobreza a nivel nacional
se estimó en 61,3%; la correlación
entre la pertenencia a grupos étnicos identificados como indígenas
y negros y la pobreza fue evidente ya que, 9 de cada 10 hogares y 73,8% de
hogares de esos grupos respectivamente, se encontraban en situación
de pobreza. Mientras el promedio de analfabetismo en el país fue 9%,
entre los indígenas fue 28,2%, y 11,6% en los afro descendientes;
entre las mujeres alcanza 10,3%, más de un punto porcentual por encima
de la media nacional (9%). Si combinamos dos factores de exclusión
(ser indígena y ser mujer) las diferencias se profundizan aún
más: 28% de las mujeres indígenas son analfabetas; por otra
parte, el promedio de escolaridad nacional fue 7,3 años, mientras
que en la población indígena fue de 3,3 años. Las madres
sin escolarización tienen un promedio de 3,7 hijos, mientras que las
que han recibido educación superior tienen 1,9 hijos. Este efecto
es fundamental si tomamos en cuenta que los hogares numerosos tienen mayores
probabilidades de ser pobres. Siempre en 2001, 72% de los hogares de más
de seis miembros eran pobres.
Sin embargo, la incidencia de la pobreza tiene
expresión diferente
con relación a la jefatura de hogar: la pobreza entre los hogares
con jefatura femenina es 58,3%, en los hogares con jefatura masculina asciende
a 62,5 %. Este dato es importante considerar en los programas de inversión
social en las mujeres. El salario básico privado aumentó de
US$ 146,00 en 2001 a US$163,80 a principios de 2002, mientras que el valor
de la canasta básica de la pobreza se ubicó en US$ 248,40 para
ese año.
Inversión social: El coeficiente
de la deuda sobre la inversión
social alcanzó 1,4 para el 2003, es decir, que el servicio de la deuda
fue superior a la inversión social; por cada dólar que ingresó a
la caja fiscal, 50 centavos fueron para el servicio de la deuda y 33 centavos
para el gasto social. Para ese año 7,3% del PIB se asignó al
gasto social (el promedio latinoamericano para el mismo año fue 13,1%).
El gasto público en salud del Gobierno Central, que había descendido
hasta apenas 0,5% del PIB en 1999, se recuperó llegando a 1,38% en
el 2003. En términos del Presupuesto General del Estado, el gasto
en salud para 2001 representó 2,7%, mientras que para 2003 llegó a
5,7%.
Mortalidad: Si bien la mortalidad general
registrada disminuyó de
4,8 x 1.000 habitantes en 1994 hasta 4,1 en 2003, continuó el incremento
del componente de muertes por enfermedades y problemas no transmisibles,
los que han desplazado a las enfermedades infecciosas como primeras causas
de defunción. En 2003, el grupo de enfermedades del sistema circulatorio
presentaron las tasas más altas de muertes a nivel nacional, siendo
mayor para las “otras enfermedades del corazón” que aportaroncon
9,0% del total de las muertes para ese mismo año; le siguen en frecuencia
las enfermedades cardiovasculares y la diabetes mellitus.
Siempre en 2003,
los registros de defunciones indicaron que las muertes por accidentes de
transporte fueron tres veces más frecuentes en hombres
que en mujeres, las caídas cinco veces más y las agresiones
ocho veces más frecuentes en el mismo grupo. En cambio la desnutrición
y anemias, como causa de muerte, eran mayores en mujeres que en hombres (351
y 336; 262 y 226 respectivamente).
En las enfermedades de notificación obligatoria ocupan los primeros
lugares el grupo de enfermedades de vías respiratorias, seguidas por
las transmitidas por agua y alimentos (enfermedades diarreicas) y las transmitidas
por vectores (principalmente malaria y dengue).
• PROBLEMAS ESPECIFICOS
DE SALUD
Por grupos de población prioritarios
(Objetivos de Desarrollo del Milenio - ODM)
Población infantil (menores de 1 año): La
tasa de mortalidad infantil registrada, a nivel nacional, descendió de
30,3 por 1.000 nacidos vivos en 1990 a 18,5 por 1.000 en el 2002 ( ); en
2003 se registró un
incremento llegando a 22.3 ; persisten niveles importantes de subregistro
de esta mortalidad, dado que la tasa estimada nacional (ENDEMAIN 99) fue
de 30 por 1.000 nv; los valores estimados provinciales de Carchi y Cotopaxi
duplican la tasa nacional, mientras que Guayas, Pichincha y Azuay tiene tasas
30% menores que la nacional. En números absolutos, en 2003 se registraron
3.985 muertes de menores de 1 año, frente a una cifra de alrededor
de 6.000 a mediados de la década del noventa. Los infantes de madres
sin instrucción (población más pobre) tienen una tasa
de mortalidad 4,6 veces más alta que los de madres que alcanzaron
el nivel de educación superior. Al componente neonatal se le atribuye
53% de las muertes en menores de un año. Para 2003, las principales
causas de muerte infantil fueron las del grupo de trastornos relacionados
con la duración de la gestación y el crecimiento fetal (11,5%)
y la neumonía (9,1%)
Mujeres en edad fértil (15 a 49 años): La
tasa de mortalidad materna registrada descendió de 117,2 por 100.000
niños que
nacieron vivos en 1990 a 77,8 x 100.000 en 200 , con diferencias entre provincias
que van desde 135,6 por 100.000 en Loja hasta 39,3 en Los Ríos. En
2003, se registraron 139 muertes maternas; esta cifra fue mayor a 300 en
los cuatro primeros años de la década de 1990. Se estima que
el número real de muertes podría ser hasta el doble de las
registradas. El grupo de causas como edema, proteinuria y trastornos hipertensivos
en el embarazo, parto y puerperio ocasionó 41,7% de las muertes maternas
registradas en 2003.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Infecciones respiratorias
agudas y las enfermedades diarreicas: continúan
siendo las primeras causas de consulta externa, con tendencia al incremento.
De acuerdo a la información disponible de 1990 a 2003, se dió un
incremento del 40% en los casos notificados como Enfermedades Diarréicas
Agudas (EDAs) y del 84% en los casos notificados como Infecciones Respiratorias
Agudas (IRAs).
Dengue: La dispersión de este vector se ha visto favorecida
por aspectos diferentes a los tradicionales, tales como los viajes aéreos
y fluviales internos que además contribuyen al transporte de personas
infectadas o enfermas, situación que puede advertirse en la reciente
detección
del Aedes aegypti en Galápagos y los casos de dengue clásico
en Isla Santa Cruz.
Malaria: Continúa
siendo un importante problema de salud en 197 municipios del Ecuador, particularmente
en áreas de
mayor pobreza, rurales y urbano periféricas con una población
en riesgo de 7’965.565
habitantes; esta enfermedad se concentra en 32 municipios de alto riesgo
y alta transmisión bien identificados y donde habitan 2.249.283 personas,
la mayoría en condiciones precarias de vivienda e infraestructura
higiénico- sanitaria básica. También está presente
el factor de la resistencia desarrollada por Plasmodium falciparum a drogas
como la cloroquina.
La malaria adquirió características epidémicas
a partir de 1996, cuando se registraron un total de 11.991, casos. A partir
de ese año, el crecimiento de la morbilidad por malaria, confirmada
por laboratorio, se ha incrementado hasta 106.641 casos en 2001 siendo el
pico más
alto el de la epidemia iniciada tres años antes; en los años
siguientes el paludismo descendió a 87.649 casos y alrededor de 52.065
casos en 2001 y 2002, respectivamente. La incidencia parasitaria anual (IPA),
en el año 1999 fue de 13.74, en año 2000, 15.73 para descender
progresivamente de 14.22 en el año 2001 a 6.54 en el año 2003.
Tuberculosis: La tendencia de la incidencia
notificada en los últimos
10 años ha sido irregular, siendo la incidencia promedio de 50/100.000;
en 2003 se notificaron 5.789 casos nuevos de tuberculosis (TB) de todas las
formas (tasa de incidencia de 44,95 por 100.000 hab). De este número,
78% fueron tuberculosis pulmonar BK+ (4.488 casos, 34,85 por 100.000 hab.).
Dado el importante subregistro de casos, la verdadera extensión de
la epidemia de tuberculosis en Ecuador es desconocida. Su control tiene grandes
variaciones según regiones y provincias. Las provincias con Tratamiento
Acortado Estrictamente Supervisado (TAES) (DOTS, por sus siglas en inglés)
(Pichincha, Guayas y Azuay) tienen tasas de curación de 85% mientras
que las restantes 19 provincias no TEAS tienen grandes inconsistencia en
el sistema de información.
VIH/SIDA: El curso de la epidemia en el
Ecuador presenta un incremento promedio de 265 casos de VIH/SIDA, por año
desde 1984 hasta 2003. El total acumulado de casos es de 5.291, de los cuales
81%, o sea 4.285 se concentran en las provincias de la costa ecuatoriana,
donde 71% se focalizan en Guayaquil. En el primer semestre del 2004, se registraron
337 casos de VIH/SIDA, de los cuales 279 se concentraron en la provincia
del Guayas y, dentro de esta provincia, 233 se focalizaron en el cantón
Guayaquil. El 75% del total nacional de casos en niños menores de
10 años y 83% de las
muertes por VIH/SIDA se concentran en la provincia del Guayas, donde la velocidad
de la progresión de la epidemia parece ser la mayor en el Ecuador.
Actualmente, las relaciones sexuales heterosexuales constituyen el principal
mecanismo de transmisión; el grupo comprendido entre los 20 a 29 años
de edad, con VIH/SIDA, llega al 45%, con un acelerado incremento.
Hemovigilancia: En el 2003 de acuerdo a
información de la Secretaría
Nacional de Sangre, los bancos de sangre de las cinco instituciones autorizadas
para la recolección, procesamiento y distribución, de la misma,
como son Cruz Roja Ecuatoriana (cerca del 80% de la producción), Ministerio
de Salud, Seguro Social, Junta de Beneficencia y Fuerzas Armadas (el porcentaje
restante, se desconoce), han recolectado 78.886 unidades de sangre. Se les
ha efectuado el tamizaje al 100% de las unidades de sangre para VIH, Hepatitis
B, C, Sífilis y Enfermedad de Chagas, y 37% para paludismo en zonas
de alta endemicidad. En ese año se encontró una prevalencia
de marcadores reactivos de infección de VIH 0,28%, Hepatitis B 0,15%,
Hepatitis C 0,35%, Sífilis 3,9%, Chagas 0,36% y Paludismo 0,14%. En
el 2003, la sangre proveniente de donantes voluntarios correspondió a
29,9 %.
Enfermedades prevenibles por vacunas: Entre
1985 y 2003 destaca la reducción
de la morbilidad y mortalidad por enfermedades prevenibles por vacuna. El último
caso de poliomielitis ocurrió en 1990; desde 1998 no se ha confirmado
ningún brote de sarampión y desde 2001 no hay casos de fiebre
amarilla; los brotes de tos ferina han disminuido en frecuencia y magnitud.
El país ha eliminado el tétanos neonatal como problema de salud
pública en 19 (86%) provincias y 130 (78%) áreas de salud,
calculándose que en los últimos 15 años se han evitado
4.800 casos y 3.300 muertes infantiles por esa enfermedad. La incidencia
de la rubéola descendió en todos los grupos de edad, excepto
los menores de un año después de la campaña con dupla
viral (SR) en 2002. La vigilancia de la parálisis fláccida
aguda, sarampión y rubéola mantiene indicadores acordes con
los estándares. El país amplió y modernizó la
cadena de frío de los grandes bancos de vacuna y de las unidades operativas.
Zoonosis: La situación epidemiológica de la rabia mejoró durante
2003, persistiendo el mayor riesgo en cinco provincias: Cañar, Tungurahua,
Guayas, Cotopaxi, Azuay, Pichincha y Manabí donde se realizaron acciones
intensivas de control de focos. Luego de dos años, se realizó con éxito
la campaña antirrábica canina en octubre del 2003 y se realizó la
evaluación externa del programa nacional de control con la cooperación
de la Oficina Central de la OPS y PANAFTOSA. Se ha regularizado el control
externo de calidad de la red de laboratorios del INH para diagnóstico
de la rabia y se reactivó el Comité Nacional de Zoonosis.
Seguridad
alimentaria nutricional: La prevalencia de menores
de 5 años
con talla insuficiente para su edad (desnutrición crónica)
tuvo una ligera disminución entre 1998 y 2000, al disminuir de 27,0%
a 25,8% (ECV/EMEDINHO/INEC, 2004). La situación se agravó en
los sectores rurales donde este indicador alcanzó hasta 36%. De igual
forma, los problemas ponderales de peso insuficiente para la edad (desnutrición
global) para el mismo periodo de referencia, registró valores entre
15,0% y 11,6% de la población infantil menor de 5 años afectada.
En
un estudio nacional, liderado por la Maestría en Alimentación
y Nutrición de la Universidad Central del Ecuador, se demostró una
prevalencia de sobre peso y obesidad del 14% en escolares de ocho años
del área urbana (5% para obesidad y 9% para sobrepeso). También
se encontró un promedio de 24 hrs/semana que los escolares permanecen
frente a un televisor, lo que esta contribuyendo, como un fuerte factor de
riesgo, junto con dietas no saludables y consuno de “alimentos chatarra”,
a la aparición temprana del sobrepeso y obesidad.
Tabaquismo: En 1995,
según la Segunda Encuesta Nacional a Hogares
sobre Consumo de Drogas, realizada por el CONSEP, la prevalencia de vida
(fumaron alguna vez) del consumo de tabaco afectaba a 51,6% de la población
comprendida entre los 12 y 49 años y a 28,3% en prevalencia mensual.
Entre las personas que alguna vez en su vida fumaron tabaco el último
mes, 44,6% no ha fumado; 33,8% fumó algún tabaco; 17,0% fumó entre
1 a 5 tabacos al día; 2,5% fumó entre 6 y 10; 1,5% fumó entre
11 y 20 y 0,5% fumó entre 20 y más tabacos diario.
En 1998,
la primera Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas a Escolares realizada
por el SEVIP-CONSEP, la prevalencia de vida fue 44,3% y 5,5% preferían
fumar regularmente. Una reciente encuesta de prevalencia en escolares (CONSEP-OPS/OMS-CDC
2001), reveló un crecimiento del inicio temprano de tabaquismo.
Salud
y ambiente: Para 2001, el número de viviendas con servicio
de agua entubada era 52,1% y con servicio, tanto de chorro en predio o acceso
por chorro, cercano a 26,0% quedando 21,9% de viviendas sin servicio de agua
potable en total del país . Las coberturas reales del país
son aún menores y necesita ser estudiado a profundidad ya que 95%
de los sistemas funciona intermitentemente, 60% de los sistemas tienen algún
nivel de cloración y, 70% de los sistemas rurales están funcionando.
En 2001, 48% de la población contaba con servicio de alcantarillado
y sólo 5% de las aguas residuales tenían algún tipo
de tratamiento. La población con servicio de letrina es solamente
15,6% a nivel nacional. Si consideramos que 70,0% del recurso hídrico
del país es utilizado con fines agrícolas, esto plantea un
alto riesgo a la salud humana, en especial por la producción de hortalizas
y alimentos de origen vegetal que se consumen crudos.
Condiciones ambientales: En Quito, la contaminación del aire alcanzó,
entre junio 2003 y mayo 2004, niveles superiores a los deseables en el 123
días siendo el monóxido de carbono el que más sobresalió con
9 mg/m3 en promedio de 8 horas y superiores a 10 ug/m3 en promedio horario.
Con respecto al ozono la frecuencia de excedencia de la norma fue del 26,2%
y del CO 9,3% especialmente en el período de septiembre a marzo. El
material particulado alcanzo en las zonas más críticas de Quito
niveles de 336,53 ug/m3.
Las intoxicaciones por plaguicidas han experimentado
un incremento sostenido desde los primeros años de la década
pasada hasta el 2002; mientras en 1990 se registraron 363 casos notificados
por el sistema de vigilancia del MSP, en 1997 se registraron 1.559 y en
el 2002 se registraron 2.163. Esta situación refleja dos aspectos,
por una parte el incremento de la frontera y la agroindustria principalmente
bananera y florícola
y, las acciones del Ministerio de salud y otros organismos por fortalecer
los programas de vigilancia y uso adecuado de agroquímicos. En los últimos
años el Ministerio de Salud ha desarrollado proyectos pilotos en sectores
agrícolas específicos como productores de flores, banano, arroz,
desarrollando acciones tendientes a mejorar los sistemas de vigilancia pero
también acciones orientadas al uso adecuado de agroquímicos
que incluyen información de riesgos a agricultores y comunidad y cambios
de prácticas agrícolas sustentadas en la agroecología
(manejo integrado de plagas).
Amenazas naturales y antrópicas: Los
eventos adversos más
frecuentes, son en este orden: inundación, incendios, accidentes y
deslizamientos, los cuales abarcan 66% de todos los eventos registrados en
el Ecuador desde 1970 al 2003. Desde el punto de vista de las afectaciones
los eventos que producen mayor número de efectos son las inundaciones,
erupciones, sismos, deslizamientos, epidemias y lluvias intensas. Las inundaciones
generan en promedio 6.816 afectados con 19 eventos reportados por año,
a nivel nacional. Las epidemias presentaron 2.365 afectados y cinco eventos;
las lluvias 1.860 y siete eventos y; los deslizamientos 1.715 afectados y
12 eventos.
Las inundaciones ocurren mayormente en las provincias
de Manabí,
Los Ríos, El Oro y Esmeraldas. Los deslizamientos ocurren en los cantones
del interior de la provincia de Manabí y principalmente en los cantones
de la sierra Ecuatoriana.
El país cuenta con 13 volcanes activos, ocho con actividad histórica
y cinco con actividad potencial. En los últimos años las erupciones
de los volcanes Tungurahua, Pichincha y Reventador han movilizado recursos
nacionales e internacionales para mitigar el impacto en salud, agricultura,
economía y desarrollo nacional. De acuerdo al Instituto Geofísico
de la Politécnica Nacional (IGEPN) la actividad volcánica del
Cotopaxi, constituye uno de los riesgos más serios en el Ecuador,
pues afectaría a sectores altamente poblados como el valle de los
Chillos, San Rafael y Quito, en su flanco norte. Al Sur, en cambio, perjudicaría
a las poblaciones de Latacunga y Salcedo con flujos de lodo y lahares cuya
velocidad, dependiendo de la pendiente, fluctuaría entre los 20 y
60 km por hora.
Área geográfica prioritaria: Frontera
Norte del Ecuador: El conflicto armado de Colombia recrudece cada día y
origina desplazamiento forzado de familias colombianas hacia el Ecuador,
principalmente a las provincias fronterizas de Sucumbíos, Esmeraldas,
Carchi, Imbabura, ciudad de Santo Domingo de los Colorados en Pichincha y
en menor medida Napo y Orellana. Según datos de la Oficina de Refugiados
del Ministerio de Relaciones Exteriores, de enero del 2000 a julio del 2004
se han presentado 27.190 solicitudes de refugio, registrando 7.329 refugiados.
El comportamiento anual ha sido creciente, en el 2000 el número de
solicitudes fue de 475 y refugiados 354, en el 2001: 3017 solicitudes y 1319
refugiados, en el 2002: 6766 solicitudes y 1567 refugiados, en el 2003: 11463
solicitudes y 3112 refugiados. De enero a julio de 2004, se han presentado
5.469 solicitudes de refugio y 1.019 han sido aceptadas.
El gobierno ha puesto en ejecución un Plan de Contingencia para la
atención de esta población. El Sistema de Naciones Unidas y
principalmente la Oficina del Alto Comisionado para Refugiados (ACNUR) desarrolla
acciones en apoyo al Plan. La OPS-OMS desde el 2002 viene apoyando al MSP
a través del Proyecto de fortalecimiento del sector salud para la
atención de la población refugiada, mediante el cual se han
desarrollado capacidades operativas de las Provincias de la Frontera para
preparativos ante emergencias y atención a población refugiada,
facilitado la coordinación interinstitucional nacional y local, con
el apoyo interagencial del Sistema de Naciones Unidas y gobiernos locales
para integrar en un solo plan del sector salud las acciones encaminadas a
la atención de población refugiada, adicionalmente el MSP ha
modificado su sistema de registro incluyendo información sobre población
colombiana.
• RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
El sistema de salud: Según las
Encuestas de Condiciones de Vida (INEC-BM, 1995 y 1998) el Ministerio de
Salud Pública (MSP) en promedio cubre
al 30% de los habitantes, el Instituto de Seguridad Social (IESS) a través
del Seguro General y Seguro Social Campesino cubre al 18 %, los servicios
de las Fuerzas Armadas y Policía al 2 %, la Junta de Beneficencia
de Guayaquil, la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (SOLCA) y ONG's
se estima que cubren en conjunto 5% y los servicios privados 20 %, mientras
que 25% de la población no tiene cobertura por parte de ningún
sistema formal y que básicamente constituyen poblaciones pobres del área
rural dispersa la mayoría de ellas de comunidades indígenas
de las provinciales centrales, área amazónica del país
y de los tugurios urbano-marginales.
En suma, la población que tienen
acceso regular a los servicios asistencias públicos y privados es
de 52%, mientras que aquella que goza de algún
sistema de aseguramiento público o privado en salud constituye apenas
del 23% del total, por lo que las propuestas de extensión de cobertura
orientado a asegurar el acceso a las poblaciones de los dos quintiles más
pobres en ejecución por el Ministerio de Salud Pública desde
finales del 2004 y otras en diseño para el aseguramiento universal
de la población, constituyen expresiones iniciales de la Protección
Social en Salud.
Doce hospitales de mayor complejidad del país han
sido capacitados en planeamiento hospitalarios para desastres, desarrollándose
planes de contingencia y simulacros en la mayoría de ellos, con la
participación
de más de 250 funcionarios del sector salud, incluyendo organismos
de respuesta provinciales. Los hospitales Marco Vinicio Iza de Sucumbíos
y San Vicente de Paul en Ibarra, tienen implementados en 70% dichos planes.
Recursos humanos en salud
La Comisión Nacional de
Recursos Humanos en Salud: Desde hace cinco años, viene funcionando, en el seno del
Consejo Nacional de Salud CONASA, la Comisión Nacional de Recursos
Humanos en Salud CONARHUS, donde participan los distintos actores relacionados
con la formación,
gestión, regulación del talento humano en salud, así como
los representantes de gremios y sindicatos de salud.
Desde que que inició su
trabajo, los datos, información y
conocimientos sobre personal de salud han mejorado cuantitativa y cualitativamente
y también se ha mejorado el acceso a los mismos a través de
publicaciones en papel y a través de la página Web del Observatorio
de Recursos Humanos en Salud: http://www.opsecu.org/orhs.ecuador
Disponibilidad,
distribución y tendencia: Para el 2002,
según
el INEC, existían 70.831 personas (profesionales, técnicos
y auxiliares) trabajando en establecimientos de salud tanto públicos
como privados. De estos, 69,9% lo hacían en el sector público.
Del
total de personal que trabajaba en 2002 en establecimientos públicos
de salud, más de la mitad lo hacía en el Ministerio de Salud
Pública (59,2%), le sigue el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social,
IESS con sus servicios de atención médica (16,9%), Ministerio
de Defensa con 6,2%, Sociedad de Lucha contra el Cáncer con 3,0%,
Ministerio de Gobierno con 2,1%, Municipios con 1,8% y otras instituciones
con 10,8% . En general, entre 85% y 92% de los recursos humanos en salud
se encuentran ubicados en la zona urbana del país. En general, con
respecto a la formación de los recursos humanos en salud, el ingreso
de personal de salud en las universidades ecuatorianas tiende a la disminución.