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44ª REUNIÓN DEL CONSEJO DIRECTIVO
Países de la OPS en alerta por nuevas amenazas virales El SRAS y el virus del Nilo logran generar preparativos y respuestas
Expertos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) informaron a autoridades de salud de toda América sobre los esfuerzos necesarios para que los países estén preparados frente a posibles nuevos brotes del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS) y del virus del Nilo, dos de las más de 30 enfermedades nuevas que han surgido en las últimas dos décadas. Las orientaciones se llevaron a cabo durante la 44ª reunión del Consejo Directivo de la OPS, entre el 22 y el 26 de septiembre, en Washington, D.C.
Lecciones aprendidas
El 5 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la última cadena humana de transmisión del SRAS se había interrumpido en Taiwán. El último de los 8.422 casos de la epidemia en todo el mundo fue notificado el 13 de julio en los Estados Unidos, y el único caso posepidémico fue el de un trabajador de un laboratorio en Singapur que probablemente se infectó en su lugar de trabajo.
Marlo Libel, asesor de la OPS en enfermedades transmisibles y experto de la organización en nuevos patógenos, dijo a los delegados que tanto él como otros expertos creen que la enfermedad puede reemerger.
"A pesar de todo lo que hemos aprendido en tan corto tiempo, hay todavía mucho que no sabemos sobre el SRAS –dijo Libel–. La OPS y la OMS aconsejamos que los países se mantengan en alerta y que desarrollen su capacidad de detectar y responder a cualquier brote que pueda ocurrir".
Se considera que el riesgo de una reemergencia del SRAS es más alto en China, en donde ocurrieron los primeros casos. Junto con los Estados Unidos, que no tuvo transmisión local, América Latina y el Caribe están en la categoría de más bajo riesgo. Por eso, la OPS aconseja que las autoridades de la región integren su vigilancia del SRAS con la de otras enfermedades respiratorias agudas, inclusive la gripe, y que concentren sus esfuerzos de detección en entornos de atención de salud y en agrupaciones de casos.
"Lo esencial es poder detectar lo inusual", dijo Libel en una entrevista. Agregó que esto puede ser difícil porque los síntomas del SRAS son muy parecidos a los de casos severos de gripe y de otras infecciones respiratorias agudas.
Sin embargo, Libel aseguró que las autoridades deben estar en alerta frente a situaciones en las que, por ejemplo, dos o más trabajadores de salud del mismo entorno presenten síntomas típicos del SRAS (más de 38 grados de fiebre y enfermedad respiratoria) o tres o más pacientes, visitas o trabajadores de salud, en el mismo hospital, que presenten síntomas en un lapso de 10 días.
"Eso justificaría una investigación de laboratorio de los casos sospechosos", dijo. La OPS ha distribuido reactivos para el diagnóstico de laboratorio del SRAS en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá, Venezuela y el Centro de Epidemiología del Caribe (CAREC), en Trinidad. Libel advirtió que las pruebas de diagnóstico disponibles pueden generar falsos positivos. "Estas pruebas detectan otros coronavirus que no son el del SRAS, porque hay muchos tipos circulando. El resfrío común puede ser causado por un coronavirus", dijo.
Si un caso es confirmado, la respuesta correcta es implementar en forma rápida medidas de control de la infección, acelerar los diagnósticos posteriores y activar las respuestas de salud pública como la localización de contactos y exámenes de viajeros que salen del lugar. Enfatizó que las pruebas no justifican el examen de viajeros de otros países. "Sí es útil averiguar de dónde vienen y dónde se van a alojar en las próximas dos semanas", dijo Libel.
Observó además que, para el caso del SRAS, Canadá había utilizado en forma muy eficaz las estructuras de salud pública que ya tiene para enfrentar los brotes de gripe.
Un virus en expansión
Mientras que los países de América Latina y el Caribe son considerados de bajo riesgo para el SRAS, el virus del Nilo es una amenaza más real. Otavio Oliva, asesor de la OPS en enfermedades transmisibles, dijo a los delegados del Consejo Directivo que el virus ya está establecido en Norteamérica, ya que afecta a 44 de los 50 estados de los Estados Unidos y a cinco provincias de Canadá.
La forma humana de la enfermedad se ha propagado rápidamente en los Estados Unidos a partir de julio de este año. Un total de 4.666 casos (con 88 muertes) se notificaron hasta el 19 de septiembre, más del doble que en el mismo período el año pasado. El mayor brote fue en Colorado, en donde se cree que una "explosión" de mosquitos Culex tarsalis ocasionó 1.542 casos y 27 muertes hasta el 23 de septiembre.
El virus ya se ha detectado en aves y equinos en la República Dominicana, El Salvador, Jamaica, Guadalupe y especialmente en México, informó Oliva. Hasta principios de septiembre, las autoridades mexicanas habían identificado a 623 equinos y 30 aves infectadas, en 19 estados.
En una entrevista, Oliva dijo que una pregunta clave es por qué no se han notificado casos humanos en México a pesar de que hay pacientes con la enfermedad en tres estados fronterizos de los Estados Unidos.
Expertos de la Secretaría de Salud de México ofrecieron, en su sitio Web, dos posibles explicaciones. Una sugiere que "el panorama actual del VON en México pudiera ser la etapa previa a la aparición de brotes y que el virus se esté amoldando a la ecología de los diferentes escenarios del país".
La segunda hipótesis señala que gran parte de la población mexicana está expuesta a hasta cuatro cepas del virus del dengue, que es de la misma familia de flavivirus a la que pertenece el virus del Nilo. En cambio, la población estadounidense está casi libre de anticuerpos contra estos virus. Es posible que la exposición a los flavivirus pudiera conferir cierta inmunidad no solamente a los seres humanos sino también a los equinos y a las aves. En México, sólo dos de los 650 animales afectados identificados se han enfermado, una tasa mucho menor que la tasa de animales estadounidenses.
Oliva señaló que "en América Latina, desde México hasta Argentina, el dengue es altamente endémico y además hay áreas de vacunación para fiebre amarilla", que también es causada por un flavivirus. "Pero no sabemos cómo el virus del Nilo se comportará en este entorno".
Hasta la fecha, varios países miembros de la OPS han establecido sistemas de vigilancia para el virus del Nilo y otros han pedido apoyo de la OPS para establecerlas.
La OPS ha organizado un grupo de estudio para el virus del Nilo que está viendo cuestiones de vigilancia, diagnóstico de laboratorio y prevención, y la OPS ya ha incorporado el virus del Nilo en su Red Regional de Vigilancia. También la organización está desarrollando normas para detección y está promoviendo la comunicación y coordinación entre países, además de capacitar a los profesionales de salud pública.
Oliva observó que la prevención es una parte clave de los preparativos. "Será importante informar a la población sobre cómo protegerse contra esta enfermedad", dijo. Y agregó que hay programas de control de vectores que ya están implementados a través de la región y que pueden servir como punto de partida para la lucha contra el mosquito vector del virus del Nilo.
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