 Secretos de la industria tabacalera por Donna Eberwine Fotos © Carlos Gaggero
Qué revelan los documentos confidenciales acerca de las tácticas de la industria tabacalera para proteger sus ganancias, en detrimento de los esfuerzos de la salud pública en América Latina y el Caribe
Nota del editor: La divulgación, en los años noventa, de documentos internos de la industria tabacalera, en el marco de los juicios anti-tabaco en los Estados Unidos, aportó muchas pruebas acerca de los intentos de la industria para confundir a los consumidores y socavar iniciativas de salud pública. Para descubrir lo que revelan esos documentos acerca de las actividades de la industria tabacalera en América Latina y el Caribe, en 2001, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) encargó un proyecto de investigación centrado en los dos líderes del mercado en la Región: British American Tobacco (BAT) y Philip Morris International (PMI). El resultado, obtenido después de examinar más de 10.000 páginas de documentos, es el informe La rentabilidad a costa de la gente: Actividades de la industria tabacalera para comercializar cigarrillos en América Latina y el Caribe y minar la salud pública (OPS, 2002), por Stella Aguinaga Bialous y Stan Shatenstein. Este artículo es una adaptación de ese informe de la OPS.
Corría el año de 1990, y las dos principales tabacaleras multinacionales de América Latina y el Caribe estaban preocupadas ante la posibilidad de que el sentimiento de rechazo del tabaco se estuviese extendiéndo desde América del Norte y Europa hasta sus mercados en acelerado crecimiento, situados al sur de la frontera con los Estados Unidos.
Sharon Boyse, que entonces trabajaba como experta en asuntos públicos para British American Tobacco (BAT), describió la situación en un memorando enviado a funcionarios de las filiales de su empresa en la Argentina, Brasil, Chile y Venezuela. "Los problemas más importantes que debe enfrentar la actividad en América del Sur, ahora y en el futuro, son el humo ambiental de del tabaco, las restricciones al consumo de tabaco en público, y el hecho de que el hábito de fumar no sea socialmente aceptable… En este contexto no se debe subestimar la influencia de las noticias desfavorables sobre el consumo de tabaco divulgadas por los medios de comunicación internacionales (en especial en los Estados Unidos e Inglaterra) y por la OPS/OMS".
Marc Goldberg, gerente para América Latina de Philip Morris International, se hizo eco de las inquietudes de Boyse durante una de sus presentaciones de ese mismo año. "En cuanto a la legislación contra el consumo del tabaco, los gobiernos han redoblado esfuerzos para restringir el consumo de tabaco en los lugares públicos e imponer nuevas limitaciones a la publicidad —observó—. Hemos logrado enfrentar con éxito las propuestas contra el tabaquismo en Costa Rica, Guatemala y Paraguay, pero es evidente que la tendencia a restringir el consumo de cigarrillos en los lugares públicos seguirá permeando la legislación en toda la región".
Las observaciones de Goldberg indican, sin lugar a dudas, que la industria no iba a quedarse con los brazos cruzados mirando cómo aumentaban las amenazas a algunos de sus mercados en desarrollo más lucrativos. Por el contrario, para contrarrestarlas conseguirían la ayuda de una de las asociaciones médicas más prestigiosas de la región.
"Con la orientación de Shook, Hardy and Bacon [estudio jurídico con sede en los Estados Unidos] y auspiciado por el Colegio Interamericano de Médicos y Cirujanos, se está llevando a cabo una encuesta para determinar la opinión de los decanos de las facultades de medicina sobre las prioridades de la región en materia de salud —informó Goldberg—. Confiamos en que los resultados de la encuesta demostrarán que la preocupación por el consumo del tabaco en América Latina, como riesgo para la salud pública, es consecuencia de las presiones externas y no un tema de interés primario para la comunidad médica. Si el estudio confirma nuestras sospechas, esperamos que el Colegio Interamericano de Médicos y Cirujanos dé amplia difusión a estos hallazgos". Y agregó: "Estamos abocados al desarrollo de estrategias de cabildeo y de creación de coaliciones con quienes tienen intereses económicos comunes con nosotros, y nuestra intención es adelantarnos permanentemente a las intenciones de nuestros adversarios".
Según documentos secretos divulgados por la industria tabacalera a partir de 1998, y examinados a solicitud de la OPS, ésta no sería la primera ni la última vez que la industria se asegurara la ayuda de respetados profesionales científicos y médicos para socavar las iniciativas de control del tabaquismo en América Latina y el Caribe. En uno de esos casos, las empresas tabacaleras contrataron al decano del Programa de Posgrado en Ciencias de la Salud, de la Universidad Católica de la Argentina, amigo personal del entonces presidente Carlos Menem, para hacer presión contra las leyes que prohibirían la publicidad y restringirían el consumo de cigarrillos en lugares públicos o cerrados.
Por otra parte, según revelan los documentos secretos, las empresas tabacaleras:
- Contrataron en secreto a investigadores médicos y científicos de toda la región para tergiversar los estudios científicos que vinculaban el humo de tabaco con enfermedades en no fumadores.
- Trataron de ganarse la adhesión de los medios de comunicación mediante viajes con todos los gastos pagos y conferencias a favor de la industria copatrocinadas por asociaciones de periodistas.
- Diseñaron campañas de "prevención del tabaquismo en los jóvenes" principalmente como herramientas de relaciones públicas en forma simultánea con sus estrategias de mercadeo que tenían como destinatarios a los fumadores jóvenes.
- Participaron activamente en las redes de contrabando de cigarrillos para aumentar su participación en el mercado y en los volúmenes de ventas, al mismo tiempo que en público se oponían a las ventas ilegales de cigarrillos.
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