El boletín informativo de la Organización Panamericana de la Salud


CONVERSAMOS CON...

Carissa F. Etienne
Subdirectora de la OPS

 Dr. Carissa Etienne
©Armando Waak/PAHO

Carissa Etienne fue juramentada como nueva subdirectora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en agosto de 2003. En su país, Dominica, como funcionaria del Ministerio de Salud participó en el desarrollo de varias iniciativas importantes del Caribe en preparativos para casos de desastre, VIH/Sida, organización de servicios de salud, medicamentos esenciales, promoción de la salud y cooperación regional en salud. En su nuevo cargo, supervisa los programas de cooperación técnica de la OPS en las áreas de prevención y control de enfermedades, salud familiar y comunitaria, desarrollo sostenible y salud ambiental, así como en tecnología y prestación de servicios de salud. Se graduó de médica general en la Universidad de las Indias Occidentales; en 1982, obtuvo su maestría en Salud Comunitaria en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical, de Londres. Es miembro de la Asociación de Salud Pública del Caribe y, desde 1996, ha trabajado como profesora asociada en la Escuela de Medicina de la Universidad de Ross.

Recientemente, OPS Ahora habló con Etienne acerca de sus primeros seis meses en el cargo y su perspectiva sobre el futuro.

¿Se sintió preparada al llegar a Washington?

Sí. Por haber trabajado en un país pequeño tenía experiencia en atender muchas cosas diferentes en un sólo cargo. Tuve que ocuparme de todas las cuestiones técnicas, empezando por mi trabajo como directora de Atención Primaria de Salud hasta el de funcionaria médica principal. Tenía responsabilidades en actividades de salud del medio ambiente, atención maternoinfantil, epidemiología, desastres, enfermedades crónicas, enfermedades transmisibles y muchas otras, así que estaba preparada técnicamente. Además, como había participado en actividades regionales, tenía experiencia de trabajo con diferentes países. Este es un trabajo que exige experiencia y conocimientos gerenciales adecuados, y para mí es muy importante. El cargo de subdirectora exige que uno entienda los recursos humanos, cómo trabajar con la gente. Éste es uno de mis puntos fuertes. También, soy muy consciente de la necesidad de la buena comunicación, de manera que los que trabajan conmigo entiendan nuestras metas, y creo firmemente en el trabajo en equipo.

¿El trabajo que hace aquí está muy orientado a los países?

La mayor parte de mi experiencia era a nivel de país, pero también participé en el desarrollo de sistemas locales de salud, trabajé con VIH/Sida, y con muchos países para preparar una respuesta coordinada. En el Caribe trabajamos mucho por medio de redes y de coordinación. A nivel subregional tomé parte en iniciativas como el servicio de medicamentos del Caribe Oriental y en sistemas de atención primaria de salud, a nivel local y nacional, de tal manera que la orientación hacia el país, no es nueva para mí. También realicé muchas actividades en preparativos para casos de desastre; organizamos reuniones anuales para mejorar los preparativos y contar con instrumentos para el manejo de ciertas situaciones, como por ejemplo los casos donde hay un gran número de víctimas.

¿Cómo se plantea la misión y el trabajo de la OPS en el futuro?

Me gustaría ver sistemas de salud que logren una mayor equidad, asignando especial importancia a la gente que está marginada y subatendida. Me gustaría que abordáramos el VIH/Sida con una respuesta total e integrada de manera coordinada, con acceso al tratamiento y la prevención. Creo además que necesitamos políticas públicas saludables que favorezcan la salud en cuestiones como problemas del medio ambiente, legislación sobre alimentos y medicamentos, leyes sobre el uso del cinturón de seguridad, y muchas otras. Me gustaría que facultáramos a las personas, especialmente a los pueblos indígenas, a los pobres, a los residentes del campo, y a muchos otros de manera que tengan apoyo para tomar mejores decisiones sobre su salud, con mejor información, con mejoras en el agua y el saneamiento, con una desconcentración de los servicios. Una de mis pasiones es la carga de las enfermedades crónicas, que está tan vinculada a las decisiones sobre el modo de vida. Está claro que tenemos que educar más, pero no es eso solamente. Es también cambiar el entorno para tener mejores opciones. Es contar con escuelas saludables, donde los niños puedan hacer actividades físicas y otras cosas. Muchos de esos problemas crónicos se consideran problemas de salud, pero en realidad son de origen multisectorial y se trata de un gran reto para la OPS. ¿Cómo hacer para que los gobiernos entiendan la naturaleza multisectorial de los problemas de salud? ¿Cómo hacer para que vean que tienen que incluir a todos los sectores en su trabajo para mejorar la salud? La respuesta es que necesitamos más compromiso a nivel político. Necesitamos mantener el nivel de información para ellos de manera que puedan tomar las decisiones adecuadas. Se han logrado algunos éxitos, como en VIH/Sida, donde los primeros ministros han elevado el programa y hemos logrado una respuesta de todos los sectores.

 Dr. Carissa Etienne
©Armando Waak/PAHO

¿Ve con optimismo la situación de la salud pública?

Si, soy optimista y mi opinión es que eso es posible. Eso me motiva y me mantiene avanzando, me da impulso, y me permite motivar a otros, lo que es muy importante. Cuando entré a la organización, vi que una de mis funciones principales es mantener a las áreas y a las unidades motivadas, ayudando a la gente a trabajar con la mirada puesta en el futuro.

¿Piensa que la estructura de la OPS es adecuada para esta tarea?

Tenemos un gran apoyo que son las oficinas en casi todos los países y nuestra presencia allí ha sido fuerte por muchas décadas. Hemos creado una estructura y nos hemos ganado la confianza de las autoridades sanitarias. Confían en nosotros y mantenemos una buena relación, amplios conocimientos y experiencia. La organización tiene que concentrarse más en los países y establecer un tipo de relación entre la sede y los países que permita esta concentración, trabajando más de cerca en nuestra planificación con los representantes de la OPS y atender mejor sus necesidades. No podemos olvidar que hemos sido líderes de la salud pública por más de 100 años, cuando no había otros actores en este ámbito. Ahora, hay otros actores que participan en la salud internacional, y tenemos que reconocerlo. Tenemos que darnos cuenta de que la naturaleza y la magnitud de algunos de los problemas que debemos afrontar están más allá de nuestra capacidad en recursos, por eso tenemos que aprender a sostener y a forjar alianzas. Tenemos que lograr que nuestros gobiernos miembros nos consideren como su organización intermediaria. A nivel de país es posible que haya unos 10 donantes o agencias que se nos acercan, y tenemos que actuar más como un intermediario, definir las necesidades con más claridad, y aprender a decir "no" cuando esa es la respuesta correcta. Nuestra función no es la de un organismo donante sino la de un organismo de cooperación técnica.

(En este punto, se interrumpe la entrevista por una llamada de una antigua paciente de Etienne; se trata de una señora tan preocupada por su nivel de azúcar en la sangre que se toma la libertad de llamar a su antigua médica, que ahora vive en Washington, para hablar de su salud. Etienne atiende la llamada y después de hablar con la señora dice: "Todavía me siguen considerando como el antiguo médico de la familia").

¿Cómo suele ser su día de trabajo?

Por lo general, me levanto a las 4 ó 5 de la mañana, rezo, leo información y llego al trabajo a las 8 a.m. para empezar rondas de reuniones y leer mensajes de correo electrónico. Gran parte de mi trabajo consiste en coordinar, por eso me reúno con frecuencia con mis gerentes de área, los equipos gerenciales de un área, o con personas que están de visita en la OPS. Una de mis funciones es trabajar con la OMS y los CDC, y hasta ahora no he viajado mucho. Pienso que es más importante asegurar la base y trabajar para que marche bien. Usualmente trabajo 12 horas diarias, luego vuelvo a casa, preparo la comida, veo las noticias y leo. Mi hijo de 23 años vive conmigo, otro está en la escuela de medicina, y el tercero está en Massachusetts. Mi esposo es ingeniero civil.

¿Qué hace para relajarse?

En Dominica me dedicaba a mis hijos, y participaba mucho en actividades relacionadas con la iglesia, trabajaba con obispos y en programas para jóvenes. Soy realmente una persona muy espiritual y mantengo esa parte de mí muy viva. Soy flexible y no necesito demasiado para ser feliz.

Para recomendar este artículo a un amigo...
Entre el e-mail de su amigo:
 
Para enviar un comentario sobre este artículo a la editora: