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Sólo habla de sexo

Dar el ejemplo

"Brasil puede ser ejemplo para otros países, sobre todo de América Latina", sostiene Jairo Bouer. ¿En qué? "En la manera natural en que se habla de sexualidad. Nuestra cultura es abierta, ayuda a las personas a poder conversar tranquilamente sobre sexo". Pero también hay obstáculos de origen cultural que hacen que el uso de anticonceptivos por parte de los adolescentes sea insuficiente. "Esto podría mejorarse mediante la sistematización de los proyectos de prevención dentro de las escuelas, integrándolos de manera permanente a los currículos escolares. Estos proyectos existen en algunas regiones del país y en algunos sistemas públicos, pero en muchas escuelas particulares y en regiones carentes, esta discusión no se realiza de la manera ni con la frecuencia que debería hacerse".

Un aspecto que boicotea las mejores intenciones es de carácter logístico. En Brasil, los métodos anticonceptivos gratuitos están restringidos a los puestos de salud o a determinados proyectos, "habría que lograr que estuvieran más disponibles para la población joven". Bouer sueña con ver su tierra integrada al selecto club de países que disponen de puestos de salud exclusivemente para el público joven. "¡Es una idea fantástica!" se entusiasma. "Son lugares donde los jóvenes pueden ir a ver a sus médicos, discutir su sexualidad, encontrar los métodos anticonceptivos. Es una inversión que el Brasil podría hacer".

Para Bouer, otro problema importante y bastante difícil es el abuso de drogas. "Deberíamos discutir más del asunto, tener más espacio en los medios y también en las escuelas para tratarlo de una manera clara. En el universo de las drogas, tenemos una gran tarea por delante".

El primer paso, según Bouer, es entender que es imposible que una sociedad no tenga drogas, "de la misma manera que es imposible pensar en una sociedad en la que los jóvenes no van a tener relaciones sexuales".

Tras reiterar que el principal esfuerzo debe concentrarse en la prevención, no olvida otro aspecto: el de la reducción de daños. "Adecuando las ideas del mundo desarrollado a la realidad del mundo en que vivimos, es posible aplicarlas a Brasil o a otros países de América Latina. Hay que aclimatarlas, pensar las estrategias en relación con la población en la que se van a utilizar, y para eso habría que invertir más en hacer proyectos pilotos de reducción de daños con poblaciones específicas. En Brasil hay algunas iniciativas, a veces de las ONG o de los municipios, para estudiar aspectos específicos en poblaciones específicas. Precisan ser ampliadas. La reducción de daños es un instrumento fundamental, y las ONG, los medios de comunicación y el Estado necesitan trabajar juntos".

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