Inmunización
Tercera Semana de Vacunación promueve equidad en salud
Nuevamente este año los países de la región se unieron para participar en la Semana de Vacunación en las Américas, una inciativa continental que durante la última semana de abril buscó construir un puente hacia la equidad mediante las vacunas.
Las principales metas de esta semana continental fueron completar esquemas de vacunación y llegar a las poblaciones más remotas, para garantizarles a millones de niños y adultos la inmunización contra las enfermedades prevenibles por vacunación.
En el lanzamiento oficial de la iniciativa, en Washington, D.C., el 25 de abril, Mirta Roses Periago, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dijo que jamás se debe negar una vacuna a un niño por falta de recursos. "El continente se ha unido para salvar vidas".
Richard Carmona, cirujano general de Estados Unidos, destacó en la ceremonia que "las enfermedades no conocen fronteras. Por eso esta semana es una muestra de lo importante que es que los países trabajen unidos". El lanzamiento se realizó junto con los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá.
Este año, la semana de inmunización tuvo un sentido especial al coincidir con el 50º aniversario de la introducción de la primera vacuna eficaz e inocua contra la polio, descubierta por el virólogo estadounidense Jonas Salk. Desde entonces, la viruela se ha erradicado en todo el mundo, la poliomielitis se erradicó de las Américas; se está avanzando en la eliminación del sarampión y la región está trabajando para erradicar el síndrome de rubéola congénita mediante la vacunación.
Los países que participaron en la Semana de Vacunación consideran la vacunación como un valor de equidad. El texto de la OPS que resaltó los objetivos de esta semana destacó que "el compromiso político por parte de los gobiernos para mantener la vacunación como un bien público regional se ha manifestado por medio de la alta prioridad política, la movilización de recursos, y la coordinación y cooperación entre agencias durante esta semana".
La Semana de Vacunación en las Américas nació como una idea conjunta de los ministros de Salud de la Región Andina. Durante la primera semana, realizada en 2003, se vacunaron a más de 16 millones de niños y mujeres en edad fértil, cifra que se elevó a 43 millones de personas —entre niños, mujeres y adultos mayores— en 2004.
Los objetivos para este año incluyeron:
- Contribuir a la reducción de inequidades en vacunación, especialmente en áreas de difícil acceso.
- Vacunar a niños menores de 5 años por primera vez o para completar sus esquemas de inmunización.
- Vacunar a grupos de riesgo y a adultos mayores de 60 años.
- Mantener la región libre de sarampión y polio.
- Apoyar la ejecución de planes para eliminar la rubéola y el síndrome de rubéola congénita.
- Fortalecer la vigilancia epidemiológica.
Las prioridades, además, abarcaron reforzar el trabajo en municipios de baja cobertura y en áreas urbanas y periféricas de escasos recursos. También se trabajó especialmente en fronteras de alto tráfico humano y con grupos indígenas y minorías étnicas que históricamente han sido dejadas atrás.
"Cada país fijó claramente sus prioridades observando sus necesidades sanitarias específicas, de acuerdo al Programa Ampliado de Inmunización", explicó Jon Andrus, jefe del Programa de Inmunizaciones de la OPS, quien también enfatizó el gran objetivo de lograr máximas coberturas regionales para todas aquellas enfermedades prevenibles por vacunación.
Para poder cumplir con estas metas se prepararon materiales informativos adaptados a lenguas y dialectos regionales, respetando la diversidad cultural, para que el mensaje de la importancia de la vacunación llegara a cada rincón del continente.
Nils Kastberg, director regional para Latinoamérica y el Caribe del UNICEF, uno de los socios en esta iniciativa, dijo que "esta semana no sólo es importante para vacunar niños sino para concientizar a sus padres, a las madres adolescentes y a todos aquellos que no tienen información y que no tienen conciencia de la importancia de que los niños estén inmunizados. Los padres y las comunidades necesitan de esta información vital para demandar la vacunación como un derecho, uno de los derechos fundacionales para la supervivencia y el desarrollo de los niños".
