Revista Perspectivas de Salud
La revista de la Organización Panamericana de la Salud
Volumen 8, Número 1, 2003

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Las vendedoras de la salud

Como tener un doctor


Una manzanera hace su recorrido casa por casa con su bebé en brazos. El trabajo de las voluntarias es promover las prácticas de salud y animar a los vecinos a que utilicen los servicios de salud.
Una vez elegida y capacitada, la primera tarea de la manzanera es hacer un censo de su manzana, donde difundirá puerta a puerta la oferta de los servicios de salud, además de educar a los interesados sobre lo que el programa llama "señales de peligro" y otros aspectos de salud, aplicables tanto en menores de cinco años como en embarazadas. A estas últimas se les enseña cómo actuar ante posibles complicaciones en caso, por ejemplo, de un parto prolongado, sangrado en el embarazo o fiebre después de dar a luz. En el caso de los niños, las señales de peligro sobre las que se alerta a los padres son la diarrea o el mal olor en el ombligo del recién nacido, etc. Al mismo tiempo, se les da a los padres una explicación detallada del esquema y programa de vacunación.

Cada manzanera decide el día y la hora en que visitará su manzana, aunque la mayoría de ellas lo hace durante las primeras horas de la tarde después de haber atendido, en la mañana, a su familia. "Primero cocinamos para nuestros esposos y nuestros hijos, después recién podemos salir a hacer la ronda", explica Susana Quispe, una las manzaneras del Distrito de Salud número tres, también llamado Distrito Centenario, en honor a los 100 años de la OPS. En la manzana de doña Susana hay 20 casas, todas de condición humilde. Pequeñas estructuras de dos o tres habitaciones con paredes de adobe y ladrillo encajonadas en callejuelas de piedra y tierra. En uno de estos domicilios vive Lizet Silva, de 21 años, que ha confiado el cuidado de su primer embarazo a doña Susana, y con quien visitó por primera vez un centro de salud. "Es como tener un doctor en la casa", dice Lizet, refiriéndose a su manzanera.

Para las autoridades sanitarias del municipio alteño, las manzaneras han logrado lo que otras estrategias tradicionales no han podido: disminuir el riesgo de muerte materna e incrementar el número de partos institucionales o atendidos en servicio. ¿Cómo se logró? Rescatando el poder de la gente, según Torrez y otros que las apoyan, y la vocación de ayuda de los vecinos de la comunidad o en este caso de la manzana, manifestaciones que en Bolivia están culturalmente enraizadas desde la época precolonial, gloria de las culturas quechua y aymara, y que son transmitidas de generación en generación.

Abdel Padilla es periodista del diario La Prensa en La Paz, Bolivia.

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