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Guía
rápida para saber donar
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Donar no siempre significa ayudar. Los desastres se han
presentado cada vez con mayor capacidad destructiva tanto en America Latina
y el Caribe como en otras regiones en desarrollo del mundo. Gracias a
las comunicaciones actuales, las noticias de éstas tragedias llegan a
la comunidad internacional en minutos y, en algunos casos, la ayuda se
moviliza en cuestión de horas. Este caudal de ayuda inmediata puede beneficiar
considerablemente a un país asolado por un desastre si se corresponde
con necesidades reales. Pero cuando la ayuda no se ha solicitado o cuando
las instituciones o personas donantes tienen una visión equivocada de
esas necesidades, también puede convertirse en una carga. La ayuda será
siempre mayor y mejor si se aplican algunos principios básicos para ordenar
y racionalizar un proceso que debe favorecer y no entorpecer la rápida
asistencia de las poblaciones afectadas y su pronta recuperación. Debido
además a la competencia por recursos cada vez más escasos, las ONGs, los
gobiernos y agencias internacionales deben considerar, antes de que ocurra
el próximo desastre, cuál es la forma más eficaz de asistir humanitariamente
al país o la comunidad afectada.
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Considerar
que cada "desastre" es único y sus efectos sobre la salud dependen también del
grado de desarrollo del país afectado.
Considerar que
el objetivo de una buena donación es responder a las demandas reales expresadas
por el receptor.
El país afectado
debe informar a los donantes de lo que no se desea recibir ni se necesita. Esto
es tan crítico como dar las especificaciones de lo que sí se necesita.
La ayuda de emergencia
debe complementar, no duplicar, las medidas aplicadas por el país afectado.
Siempre que sea
posible, efectuar las donaciones en dinero. Ello permite hacer compras locales,
y ahorrar tiempo y recursos logisticos en almacenamiento y transporte.
Ayudar a las poblaciones
afectadas durante las etapas de preparación, rehabilitación y reconstrucción.
Los programas de ayuda exitosos son los que tienen en cuenta que el interés
internacional disminuye cuando las necesidades y la escasez se tornan más apremiantes.
Siempre debe haber
una estrecha comunicación entre donantes y receptores, y será mucho más eficaz
si existe desde antes de la emergencia.
Algunos materiales
especiales requieren obtener especificaciones precisas. Cuando se va a donar
equipo médico usado, equipos nuevos, tiendas de campaña, y vacunas, es necesario
obtener y proveer documentación más detallada sobre los mismos.
Conocer y aplicar
un sistema de manejo de sumi-nistros (como SUMA), que promueve la transparencia
y la buena gestión de las donaciones.
SUMA es un sistema
de gestión de suministros que ayuda ha poner orden en el caos que frecuentemente
se produce cuando la asistencia humanitaria no ha sido bien coordinada.
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No se debe
reaccionar exageradamente ante los informes de los medios de comunicación que
piden ayuda internacional urgente. Hay que esperar hasta conocer bien la situación
y hasta que las peticiones de ayuda se hagan formalmente.
Los donantes no deben
competir entre ellos. La calidad y adecuación de la asistencia son más importantes
que su tamaño, su valor monetario o la velocidad con la que llega.
Cuando se hacen donaciones,
no fomentar el envío de vestimenta usada (ropa, zapatos, etc.), alimentos caseros,
medicamentos de todo tipo, sangre y derivados sanguíneos, personal o equipos
médicos o paramédicos, hospitales de campaña, y unidades médicas modulares.
Nunca hay que
donar medicamentos con fecha de caducidad próximas o ya pasadas.
Nunca deben
existir normas dobles para medir la calidad. Si el producto es inaceptable en
el país donante, es inaceptable como donación.



