Revista Perspectivas de Salud
La revista de la Organización Panamericana de la Salud
Volumen 8, Número 1, 2003

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Renacer de las cenizas

De la escasez a la crisis


Los habitantes de Villa Centenario construyeron sus propias casas y se reúnen regularmente para discutir cómo mejorar las condiciones de vida de su comunidad.
Las dificultades que vivieron los Osorio a comienzos de 2001 fueron similares a las de miles de familias salvadoreñas que perdieron sus casas debido a los terremotos. Según el Comité de Emergencia Nacional (COEN), los terremotos afectaron a casi la cuarta parte de las viviendas del país, ya que más de 180.000 unidades sufrieron daños y unas 150.00 quedaron totalmente destruidas. Pero el mayor peso de lo ocurrido recayó en la población rural pobre, ya que sus viviendas eran vulnerables por su ubicación y diseño inadecuados, y por la utilización de materiales de construcción que no pudieron resistir la fuerza de los terremotos. Lo que ya era una grave escasez de viviendas apropiadas se convirtió en una crisis enorme debido a los sismos.

Esto representaba una gran dificultad para el gobierno y los ciudadanos por igual: reconstruir no sólo las viviendas, sino comunidades enteras que fuesen más fuertes y más saludables que las destruidas. "Era una oportunidad para pensar mejor en lo que son las viviendas rurales, y para introducir un nuevo concepto de vida saludable, aun en el contexto de la pobreza", dice Horacio Toro, representante de la OPS en El Salvador.

"Fue una chance para encontrar soluciones a problemas antiguos, como la falta de servicios básicos de saneamiento y los comportamientos humanos perjudiciales para la salud que van unidos a la pobreza y las malas condiciones de vida".

La tarea de crear un nuevo prototipo de vivienda saludable fue emprendida por un grupo de ingenieros sanitarios de la representación de la OPS en San Salvador. La Organización también ayudó a obtener el financiamiento para el proyecto de varios gobiernos como los de Bahamas, Canadá, Italia, Noruega y Suecia, y más tarde de la Fundación Panamericana de Salud y Educación (PAHEF), para financiar las primeras 60 casas, mientras que la orden religiosa de los Hermanos Maristas recaudó fondos para costear las 40 casas restantes. La meta era hacer de Villa Centenario OPS un proyecto modelo que demuestre que es posible contar con viviendas y comunidades saludables hasta en las zonas rurales más pobres.

El núcleo de Villa Centenario está formado por 100 casas, construidas con todos los elementos para que sean seguras en caso de terremotos, pero además para que ofrezcan la posibilidad de llevar una vida saludable, aun en las zonas rurales más pobres. Las casas fueron diseñadas como prototipos de vivienda antisísmica, de bajo costo y de fácil construcción; los futuros residentes se encargaron de apoyar la construcción utilizando herramientas sencillas y materiales duraderos. Cada casa tiene tres dormitorios pequeños, la cocina y un área social, todo en una superficie de 41 metros cuadrados. Están equipadas con un tanque de almacenamiento de agua y filtros de purificación, una ducha, una pila para lavar ropa y utensilios de cocina, una estufa que funciona con gas o con leña, una letrina y un sistema sencillo para eliminar las aguas residuales. Las ventanas y las puertas están recubiertas con malla milimétrica para impedir la entrada de insectos. El costo total de los materiales asciende a poco más de 4.000 dólares.

Hoy en día, menos de dos años después del comienzo de la construcción, Villa Centenario OPS tiene, además de sus 100 viviendas, un centro comunitario bautizado con el lema Salud Para Todos, una plaza principal, un parque con juegos infantiles, un campo deportivo, un dispensario médico, una panadería y un molino de "nixtamal" para tortillas de maíz. Los niños van a una escuela situada a un kilómetro de distancia del poblado. Recientemente se ha inaugurado el alumbrado eléctrico y el acueducto que posibilita que cada casa cuente con el servicio de agua sanitariamente segura. El Municipio de Acajutla presta los servicios de recolección de la basura.

"Estas nuevas formas de trabajo de los ministerios de Salud acercan los programas hacia las comunidades, haciendo de los salvadoreños los protagonistas de la salud", dice el ministro de Salud, Francisco López Beltrán.

Se asigna suma importancia a la vivienda saludable, o VIVISAL, pero la participación social es igualmente importante. El presidente de la República, Francisco Flores, señaló el día de inauguración de la Villa que es "un nuevo concepto en provisión de vivienda, que incorpora un sistema de atención integral a las necesidades básicas de las familias".

La Villa Centenario cuenta con una Junta Directiva elegida entre todos que tiene personería jurídica, además de brigadas voluntarias de salud y saneamiento, programas de adiestramiento comunitario, varios proyectos para generar ingresos e iniciativas comunitarias de nutrición apoyadas por el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP), uno de los centros panamericanos de la OPS.

Varios gobiernos y organismos han ayudado a organizar campañas comunitarias para el control de las moscas y mosquitos, vacunación de niños y alfabetización de adultos.

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