Base de Datos de Indicadores Básicos en Salud de la OPS Contiene una herramienta de consultas multidimensionales que ofrece una colección de 108 indicadores desde 1995 a 2005. El sistema presenta datos e indicadores sobre:
• demografía
• socioeconomía
• mortalidad por causa
• morbilidad y factores de riesgo
• acceso, recursos y cobertura de servicios de salud.
Los indicadores se presentan desagregados por grupos de edad, por sexo y/o por región urbana/rural. Las tablas generadas pueden imprimirse y exportarse.
Los datos son actualizdos anualmente con la información más reciente disponible del país.
Demografía: Honduras tiene un área de 112.492 km2, dividida administrativamente en 18 departamentos y 298 municipios. La población total estimada para el año 2004 es de 7,028,389 habitantes (52% de la cual habita en áreas rurales), con una densidad poblacional estimada de 62 habitantes por km2. La tasa de crecimiento anual de la población es de 2,4%; 48% de la población es urbana y 49,4% corresponde al sexo femenino. El 41% son menores de 15 años y 6,6% de 60 y más años.
Datos del último censo nacional en 2001 mostraron que la tasa global de fecundidad era de 3.8 hijos por mujer con un rango de 3.2 en el departamento Francisco Morazán, sede de la capital, y 6.3 en el departamento de Lempira uno de los más pobres. De otro lado, se estima que para el bienio 2004-2005 la tasa de natalidad será de 31 por mil habitantes, la tasa de mortalidad general cercana a 5 por mil habitantes y la tasa de migración internacional en -2.4. Todo lo anterior expresa que el país está en una transición demográfica moderada.
Economía y Desarrollo Social: El país mantiene una deuda externa considerable de más de $4.600 millones (2003). Con un ingreso nacional bruto per cápita de US$ 920 en 2002, poco más de dos tercios del país (69,5%) vive en condiciones de pobreza y la mitad en pobreza extrema, situación que empeora en el área rural donde 74,9% de los habitantes vive en extrema pobreza, además existe una alta brecha de ingreso con una relación 20/20 de 58 a 3,4. Los esfuerzos del país y la cooperación externa luego del Mitch lograron una discreta mejoría en la pobreza pero ésta se mantiene sobre el nivel anterior al huracán. El crecimiento del ingreso nacional de 2,6% en 2001 y 2,5% en 2002 ha sido demasiado lento como para impulsar una reacción más decidida contra la pobreza. Un contribuyente importante a la situación de pobreza es el aumento del desempleo abierto de 3 a 6% entre 1999 y 2004 y el alto grado de subempleo invisible (29,6%).
Desde el punto de vista de la última medición de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y sus componentes en 2001, en 10,7% de viviendas habían niños que no asistían a la escuela primaria, 18% de viviendas no tenían acceso a servicio de agua, en 31,7% de las viviendas el saneamiento era inadecuado, 16,8% de viviendas había hacinamiento, 21,2% de las mismas no tenían capacidad de subsistencia y 0,5% estaban en mal estado. Es de hacer notar que en 66 de 298 municipios al menos 57% de viviendas tenían 2 y más NBI, recayendo estos municipios en el occidente y la zona de la Mosquitia.
Desde el punto de vista del capital humano, si bien el alfabetismo en adultos alcanza al 80% a nivel nacional y al 72% en el área rural, no se conocen, sin embargo, cifras de la funcionalidad de este alfabetismo. La duración promedio de los estudios es de 6.2 años a nivel nacional y de 4.5 a nivel rural (2001). Sin embargo es marcada la desigualdad de ambos indicadores a nivel departamental, donde nuevamente los departamentos de la zona occidente presentaron los menores valores.. El 2003, la asistencia escolar fue de 65,9% en el nivel primario.
Mortalidad: Según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística la tasa cruda de mortalidad para 2004 es de 5,0 por 1.000 habitantes, con aproximadamente 35 mil defunciones. Según el INE y el Registro Nacional de las Personas la omisión al registro para el año 2002 fue de 48,7%. La última vez que se determinó la magnitud de la mortalidad materna fue en 1997 (108 por 100 mil nv) mediante un estudio especial. Datos del sistema de vigilancia de mortalidad materna de 2004 mostraron que 62.3% de las fallecidas tenían entre 20 y 35 años de edad, 62% no tienen instrucción o es primaria, 65% están casadas o en unión libre, 63% habían tenido control prenatal, 52.5% tenían cuatro y más hijos y en 95.5% la muerte ocurrió durante el parto o en el puerperio inmediato. Además, 70% de las muertes ocurrían en el domicilio y por hemorragia o trastorno hipertensivo del embarazo. Dada la baja cobertura y la deficiente calidad de los registros de mortalidad no es posible determinar el perfil nacional de la mortalidad tanto general ni por grupos específicos de edad, y sólo se cuenta con perfiles de mortalidad en hospitales de la Secretaría de Salud.
PROBLEMAS ESPECÍFICOS DE SALUD
Análisis por grupos de población
Niñez (0-4 años): La tasa de mortalidad infantil, medida por el censo y una encuesta reciente, arrojó un valor de 34 por mil nacidos vivos para 2001 y una estimación de 31 por mil para el bienio 2004-2005. También se determinó que el componente posneonatal ha cobrado menos relevancia desde 1991 en que era de 20 por mil, hasta el 2001 que se determinó en 15 por mil (en realidad es para los 5 años anteriores a cada periodo referido). Existe una gran variabilidad dentro de la mortalidad infantil al interior del país, con un rango de 17 por mil nv en el municipio de La Ceiba a 82 por mil nv en el municipio de Yorito, habiendo una correlación significativa entre la mortalidad infantil y las condiciones de agua, saneamiento, pobreza y capacidad de subsistencia de las familias.
Las principales causas de muerte detectadas por la ENESF en el 2001 para el período neonatal fueron trauma/asfixia (38,2%) y bajo peso al nacer (27,9%); para el posneonatal son las IRAs (35,7%) y EDAs (26,2%); y para el grupo de 1-4 años de edad las EDAs (39,3%) y las IRAs (22,5%). El mismo año, los datos del Censo mostraron que las tasas de mortalidad en menores de 5 años eran más altas en los municipios del occidente del país.
De otro lado, la prevalencia de EDA en menores de 5 años fue de 22,5% en el 2001, mostrando una tendencia creciente de 4% en los diez años anteriores. La prevalencia fue mayor en niños de 12-23 meses (38%) e hijos de madres sin educación o con apenas primaria (23-25%).
La lactancia materna exclusiva de 0 a 5 meses de edad llega al 34.9%, pero existe un grupo cercano al 10% de niños de este grupo de edad que nunca han lactado. La deficiencia de hierro se encontró en 30% de niños menores de 5 años, mientras que la desnutrición crónica en 33% de este grupo de edad.
Escolares (5 a 9 años): El retardo global de crecimiento (razón T/E) en escolares de 6-9 años fue de 36.2% a nivel nacional, pero fue mayor en varones (40.1%), en los de 9 años (56.8%) y en áreas rurales (42.1%). El retardo severo de crecimiento alcanza al 11.8% de escolares con un rango de cero en el municipio de Guanaja (Islas de la Bahía) a 59.4% en San Francisco de Opalaca (Intibucá).
Adolescentes (10-14 y 15-19 años): La mediana de la primera relación sexual es de 18.3 años en mujeres y 16.7 años en varones, lo que conlleva a que el 29.4% de las mujeres de 15-19 años esté embarazada al momento de una encuesta en 2001. La tasa de fecundidad para la población adolescente entre 15 y 19 años fue de 137 nacimientos anuales por mil mujeres.
Adultos (20 a 59 años): Los grupos de edad de 20-24 y 25-29 presentan las más altas tasas de fecundidad con 229 y 202 hijos por 1000 mujeres. En 2001, un tercio de las mujeres embarazadas presentaba anemia.
Discapacitados: Se estima que en 2002 existían 177.516 discapacitados en el país (26,5 x 1000 habitantes) siendo los tipos más comunes las de locomoción, destreza y ceguera parcial. Las causas más comunes fueron enfermedad común, congénitas y accidentes/violencias. El grupo de edad más afectado es el de 18-64 años para ambos sexos y los departamentos con más discapacitados (más de 34 x 1000) fueron Ocotepeque, Santa Bárbara, Lempira y Copán, en el occidente del país.
Los pueblos indígenas: Más de medio millón de la población hondureña es de descendencia indígena y/o negra; y está distribuida en 9 pueblos culturalmente diferenciados: lencas, chortis, tolupanes, tawahkas, garífunas, negros de habla inglesa, pech, nahualt y misquitos. Su situación de salud está relacionada de algún modo a su situación marginada, falta de acceso a servicios básicos y participación social limitada.
Análisis por tipo de enfermedad o daño
Enfermedades transmitidas por vectores: Siguen constituyendo un serio riesgo para la salud de la población general y para ciertos grupos en particular. El dengue, luego de un ascenso notable de poco más de 32 mil casos en el 2002, especialmente en las grandes urbes del país, llegó a poco más de 16 mil casos a fines del 2003, aunque con una menor proporción de casos hemorrágicos (10% vs 13% en 2002). La malaria predominantemente vivax, es endémica en el país y afecta primordialmente a las poblaciones del norte y oriente, de modo que en 25 municipios con tasas son superiores a 1000 por 100 mil viven cerca de 350 mil habitantes. La enfermedad de Chagas está poco caracterizada desde el punto de la magnitud y distribución de personas afectadas (desde 1998 la sero-prevalencia en donantes de sangre es de 1.5%) y de la distribución de los vectores (R. prolixus y T. dimidiata). Del total de 1,403 casos de leishmaniasis reportados en 2003, 97% correspondieron a la forma cutánea y 66% del total se presentaron en los departamentos de Olancho, Choluteca y Colón.
Enfermedades crónicas transmisibles: Entre 1993 y 2003 el número de casos de tuberculosis ha venido decreciendo lentamente de 72,0 a 50,8 por 100 mil de 1993 a fines del 2003 a pesar que la detección de sintomáticos respiratorios aumentó hasta 27% entre 2001-2003. La asociación entre tuberculosis e infecciones por VIH/SIDA ha aumentado en el país durante 1996-2000. En 1998, el Programa Nacional de Lepra fue reiniciado, después de un período de discontinuación entre 1996 y 1998. A finales de 1998, el programa había contactado y hecho seguimiento a 78 casos, de los cuales 13% aún se encontraban en poliquimioterapia. En 1999, el número de casos descendió a 72 y en 2003 a 35.
Enfermedades prevenibles por vacunación: El país no ha registrado casos de difteria desde 1981, de poliomielitis desde 1989 y de sarampión desde 1996. La incidencia de tétanos neonatal ha disminuido notablemente. Todo ello en relación con las altas coberturas de vacunación en niños como en mujeres gestantes.
Enfermedades infecciosas intestinales: El 77% de las diarreas agudas que se reportan anualmente en el país corresponden a niños menores de 5 años. Si bien la prevalencia de diarrea en este grupo de edad fue de 22,5%, ésta es mayor en áreas urbanas, fuera de Tegucigalpa y San Pedro Sula, y en áreas rurales, especialmente de La Mosquitia (Gracias a Dios). El estrato de edad más afectado es el de 6-23 meses. Es alta la proporción de uso de medicamentos en niños menores de 5 años con diarrea (pastillas 41,5%, antidiarreicos 37,1%, antibióticos 19,6%) y el 29,6% de los niños recibieron Litrosol (SRO) durante el último episodio de diarrea en 2001. En este año poco más de la mitad de los niños recibieron menos alimentos o se le suspendió algunos alimentos sólidos durante la diarrea.
Infecciones respiratorias agudas (IRA): Incluyendo la neumonía, siguen constituyendo causa importante de morbilidad en los menores de 5 años, particularmente en los municipios más pobres del occidente del país. Madres encuestadas en la ENESF 2001, que tuvieron niños menores de 5 años fallecidos, declararon que murieron por IRA uno de cada tres niños entre 1 y 11 meses de edad y uno de cada 5 niños entre 1 y 4 años de edad.
Zoonosis: Entre las zoonosis, la rabia es la única que es sujeto de vigilancia regular, no habiéndose reportado casos en humanos en 2002 y 2003, y sólo 5 casos de rabia canina en cada uno de esos años. Sin embargo, existe el riesgo de introducción por los brotes ocurridos en los países vecinos.
VIH/SIDA: El SIDA, presente en el país desde 1985, viene acumulando poco más de 15 mil casos hasta julio del 2003, habiéndose diagnosticado 761 sólo en 2002, predominantemente en las grandes ciudades y afectando particularmente a los garífunas de la costa norte. La relación hombre:mujer que estuvo en 2 a inicios de la década pasada, es de 1.1 en la actualidad. El grupo de edad más afectado es el de 25-29 años en mujeres y de 25-34 en varones, siendo la vía de exposición más frecuente la heterosexual, seguida muy abajo por la perinatal.
Enfermedades Crónicas No Transmisibles: La hipertensión arterial y la diabetes no están completamente caracterizadas. Para 2002 la Secretaría de Salud reportó una incidencia de 1,104 y 381 por 100 mil para ambas enfermedades, respectivamente. La correlación significativa entre ambas enfermedades y su mayor incidencia en los municipios sede de las principales ciudades sugiere la presencia de factores de riesgo comunes o de un factor de confusión como la existencia de hospitales con capacidad de diagnóstico y tratamiento.
Violencia: La violencia social medida a través de homicidios, suicidios, accidentes de tránsito y agresión a mujeres, ha sido reportada persistentemente en aumento en Honduras. Reportes de la Dirección de Medicina Forense, Ministerio Público, la violencia por homicidios es mayor en las grandes ciudades y afecta a los jóvenes. Las recientes disposiciones legales para la lucha contra las pandillas parece haber impactado significativamente en la reducción de homicidios, sin embargo, al no haberse implantado medidas de prevención no se espera sostenibilidad en las mismas. La violencia intrafamiliar permanece mayormente encubierta aunque la instalación, en años recientes, de fiscalías especializadas ha producido un aumento en el registro de casos, fenómeno similar al que ocurre con la agresión contra las mujeres.
Enfermedades emergentes y re-emergentes: El aumento del comercio y viajes internacionales pone a Honduras en particular riesgo de acoger enfermedades procedentes de otros países, especialmente los vecinos, con los que existe intenso tráfico de bienes, animales y personas. Así, en los últimos años han cundido alarmas de posible introducción de síndrome respiratorio agudo severo, fiebre del Nilo Occidental y encefalitis equina venezolana.
RESPUESTA DEL SISTEMA DE SALUD
Políticas y planes nacionales de salud: Teniendo como marco general la Estrategia de Reducción de la Pobreza (2001), la actual administración de gobierno elaboró el Plan de Gobierno para el Sector Salud 2002-2006 cuyo objetivo es mejorar las condiciones sanitarias básicas y la prestación de servicios de salud con un enfoque de igualdad de oportunidades a favor de los grupos con alta vulnerabilidad. Sus líneas de acción son: (i) protección del entorno humano y promoción de la salud, (ii) atención primaria y prevención, (iii) mejorar la cobertura, acceso, calidad y eficiencia de la atención, y (iv) fortalecimiento institucional y regulación. Adicionalmente, se han establecido los siguientes programas y proyectos prioritarios para el mismo período: (a) municipios saludables, (b) salud materno-infantil, (c) control de enfermedades vectoriales, (d) atención integral del escolar y adolescente, (e) atención integral del adulto, (f) control de la tuberculosis, (g) lucha contra las infecciones de transmisión sexual y VIH/SIDA, y (h) reforma sectorial.
En octubre de 2003 el gobierno promulgó la Ley Marco del Sector Agua y Saneamiento con la finalidad de mejorar la planificación, regulación y prestación de los servicios de agua y saneamiento. La ley crea el Consejo Nacional de Agua Potable y Saneamiento (CONASA) ente que formulará las políticas, estrategias y planes de agua potable y saneamiento, y crea también un Ente Regulador de los Servicios de Agua Potable y Saneamiento.
El sistema de salud: El sector salud está constituido por la Secretaría de Salud (SS), el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) y el subsector privado, sin enlaces funcionales entre ellos. La SS, hasta mayo del 2004 estaba organizada administrativamente en 8 regiones de salud, y éstas en áreas de salud bajo cuya jurisdicción estaban los hospitales de área y los establecimientos de atención ambulatoria (Centros de Salud con Médico y Odontólogo o CESAMO y Centros de Salud de Atención Rural o CESAR). Durante el 2004 se promulgó la Ley de Departamentalización de la Secretaría de Salud que establece el reordenamiento en tres niveles: nacional, regional y áreas y se crean 18 regiones departamentales (una por cada departamento) y 2 regiones metropolitanas (Tegucigalpa y San Pedro Sula). Además, se transfieren responsabilidades administrativas a las regiones de salud en el ámbito de contratación de personal y ejecución financiera.
La SS, según datos del reciente censo de establecimientos del 2002, tiene la mayor red de establecimientos en el país con 28 hospitales y 1,241 establecimientos de atención ambulatoria o atención materno-infantil. El IHSS cuenta con 2 hospitales y 10 establecimientos de atención ambulatoria y el subsector privado, ONGs y otras instituciones administran 108 hospitales y 820 establecimientos ambulatorios. De otro lado, ese año, existían en el país 6,659 camas (0.97 camas por mil habitantes) distribuidas así: 4,656 camas en la SS, 250 camas en el IHSS, 1652 en el subsector privado lucrativo y 101 en ONGs y otras instituciones.
En concordancia con la Política Nacional de Sangre, existe un centro nacional de referencia a cargo de la Cruz Roja Hondureña. Se cuenta con 26 bancos de sangre y 29 centros de colección de sangre en donde se tamiza el 100% de la sangre para VIH, hepatitis B y C, sífilis y Trypanosoma cruzi.
Se cuenta con servicios de diagnóstico por imágenes y de laboratorio con tecnología avanzada ubicados preferentemente en establecimientos del subsector privado en las grandes urbes del país.
Organización de las acciones de regulación sanitaria: En 2001 la SS realizó una evaluación nacional de las Funciones Esenciales de Salud Pública (FESP), en el marco de la cual se destacó una buena elaboración de normas básicas y secundarias pero se identificó falta de cumplimiento de las mismas, entre otras razones, por falta de recursos humanos. Áreas especialmente débiles son la certificación profesional, acreditación de establecimientos, vigilancia del cumplimiento de contratos por los proveedores privados y control de la calidad de aire y agua.
Hasta el momento de la promulgación de la Ley Marco de Agua y Saneamiento, no existía un organismo rector ni regulador del sector, existiendo en cambio una gran variedad de prestadores como el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), dependencias y empresas municipales, empresas mixtas y una privada (San Pedro Sula). A nivel rural actúan los municipios, las Juntas Administradoras de Agua y Saneamiento y la SS.
Servicios de atención a las poblaciones:
La cobertura de control prenatal en 2001 llegó a 85% de mujeres y la atención de parto al 62%. El uso de anticonceptivos fue de 61.8% en mujeres unidas, 46% de las cuales los obtuvieron en establecimientos de la SS. Finalmente todas las vacunas del PAI lograron cifras por encima del 90% en la población infantil. Se reconoce, sin embargo, dado que la mitad de la población es rural, vive en gran número de centros poblados dispersos y la falta de caminos apropiados que existen bolsones de población donde estos indicadores promedio son mucho menores.
La SS conduce las principales estrategias de salud a nivel nacional y local. Para ello la administración del nivel central tiene como órganos de línea varios programas de salud con responsabilidad normativa y de apoyo técnico a los niveles regionales de la misma SS, al IHSS y al subsector privado.
Las principales estrategias dirigidas a prevenir y controlar los principales daños a la salud son conducidas a través de los programas de salud de la SS y son: erradicación del sarampión, eliminación de rubéola, mantenimiento de la erradicación de la polio, atención integrada a las enfermedades prevalentes de la infancia (AIEPI), Roll Back malaria, Stop TB, AIN, y control de infecciones de transmisión sexual.
Una barrera significativa en la implantación de estas estrategias la constituye el modelo de atención medicalizado y eminentemente recuperativo, con un escaso componente de prevención, producto a su vez del modelo de formación y educación continúa de los profesionales de la salud.
En la misma evaluación de las FESP antes mencionada, la garantía y mejoramiento de la calidad de los servicios de salud individual y colectiva obtuvo la peor calificación identificándose que no se ha trabajado nada en el campo de evaluación del grado de satisfacción del público. Se reconoció, sin embargo, que existen algunas experiencias localizadas de apoyo a los niveles subnacionales y una incipiente definición de estándares para la evaluación del desempeño de la calidad.
La promoción de la salud fue una de las FESP peor calificadas a pesar de reconocerse el esfuerzo del país por promover conductas saludables, se identificó un bajo apoyo técnico a los niveles intermedios y locales, debilidad en la construcción de alianzas y en la planificación y coordinación de estrategias de información, y educación.
El monitoreo, análisis y evaluación de la situación de salud fue la segunda FESP mejor calificada en 2001, en particular por la preparación de guías, experticia y apoyo a niveles intermedios. No fue bien calificado el soporte tecnológico y la evaluación de la calidad de la información. Si bien fue bien calificada, se puede constatar que esa experticia no se vuelca en documentos analíticos o instancias de despliegue de información útiles para la toma de decisiones.
Existe una amplia cobertura de instalaciones de abastecimiento de agua potable y recolección de alcantarillado sanitario en el ámbito urbano, mientras que en el ámbito rural funcionan 4,233 Juntas Administradoras de Agua Potable administradas voluntariamente por los vecinos y existe un alto grado de letrinización. Sin embargo el crecimiento acelerado de asentamientos periurbanos, el mantenimiento precario de los sistemas, la falta de normas y manuales, la escasa disponibilidad de cloro a nivel rural, el bajo tratamiento de los desagües y que más del 90% del servicio de abastecimiento de agua es intermitente, son algunos de los problemas serios en el sector.
Insumos para la salud: En el país están circulando actualmente 16,000 medicamentos, la mayoría productos importados y de marca. En el área reguladora, actualmente fusionada en una sola estructura, la regulación sanitaria de medicamentos ha mejorado. En aspectos de vigilancia sanitaria se ha incrementado notablemente la supervisión a establecimientos farmacéuticos y la aplicación de sanciones incluyendo el cierre de farmacias por falta de regente.
El número de industrias farmacéuticas es 67, de las cuales pocas cumplen a cabalidad las Normas Correctas de Producción (GMP en inglés). En el campo del suministro de medicamentos ante la problemática general la Secretaria de Salud esta interesada en reorganizar todo el sistema focalizando sus acciones en aspectos de almacenamiento y control de inventarios.
Recursos humanos: Desde el punto de vista de función esencial de salud pública, el desarrollo de los recursos humanos fue una de las peor calificadas. Sus áreas más críticas fueron la falta de caracterización de la fuerza de trabajo, especialmente el diagnóstico de las necesidades de personal, así como la negociación con entidades formadoras, con otras entidades del Estado y con la sociedad civil para construir una política nacional en esta materia. Se destacó también la falta de un sistema de evaluación del desempeño del personal que trabaja en salud pública y la falta de estabilidad, incentivos y educación continua.
El nivel de médicos llega a 8.7 por 10 mil habitantes, lo que coloca a Honduras en el último lugar entre los países centroamericanos, y además éstos están concentrados en las urbes. Según el censo de establecimientos del 2002, en 74 municipios, donde viven poco más de medio millón de personas, no hay médico de la SS. La situación en cuanto a enfermeros profesionales, con un nivel de 3.2 por 10 mil habitantes, coloca al país en el penúltimo lugar en Centroamérica.
Investigación y tecnología en salud: El Consejo Hondureño de Ciencia y Tecnología (COHCIT) tiene la responsabilidad de coordinar los sistemas de ciencia y tecnología del sector. A pesar de existir una instancia a cargo de desarrollar la agenda de investigación en salud pública, ésta no lo hace por falta de apoyo político, técnico y financiero. La principal fuente de financiamiento es la cooperación externa. Las otras instituciones creadas por el Estado para promover la investigación tampoco desempeñan esta función, quedando la investigación en salud relegada al criterio de profesionales individuales e instituciones académicas cuyas investigaciones no contribuyen a mejorar el conocimiento sanitario ni preservan los principios éticos en las mismas.
No existe en el país un sistema de evaluación de tecnologías en salud (ETES) que colabore en la toma de decisiones y contribuya a mejorar la calidad de la atención. Desde el punto de vista de la organización, procesos administrativos más ágiles han mejorado la atención a los usuarios en ciertos hospitales beneficiados de proyectos especiales.
Información Sanitaria y Vigilancia de la Salud: La información sanitaria proviene principalmente de los sistemas rutinarios de registro de datos en la red de servicios de salud tanto ambulatorios como hospitalarios. Está fragmentado intra-institucional como interinstitucionalmente. En la Secretaría de Salud existen varios sub-sistemas de registro, procesamiento y transmisión de datos que presionan sobre los servicios de modo que un mismo dato sigue varios caminos hasta el Nivel Central. La mayor parte de los datos son transmitidos en forma agregada y en formatos impresos lo que dificulta su interpretación en los niveles superiores. Los datos no pueden ser agregados o comparados entre las diferentes instituciones del Sector Salud. Desde el 2000 la Secretaría de Salud viene probando un nuevo sistema integrado de información automatizado del cual se tienen grandes expectativas.
La vigilancia de la salud se basa exclusivamente en los datos registrados en todos los servicios de salud en el denominado sistema de alerta (telegrama epidemiológico) y la remisión mensual de datos de 46 daños o eventos de notificación obligatoria. Se viene realizando el proceso de Desarrollo Organizacional de la Dirección de Vigilancia de la Salud que se espera mejore sustancialmente las deficiencias de cobertura, oportunidad y calidad.
La Secretaría de Salud viene implementando las Unidades de Análisis epidemiológico, tanto a nivel nacional como intermedio y local. Son instancias de procesamiento, análisis de información y toma de decisiones. Para ello se vienen fortaleciendo los equipos que estarán a cargo de las unidades (epidemiólogo, estadígrafo y microbiólogo) y dotando de herramientas para el análisis georeferenciado de la información. Producto de ello se han elaborado mapas de riesgos para enfermedades transmisibles y calculado un Índice de Necesidades en Salud municipal combinando seis dimensiones: sanitaria (acceso a agua), desarrollo urbano (hacinamiento), capital humano (educación primaria), acceso a servicios de salud (cobertura vacunación), oferta de servicios de salud (médicos por habitante) y estado de salud (retardo de crecimiento en escolares).
Reducción del impacto de emergencias y desastres:
Como consecuencia del devastador huracán Mitch se mejoró la organización de instancias sectoriales para prevenir y mitigar las emergencias y desastres. En el sector salud se reconoce una buena articulación interinstitucional para construir alianzas y adecuada asesoría a los niveles subnacionales. Se aprecia un buen desarrollo de normas a partir de un plan nacional de mitigación de desastres del sector salud.
Gasto y financiamiento de la salud: El gasto en salud en Honduras es de los más bajos de la Región. Con apenas $59 per capita en 1998, es apenas superior al gasto en Haití, Ecuador, Nicaragua y Bolivia. De otro lado, el gasto en salud expresado como porcentaje del PNB (o GPD en inglés), alcanza el 7.15%, dos terceras partes del cual (4.5%) es gasto privado. El gasto público en salud en relación al gasto público total muestra una tendencia a la disminución, al pasar de 7,2% a 6,7 % entre 1995 y 1999. El gasto total en salud per cápita mostró un descenso de 24,1% en ese mismo período.
Las fuentes de financiamiento del Sector en 1999 fueron: las familias, que aportan el 53,7% del gasto nacional en salud, el Gobierno (32,9%), el IHSS (7,8%) y las organizaciones sin fines de lucro y las aseguradoras privadas (4,3% y 1,3%, respectivamente.) Entre 1993 y 1999 el financiamiento de la Secretaría de Salud, aumentó en un 91,6%, especialmente en base al financiamiento externo, que aumentó en 117%. El financiamiento del IHSS está sustentado en el aporte de los afiliados, pero resulta ser claramente insuficiente.
Cooperación técnica y financiera externa en salud: Después del huracán Mitch, el flujo de cooperación tanto técnica como financiera en salud, aumentó en forma considerable. Sin embargo, esta se viene dando en forma desorganizada y sin un conocimiento claro del impacto sobre los grupos poblaciones que realmente lo necesitan. Se espera que el ejercicio Sector Wide Approach (SWAP), recientemente aprobado por el gobierno, realinee la cooperación.