
Secretos de la industria tabacalera
Ciencia mercenaria
 Un kiosco, en Lima, Peru, ofrece cigarrillos sueltos a 15 centavos de dolar cada uno. Los fumadores pagan el equivalente de 1,50 dolares por el paquete completo. | A comienzos de los años noventa, la cuestión de la exposición al humo de tabaco ajeno se convirtió en un tema de actualidad en los Estados Unidos a medida que aumentaban las pruebas científicas sobre sus efectos dañinos en la salud. Dos entidades estadounidenses, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH), publicaron informes que confirmaban que los llamados fumadores pasivos se encontraban expuestos a un riesgo considerablemente mayor de sufrir enfermedades.
Estos informes, emitidos por dos importantes organismos gubernamentales de los Estados Unidos, ejercieron nuevas presiones sobre la industria tabacalera para que contrarrestara la información científica que vinculaba el humo ambiental de tabaco (HAT), o humo de tabaco ajeno, con la enfermedad y, en especial, para prevenir los crecientes esfuerzos de control del tabaquismo en América Latina y el Caribe.
Una propuesta, presentada en 1992 por el grupo de abogados de la industria tabacalera, Covington and Burling, plantea la respuesta de la industria:
El Programa de Consultoría sobre el HAT en Centroamérica y América del Sur (Proyecto Latino) se puso en marcha a principios de 1991. Actualmente, participan en este proyecto trece consultores de siete países: Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Venezuela. Éstos provienen de una amplia variedad de disciplinas científicas, como la química y la bioquímica, la epidemiología, la oncología y la medicina pulmonar y cardiovascular. Hoy día, el Proyecto Latino es financiado en un 40% por Philip Morris International [60% por BAT]. La gestión del Proyecto Latino está en manos de Covington and Burling.
A diferencia de muchos otros programas regionales de consultoría sobre el HAT patrocinados por la industria, el Proyecto Latino se puso en práctica para adelantarse a la inminente irrupción del tema del HAT en Centroamérica y América del Sur, y no como reacción a ella. De vital importancia para el éxito del Proyecto Latino es la producción y la difusión de datos científicos sólidos, no sólo relacionados con el HAT específicamente, sino también con una amplia gama de contaminantes potenciales de los entornos al aire libre y del aire de los locales cerrados. Por un lado esta estrategia incita a los organismos gubernamentales y a los medios de comunicación de Centroamérica y América del Sur a resistirse a las presiones de los grupos que se oponen al consumo del tabaco y, por el otro, ubica al HAT en el lugar que le corresponde entre los diversos contaminantes potenciales que se encuentran en esas regiones, tanto en los entornos al aire libre como en los locales cerrados.
Además de financiar la investigación realizada por los consultores, la industria los enviaba como expositores a seminarios y simposios científicos, y utilizaron su influencia para lograr el auspicio conjunto de dichos eventos por parte de algunas de las entidades académicas más prestigiosas de la región. Entre ellas se encontraban la Academia Nacional de Ciencias y la Academia Nacional de Medicina, de la Argentina; la Universidad de San Pablo en Brasil; la Academia Chilena de Ciencias, la Universidad Católica de Chile y la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.
Si bien la supuesta función del Proyecto Latino era la de "generar y difundir" "datos científicos sólidos" para contrarrestar los esfuerzos "extremistas de control del tabaco", los vínculos entre los consultores y la industria tenían que mantenerse en el más estricto secreto. Una carta fechada en 1991 y enviada por Boyse, empleada de BAT, a Edgar Cordero, de la empresa Republic Tobacco de Costa Rica, aclara este punto sin que quede la menor duda:
No puedo dejar de insistir con suficiente firmeza sobre la necesidad absoluta de que la industria no tenga ningún contacto directo con estos científicos [los consultores] que forman parte del programa ... Si alguien llegara a sospechar que alguno de ellos está vinculado con la industria, corremos el riesgo de que, por asociación, se piense lo mismo del resto del grupo; y todos los esfuerzos habrán sido en vano. Como ya se ha explicado, cualquier contacto debe llevarse a cabo a través de Covington and Burling...
 Un paquete gigante de cigarrillos “American Blend” Ducal distrae a los conductores en la autopista Panamericana al sur de Lima, Perú. El aviso promete "sabor que une". | Una estrategia fundamental del Proyecto Latino era la de cambiar el centro del debate público para pasar de los efectos sobre la salud del tabaquismo pasivo a cuestiones más amplias, como la calidad del aire en la región, sugiriendo que el humo de tabaco ajeno era un factor insignificante en la contaminación del aire en espacios cerrados. Con este objetivo, el proyecto propuso una investigación original sobre estos temas, lo que abarcaría un estudio en América Central para el que "se adquirirían datos acerca de los niveles de diversos gases y sustancias particuladas suspendidas en el aire de las oficinas y los restaurantes de Costa Rica, Guatemala, Panamá, El Salvador, Nicaragua y Honduras. Los niveles de contaminación del aire del ambiente exterior se determinarán en forma simultánea con las mediciones del aire de los locales cerrados". Los resultados del estudio se publicaron en la revista Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional de Costa Rica. Como cabía esperar, los datos demostraban que el tabaquismo no contribuía significativamente a la deficiente calidad del aire en los locales cerrados.
En 1993 se presentaron resultados similares en un seminario auspiciado por la industria en Quito, Ecuador. El consultor Carlos Álvarez, del Proyecto Latino, dijo ante decenas de periodistas reunidos en el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) que no existía una relación estadísticamente significativa entre el tabaquismo pasivo y las enfermedades cardiovasculares, y que "incluso en el peor de los casos, los problemas de América Latina relacionados con la exposición al HAT son ínfimos en comparación con aquéllos que provocan la contaminación ambiental, la desnutrición, el cólera, la diarrea, el analfabetismo, las deficiencias habitacionales y la marginación". Esto, a pesar de un cúmulo abrumador de investigación científica conocida que ya marcaba una relación causal entre el humo ambiental de tabaco y la enfermedad cardíaca.
Los documentos de la industria del tabaco muestran que eventos como el seminario del CIESPAL eran una táctica preferida de relaciones públicas en América Latina y el Caribe. Para mejorar la imagen de la industria en toda la región, BAT y Philip Morris patrocinaron en forma conjunta simposios similares dirigidos a los periodistas, con mensajes favorables a la industria acerca de temas como el tabaco y la salud, el tabaquismo pasivo, la libertad de expresión y las actividades y prioridades de la OMS. Los expositores escogidos por la industria eran principalmente especialistas del Proyecto Latino y otros consultores en HAT, pero también contaron con el apoyo de sus aliados de la industria de la publicidad y otras afines. Unicamente cuando se abordaba el tema fundamental de los efectos directos del hábito de fumar sobre la salud —lo que la industria terminó reconociendo ante sus detractores— la industria se vio obligada a contar sólo con sus empleados. "No tenemos a ningún consultor externo dispuesto a hacerlo, y mucho menos uno de habla hispana", expresó Sharon Boyse en un memorando de 1994.
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