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 PAHO TODAY            El boletín de la Organización Panamericana de la Salud  -  Septiembre de 2005

QUOTED AT LENGTH

Richard Van West Charles

Gerente de área, Información y Gestión del Conocimiento (IKM), Organización Panamericana de la Salud (OPS)

 Richard Van West Charles
Foto de Armando Waak/OPS

Richard Van West Charles empezó a trabajar en la OPS en 1990, luego de una acelerada carrera en salud pública en su país, Guyana. Fue nombrado ministro de Salud, Agua, Vivienda y Medio Ambiente en 1980, apenas un año después de graduarse de médico en la Universidad de La Habana. Luego pasó a ser ministro de Educación Médica, Política Alimentaria y Medio Ambiente. Ha trabajado como oficial de programa de la OPS/OMS para el Caribe Oriental y fue representante de la OPS/OMS en Jamaica y las Bahamas. Asumió su cargo actual en 2003. Tiene una maestría en Salud Pública de la Universidad de Michigan y ejerció la medicina privada como médico internista. Es ciudadano de Guyana y de Canadá; país donde cursó estudios secundarios y superiores, estos últimos en la McMaster University.

¿Cómo se interesó en la medicina?
Mi madre era enfermera y un amigo cercano de la familia era médico. De niño, lo acompañaba a las clínicas. Empecé mis estudios de medicina en la Universidad de las Indias Occidentales y en el tercer año fui a continuar mis estudios en Cuba. Una vez que recibí el título, regresé a Guyana y trabajé en el hospital de Georgetown como funcionario médico del gobierno. Mientras estudiaba en Cuba pude captar muy bien el papel que tiene la salud en el desarrollo. Siempre me he mantenido activo y cercano a la política, primero como estudiante, luego a nivel nacional y mundial. Empecé a participar en política y me nombraron ministro de Salud.

¿Quería ser ministro de Salud desde que comenzó su carrera?
No. Yo estaba muy interesado en la cardiología, pero cuando pasé a ser ministro me di cuenta de la importancia de la salud pública para el país y la región. Una de las cosas que hice fue trabajar en estrecho contacto con varios médicos de Guyana para crear la primera escuela nacional de medicina. El gobierno había hecho inversiones considerables en la reconstrucción de hospitales y centros de salud, pero teníamos que aumentar el número de médicos para mejorar el acceso a estos servicios. Los asesores de la OPS/OMS ayudaron al Ministerio de Salud a diseñar un currículo, y la escuela de medicina se inauguró en 1986. Empezamos con unos 20 estudiantes. Ahora hay más de 100.

¿Influye su experiencia de gobierno en su trabajo en la OPS?
Siempre digo que he visto a la OPS/OMS desde ambos lados de la barrera. Eso me da una cierta perspectiva acerca de la importancia de que la OPS/OMS esté enfocada actualmente en los países. Como ministro de Salud, presidí en una oportunidad la Conferencia de Ministros de la CARICOM, donde me di cuenta de que había muchos problemas comunes entre nuestros países y, por ende, de la necesidad de encontrar soluciones comunes a nivel subregional. También entendí la necesidad de que los Estados Miembros estén bien informados sobre la utilización eficaz de sus contribuciones a la organización. Como miembro del Consejo Ejecutivo de la OMS en 1986 recuerdo haberme ocupado de la utilización inadecuada de fondos por una de las regiones de la OMS. También pude apreciar las exigencias que se hacen a la Secretaría para que responda a los intereses de diferentes Estados Miembros. Tanto en mi papel de ministro como de fun cionario de la OPS/OMS, he adoptado el principio del Panamericanismo, que a mi modo de ver es la base que sustenta a esta gloriosa organización y que guarda relación directa con un importante componente operacional: el intercambio del conocimiento.

¿Cuáles son sus metas en IKM?
Mi primera meta es entender las decisiones de los Cuerpos Directivos, las orientaciones de la directora y de la gerencia ejecutiva. En este siglo XXI, la directora ha identificado la importancia de que la OPS/OMS se convierta en una organización más eficaz, basada en el conocimiento, para que pueda responder a su misión. Dirigí el grupo de trabajo formado por funcionarios de toda la organización, para la formulación de la Estrategia de Gestión de la Información y el Conocimiento, que ya fue aprobada por la gerencia ejecutiva. La estrategia identificó cuatro condiciones que la organización debe alcanzar: la OPS/OMS como fuente autorizada de información sobre salud pública; la OPS/OMS como organización de aprendizaje; la OPS/OMS como organización basada en la colaboración y la OPS/OMS como organización de formación de redes y de asociaciones. Mis metas son las de colaborar con los funcionarios y los Estados Miembros en la ejecución del plan para alcanzar estas cuatro condiciones y así mejorar nuestra eficacia como organización basada en el conocimiento. Y como organización de aprendizaje, sabemos que hay muchas prácticas óptimas en salud pública que no están al alcance de los Estados Miembros y que pueden contribuir en gran medida a la aplicación del principio del Panamericanismo.

¿Cuáles son los retos que se le plantean?
Hay muchos retos que fueron identificados por el grupo de trabajo. Al igual que sucede con muchas organizaciones, no estamos trabajando de la mejor manera. Estamos algo compartimentados y es necesario trabajar de forma más integrada. Otro problema es el cambio cultural para poder realmente compartir información y conocimientos, y tener mecanismos y procesos destinados a captar el conocimiento tácito. Pero el logro de soluciones no me incumbe exclusivamente a mí. Compete a todos los funcionarios, y más importante aun, es una función de los directivos y de la gerencia ejecutiva. Por formar parte de una organización basada en la colaboración, tendremos que intensificar esa cooperación a través de medios virtuales. Se trata de un cambio substancial tanto para el personal como para los Estados Miembros, que se han acostumbrado a trabajar frente a frente. Gran parte de lo que esperamos lograr está vinculado con la tecnología como catalizador para el proceso. Esto tiene un costo, pero serán recursos bien gastados.

¿Cómo hacer para que la gente comparta información?
En primer lugar hay que asegurarse de que todos estén informados. No debemos olvidar que tenemos que comunicarnos en idiomas diferentes, pero ante todo debe haber participación desde el comienzo. Hay que promover el producto, hay que hacerlo avanzar. Hay que introducirlo en el proceso gerencial. Debe haber un proceso de recepción de información y el valor de esa información debe ser evidente. Esto no significa que cada sugerencia se ponga en práctica, sino que al menos se anote y se discuta.

¿Cómo lograr que se compartan las prácticas óptimas?
Las oficinas de país tendrán que desempeñar esta función, porque ellas son la cara de la OPS/OMS en los países. Estarán interactuando con las autoridades nacionales; habrá un proceso definido para identificar las prácticas óptimas. Habrá un proceso para documentar esas prácticas y ponerlas a la disposición de todos a través del sitio web de la OPS/OMS y el portal de intercambio del conocimiento. Apoyará la puesta en práctica del principio del Panamericanismo. Los países no repetirán los errores cometidos por otros. Se trata de un cambio de paradigma hacia el reconocimiento conceptual de que hay valor en el intercambio y la reutilización del conocimiento. Se trata de un cambio con respecto al punto de vista de que si tengo conocimiento, tengo poder, para pasar al de que si comparto el conocimiento, me enriqueceré porque alimentaré la innovación y la creación. Una vez que usted entiende eso, empieza a mirar los diferentes procesos de intercambio de la información como comunidades de práctica, revisiones posteriores a la acción, ayuda de los pares, por ejemplo. Hay mucho interés, porque los funcionarios se dan cuenta de que su trabajo consiste en ocuparse del conocimiento.

¿Y cómo compartir la información con públicos externos?
Contamos con mucho conocimiento y evidencias científicas y tenemos que saber cómo comunicarlos a diferentes públicos. Hay que conceptualizarlos y traducirlos para diferentes poblaciones de manera que sepan utilizar este conocimiento. Tenemos que considerar la comunicación como un asunto primordial para la organización si queremos lograr ese impacto y el empoderamiento que queremos ver como resultado de nuestro trabajo. En esta economía basada en el conocimiento, la formación de redes y las asociaciones son decisivas, y por lo tanto deben ser un principio operacional, respaldado por la política.

¿Cuáles son los obstáculos en ese sentido?
Una vez más surge la necesidad de reorientar a los funcionarios para que vean que el impacto de nuestro trabajo no consiste solamente en generar pruebas científicas y publicarlas en revistas. Esa es la orientación académica. Tenemos que tender puentes entre el saber y el hacer. Tenemos que entender que nuestro conocimiento surge porque está relacionado con problemas de un grupo o de varios grupos de población. Por eso, antes que nada, tenemos que preguntarnos cómo vamos a comunicar estas pruebas científicas a esa población. El otro obstáculo es la cultura compartimental. La gente tiende a dedicarse únicamente a los compartimientos en los que se encuentra y defenderlos como su territorio exclusivo. Tenemos que crear procesos que nos ayuden a trabajar de una forma más integrada. La gestión del conocimiento tiene que ser adoptada a todos los niveles si queremos que sea fructífera. Es un enfoque que nos ayudará a ser más eficaces en proveer a la gente las herramientas de su desarrollo. Pone de relieve la importancia del capital humano para el desarrollo.

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