Hospitales Seguros
Centro de prensa — Comunicados de prensa - RADIOnoticias - Perspectivas de Salud - OPS Ahora - Material de video - Fotografía - Contactos 

 

 Páginas:

Página 1

Página 2

Página 3

Página 4

Página 5

Página 6

La gripe aviar:
cómo comunicar el riesgo

La mayoría de los virólogos teme que la pandemia del H5N1 ocurra tarde o temprano. Muchos temen que sea pronto. El peor de los casos, sin precedentes y casi inconcebible, es una cepa humana tan mortal como la actual H5N1 que además se transmita con la misma facilidad que la gripe anual. Eso podría literalmente acabar con la vida tal como la conocemos. Otra posibilidad, no tan espantosa, pero hasta peor que cualquier pandemia que podamos recordar, podría ocasionarla una cepa de transmisión fácil que produzca la merte de entre el 5% y el 10% de los enfermos (la llamada gripe española de 1918–19 cobró la vida de 2,5% de los que se contagiaron). La población del mundo es de 6.400 millones. Una pandemia que ataca a 30% de la población y mata a 5% de los enfermos causaría 96 millones de muertes. Una vacuna contra el H5N1 puede reducir este número drásticamente —si los científicos pueden desarrollar una vacuna eficaz, si los gobiernos pueden autorizarla y si la producción es suficiente—. Todas estas condiciones son difíciles de cumplir, sobre todo la última, porque hoy en día la mayoría de los países pobres ni siquiera obtienen las vacunas necesarias para la gripe anual.

 Lab technician examine vials
Una técnica de laboratorio en el Centro de Investigación de Enfermedades de Indonesia busca el virus de la gripe aviar en muestras tomadas de pollos. (Foto FAO)

Aun en el mejor escenario planteado por los expertos —entre dos y siete millones de muertes— una pandemia de gripe reduciría los viajes a unos cuantos, las ciudades tendrían que prohibir las reuniones innecesarias, ocurriría una depresión económica mundial. Prepararse para esa situación podría implicar, entre otras cosas, que los reguladores reduzcan el tiempo requerido para aprobar una vacuna, que juntas escolares decidan si es necesario cerrar las escuelas por períodos prolongados, que los negocios planifiquen cómo responder a los problemas de la ausencia y la asistencia (personas enfermas que llevan el virus al lugar de trabajo), que los hospitales almacenan medicamentos antivirales y equipo de protección individual para su personal de salud, y que las comunidades aseguren la captación y la participación de voluntarios para mantener el funcionamiento de los servicios esenciales —entre otros, todos los sobrevivientes de la primera ola de la pandemia, cuya importancia reside en que serán los únicos inmunizados antes de que la vacuna este disponible.

Toda esta información está al alcance del público. La mayoría de la gente ha oído algo acerca de la gripe aviar. Pero, al mismo tiempo, tiene que hacer frente a muchos otros problemas; por eso, salvo los funcionarios de salud pública y los criadores de aves, son pocos los que están tomando medidas contra el H5N1. Hasta ahora.

Aquí es donde la comunicación de riesgos entra en juego. Hay por lo menos tres tipos de comunicación de riesgos:

  • Promoción de la precaución ("¡Cuidado!"): Cómo alertar al público sobre peligros graves cuando lo domina la apatía.
  • Manejo de la indignación ("¡Cálmese!"): Cómo tranquilizar al público ante peligros menores cuando domina la preocupación.
  • Comunicación de la crisis ("¡Juntos lo superaremos!"): Cómo orientar a las personas cuando su preocupación está justificada (o hasta se niegan a aceptar la realidad).

Con respecto a la gripe aviar, la comunicación de riesgos se trata de la promoción de la precaución en el caso de los criadores de aves del sudeste asiático que aún no saben mucho sobre la gripe aviar. Se trata de la comunicación de la crisis en el caso de criadores de aves que procuran saber cómo hacer frente a este inmenso y nuevo peligro que constituye una amenaza para sus aves, su sustento y, potencialmente, sus vidas. Si la pandemia se materializa, se tratará de comunicación de la crisis en todas partes.

Entretanto, para la mayoría de nosotros se trata de la promoción de la precaución. Muchos expertos en enfermedades infecciosas están más preocupados por el H5N1 que por cualquier otro microorganismo. Se sienten extrañamente apartados cuando tratan de compartir su preocupación con sus cónyuges y sus amigos (o con el público general). Han logrado convencer a algunos periodistas, que a su vez se han sentido extrañamente relegados cuando tratan de explicárselo a sus jefes de redacción. La gripe aviar está muy lejos, allá en Asia. El H5N1 sigue siendo un virus de gripe, y la gripe es el tipo de riesgo que la gente no toma en absoluto en serio.

<<< Página anterior

Página siguiente >>>