|
Revista Perspectivas de Salud |
![]() |
![]() Rosaura Veliz Rixton. Foto ©La Leche League Guatemala |
Doña Amalia explicaba que amamantar era la mejor opción tanto para la mamá como para su bebé, no importara lo que dijeran parientes o amigas. Las otras madres lo reafirmaban. Le aseguraban a Veliz que cuando lloraba su bebé no era porque ella estuviera amamantando mal. Tampoco era necesario pasar al biberón, como sugería su suegra, ni ofrecerle agua, jugo o cualquier otra cosa durante los primeros seis meses.
"Me gustó escuchar que no había necesidad de darle biberón, que podía tomar sólo mi pecho. En la reunión de mamás me explicaron cómo darle de mamar. Me gustó tanto el grupo, que continué yendo", recuerda Veliz.
El amamantar es la mejor forma, y la más saludable, para alimentar a los bebés. Esto siempre ha sido así. La leche materna contiene todos los nutrientes que necesitan, además de anticuerpos que fortalecen sus sistemas inmunitarios todavía en desarrollo. Los científicos han comprobado incluso que los bebés que toman el pecho son más inteligentes. Esto, sin contar el momento especial de comunicación y afecto que viven la mamá y el bebé mientras éste es alimentado. Además, la leche materna no requiere ninguna preparación, por lo que no corre riesgo de contaminarse con agua sucia u otras sustancias. Además, siempre está lista cuando el bebé la necesita.
Sin embargo, a partir de mediados del siglo pasado, en muchos países —tanto desarrollados como en desarrollo— la práctica fue disminuyendo por diferentes motivos: la promoción de productos alternativos para alimentar a los bebés, la percepción social de que era en cierto modo más "moderno" usar fórmula infantil, y la falta de conocimiento respecto de los grandes beneficios de amamantar, tanto para el bebé como para la madre. Para remediar esto fue que siete mujeres estadounidenses fundaron en 1956 la Liga de la Leche, una organización no gubernamental y ahora internacional, que trabaja en distintos países promoviendo la práctica de la lactancia materna y apoyando a las madres que la practican.
Hoy en día, los programas de la Liga de la Leche Internacional se concentran en capacitar a monitoras y en establecer grupos de apoyo en los cuales las madres pueden intercambiar sus experiencias y su conocimiento. El objetivo es aumentar la confianza en sí mismas no sólo respecto del acto de amamantar sino también de otras capacidades maternas. Las nuevas madres hacen preguntas y las más experimentadas les dan consejos. Durante los encuentros, la monitora escucha, dirige con delicadeza la discusión y corrige respetuosamente si es necesario.
"Fui a escuchar experiencias de otras madres. Cada persona lo hace a su manera, pero una monitora explica mejor", comenta Karla Duarte, mamá de un niño de tres años y una niña de dos años, y embarazada de seis meses. Su primer hijo nació por cesárea y cada vez que Duarte tenía que ir a las curaciones de su operación, no podía llevarlo porque se sentía muy débil. Entonces, la señora que se quedaba a cargo del nene le daba biberones con fórmula. A los 15 días, Duarte le ofreció el pecho pero el bebé lo rechazó. Nunca más le dio de mamar. Para Duarte, esta decisión afectó la salud de su hijo porque comenzó a sufrir infecciones en el estómago. Su segunda hija, a la que alimentó con leche materna, nunca se enfermó. Duarte asegura que al bebé que está por llegar lo alimentará exclusivamente con su leche.
![]() Karla Duarte, de El Limón, Guatemala, con su hija Karlita, de 2 años. Ella está convencida de que la razón por la que su hija nunca enfermó es porque fue alimentada exclusivamente con leche materna. |
Las monitoras actúan como facilitadoras, un rol que es esencial. Ellas "son mujeres que pertenecen a la comunidad en la que trabajan, son líderes por naturaleza, y conocen las necesidades de las madres a las que ayudan. Las actividades que realizan van desde la consejería personalizada, incluyendo visitas domiciliarias, hasta la formación de grupos de apoyo madre-a-madre", cuenta Veliz.
Ella participó en los grupos de apoyo de La Liga de la Leche de Guatemala por tres años, recibió la capacitación para convertirse en monitora en lactancia materna hace dos años, y la eligieron coordinadora de El Limón hace un año. Ahora, como monitora, realiza una de las actividades que más la enriquece: ayudar a otras mamás. "Cuando entré y hablé con las mamás me proyecté, recordé cuando yo había tenido a mi nena y estaba empezando. Hay que ayudarlas porque a veces, las influencias de los demás hacen daño", opina.
Las monitoras sí enfrentan sus desafíos. Uno de ellos es poder lograr que las mamás realmente se comuniquen, cuenten sus problemas y aprendan. "Según las costumbres, las mujeres muchas veces no se sienten cómodas hablando de sus experiencias y creencias con gente a la que acaban de conocer", opina Mimi de Maza, miembro de la junta directiva de La Liga de la Leche Internacional y una de las promotoras del programa de monitoras en lactancia materna. Por eso, el equipo desarrolló las "mantas", ilustraciones que se utilizan para enseñar conceptos y técnicas de amamantamiento. Más que dar instrucciones acerca de cómo amamantar, los cuadros son diseñados para estimular el intercambio, tan vital en cualquier grupo de apoyo. Como lo explica Maza: "El uso de estas imágenes ayuda a las mujeres a hablar sobre las elecciones que han tomado, brindándoles una forma de conectarse con otras mujeres".
María del Mar Mazza es nutricionista y administradora del Programa de Monitoras en Lactancia Materna de La Liga de la Leche Internacional.