 Una joya cubana de la medicina tropical (continuación)
Vínculos con el exterior El Instituto Kourí ha creado lazos en el terreno de la investigación y la educación con diversas instituciones académicas de los Estados Unidos, entre ellas, las universidades de Cornell, Harvard, Princeton y Yale. La más importante de estas relaciones ha sido con el Centro David Rockefeller para Estudios Latinoamericanos de Harvard. Desde la creación del centro, en 1994, una de sus prioridades ha sido la de reanudar y ampliar nexos con académicos e instituciones de Cuba. A través de la iniciativa "Programa Cuba", el centro ha auspiciado la colaboración entre instituciones cubanas homólogas y las escuelas de Medicina y de Salud Pública de Harvard, además de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy y hasta la Escuela de Posgrado en Diseño.
Aun antes de la revolución, la Escuela de Medicina de Harvard tenía un fuerte vínculo con el instituto Kourí. Esa relación se interrumpió luego del ascenso al poder de Castro y la decadencia del instituto. Pero, en 1988, John David, profesor emérito de medicina tropical del Departamento de Inmunología y Enfermedades Infecciosas de la Escuela de Salud Pública de Harvard, le escribió a Gustavo Kourí para sugerirle formas de consolidar las relaciones en materia de investigación entre las dos instituciones. La respuesta de Kourí fue una invitación para visitar el instituto.
 Luego de contribuir en forma significativa a la conquista de las enfermedades tropicales que más amenazaban a Cuba, el Instituto Pedro Kourí ha dirigido sus esfuerzos hacia las enfermedades infecciosas que más amenazan a los países pobres.
| "Acepté la invitación para ver si podíamos organizar intercambios entre profesores y estudiantes y, después de un año, científicos de Cuba empezaron a visitar la Escuela de Salud Pública de Harvard", dice David. Estudiantes y profesores de Harvard también han viajado a Cuba y las dos instituciones han auspiciado conjuntamente conferencias y talleres.
David agrega: "Nuestras relaciones se han mantenido muy apartadas de los disidentes. La autocracia no ha influido en nuestras relaciones".
El instituto también ha desarrollado relaciones dentro de los círculos gubernamentales de los Estados Unidos. Gary Clark, jefe de la Unidad para el Dengue, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), conoce a Kourí desde hace más de 10 años y participa en los cursos sobre el dengue que dicta el IPK. Señala que esas actividades de colaboración son importantes para los investigadores tanto de Cuba como de los Estados Unidos, así como de otros países.
"Es una oportunidad para conocer a gente que tiene los mismos intereses –agrega Clark–. Por medio del liderazgo del Dr. Kourí y del curso, que actualmente llegará al octavo, hemos acumulado entre 14 y 16 años de esfuerzo para reunir investigadores. Entre 50 y 75 personas vienen a los laboratorios especiales".
Farmer, de la Universidad de Harvard, señala que estas colaboraciones representan mucho más que "la investigación pura". "El IPK se ha concentrado en algunas amenazas de infecciones clave como la tuberculosis, el dengue, la malaria y el VIH. En términos comparativos, éstas no son amenazas graves para Cuba. Pero sí lo son para el mundo pobre". Agrega que hasta ahora no hay una vacuna eficaz para ninguna de ellas, y son las principales enfermedades infecciosas del mundo de hoy.
Kourí también considera su misión en estos términos más amplios. "Cuando analizamos el riesgo de introducción de enfermedades exóticas en Cuba, nuestro gobierno decidió fortalecer el instituto y aumentar nuestra vigilancia. Pero, al mismo tiempo, nuestro presidente declaró que este centro no era solamente para Cuba, sino también para la humanidad".
Para Farmer, el IPK representa una oportunidad que hay que aprovechar.
"Las escuelas de Medicina y de Salud Pública de Harvard posiblemente formen el complejo más grande del mundo de investigación médica adscrito a una universidad –explica–. Unir nuestros esfuerzos a los de una de las principales instituciones de investigación del mundo en desarrollo, con miras a crear nuevas herramientas para controlar o tratar numerosas plagas, sería, como dijo William Shakespeare, 'una unión devotamente deseable'".
Annmarie Christensen es directora de publicaciones en el Global Health Council en Vermont, EE.UU. Preparó este artículo con ocasión de un viaje de su organización a Cuba en abril.
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