![]() Perspectivas de Salud La revista de la Organización Panamericana de la Salud Volumen 8, Número 3, 2003
Cronista del fin de la polio Con el ojo de un artista y la agudeza de un economista, el fotógrafo Sebastião Salgado ha puesto una cara humana a los problemas de la globalización. En su último trabajo documenta el esfuerzo internacional que está a un paso de terminar con la poliomielitis.
![]() Foto ©Armando Waak/PAHO En 2001, la lente del fotógrafo brasileño Sebastião Salgado comenzó a testimoniar en imágenes la batalla final por erradicar la poliomielitis. Convocado por Unicef, inició un largo viaje por campos y ciudades, siguiendo la ruta de los trabajadores de salud y los rostros de niños vacunados y madres compungidas. Así nació El fin de la polio, un esfuerzo global para terminar con la enfermedad (Bulfinch Press), un ensayo fotográfico que se publicó este año y que concentra la potencia del trabajo de este prestigioso reportero gráfico. Salgado, que ha recorrido el mundo y ha sido testigo de casi todas las emociones y las reacciones humanas, de pronto se enfrentó con algo completamente nuevo. "No tenía idea, hasta que me propusieron trabajar en este libro, de que la polio seguía siendo un estigma para muchas personas. Habitualmente busco provocar debate con las fotos. Pero con esta campaña fue distinto: había un valor agregado, tuve la conciencia histórica de estar registrando una batalla ganada, de ofrecer una esperanza. Este libro es un tributo al esfuerzo de los trabajadores de salud, a los que padecen la polio, a la dignidad del hombre", expresa Salgado. ![]() Durante la campaña nacional de inmunización de 2001, ningún tren de la estación de Moradabad, en Uttar Pradesh, India, podía partir hasta que todos los niños que lo abordaran fueran vacunados. En 2002, esa ciudad sufrió un brote de polio con más de 1.000 casos, que representaron el 66% de los nuevos casos del mundo en ese año. Foto ©Sebastião Salgado/Amazonas - Contact Press Images Y sus palabras suenan tan intensas como la historia de este virus que impidió a millones de personas moverse con libertad. Las primeras huellas de la polio se pueden rastrear hacia el año 1580 antes de Cristo. Y tuvieron que pasar más de tres mil años y muchas epidemias para que el fantasma de esta enfermedad comenzara a esfumarse. Finalmente, en 1954 se desarrolló una vacuna que fue acorralando al virus a través de la inmunización masiva. El continente americano, con el liderazgo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), fue la primera región del mundo en eliminar el virus salvaje de la polio. Gracias a esfuerzos conjuntos de todos los países, en 1991, el peruano Luis Fermín Tenorio, quien entonces tenía 3 años, fue el último caso registrado en el hemisferio. ![]() En la República del Congo, equipos en motocicletas trasladaron las hieleras con las vacunas contra la polio desde la capital, Kisangani, hasta las aldeas más remotas de la selva ecuatorial. La jornada fue peligrosa. Dos semanas antes, un médico que realizaba vigilancia de las inmunizaciones recibió un disparo en la carretera. Foto ©Sebastião Salgado/Amazonas - Contact Press Images Otros continentes no tuvieron la misma suerte y la polio todavía es endémica en muchos países. Veinte millones de personas están hoy inmovilizadas a causa de este virus. Pero el mundo está a punto de asegurar que nunca más una persona sufrirá el mismo destino. Cuando sea erradicada, la polio será la segunda enfermedad que la humanidad logre desterrar, después de la viruela. En 1988 se creó la Iniciativa Mundial para la Erradicación de la Poliomielitis, que contribuyó a reducir el número de casos de parálisis por esta enfermedad de 350.000 a 500 en 2001. Esta iniciativa también logró evitar que casi 4 millones de personas sufrieran una discapacidad permanente. Y es en este momento histórico cuando interviene la lente de Salgado, testimoniando la recta final de esta maravillosa carrera sanitaria. El reportero comenzó a expresar en imágenes el empuje final logrado gracias a la unión de varias fuerzas: la Organización Mundial de la Salud, Unicef, el Club Rotario Internacional y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos. ![]() En Baidoa, Somalia, durante la campaña nacional de erradicación de la polio de 2001, un grupo de músicos y cantantes fueron los responsables de difundir la información. Con sus ritmos, tuvieron un rol crucial, motivando a los trabajadores de salud y convenciendo a los padres para que llevaran a sus niños a vacunarse. Foto ©Sebastião Salgado/Amazonas - Contact Press Images Salgado tomó fotos de las campañas de vacunación realizadas en Somalia, Sudán, India, la República Democrática del Congo y Pakistán. Parte de este trabajo fue exhibido en la sede de la OPS antes de ser publicado. Casi 30 años antes, una tarde de 1970, su esposa Leila le había puesto una cámara en las manos. Ese acto simple, inofensivo y veloz, le cambió la vida para siempre. Una semana después ya se había comprado su propia máquina, y al mes estaba construyendo un cuarto oscuro en su casa de París. El joven Salgado dejó atrás una carrera como economista y este "camino sin retorno" lo llevó a transformarse en uno de los fotógrafos contemporáneos de mayor renombre. "La primera vez que miré a través de una lente descubrí otro mundo. La fotografía invadió mi vida. Aunque tardé un tiempo en hacer de las fotos mi oficio y mi razón de ser, creo que en 1973 empecé mi vida como reportero gráfico", cuenta Salgado. ![]() El Centro de Investigación y Rehabilitación Amar Jyoti en Nueva Delhi, India, alberga a 540 niños víctimas de la polio. En 2002, más del 80% de los nuevos casos de polio en el mundo se registraron en ese país. Foto ©Sebastião Salgado/Amazonas - Contact Press Images Salgado nació en 1944 en el estado de Minas Gerais, en Brasil. Estudió economía en la Universidad de San Pablo y en 1971 obtuvo su doctorado. Con los militares en el poder, hizo las maletas y se fue a París, la ciudad donde se enamoró de aquella primera cámara. Luego de distintas misiones como economista —para la Organización Internacional del Café en África y para el Banco Mundial— volvió a París y decidió dejar ese mundo para siempre. Sin embargo, en su nueva vida Salgado nunca perdió la perspectiva económica: ya no analizaba las variables de mercado, pero sí el devenir de los jornaleros, la odisea de los refugiados, el mundo de los inmigrantes y de los trabajadores temporarios en tiempos de globalización. Sus ensayos fotográficos lo llevaron a más de 100 países y a reflejar con el poder de la lente, y en blanco y negro, el dolor de los desplazados en el siglo XX. "Estoy viajando durante diez meses al año y sólo me falta conocer los polos –dice Salgado–, y puedo asegurar que la esencia del ser humano, en cualquier parte, es siempre la misma. El ser humano busca dignidad. Nadie se inmuniza ante el dolor. Es muy fuerte observar a una persona y pensar que merecía vivir de otra manera y que sólo por una cuestión geográfica sufre más que otros". ![]() Con un solo caso de polio registrado en 2001 y ninguno en 2002, Sudán, el país más extenso de África, ha sido declarado libre de polio. La mamá parece sufrir más que el niño durante la campaña de vacunación de 2001 que registra la imagen. Foto ©Sebastião Salgado/Amazonas - Contact Press Images Este viajero incansable, siempre cámara en mano, está reforestando las tierras devastadas de su Minas Gerais y pasa el poco tiempo libre que tiene entre París y la hacienda familiar –que adquirió en 1990– entre dos pequeños ríos, monos, papagayos y caimanes. A fines de octubre de 2003, los casos de polio sumaban 520. Para cumplir con la meta de declarar al mundo libre de la enfermedad para 2005, este número deberá pronto reducirse a cero. Entre conflictos armados, cambios de gobiernos, selvas y cemento, las vacunas intentan nuevamente cumplir su misión. Y Salgado asegura que más que nunca, en esta batalla final contra la polio, su cámara ha sido un puente, buscando, como siempre, retratar en un segundo la dignidad de las luchas humanas. Paula Andaló es periodista del Área de Información Pública de la Organización Panamericana de la Salud, en Washington, D.C. |











